viernes, 18 de septiembre de 2026

¿Qué es Groenlandia y por qué es tan importante para EE.UU.?

En las últimas semanas, la enorme isla, en su mayoría cubierta de hielo y de apenas 57.000 habitantes, se ha convertido en uno de los principales temas de la agenda mundial.

Eloi_Omella / Gettyimages.ru

Groenlandia, la isla más grande del mundo, con una superficie de 2,2 millones de kilómetros cuadrados, se sitúa principalmente en el océano Atlántico y forma parte de Dinamarca, aunque goza de una amplia autonomía al ser una entidad que tiene su propio gobierno. Sin embargo, esto no incluye una política exterior, de seguridad y monetaria propia.

En las últimas semanas, Groenlandia, en su mayoría cubierta de hielo y de apenas 57.000 habitantes, se ha convertido en uno de los principales temas de la agenda mundial después de que el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, expresara su idea de que este territorio forme parte del país norteamericano, calificándola de "una necesidad absoluta".


A partir de ese momento, la isla se encuentra bajo escrutinio, mientras que sus autoridades descartan tal posibilidad e insisten en que Groenlandia no está en venta, ya que pertenece a los groenlandeses.

Historia: de colonia al autogobierno

Groenlandia ha estado poblada desde hace aproximadamente 4.500 años por diferentes pueblos árticos que emigraron hasta allí. Durante unos 400 años, a partir del 986 d. C., el sur de la isla también estuvo habitado por nórdicos en colonias establecidas por el vikingo, comerciante y explorador noruego Erik el Rojo. Luego, en los años 1200, los primeros inuits, el conjunto de pueblos que habitan los territorios del Ártico, llegaron a Groenlandia y desde aquel entonces constituyen la mayoría de la población.

Hasta el año 1814 Groenlandia estuvo bajo dominio noruego y danés, primero como la Unión de Kalmar y después como el Reino de Dinamarca y Noruega, que llegó a su fin cuando Dinamarca, como perdedor en las guerras napoleónicas, cedió Noruega al reino de Suecia. Sin embargo, esto no incluía las antiguas posesiones noruegas, incluida Groenlandia, que así permanecieron bajo control danés.

Los inuits se visten con trajes tradicionales en la capital de Groenlandia, Nuuk, durante el Día Nacional, el 21 de junio de 2009.deadlyphoto.com / Legion-Media

No obstante, ya después de casi un siglo, cuando Noruega se independizó plenamente de Suecia en 1905, se negó a reconocer la soberanía danesa sobre Groenlandia, por lo que en 1931 la despoblada costa oriental de la isla —denominada por las autoridades noruegas como la Tierra de Erik el Rojo— fue ocupada y reclamada como territorio noruego. Pero dos años después, la Corte Permanente de Justicia Internacional se pronunció en contra de Noruega, por lo que Oslo abandonó su reclamación.

En 1953, el estatus de colonia fue derogado y el territorio fue reconocido como provincia de Dinamarca. En ese mismo año, Groenlandia obtuvo su representación en el Parlamento del reino. Más tarde, en 1979, el Gobierno danés concedió la autonomía a la isla, aunque con la condición de que Copenhague mantuviera las competencias en materia de relaciones exteriores y defensa.


En 2009, entró en vigor la decisión de la población de Groenlandia expresada en un referéndum a favor de un mayor grado de autogobierno, por lo que las autoridades locales tomaron el control del sistema de seguridad, judicial y de la guardia costera, mientras que el groenlandés fue aceptado como idioma oficial.


Ese paso también significó que el pueblo groenlandés fue reconocido como pueblo independiente conforme al derecho internacional, lo que supone que goza del poder de separarse y formar un nuevo Estado independiente en cualquier momento y que Dinamarca no puede vender el país por encima del autogobierno de Groenlandia.

No obstante, si Groenlandia pretende tener derecho a declarar unilateralmente su independencia de Dinamarca, tiene que demostrar que es o ha sido una colonia y que aún no ha ejercido libremente su derecho de autodeterminación.

Relaciones con EE.UU.
La primera vez que Washington planteó la posibilidad de comprar Groenlandia fue en 1867, cuando William H. Seward, el entonces secretario de Estado, negociaba con Dinamarca la adquisición de Santo Tomás y San Juan, y el entonces ministro del Tesoro Robert J. Walker le sugirió "la conveniencia de obtener de la misma potencia Groenlandia, y probablemente también Islandia", por la abundancia de recursos pesqueros y minerales.

Si bien en 1868 se informó que las negociaciones para adquirir Groenlandia e Islandia por 5,5 millones de dólares en oro estaban casi terminadas, Seward no hizo ninguna oferta, probablemente porque el proyecto de adquirir las Indias Occidentales Danesas, ahora conocidas como las Islas Vírgenes de EE.UU., no fue aprobado en aquel entonces por el Congreso del país norteamericano.

Operation 2022 / Legion-Media

Durante la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. obtuvo el permiso para desplegar sus fuerzas armadas en bases groenlandesas. Incluso cuando Dinamarca logró recuperar la soberanía sobre Groenlandia después de la derrota de las potencias del Eje, Washington pudo conservar allí su presencia militar, por ejemplo, con la base aérea de Thule construida en total secreto en 1951.

En 1946, la administración de Harry Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares en lingotes de oro por su territorio autónomo. En medio de las crecientes tensiones entre EE.UU. y la Unión Soviética, los funcionarios estadounidenses de entonces pensaban que era una "necesidad militar", ya que la isla helada estaba situada entre los dos países y se consideraba un posible campo de batalla.

Por su parte, el Gobierno danés consideró la oferta como un insulto, señaló a The Washington Post Ronald Doel, profesor de la Universidad Estatal de Florida. El rechazo de tal oferta no se hizo público hasta 1991, cuando un periódico de Copenhague encontró documentos desclasificados en los Archivos Nacionales.


Ya en el siglo XXI, en 2019, salió a la luz que el entonces presidente de EE.UU., Donald Trump, había discutido con sus asesores la posibilidad de comprar Groenlandia. En aquel entonces, Trump afirmó que sería "estratégicamente bueno" que su país poseyera la isla. Tanto el Gobierno danés como el groenlandés han rechazado la sugerencia de Trump, insistiendo en que "Groenlandia no está en venta".

¿Por qué Groenlandia es tan importante para EE.UU.?

Groenlandia tiene una importancia estratégica para el Ejército de EE.UU. y su sistema de alerta temprana de misiles balísticos, ya que la ruta más corta de Europa a Norteamérica pasa por la isla ártica. Los militares estadounidenses mantienen una presencia permanente en la base aérea de Pituffik, en el noroeste de la isla.

Washington ha expresado su interés en una mayor presencia militar, incluida la colocación de radares en Groenlandia para vigilar las aguas entre la isla, Islandia y Reino Unido, que son una puerta de entrada para los buques de la Armada rusa y los submarinos nucleares.

Ulrik Pram Gad, investigador principal del Instituto Danés de Estudios Internacionales, explicó a Reuters que geográficamente la isla forma parte del continente americano, y es vital para EE.UU. evitar que otras grandes potencias se establezcan allí.

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El subsuelo de Groenlandia contiene diversos minerales valiosos, tierras raras, metales, piedras preciosas, carbón, grafito y uranio, además de oro, plata, cobre, plomo, zinc, grafito, olivino, criolita y mármol, entre otros. De igual modo, goza de riquezas petrolíferas y de gas natural, aunque solo se han explorado pequeñas porciones de la isla, en parte debido a sus duras condiciones, ya que está cubierta predominantemente por hielo y glaciares.

Asimismo, Groenlandia ha prohibido la extracción de petróleo y gas natural por razones medioambientales. Esto ha hecho que su economía dependa de la pesca, que representa más del 95% de las exportaciones, y de las subvenciones anuales de Dinamarca, que cubren aproximadamente la mitad del presupuesto público. En total, Copenhague gasta algo menos de 1.000 millones de dólares al año en Groenlandia.

¿Qué busca la propia Groenlandia?

En los últimos años ha cobrado fuerza en Groenlandia un movimiento independentista. La mayoría de los habitantes de la isla apoyan la independencia, pero están divididos sobre el momento y el impacto potencial en los niveles de vida.

"Groenlandia habla de independizarse de Dinamarca, pero ningún groenlandés quiere pasarse sin más a un nuevo amo colonial", apuntó el investigador Ulrik Pram Gad.

En 2023, el Gobierno de Groenlandia presentó su primer proyecto de Constitución, según el que una futura Groenlandia independiente sería una república parlamentaria. No estaría presidida por un presidente elegido mediante procedimientos separados, como en EE.UU. o Francia, sino que el presidente del Naalakkersuisut (el gobierno de Groenlandia) sería el jefe de Estado.

El proyecto de Constitución no otorga ningún papel a la Casa Real danesa. Después de más de 300 años con un reyes daneses gobernando Groenlandia, la comisión de redacción ha decidido no recomendar la continuidad de la monarquía cuando obtengan la independencia.


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Trump anuncia acuerdo "para siempre" con Dinamarca sobre Groenlandia

El mandatario afirmó que el pacto otorga a Estados Unidos un control permanente sobre la seguridad de Groenlandia y satisface plenamente las preocupaciones de Washington en ese ámbito.


Nuuk, Groenlandia, 7 de marzo de 2025Evgeniy Maloletka / AP
Resumen generado por IA

El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este viernes que su gobierno alcanzó un acuerdo con Dinamarca, que otorga a Washington el "control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades" de Groenlandia.



En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario afirmó que el pacto "atiende por completo" las preocupaciones de EE.UU. en materia de seguridad y sostuvo que "no habrá costos" para su país. También indicó que el acuerdo garantiza que la nación norteamericana conserve "siempre" la capacidad de "hacer lo que sea necesario" para "asegurar y defender" la seguridad de Groenlandia y de EE.UU.


Trump añadió que, a partir de ahora, ningún adversario estadounidense podrá establecer una base o una presencia militar en Groenlandia, ni realizar "inversiones sensibles", sin una "aprobación escrita expresa" de Washington.

El líder republicano calificó el pacto como un acuerdo de "vida infinita" y aseguró que se iniciará "inmediatamente" el proceso para desarrollar una "gran presencia militar" en Groenlandia.

"Este es un sueño hecho realidad para los Estados Unidos de América", escribió
.
Pretensiones que abrieron una brecha en la OTAN
- Trump manifestó en numerosas ocasiones su intención de tomar el control de Groenlandia, argumentando una supuesta amenaza para la seguridad procedente de Rusia y China. Su Administración no descartó el uso de la fuerza militar, en caso de que fuera necesario, para apoderarse de la isla, uno de los tres territorios constituyentes del Reino de Dinamarca, país miembro de la OTAN.

- Tal intención desató la abierta oposición de los habitantes de Groenlandia, Dinamarca y de los aliados europeos de EE.UU.

- En su momento, las autoridades de Groenlandia y Dinamarca exigieron respeto por la integridad territorial del reino, al tiempo que subrayaron que un país no puede anexionar a otro, ni siquiera bajo el argumento de seguridad nacional. "Groenlandia pertenece a los groenlandeses y EE.UU. no tomará el control de Groenlandia", afirmaron.

- En ese clima, militares de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia fueron desplegados en la inmensa isla para realizar maniobras militares temiendo una acción militar por parte de EE.UU.

- A manera de respuesta, Trump anunció la imposición de aranceles del 10 % sobre los productos de esos países, todos miembros de la OTAN. Más tarde, tras una "reunión muy productiva" con el secretario general de la alianza, Mark Rutte, el mandatario anuló la medida. Como resultado de tal encuentro, se estableció el marco para un "futuro acuerdo" sobre Groenlandia y toda la región del Ártico.

- En medio de tal escenario, numerosos políticos y expertos señalaron que las tensiones creadas por Washington en torno a la isla ártica socavaban la cohesión de la OTAN. Incluso en EE.UU. advirtieron que las amenazas de Trump podrían llevar a la desintegración del tratado.




jueves, 17 de septiembre de 2026

No es un país árabe y guarda secretos que dejan frío al resto del mundo




Sabías que Irán  
No es un país árabe y guarda secretos que dejan frío al resto del mundo  

¡No son árabes!  
Aunque la mayoría son musulmanes, el 60% de la población es de etnia persa. Su idioma oficial no es el árabe, sino el farsi, una lengua indoeuropea.  

La capital mundial de las rinoplastias.  
Teherán ostenta el título de la ciudad con más cirugías de nariz por habitante del mundo. Es un símbolo de estatus tan grande que las personas llevan el vendaje con orgullo en la calle durante meses.  

El origen de la palabra "As3sin." 
El término proviene de los Hashashin, una secta mística y orden militar de mercen@rios que operaba desde fortalezas en las montañas de Irán en los siglos XI y XII.  

El gesto del pulgar hacia arriba es una ofensa.  
En la cultura iraní tradicional, hacer el gesto del pulgar arriba no significa "todo bien"; se considera un insulto equivalente a mostrar el dedo medio.  

El invento de la refrigeración antigua (Yakhchal).  
Hace más de 2.400 años, los persas construyeron estructuras cónicas en el desierto capaces de almacenar hielo en pleno verano sin electricidad.  

El 90% del azafrán del mundo viene de aquí.  
Irán es el gigante absoluto del "oro rojo". El azafrán iraní es el más codiciado y caro del planeta debido a su cosecha artesanal.  

Naturaleza extrema: Esquí y desierto el mismo día.
Puedes esquiar por la mañana en la nieve de la cordillera Alborz y por la tarde caminar a más de 50 °C en el desierto de Lut.  

Los inventores de los molinos de viento.
En la región de Nashtifan todavía funcionan molinos de viento de eje vertical hechos de arcilla y madera que datan de hace más de 1.000 años.  

La falla intencionada en sus alfombras.
Las famosas alfombras persas tardan años en tejerse a mano. Sin embargo, los tejedores dejan un pequeño error a propósito, guiados por la creencia de que "solo Dios es perfecto".  

El último refugio del guepardo asiático.
Irán es el único país del planeta donde aún sobrevive el guepardo asiático en estado salvaje, una especie al borde crítico de la extinción.  

La cuna del juego de Polo.
El juego del polo (Chogān) nació en la antigua Persia hace más de 2.500 años, originalmente diseñado como un entrenamiento para la caballería real.  

El origen de la palabra "Paraíso".
La palabra "paraíso" proviene del persa antiguo Pardis, que significa "jardín cerrado", haciendo referencia a los majestuosos jardines persas.  

Una de las civilizaciones continuas más antiguas.
La historia urbana e imperial de Irán abarca más de 7.000 años. Persepolis sigue siendo una joya arquitectónica de la antigüedad.  

La isla con tierra de colores y playa roja.
La isla de Hormuz es famosa por sus colinas multicolores y sus playas de arena roja brillante debido a la alta concentración de minerales e hierro.

El calendario solar único.
Irán no se rige por el calendario gregoriano. Su año nuevo (Nowruz) empieza exactamente con el equinoccio de primavera (21 de marzo) y su calendario actual está en el siglo XV.


Extraño delirio de grandeza de Trump: ¡cuando ganas una guerra 68 veces!


El registro de 68 afirmaciones de victoria en ocho meses refleja la importancia que este discurso tiene en el relato de Trump sobre la guerra contra Irán.

El análisis de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde el inicio de la brutal agresión contra el territorio de la República Islámica de Irán en febrero hasta comienzos de este mes, muestra que el mandatario estadounidense ha hablado en numerosas ocasiones durante los últimos meses de la “victoria” y la supremacía absoluta de Estados Unidos en la guerra contra Irán, afirmaciones que, según los datos, ascienden a un total de 68 casos.

Una de las características más destacadas del relato de Trump sobre la guerra y el enfrentamiento militar con la República Islámica de Irán es la reiteración constante de la afirmación de la “victoria” y el éxito de Estados Unidos en este enfrentamiento; un relato que comenzó desde los primeros días del conflicto y que, en los meses posteriores, pese a la continuidad de los acontecimientos y la creciente complejidad de la situación, fue repetido en numerosas ocasiones por el presidente estadounidense.

Trump afirmó un total de 68 veces, entre febrero y el 14 de septiembre de 2026, que Estados Unidos había obtenido la victoria en la guerra contra Irán. Un aspecto destacable de estas cifras es la continuidad de esta afirmación a lo largo de distintos meses, de modo que el asunto no se limitó únicamente a los primeros días de la guerra, sino que siguió apareciendo en el discurso de Trump incluso después de varios meses.

HispanTV

@Nexo_Latino

 Trump habló de “victoria” sobre Irán en 68 ocasiones Según los datos de este gráfico, se registraron un total de 68 ocasiones, con el mayor número en junio, con 15, seguido de marzo, con 14.


El inicio del falso relato de la “victoria” desde los primeros días

En febrero no se registró ningún anuncio de victoria, pero en marzo el número de declaraciones mencionadas llegó a 14. Esta cifra constituye el segundo registro más elevado de todo el período analizado.

La repetición de estas afirmaciones en marzo puede considerarse parte del intento del gobierno estadounidense de consolidar su propio relato sobre la evolución de la guerra. En sus distintas declaraciones, Trump trató de presentar a Estados Unidos como la parte vencedora y con la ventaja en el campo de batalla, una imagen que también se repitió en numerosas ocasiones durante los meses posteriores.

Sin embargo, la evolución de los datos presentados muestra que este relato no se detuvo en un período breve. Después de registrar 14 casos en marzo, el número de declaraciones similares se redujo a siete en abril, pero volvió a aumentar en mayo, hasta alcanzar los 10 casos. Esta evolución, con aumentos y descensos, demuestra que la intensidad con la que se repitió la afirmación de la victoria no fue igual todos los meses, pero el principio de este relato se mantuvo en el discurso político y mediático de Trump.

Junio: el punto máximo en la repetición de la afirmación de victoria

Según el gráfico, el mayor número de declaraciones registradas en este período corresponde a junio, cuando Trump afirmó en un total de 15 ocasiones la victoria o superioridad de Estados Unidos en la guerra contra Irán. El registro de 15 casos en un solo mes constituye la cifra más elevada de todo el período de ocho meses; de este modo, junio representa el punto máximo del uso de este discurso por parte de Trump.

La importancia de este aspecto aumenta si se tiene en cuenta que, después de junio, el presidente estadounidense tampoco abandonó este relato. En julio, el número de casos registrados llegó a nueve y en agosto volvió a aumentar hasta alcanzar los 12. Por tanto, incluso después de la reducción del número de declaraciones en julio, la tendencia general volvió a ser ascendente en agosto. Esto evidencia la continuidad del uso de la afirmación de la victoria como uno de los ejes principales del relato de Trump sobre la guerra.



68 veces la repetición de una afirmación absurda

La suma de las cifras registradas de febrero a septiembre alcanza los 68 casos, un número que demuestra que la afirmación de la victoria en el relato de Trump sobre la guerra contra Irán no fue una declaración aislada o circunstancial.

Según las estadísticas mensuales, la distribución de estos casos es la siguiente:

Febrero: 0 casos
Marzo: 14 casos
Abril: 7 casos
Mayo: 10 casos
Junio: 15 casos
Julio: 9 casos
Agosto: 12 casos
Septiembre, hasta el día 14: 1 caso

La significativa distancia entre el relato político y la realidad sobre el terreno

La repetición de una afirmación de victoria por parte de un dirigente político no significa necesariamente que se haya demostrado una realidad militar. Durante las guerras, las partes enfrentadas suelen tratar de transmitir a la opinión pública nacional e internacional su propio relato sobre los acontecimientos. En estas circunstancias, términos como “victoria”, “derrota del enemigo”, “éxito total” y “misión cumplida” no constituyen simplemente una descripción de un acontecimiento militar, sino que también forman parte de las operaciones mediáticas y de la batalla de los relatos.



Pero ¿por qué es importante la repetición de la “victoria”?

La repetición de un mensaje político, especialmente por parte del presidente de un país involucrado en una guerra, puede influir en la manera en que la opinión pública percibe los acontecimientos. Cuando un dirigente político habla constantemente de la victoria, este mensaje puede convertirse gradualmente en una parte fija del relato oficial del gobierno.

En el caso de Trump, la afirmación de la victoria en la guerra contra Irán no fue formulada en un único período, sino que se repitió en numerosas ocasiones durante varios meses. Es precisamente esta continuidad la que convierte la cifra de 68 en algo más que una simple estadística y la transforma en un asunto relevante para analizar la manera en que se construye el relato mediático de la guerra.


Por otra parte, también resulta significativo el número de declaraciones registradas en los distintos meses. Marzo, con 14 casos; junio, con 15; y agosto, con 12, registraron las cifras más elevadas. En contraste, febrero, con cero casos, y septiembre hasta el día 14, con un caso, registraron las cifras más bajas.

Pero debemos tener en cuenta que la guerra no se libra únicamente en el campo militar. Junto a las operaciones militares, la diplomacia, las redes sociales, los medios de comunicación y las declaraciones de los dirigentes políticos también se convierten en escenarios de competencia. Cada parte trata de presentar una imagen de la situación que tenga el mayor impacto posible sobre la opinión pública, sus aliados e incluso la parte contraria.

Desde esta perspectiva, analizar el número de veces que un dirigente político repite una determinada afirmación puede contribuir a comprender mejor su estrategia comunicativa. Los datos publicados sobre las declaraciones de Trump también muestran que la “victoria de Estados Unidos” fue uno de los mensajes utilizados en numerosas ocasiones durante los meses posteriores al inicio del conflicto.



En este contexto, el registro de 68 casos en un período de siete u ocho meses demuestra que la afirmación de la victoria constituyó una parte importante del relato de Trump sobre la guerra contra Irán; un asunto que se ha quedado únicamente en el plano de las afirmaciones y que, en la realidad, carece de fundamento; un relato que se intensificó en algunos meses y disminuyó en otros, pero que no desapareció por completo de su discurso durante el período analizado.

La cadena estadounidense ABC News informó, citando las estadísticas publicadas sobre las bajas de los militares estadounidenses en la guerra contra Irán, que el número de militares estadounidenses heridos durante la guerra contra Irán había superado los 700, de los cuales 64 eran oficiales de alto rango.

Asimismo, el medio estadounidense The War Horse informó de que, entre los heridos, 64 pertenecían a la Armada, 51 a la Fuerza Aérea y 19 al Cuerpo de Marines.


ABC News también hizo hincapié en que dispone de documentos y datos que muestran que los ataques iraníes provocaron repetidamente lesiones cerebrales y traumatismos craneales entre los militares estadounidenses, hasta el punto de que al menos 170 militares estadounidenses sufrieron lesiones relacionadas con la cabeza desde el inicio de la guerra hasta comienzos de abril.

Estas cifras constituyen tan solo uno de los casos de las pérdidas derivadas de las ambiciones de Trump en la región, sin tener en cuenta los daños materiales y las bases que existían en la región antes de la guerra, pero que hoy han sido desmanteladas y han pasado a la historia.


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