jueves, 5 de noviembre de 2026

DE LA ALTANERÍA AL RIDÍCULO: LA MENTIRA PATOLÓGICA



miércoles, 4 de noviembre de 2026 a las 6:04 p. m.

DE LA ALTANERÍA AL RIDÍCULO:
LA MENTIRA PATOLÓGICA

La América que Trump pretendía someter a su voluntad acaba de darle una lección monumental: ni el miedo es eterno, ni la mentira infinita, ni la estupidez política puede disfrazarse indefinidamente de grandeza. El trumpismo ha recibido una paliza electoral histórica. Y lo más irónico es que buena parte de su demolición lleva la firma de su propio arquitecto.

Una ola azul ha barrido el mapa electoral. Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes con una ventaja extraordinaria: 255 escaños frente a 180 republicanos, según las proyecciones citadas. El Senado también estaría inclinándose hacia los demócratas, con una probabilidad del 95 % atribuida por The New York Times.

Pero el verdadero resultado no está solamente en los escaños: está en el rechazo a un presidente que convirtió la mentira reiterada en método de gobierno, la intimidación en estrategia y la propaganda en sustituto de la realidad. Un mentiroso patológico que ha repetido tantas falsedades que terminó creyendo que la realidad también podía obedecerle.

Trump hizo de estas elecciones un referéndum sobre su persona. Y los estadounidenses parecen haber contestado con contundencia.

Su política migratoria, la brutalidad del ICE, la aventura militar contra Irán, el respaldo a Israel en medio de la devastación palestina y una economía castigada por los aranceles han terminado exhibiendo la distancia obscena entre sus promesas y sus resultados.

Hay, además, una ironía geopolítica extraordinaria: Irán no necesitó inventar un enemigo para debilitar a Estados Unidos. Trump pareció asumir voluntariamente ese papel. Con su propia beligerancia, sus decisiones y sus contradicciones, terminó convirtiéndose en uno de los mayores factores de desgaste de la posición estadounidense. Difícil imaginar una contribución más eficaz a los intereses de un adversario.

Y mientras tanto, el ciudadano estadounidense enfrenta lo que ningún eslogan MAGA puede ocultar: precios elevados, salarios insuficientes y familias que descubren que la supuesta grandeza nacional no sirve para pagar las cuentas.

Trump se encamina a dos años de mandato políticamente debilitado, posiblemente sin el control de ninguna de las dos cámaras del Congreso. El hombre que pretendía concentrar el poder tendrá que enfrentarse a los límites institucionales que tanto despreció.

El autoritarismo puede gritar, amenazar, mentir y fabricar enemigos; puede incluso —convencerse— de que es invencible. Pero no puede garantizar que una sociedad termine creyéndole para siempre.

Esta noche podría marcar el principio del ocaso del trumpismo y de esa agenda internacional de nacionalismo excluyente, intimidación y regresión democrática que pretendía imponerse como modelo para todo el mundo.

Reflexión Literaria 

miércoles, 4 de noviembre de 2026

De Carter a Trump: Irán vuelve a poner en jaque a Washington


Irán vuelve a convertirse en un desafío para la Casa Blanca: la crisis de 1979 marcó a Jimmy Carter y la guerra contra Irán amenaza con erosionar el respaldo a Donald Trump.

El 4 de noviembre de 1979 —el 13 de Aban del calendario persa—, un grupo de estudiantes iraníes revolucionarios ocuparon la embajada de Estados Unidos en Teherán y tomaron como rehenes a 66 estadounidenses, en respuesta a los crímenes cometidos por Washington en Irán y a su decisión de dar refugio al derrocado shah Mohamadreza Pahlavi. La crisis colocó al entonces presidente, Jimmy Carter, ante uno de los episodios más difíciles de su mandato.

Al principio, la ocupación de la embajada provocó un efecto de cohesión nacional en Estados Unidos y elevó temporalmente la popularidad del presidente. Según los datos de la empresa estadounidense de análisis Gallup recogidos por el proyecto American Presidency Project de la Universidad de California, la aprobación de Carter pasó del 32 % al 38 % y, tras la liberación de 13 rehenes a finales de noviembre, alcanzó el 51 %. Sin embargo, el prolongamiento de la crisis y la incapacidad de Washington para resolverla terminaron erosionando ese respaldo.


El fracaso de la operación militar estadounidense para rescatar a los rehenes en Tabas, en abril de 1980, agravó el desgaste de la Administración. En la encuesta realizada entre el 27 y el 30 de junio de ese año, la aprobación de Carter había caído al 31 %, mientras que el rechazo a su gestión alcanzaba el 58 %. Otro sondeo de la revista Time, realizado en mayo, reveló que el 63,5 % de los encuestados consideraba que la gestión estadounidense de la crisis había perjudicado la imagen internacional del país.

La crisis de los rehenes, junto con las dificultades económicas y el aumento de las tensiones con la Unión Soviética, se convirtió así en uno de los principales obstáculos para la reelección de Carter. En noviembre de 1980, el republicano Ronald Reagan obtuvo cerca del 51 % de los votos, frente al 41 % del presidente en ejercicio. Un sondeo de aquel año también indicó que el 13 % de los votantes consideraba la crisis de los rehenes un factor importante en su decisión electoral.



De la crisis de los rehenes a la guerra contra Irán

Durante aquellos acontecimientos, un corresponsal de The Washington Post en Teherán publicó un artículo en el que describió a Estados Unidos como “un gigante patético e indefenso” (pitiful, helpless giant). La expresión reflejaba algo más profundo que las dificultades para garantizar la seguridad de sus diplomáticos: la preocupación de Washington por el deterioro de su imagen como potencia ante sus aliados y sus adversarios.

La comparación con la situación actual de Donald Trump vuelve a situar a Irán en el centro de un desafío político para la Casa Blanca. La decisión del presidente estadounidense de imponer, junto con el régimen israelí, la segunda guerra contra Irán el 28 de febrero de 2026 ha tenido consecuencias militares, políticas y económicas que también se sienten dentro de Estados Unidos. El encarecimiento de los combustibles y las perturbaciones de los mercados energéticos han incrementado la presión sobre los hogares estadounidenses.


Las encuestas reflejan el deterioro de la percepción pública sobre la gestión de Trump. Un sondeo conjunto de Reuters e Ipsos, publicado el 19 de octubre de 2026, situó su aprobación presidencial en el 31 %, mientras que el 68 % de los encuestados expresó su desaprobación de la gestión económica de su Gobierno. Por su parte, una encuesta de Associated Press publicada en octubre indicó que el 69 % consideraba que la guerra contra Irán no había merecido la pena. Otro sondeo de la Universidad de Quinnipiac, difundido el 10 de septiembre, registró un 65 % de desaprobación de la gestión de Trump respecto a Irán.

El descontento también se reflejó en las preferencias electorales. Una encuesta de Reuters e Ipsos sobre la intención de voto para el Congreso situó a los demócratas en el 47 %, frente al 35 % de los republicanos, una diferencia de 12 puntos porcentuales. La agencia también informó de que la aprobación de Trump se había visto afectada por la decisión de ordenar los ataques contra Irán en febrero, en un contexto marcado por el aumento de los precios de la gasolina y la presión económica derivada de la guerra. En otro sondeo publicado el 2 de noviembre, la aprobación del mandatario se situó en el 32 %.



La guerra contra Irán y las elecciones de medio mandato

Los estadounidenses acudieron a las urnas el 3 de noviembre para renovar parte del Congreso, en unas elecciones marcadas por el descontento económico y el rechazo a la guerra contra Irán. Los primeros resultados y proyecciones apuntaron a un cambio en el equilibrio de poder legislativo, mientras que la analista Jessica Taylor, de la publicación estadounidense Cook Political Report, advirtió de que la guerra y el encarecimiento de los combustibles habían debilitado las perspectivas electorales republicanas.

“Mantener una guerra impopular que ha elevado los precios, especialmente de la gasolina y el diésel, ha colocado al Partido Republicano en una posición aún más peligrosa”, señaló Taylor al analizar el escenario electoral.


La comparación entre ambos periodos históricos muestra que Irán, en un intervalo de casi medio siglo, se ha convertido en uno de los factores que han influido en el destino político de dos presidentes estadounidenses. Carter no logró permanecer en la Casa Blanca para un segundo mandato tras la crisis de los rehenes, mientras que Trump se enfrenta ahora a las consecuencias políticas de la guerra contra Irán.

En efecto, si en 1979 la crisis de los rehenes se convirtió en un símbolo de la incapacidad del Gobierno de Carter para gestionar una crisis internacional, hoy la guerra contra Irán podría convertirse para Trump en un símbolo del coste de sus decisiones militares y de su incapacidad para cumplir sus promesas económicas.



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