jueves, 6 de agosto de 2026

Medvédev critica a Japón por omitir papel de EEUU en los bombardeos atómicos


Medvédev criticó a Japón por no señalar a EE.UU. como responsable de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y alertó sobre su dependencia de Washington.

El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, arremetió contra las autoridades japonesas por evitar señalar a Estados Unidos como responsable de los bombardeos atómicos contra Hiroshima y Nagasaki, y afirmó que la estrecha alianza de Tokio con Washington ha llevado al país a abandonar la responsabilidad histórica.

“Es una vergüenza que, al recordar recientemente los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, ni el primer ministro de Japón ni ningún otro funcionario japonés se molestaran siquiera en mencionar quién los llevó a cabo”, escribió el jueves Medvédev en su cuenta de X.

Dmitry Medvedev

@MedvedevRussiaE

Traducido del inglés
¡Qué vergüenza que, al recordar recientemente el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki, ni una sola vez el primer ministro de Japón o cualquier otro funcionario japonés se molestara en mencionar quién lo hizo. Japón es un vasallo de Estados Unidos, y en algún momento, se convertirá en un rōnin.

El dirigente ruso sostuvo que Japón se ha convertido en un “vasallo oficial” de Estados Unidos y advirtió que el país asiático podría terminar convertido en un “ronin”, término utilizado en la tradición japonesa para referirse a un samurái que ha perdido a su señor o ha roto sus vínculos con su antiguo clan.

Las declaraciones de Medvédev se produjeron después de que el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, criticara a Rusia por el conflicto en Ucrania durante la ceremonia por el 81.º aniversario del bombardeo atómico estadounidense contra la ciudad, sin mencionar la responsabilidad de Washington en el ataque.

El primer ministro japonés, Sanae Takaichi, tampoco hizo referencia a Estados Unidos durante la ceremonia de homenaje.



EEUU, único país que ha utilizado armas nucleares contra civiles

Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, un ataque que destruyó gran parte de la ciudad y causó la muerte de unas 140 000 personas. Tres días después, Washington arrojó una segunda bomba nuclear sobre Nagasaki, donde murieron aproximadamente 70 000 ciudadanos japoneses y dejando amplias zonas de la ciudad devastadas.

Mientras Washington sostiene que los bombardeos aceleraron la rendición de Japón y evitaron una invasión terrestre con un alto número de bajas, algunos historiadores cuestionan esta versión y señalan que Tokio ya buscaba vías para poner fin a la guerra antes de los ataques.

Las conmemoraciones de este año tienen lugar en medio de un creciente debate en Japón sobre el rumbo de su política de seguridad, mientras el Gobierno de Takaichi analiza posibles cambios en los llamados Tres Principios No Nucleares del país.

Estos principios prohíben a Japón poseer, producir o permitir el despliegue de armas nucleares en su territorio. Sin embargo, el Ejecutivo japonés estudia revisar la tercera restricción, una medida que podría facilitar el estacionamiento de armas nucleares estadounidenses en suelo japonés.

El eventual cambio se produce mientras Tokio incrementa su dependencia de la tecnología militar y del armamento suministrado por Washington, al tiempo que impulsa una mayor militarización de sus capacidades defensivas.

El reforzamiento militar de Japón, basado en gran medida en equipamiento y tecnología estadounidenses, ha elevado las tensiones con sus vecinos, especialmente con China y Corea del Norte.


Esta política también ha generado consecuencias económicas. China, segundo mayor socio comercial de Japón después de Estados Unidos, impuso sanciones contra varias empresas japonesas vinculadas a programas militares.

“Esperamos que Japón reconozca sus errores, corrija su rumbo equivocado, reflexione sinceramente sobre su pasado y regrese al camino correcto”, afirmó el Ministerio de Comercio de China el 29 de julio.

La cartera china añadió que Tokio, en lugar de revisar su pasado y modificar su trayectoria, ha continuado “por el camino equivocado” mediante la aceleración de la remilitarización, el despliegue de armas ofensivas y el lanzamiento de misiles.

Japón también ha ampliado su postura militar mediante el despliegue de misiles de mayor alcance y la flexibilización de las restricciones a la exportación de armas. Entre sus planes figura la instalación de un lanzador de misiles Tipo 12 en la remota isla de Minamitorishima, ubicada en el noroeste del océano Pacífico.

La medida ampliaría la capacidad ofensiva de Tokio y podría permitirle alcanzar zonas cercanas a la costa china en caso de un eventual enfrentamiento militar.



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Drones iraníes de precisión inutilizan escudo Patriot de EEUU en Erbil y obligan a una retirada apresurada de sus fuerzas


Drones iraníes de precisión inutilizan el escudo Patriot de EE.UU. en Erbil del Kurdistán iraquí y obligan a una retirada apresurada de las fuerzas estadounidenses.

Por: Yousef Ramazani

La retirada acelerada de las fuerzas militares estadounidenses de su base en Erbil, descrita oficialmente como un redespliegue programado, se produce después de que ataques de precisión iraníes destruyeran sistemas de defensa aérea, incluidos sistemas Patriot desplegados allí, un hecho respaldado por imágenes satelitales que ha recibido una atención limitada en gran parte de la cobertura de los medios occidentales.

La apresurada y no planificada retirada de las fuerzas de ocupación estadounidenses de la región del Kurdistán iraquí se ha producido en medio de una serie de ataques de represalia iraníes que han transformado el entorno de seguridad y los cálculos militares en Irak y en toda la región.

Informes de prensa indican que convoyes militares estadounidenses se han desplazado desde Erbil hacia países vecinos en los últimos días, mientras una parte considerable de las tropas estadounidenses y del equipo pesado ya ha sido retirada del complejo militar situado cerca del Aeropuerto Internacional de Erbil.

La explicación oficial, promovida por funcionarios regionales y recogida en medios occidentales, presenta el movimiento como un redespliegue rutinario, acorde con el compromiso de Washington de retirar todas sus fuerzas de Irak antes del 30 de septiembre, fecha límite acordada con Bagdad.

Sin embargo, este relato no aborda un factor clave detrás de la retirada reportada: la destrucción a gran escala de los sistemas de defensa aérea Patriot que habían constituido un elemento central de la protección de las fuerzas estadounidenses en la región del Kurdistán iraquí.

Las imágenes satelitales fechadas el 16 y el 24 de julio aportan pruebas concluyentes de que ataques iraníes con drones y misiles alcanzaron y destruyeron lanzadores Patriot en el Aeropuerto Internacional de Erbil. Pese a ello, estas imágenes han recibido una cobertura limitada en los principales medios occidentales.

La retirada de estos sistemas no refleja simplemente un redespliegue planificado, sino también un reconocimiento de que los activos de defensa aérea se habían vuelto cada vez más vulnerables frente a las capacidades iraníes de ataques de precisión.

Pruebas de la destrucción de los sistemas Patriot

Las imágenes satelitales captadas el 16 de julio y analizadas por observadores independientes muestran un lanzador Patriot de defensa aérea del Ejército estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Erbil destruido tras un ataque con drones iraníes en respuesta a la agresión militar estadounidense contra el sur de Irán.

Las imágenes muestran graves daños en un sistema Patriot PAC-3, con humo visible en el lugar del impacto, dejándolo completamente inutilizado.

El ataque fue atribuido a drones de ataque unidireccional Shahed-136 lanzados por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), municiones merodeadoras que han demostrado una capacidad de vanguardia para desafiar redes de defensa aérea avanzadas y multicapa.

El 24 de julio se produjo un segundo ataque, y nuevas imágenes satelitales indicaron la destrucción de otro componente de la misma batería de defensa aérea Patriot.

Un incendio registrado en el Aeropuerto Internacional de Erbil fue relacionado con daños que afectaron a uno o varios lanzadores Patriot. Analistas militares e investigadores de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) han descrito las imágenes posteriores al ataque como evidencia de un ataque de precisión que dañó uno de los sistemas defensivos más avanzados de Washington y puso de relieve los desafíos planteados por las capacidades iraníes en materia de drones.

La Fuerza Aeroespacial del CGRI anunció la destrucción de un sistema de defensa aérea Patriot en Erbil como parte de la 27.ª oleada de la Operación Nasr-2, llevada a cabo bajo el código “Ya Aba Saleh al-Mahdi, Adrekni”.

En su comunicado, el CGRI afirmó que la operación incluyó un ataque “sorpresa” que también destruyó un globo de vigilancia estadounidense y tuvo como objetivo instalaciones utilizadas para alojar a personal militar estadounidense.

Imágenes satelitales demuestran la destrucción de una batería Patriot tras el ataque iraní del 16 de julio

Declive de la eficacia de las defensas aéreas estadounidenses

Los devastadores ataques contra los sistemas Patriot en Erbil dejaron al descubierto vulnerabilidades que han suscitado una preocupación creciente entre los planificadores militares estadounidenses a lo largo de la guerra de agresión contra Irán.

Las baterías Patriot, cuyo alcance operativo oscila entre 100 y 160 kilómetros, fueron desplegadas originalmente para proteger a las fuerzas de ocupación estadounidenses, pero terminaron convirtiéndose ellas mismas en objetivos.

Aunque los interceptores estadounidenses lograron impedir algunos ataques contra el complejo de Erbil, otros ataques fueron suficientes para inutilizar los sistemas de defensa aérea más avanzados del arsenal estadounidense.

La destrucción casi total de los lanzadores Patriot en Erbil formó parte de un patrón más amplio de éxitos militares iraníes contra la infraestructura de defensa aérea estadounidense en toda la región, lo que llevó a los halcones de la guerra en Washington a buscar alternativas y obligó a Trump a poner fin a la campaña de bombardeos.

Un estudio documentó la reducción de los recursos disponibles para las fuerzas estadounidenses y reveló que el 55 % del arsenal de Patriot se había agotado para abril, con una reducción adicional del 10 % tras el colapso del alto el fuego entre EE.UU. e Irán en los últimos meses.

El Foreign Policy Research Institute estimó que Estados Unidos produce alrededor de 600 interceptores Patriot al año y señaló que las reservas existentes ya se habían visto sometidas a presión debido a las transferencias a Ucrania antes de la escalada de las hostilidades no provocadas contra Irán.

El éxito iraní frente a los sistemas Patriot refleja la asimetría inherente a la guerra moderna con drones, en la que interceptores de defensa aérea de elevado coste son agotados por municiones merodeadoras relativamente baratas.

Se estima que los drones Shahed-136 utilizados en los ataques contra Erbil cuestan miles de dólares cada uno, mientras que cada interceptor Patriot cuesta millones, lo que hace que la operación resulte extremadamente costosa para el agresor.

Este desequilibrio económico, combinado con la vulnerabilidad demostrada de los sistemas de defensa aérea de alta gama frente a tácticas de saturación con drones, ha creado un desafío fundamental para la protección de las fuerzas estadounidenses que no puede resolverse únicamente mediante un redespliegue.

Instalación de aeronaves en el Aeropuerto Internacional de Erbil destruida en un ataque iraní de precisión a mediados de julio

Retirada acelerada: los hechos sobre el terreno

La destrucción de los sistemas Patriot en Erbil parece haber sido el catalizador de la retirada acelerada de las fuerzas estadounidenses del Kurdistán iraquí, según fuentes militares.

El Ejército estadounidense comenzó a retirar sus últimas fuerzas desplegadas cerca del Aeropuerto Internacional de Erbil, con la retirada iniciada durante la última semana de julio y aún en curso al momento de redactar este informe.

La mayor parte de las tropas estadounidenses y del equipo pesado ya ha sido retirada del complejo, según el sitio web Al-Monitor, que afirma que todas las baterías antimisiles Patriot fueron redesplegadas hacia un destino no revelado.

Sin embargo, fuentes dijeron al sitio web Press TV que las baterías antimisiles Patriot ya no se encuentran en la base fuertemente fortificada, lo que constituyó el principal detonante de la apresurada retirada militar.

El Pentágono se ha negado a confirmar o desmentir los informes sobre la retirada de sus fuerzas militares, alegando “razones de seguridad operacional” para no abordar movimientos específicos.

Asimismo, mantiene silencio sobre el estado actual de los sistemas de defensa aérea, incluidos los Patriot, y sobre cómo pretende proteger a sus tropas en otros países de la región donde Estados Unidos mantiene bases militares.

Esta respuesta evasiva ha hecho poco para tranquilizar a las autoridades kurdas, que se han visto obligadas a interpretar la retirada sin recibir directrices claras de sus aliados estadounidenses.

Imágenes de Sentinel-2 del 19 de julio, que muestran el emplazamiento destruido de los Patriot y la zona de estacionamiento de helicópteros en la base estadounidense de Erbil, tras los ataques iraníes del 17 y 18 de julio

Contexto de los ataques: presión iraní sostenida sobre el Kurdistán iraquí

La retirada de las fuerzas estadounidenses de Erbil debe entenderse en el contexto más amplio de la presión militar iraní ejercida sobre la región del Kurdistán a lo largo de julio de 2026.

Las fuerzas iraníes mantuvieron ataques de represalia sostenidos contra la infraestructura militar estadounidense en el Kurdistán iraquí, concentrándose la mayoría de los ataques en grupos militantes kurdos armados establecidos en la región, así como en el complejo militar estadounidense situado cerca del Aeropuerto Internacional de Erbil.

Los ataques contra el complejo de Erbil tuvieron específicamente como objetivo los sistemas Patriot y otros activos militares, mientras el CGRI lanzó múltiples oleadas de la Operación Nasr-2 que golpearon bases gestionadas por Estados Unidos en Kuwait, Baréin, Jordania y la región del Kurdistán iraquí.

Medios locales informaron de que la región del Kurdistán sufrió decenas de ataques con drones y misiles en julio, mientras la ciudad de Erbil afrontaba reiteradas alertas de ataque aéreo e intentos de interceptación.

Fuentes iraníes y kurdas confirmaron nuevos ataques contra infraestructura asociada a las fuerzas de la coalición, con operaciones centradas en infraestructura operativa en lugar de bombardeos indiscriminados de saturación.

Los ataques contra el Aeropuerto Internacional de Erbil incluyeron ofensivas contra una estación de apoyo en tierra y una instalación de mantenimiento pertenecientes a aeronaves estadounidenses de vigilancia, además de la destrucción de los sistemas Patriot.

Este ataque de precisión refleja la sofisticación de la recopilación de inteligencia iraní y la capacidad de identificar y atacar con exactitud activos estadounidenses de alto valor.

La afirmación del CGRI de que “casi toda” la infraestructura militar estadounidense en Erbil había sido destruida durante el conflicto, aunque no ha sido verificada de manera independiente, es coherente con la posterior retirada estadounidense.

Otro emplazamiento Patriot alcanzado con precisión el 24 de julio

Reconfiguración regional: de Irak al Golfo Pérsico

La retirada del Kurdistán iraquí forma parte de una reevaluación más amplia de la postura militar estadounidense en toda la región, impulsada por el reconocimiento de que las grandes presencias militares permanentes se han convertido en pasivos en lugar de activos estratégicos.

La prioridad de Estados Unidos también se ha desplazado hacia los Estados del Golfo Pérsico, particularmente Kuwait y Jordania.

Estados Unidos ha estado revisando el alcance de su presencia militar en Kuwait tras los acontecimientos de la guerra contra Irán, y algunos informes señalan que los analistas consideran que “una presencia militar grande y permanente en Kuwait ya no es vital ni militarmente sensata”.

Esta reevaluación ha estado impulsada por la realidad de que las instalaciones y bases estadounidenses han sido atacadas reiteradamente por Irán durante la guerra, mientras los propios sistemas Patriot se han convertido en imanes para los ataques iraníes en lugar de escudos defensivos fiables.

La destrucción de los sistemas Patriot en Erbil antes de la retirada de las tropas ha planteado nuevas interrogantes sobre las reservas de interceptores estadounidenses y sobre cómo pretende el Ejército proteger a sus tropas en otros puntos de la región.

Los exitosos ataques iraníes contra los sistemas Patriot en Erbil demostraron que estos activos son vulnerables a los ataques con drones, por lo que su despliegue en otros lugares se convierte en una cuestión de evaluación de riesgos y no simplemente de reposicionamiento.

Emplazamiento Patriot alcanzado el 24 de julio

Implicaciones estratégicas: una victoria para la disuasión iraní

La retirada estadounidense del Kurdistán iraquí, tras la destrucción de los sistemas Patriot por ataques iraníes de precisión, representa una importante victoria para el Eje de la Resistencia y una demostración de la eficacia de la estrategia de disuasión iraní, según analistas de defensa.

El comunicado oficial del CGRI sobre los ataques contra Erbil advirtió que “si el régimen estadounidense ilegal y matón continúa con sus acciones hostiles, se enfrentará a respuestas diferentes y más contundentes”, una advertencia que, según los analistas, ha quedado validada por la decisión estadounidense de retirarse en lugar de reforzar su posición en el Kurdistán iraquí.

El Gobierno Regional del Kurdistán, que se ha beneficiado del paraguas militar estadounidense sin ser el principal objetivo de los ataques iraníes, afronta ahora un futuro incierto sin la protección de los sistemas de defensa aérea estadounidenses, incluidos los Patriot.

La retirada también tiene importantes implicaciones para el equilibrio de poder regional en general. Estados Unidos, que ha mantenido una presencia militar en Irak durante más de dos décadas, está completando ahora una retirada acelerada por la presión militar iraní en lugar de por una planificación estratégica.

La destrucción de los sistemas Patriot en Erbil y la posterior retirada de las fuerzas de ocupación estadounidenses representan un reconocimiento de que estos sistemas ya no eran capaces de proteger al personal estadounidense frente a las capacidades iraníes de ataques de precisión.

La narrativa oficial de un redespliegue programado, señalan los analistas, no puede ocultar la realidad de que la posición estadounidense en el Kurdistán iraquí se volvió insostenible tras los ataques de represalia iraníes de las últimas semanas, que demostraron que incluso los sistemas de defensa aérea estadounidenses más avanzados no pueden resistir una campaña sostenida de guerra con drones por parte de Irán.

Texto recogido de un artículo publicado en Press TV

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Revelado: La CIA creó en secreto un grupo de trabajo especial sobre Cub


La CIA creó en secreto un grupo de trabajo especial sobre Cuba para intensificar la presión contra la isla y ampliar las operaciones de inteligencia, según un informe.

El periódico estadounidense The New York Times, al revelar una operación de alto secreto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) contra Cuba, informó que este nuevo grupo de trabajo permitirá a la agencia dirigir con rapidez mayores recursos financieros, humanos y técnicos hacia Cuba.


Según el informe, esta medida se enmarca en la estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, para ejercer presión con el fin de impulsar cambios económicos, políticos y de liderazgo en La Habana.


El diario estadounidense, citando a personas familiarizadas con el plan, escribió que dicho grupo de trabajo ha comenzado a reclutar oficiales de operaciones, analistas de inteligencia, especialistas en ciberseguridad y agentes centrados en operaciones encubiertas de infiltración.



De acuerdo con el informe, la misión del grupo especial de la CIA consiste en generar divisiones dentro de la élite política cubana, con la esperanza de que los funcionarios considerados antiestadounidenses sean reemplazados por dirigentes más receptivos a las demandas de Trump. The New York Times añadió que la CIA se negó a comentar sobre este informe.

Anteriormente, el viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera que el escenario de un intento de Estados Unidos de dominar Cuba podría existir en la mente de algunos funcionarios de Washington, pero que la ejecución de dicho escenario no sería ni fácil ni aceptable para La Habana.

Cancillería de Cuba

@CubaMINREX

Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba,
@CarlosFdeCossio en entrevista al canal Al Jazeera: 

“Cuba no aceptará menos de lo que disfruta hoy y de lo que conquistó hace casi 70 años: la plena soberanía y los plenos derechos de la nación cubana.”


“El problema de Washington es que quiere ejercer dominio sobre nuestro país y decidir el destino de nuestra nación; algo que es completamente rechazado”, precisó el vicecanciller cubano.

Desde el pasado enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la política de máxima presión sobre la isla.

En este sentido, desde junio de 2026, Estados Unidos ha ampliado sus sanciones unilaterales contra sectores clave de la economía cubana.

Las medidas coercitivas de EE.UU. incluyen restricciones dirigidas contra empresas energéticas, lo que ha dificultado aún más la adquisición de combustible, incluso con fines humanitarios, en un momento en que Cuba enfrenta una grave escasez energética y ha sufrido recientemente su tercer gran apagón nacional.

El Gobierno cubano sostiene que estas medidas buscan recrudecer la escasez, profundizar la crisis económica y fomentar el descontento social. La Habana ha denunciado que Washington aplica una política que califica de genocida contra la isla.



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Expertos de ONU exigen acción para evitar una “Gaza silenciosa” en Cuba


Expertos de la ONU han alertado que las sanciones de EE.UU. contra Cuba agravan la crisis humanitaria y llaman a evitar que la isla se convierta en una “Gaza silenciosa”.

En un comunicado publicado este jueves, los especialistas han instado a la comunidad internacional y a la sociedad civil a actuar con rapidez para evitar que en la isla se desarrolle una “Gaza silenciosa”, una expresión utilizada recientemente por cuatro miembros del Congreso estadounidense durante su visita a Cuba.

Según los expertos, las sanciones y restricciones estadounidenses han profundizado las dificultades económicas que enfrenta la isla, generando una grave escasez de recursos y un aumento de los cortes eléctricos que afectan a amplias zonas del país.

En este contexto, los expertos han señalado que sectores esenciales como el suministro energético, el transporte, los sistemas de riego agrícola y otros servicios básicos atraviesan una situación crítica, con consecuencias especialmente graves para sectores vulnerables de la población, entre ellos mujeres, niños y personas mayores.

“Las consecuencias humanitarias ya se están convirtiendo en una crisis en toda regla, que amenaza los derechos a la salud, a la vida, a la alimentación y al desarrollo”, han alertado.

UN Special Procedures

@UN_SPExperts

Traducido del inglés
#Cuba: Expertos de la ONU en derechos humanos condenaron hoy las recientes medidas de Estados Unidos contra Cuba, denunciándolas como un intento de alterar el orden constitucional de un Estado soberano mediante amenazas y coacción.



El comunicado destaca que para millones de cubanos actividades cotidianas como acceder al agua potable y a los alimentos, trasladarse o incluso garantizar un descanso adecuado se han convertido en desafíos cada vez mayores.

Asimismo, los especialistas han recordado que organismos de Naciones Unidas presentes en Cuba han advertido sobre el incremento del riesgo de inseguridad alimentaria, además de la falta de medicamentos y productos esenciales.

“Los alimentos nunca deben utilizarse como instrumento de presión política. Las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida y menoscaban la esencia misma de la dignidad humana”, han afirmado.


Los expertos han exigido al Gobierno estadounidense “poner fin a todas las amenazas y actos hostiles contra la soberanía de Cuba y revocar todas las medidas que ha impuesto al país y que son contrarias al derecho internacional”.

Además, han solicitado al Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) y a la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) abordar esta situación como un asunto relacionado con la paz y la seguridad internacionales.



El documento ha sido elaborado por varios relatores especiales de la ONU encargados de cuestiones como el derecho al desarrollo, el derecho a la alimentación y los efectos negativos de las medidas coercitivas unilaterales.

Desde el pasado enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la política de máxima presión sobre la isla.

En este sentido, desde junio de 2026, Estados Unidos ha ampliado sus sanciones unilaterales contra sectores clave de la economía cubana.

Las últimas medidas, anunciadas el 23 de julio, incluyen restricciones dirigidas contra empresas energéticas, lo que ha dificultado aún más la adquisición de combustible, incluso con fines humanitarios, en un momento en que Cuba enfrenta una grave escasez energética y ha sufrido recientemente su tercer gran apagón nacional.


El Gobierno cubano sostiene que estas medidas buscan recrudecer la escasez, profundizar la crisis económica y fomentar el descontento social. La Habana ha denunciado que Washington aplica una política que califica de genocida contra la isla.



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domingo, 2 de agosto de 2026

La estrategia migratoria de la monarquía marroquí y el jardín europeo - Parte I


La crisis de Ceuta trasciende la migración: revela una estrategia de presión geopolítica donde Marruecos instrumentaliza los flujos migratorios para condicionar a España y Europa.

La monarquía marroquí, en estrecha alianza estratégica con Estados Unidos y bajo la influencia del régimen sionista israelí - recordando en ello declaraciones del entorno de Benjamín Netanyahu respecto a que Marruecos debería impulsar la recuperación de Ceuta y Melilla [i] - ha impulsado una irrupción de 50 mil personas, gran parte de ellos ciudadanos marroquíes y una minoría provenientes de países del Sahel a la ciudad autónoma de Ceuta.

Ceuta es un enclave español, situado en el norte de África, a 20 kilómetros del sur español. Una acción que significó la muerte, hasta el cierre de este comentario de 67 personas. Gran parte de ellas ahogadas, como también producto de una estampida tras una carga de las fuerzas militares y policiales españolas. Hechos que contaron, con anterioridad, con el beneplácito y hasta el apoyo evidente del ejército y la policía marroquí. Fuerzas que no impidieron la irrupción fronteriza. Alentando la irrupción y superación de las vallas de control, tanto terrestres como marítimas.

Los acontecimientos no son fortuitos. Tienen el claro objetivo de la monarquía Alauí, encabezada actualmente por el rey Mohamed VI, de presionar a España y la Unión Europea en dos ámbitos estratégicos precisos: poner freno a los acuerdos energéticos entre España y Argelia (tradicional enemigo de Marruecos) y a la Unión Europea, para generar la aceptación de la ocupación y colonización de Marruecos del territorio saharaui.

Ceuta, junto a Melilla, la otra ciudad autónoma bajo dominio español en límite con Marruecos, son definidas, en su condición política jurídica internacional como territorios pertenecientes a España. Dotadas de soberanía plena y por tanto con rechazo a ser considerada en algún estatus colonial. Regiones que son, por tanto, parte componente de la Unión Europea convertida en la única frontera europea con el continente africano.


Ambos enclaves no están clasificados en el listado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como territorios pendientes de descolonización El año 1975, Marruecos, a la par que invadía el territorio del Sáhara Occidental – actual República Árabe Saharaui Democrática (RASD) - solicitó formalmente al Comité de Descolonización de la ONU que incluyera a ambas ciudades en la lista de territorios pendientes de descolonizar. Sin embargo, el organismo desestimó la solicitud y no tomó ninguna medida al respecto.

Como sí lo ha hecho, con el territorio del pueblo saharaui, con gran parte del territorio ocupado, colonizado y su población sometida, tanto a la violación de crónica de sus derechos humanos y otra parte de ella en el transtierro en el desierto argelino, en los campamentos de Tinduf.

España ejerce dominio sobre Melilla desde 1497 y sobre Ceuta desde 1580. Este último un territorio de 19 kilómetros cuadrados, heredado de Portugal y ratificada en el Tratado de Lisboa de 1668). Marruecos no reconoce la soberanía española y afirma que dichos territorios son ciudades ocupadas, en base los criterios de la continuidad geográfica y la integridad territorial.

Ambas ciudades tienen vallas fronterizas con un fuerte contingente policial y militar, con barreras que en su momento estuvieron dotadas de las llamadas “concertinas – alambres equipados con cuchillas dentadas diseñadas para engancharse en la ropa y la piel y que provocaban cortes profundos, desgarros y mutilaciones con hemorragias que llegaron a causar la muerte de decenas de inmigrantes. Un mecanismo sustituido, a partir de las denuncias de organismos de derechos humanos, por estructuras cilíndricas invertidas en la parte superior – conocidas como "peine invertido" que dificulta el agarre para evitar que las personas escalen.

Las noticias que conocemos de Ceuta y las decenas de fallecidos nos demuestra que, en la arquitectura de las relaciones internacionales el tema fronterizo dejó de ser una simple demarcación territorial, para convertirse en un instrumento activo de presión política.

Así sucede con los anhelos de una población magrebí que, allende el Mediterráneo en su frontera sur europea mira con ojo ávido y de ensoñación el poder ingresar a la fortaleza europea, en busca de mejores condiciones de vida. En el Magreb, la política exterior liderada por el rey Mohamed VI ha consolidado una doctrina geopolítica claramente orientada a presionar a España en particular y Europa en general, con el tema migratorio. Frenando o catalizando los flujos migratorios en dirección a Europa. Utilizado por Rabat como un resorte estratégico de negociación. Los inmigrantes, en este escenario, no son personas con sueños y anhelos, son simplemente monedas de cambio.


Para políticos peninsulares, como es el caso de Gabriel Rufián, Portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados "La dictadura marroquí al servicio de Estados Unidos e Israel chantajea un verano más a España y Europa convirtiendo a su propia gente en carne de cañón arrojadiza" [ii] Una crítica que no se adentra, por ejemplo, en las políticas hipócritas de los socios europeos de España, que aprovechan en forma grotesca y oportunista los sucesos en Ceuta, para implementar aún más sus políticas restrictivas a la inmigración, sobre todo del mundo africano.

La monarquía marroquí utiliza, igualmente, no sólo la vulnerabilidad social de su población, sino también hechos políticos puntuales que apoyan su discurso colonial, como presión estratégica. Recordemos que ya el año 2021, el actual presidente de la RASD, Brahim Galli fue ingresado a un centro hospitalario español, lo que desató la furia de la monarquia alauí [iii] que tuvo como resultado, el relajar, deliberadamente, los controles fronterizos en el perímetro de Ceuta lo que originó que más de 10 mil personas – gran parte de ellas jóvenes y menores de edad de sectores precarizados de la región cruzaran a nado o a pie la valla fronteriza en Ceuta.

En ese entonces, en medios españoles, el analista José Bautista, señalaba que lo acontecido en Ceuta es un modus operandi no fortuito. Una estrategia estructurada a largo plazo donde “el régimen de Mohamed VI vuelve a usar la miseria de los marroquíes como arma arrojadiza contra España para obtener más dinero y apoyo en su ocupación del Sáhara Occidental” Complementaba dicha idea consignando que las instituciones europeas ceden económicamente o flexibilizan la aplicación de resoluciones judiciales con tal de evitar que Rabat “active el grifo migratorio” [iv] tal como acontece hoy.

Hoy, a cinco años de aquel suceso se vuelve a poner de manifiesto, la manera, ya contumaz, de cómo el poder de la Monarquía marroquí utiliza la precariedad estructural del país, la falta de oportunidades laborales, sobre todo en el norte para utilizar a las instituciones del estado para impulsar el irrumpir en los enclaves bajo el dominio español como Ceuta y Melilla. Con las fuerzas de seguridad del país magrebí, abriendo los accesos fronterizos y permitiendo el paso masivo de ciudadanos tras una narrativa que daba a conocer una apertura de la frontera y que existían posibilidades de empleo al otro lado de la valla.

Lejos de tratarse de un fenómeno espontáneo, este tipo de crisis ha sido reconocida en múltiples oportunidades por el aparato diplomático de Rabat como una réplica política a la postura española sobre el Sáhara Occidental, evidenciando la disposición de la monarquía a exponer la integridad de sus ciudadanos a cambio de ventajas estratégicas.

En esencia, lograr que España reconozca los planes de autonomía tejidos por Marruecos y voceados, Urbi et Orbi pro el lobby marroquí, respecto del Sáhara occidental, en virtud de los anhelos expansionistas de la monarquía Alauí y no en función de respetar los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui.

Es posible distinguir, en lo descrito, un par de pinzas de presión, que evidencia a un régimen monárquico presidio por Mohamed VI que instrumentaliza la migración, la miseria de su población precarizada e incluso las disputas partidistas en Madrid – con una ultraderecha que habla de nacionalismo y defensa del país, pero se entrega mansamente a la hegemonía estadounidense - como un vehículo de confrontación, chantaje político y proyección de poderes extrarregionales. ¿Cuáles son estas pinzas señaladas?

Primero: el grifo migratorio como negocio con la búsqueda de incentivos financieros para una monarquía corrupta como la marroquí, que ha perfeccionado una estrategia de menú de "contención a la carta": donde abre o cierra las válvulas de los flujos migratorios según sus necesidades económicas y exigencias de la casta civil y militar que detenta el poder en Marruecos. Rabat exige constantemente millonarias transferencias a la Unión Europea bajo la eterna promesa de aumentar la seguridad fronteriza.

Si se suman todos los ámbitos de cooperación bilateral del bloque europeo con el país magrebí (que además de seguridad incluyen reformas estatales, transición verde y protección social), las subvenciones directas superan ampliamente los 1.500 millones de euros en los últimos 10 años. A ello sumemos los apoyos de Estados unidos y el régimen israelí en sus afames de ampliar su radio de influencia.

Es así como, el control migratorio funciona como una moneda de cambio, que permite blindar acuerdos comerciales pesqueros, en los que se vulneran los derechos del territorio ocupado del Sáhara Occidental en los llamados caladeros del Atlántico, que pertenece al pueblo saharaui y que sin embargo son explotados, ilegalmente, por Marruecos y barcos faeneros de la Unión Europea. Cuando la justicia europea o las decisiones de Madrid no favorecen los intereses económicos de la corte alauí, miles de seres humanos son lanzados a la frontera, por mar o tierra, como simples piezas humanas de un tablero de ajedrez.


Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista internacional

Articulo para HispanTV

LA GUERRA HÍBRIDA LLEGA A CEUTA


La suspensión de Schengen por parte de Italia y el discurso de la extrema derecha se suman a las sospechas de una guerra híbrida con la vista puesta en el castigo a España.

Por Xavier Villar

Lo sucedido en Ceuta, uno de los territorios españoles en el África continental, ha desatado un doble debate. En el plano interno, la derecha y la extrema derecha han acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de “dejadez frente a la invasión”. El presidente, por su parte, calificó los hechos como una "violación de la integridad territorial de España", sentenciando: "Ceuta es una ciudad española y lo ocurrido ayer merece toda nuestra condena y nuestro rechazo". Sin embargo, el debate más sugerente desde la perspectiva geopolítica, y eje central de este artículo, es el posible papel de Israel en los supuestos esfuerzos por castigar a Madrid por su apoyo a Palestina.

La crisis se desencadenó el pasado jueves 30 de julio, cuando cerca de 50.000 personas procedentes de Marruecos lograron franquear la frontera de Ceuta. Las autoridades confirmaron el fallecimiento de al menos 72 personas ahogadas en el intento. No obstante, este viernes fuentes del Ministerio del Interior apuntaban que más de 48.000 de estos migrantes ya habían regresado a territorio marroquí.

Las especulaciones sobre un presunto respaldo israelí a lo que diversos medios ya definen como una “guerra híbrida” contra España cobraron fuerza tras la viralización en redes sociales de artículos publicados a principios de año por analistas próximos a Israel. Estos sostenían que Washington y Tel Aviv deberían respaldar las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla como mecanismo de presión sobre Madrid.

En marzo, Michael Rubin, investigador principal del American Enterprise Institute, instó a Rabat a organizar una nueva "Marcha Verde" hacia los enclaves españoles. En un texto publicado por el Middle East Forum, Rubin propuso que ciudadanos marroquíes se dirigieran a Ceuta y Melilla con excavadoras, cruzaran la frontera desarmados e izaran la bandera de Marruecos. Presentó esta iniciativa como una respuesta a lo que él mismo describió como la "hipocresía anticolonial" de España.

No es la primera vez que Marruecos instrumentaliza a su propia población. Ya lo hizo en abril de 2021, cuando utilizó a unos 12.000 migrantes, incluidos miles de menores, como ariete en la frontera de Ceuta. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Principalmente, la posición de España y su proyección internacional: desde su rechazo a participar en una eventual guerra contra Irán hasta su crítica feroz al genocidio en Gaza.

En esta línea, el politólogo portugués Bruno Maçaes recordaba recientemente un artículo de abril en el que analistas proisraelíes instaban a Tel Aviv a ayudar a Marruecos a tomar el control de Ceuta para escarmentar a España. Conviene recordar que Madrid reconoció al Estado de Palestina en mayo de 2024 y, posteriormente, decretó un embargo de armas, prohibió el atraque en puertos españoles a buques con combustible para el ejército israelí y vetó el tránsito de aeronaves con armamento destinado a Israel a través de su espacio aéreo. Tel Aviv denunció estas medidas como antisemitas, lo que motivó la llamada a consultas de la embajadora española.

Otro texto publicado en abril por el medio israelí Ynet sugería que Israel podría utilizar su influencia en Washington para facilitar a Marruecos la "recuperación" de Ceuta y Melilla. Su autor, Amine Ayoub, también miembro del Middle East Forum, planteó el respaldo a las reivindicaciones territoriales de Rabat como un castigo a España por cuestionar las políticas estadounidenses e israelíes. Ayoub esbozó tres vías de presión: señales diplomáticas directas de apoyo a Marruecos, cabildeo en Washington y campañas acusando a España de hipocresía por reconocer Palestina. Su conclusión era clara: ayudar a Rabat a "recuperar" los enclaves serviría para "escarmentar" a un aliado de la OTAN que había osado desafiar a Washington y Tel Aviv.

El propio Maçaes sentenciaba en la red social X que todos los indicios apuntaban a un “ataque híbrido más que a una mera cuestión migratoria”.

Las relaciones entre Marruecos, Israel y Estados Unidos añaden otra capa de complejidad al análisis. En 2020, Rabat firmó los Acuerdos de Abraham con Israel, impulsados por la Casa Blanca, a cambio de que Washington reconociera su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Aquel pacto incluyó el respaldo explícito al plan de autonomía marroquí, abandonando décadas de ambigüedad diplomática en favor de una posición nítida. Israel completó este triángulo estratégico en julio de 2023, cuando el primer ministro Benjamín Netanyahu reconoció formalmente la "marroquinidad" del Sáhara.

Como muestra de esta nueva política, Marruecos bautizó recientemente una autopista de 1.055 kilómetros que conecta Tiznit con Dajla como "Autopista Presidente Donald J. Trump". Esta infraestructura busca erigirse en un instrumento deliberado de poder estatal y una expresión física de su soberanía sobre el Sáhara Occidental, territorio clasificado por la ONU como no autónomo y pendiente de descolonización. Mientras Rabat reclama la soberanía total, el Frente Polisario, que representa al pueblo saharaui, defiende su independencia y mantiene en el exilio la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pese a su escaso reconocimiento internacional.

A la luz de estos antecedentes, resulta evidente que lo acaecido en Ceuta trasciende la mera inmigración, aunque esta se utilice como herramienta decisiva para condicionar la política doméstica española y, por extensión, la europea. De hecho, la crisis ha servido para visibilizar no solo las fracturas de la UE, sino una auténtica ofensiva política contra España orquestada por varios de sus socios. Todo comenzó con la inesperada y, para muchos analistas, desproporcionada reacción del Gobierno italiano de Giorgia Meloni, exigiendo “el endurecimiento de la política migratoria de España”. Roma anunció este viernes la suspensión de los acuerdos Schengen con Madrid, activando los controles fronterizos para los ciudadanos extracomunitarios que viajen en avión o barco entre ambos países. A la postura italiana se sumaron rápidamente Polonia, Finlandia, Austria, la República Checa y Dinamarca.

La pregunta es, por tanto, obvia: ¿a quién beneficia esta crisis? En primer lugar, a Marruecos, que siempre ha defendido la “marroquinidad de Ceuta y Melilla”. En segundo, a Israel, que observa con satisfacción al Gobierno de Pedro Sánchez en un momento de profunda vulnerabilidad, de cara a influir en las próximas elecciones generales de 2027. Valga como ejemplo la actitud del embajador israelí en la ONU, Danny Danon, quien publicó en X: “España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado el estado de emergencia en Ceuta tras la crisis por su política de inmigración”. Poco importaba que Madrid no hubiera declarado tal estado de emergencia; el objetivo de Danon era mediatizar el caos y colocar al Ejecutivo español en el banquillo de la opinión internacional.

En la misma línea se ha manifestado la administración Trump, otro de los grandes beneficiados. La cuenta oficial del Departamento de Estado publicó un mensaje mostrando su “solidaridad con el pueblo de España y con todos los europeos frente a esta flagrante violación de su soberanía y de sus derechos humanos”, para acto seguido añadir: “Este incidente inaceptable es consecuencia directa de los esfuerzos deliberados del Gobierno español por permitir y facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa”.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, recalcó por su parte que la situación en España es “un lamentable recordatorio de las consecuencias de la migración masiva y de las políticas globalistas de la izquierda radical”.

Por último, a nivel doméstico, el gran beneficiario es Vox. La formación de extrema derecha, alineada con Trump e Israel, encuentra en la inmigración, especialmente la musulmana, el eje central de su discurso. Un relato que no solo busca criminalizar al otro, sino difundir la teoría del reemplazo poblacional y la pérdida de la homogeneidad nacional; es decir, la defensa de una supuesta "blanquitud" entendida no en términos fenotípicos, sino culturales.

Todo parece indicar que este episodio de guerra híbrida contra España ha funcionado como un severo recordatorio de que las acciones políticas no son gratis, y de que alejarse de Estados Unidos e Israel tiene un precio.

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653 militares de EEUU heridos en la guerra con Irán; 64, altos oficiales

Los medios estadounidenses, citando los últimos balances del Departamento de Guerra, han cifrado en 653 el número de militares heridos en la guerra contra Irán.

La cifra de militares estadounidenses heridos durante la guerra con Irán ha ascendido a 653, de los cuales 64 eran oficiales de alto rango.

Según el medio estadounidense The War Horse, entre los heridos, 64 pertenecían a la Armada, 51 a la Fuerza Aérea y 19 al Cuerpo de Marines.

Los hallazgos muestran que las lesiones cerebrales traumáticas (TBI) se han convertido en el principal tipo de lesión, y que los soldados del Ejército concentran la mayor parte de las bajas.

Según informes, al menos 170 militares estadounidenses sufrieron lesiones relacionadas con la cabeza desde el inicio de la guerra hasta principios de abril.



De acuerdo con The War Horse, el 1 de marzo un dron iraní atacó el centro de operaciones de las fuerzas estadounidenses en el puerto de Al-Shuaiba, Kuwait.

El medio afirma que el ataque, en el que murieron seis militares estadounidenses, fue el más mortífero contra las fuerzas de Estados Unidos durante la guerra y que, durante el mismo, un coronel del Ejército estadounidense sufrió una lesión cerebral como consecuencia de la onda expansiva.

La actualización de la cifra de militares estadounidenses heridos se produjo después de que Irán intensificara su estrategia de represalias en respuesta a las violaciones de EE.UU., comprometiéndose a atacar objetivos enemigos en una proporción de al menos dos a uno; es decir, por cada objetivo iraní alcanzado, al menos dos objetivos enemigos serán atacados en respuesta.


El pasado 1 de abril, The Intercept informó que Washington estaba llevando a cabo un “encubrimiento de bajas”, al señalar que cerca de 750 militares estadounidenses habían muerto o resultado heridos, una cifra considerablemente superior al balance oficial de Estados Unidos.



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Según un informe, la mayoría de las lesiones cerebrales traumáticas en la guerra de Irán afectan a tropas del ejército estadounidense.

La guerra en Irán entra ya en su sexto mes, y el número de militares estadounidenses heridos sigue aumentando.

 

Por Penélope López

Jueves, 30 de julio de 2026, 17:00

FAYETTEVILLE, NC (WTVD) -- La guerra en Irán entra ahora en su sexto mes y el número de militares estadounidenses heridos sigue aumentando.

Según el Departamento de Defensa, 653 soldados estadounidenses han resultado heridos desde que comenzó el conflicto.

Un nuevo informe revisado por ABC News detalla cómo resultaron heridas esas tropas durante las primeras semanas de la guerra. Los hallazgos, publicados inicialmente por The War Horse , muestran que las lesiones cerebrales traumáticas (LCT) se han convertido en la lesión más frecuente, y que los soldados del Ejército representan la mayoría de las bajas.

"Nuestros hombres y mujeres que están en el frente saben a qué se han apuntado. Pero cuando regresan a casa, esperan recibir apoyo", dijo Aleta Chambers, ayudante y tesorera de Veteranos Estadounidenses Discapacitados en Fayetteville.

Ese apoyo es fundamental para la misión de la sección de Fayetteville. "Les ayudamos a presentar su documentación. Les ayudamos a asegurarse de que tengan todos los documentos justificativos para que su reclamación esté completa y se tramite lo más rápido posible", dijo Chambers.

Chambers, un veterano de la Fuerza Aérea que colabora como voluntario tres días a la semana, ha sido testigo de cómo las lesiones de combate pueden afectar a los veteranos mucho después de que abandonan el campo de batalla. "Es muy doloroso ver a los veteranos lidiando con estos problemas y tratando de recuperarse. Y luego, además, tienen que luchar por sus beneficios a través de un proceso diferente. Por eso estamos aquí, para defender sus derechos y apoyarlos".

El informe detalla las lesiones sufridas por las tropas desde el comienzo de la guerra hasta la segunda semana de abril, cuando Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas.

Los datos del Departamento de Asuntos de Veteranos indican que los veteranos con lesiones cerebrales traumáticas tienen casi el doble de probabilidades de morir por suicidio.

Bajas por rango militar

Más de 270 de las aproximadamente 400 víctimas eran soldados del Ejército.

Entre ellos, 64 oficiales del Ejército, incluidos 20 capitanes y 13 tenientes coroneles, resultaron heridos.

Los registros muestran que en las primeras horas de la guerra, el 1 de marzo, hubo 91 bajas, y otras 70 el 18 de marzo, muy por encima del promedio diario de aproximadamente 14 heridos.

Esos dos incidentes representan el 40 por ciento de las víctimas en el conjunto de datos.

El repunte del 18 de marzo se produjo un día después de que Estados Unidos matara a Ali Larijani, el máximo responsable de seguridad de Irán, en un ataque aéreo. Los registros también revelan que dos generales sufrieron heridas en la cabeza el 1 de marzo. Cabe destacar que las bajas en este conflicto suelen ser de mayor edad que en otras guerras.

¿Qué es una lesión cerebral traumática (LCT)?

El Dr. Scott Klenzak, director del programa de psiquiatría de Cape Fear Valley, explicó: "Una lesión cerebral traumática ocurre cuando el cerebro sufre un daño a causa de un traumatismo. El cerebro puede lesionarse de muchas maneras, como en el ámbito militar, por ejemplo, con las grandes bombas que estallaron en las bases militares de Oriente Medio durante la guerra de Irán. Dependiendo de la proximidad a la explosión, se puede sufrir una lesión por explosión y, en ocasiones, por metralla. Pero a menudo, solo afecta al cerebro. No se ve, pero sin duda se siente".

Síntomas de una lesión cerebral traumática

El Dr. Scott Klenzak dijo: "Los síntomas inmediatos son muy similares a los de una conmoción cerebral. Así que vas a tener confusión, desorientación, vas a tener una".

Los efectos de una lesión cerebral traumática pueden ser duraderos. "Es muy silenciosa. Uno no se da cuenta, pero con el tiempo las personas pueden sufrir lo que llamamos daño en el lóbulo frontal o daño en sus funciones ejecutivas. Pueden experimentar cambios de personalidad. Puede ser sutil o muy evidente".

Según el Dr. Klenzak, la recuperación de una lesión cerebral traumática puede tardar hasta un año. Afirmó que el mejor tratamiento consiste en el reposo y en evitar una segunda lesión en la cabeza durante la recuperación.

Hasta el momento, dieciocho soldados estadounidenses han muerto en combate durante la guerra en Irán.