domingo, 8 de febrero de 2026

A FONDO: Irán alerta a EEUU de ‘guerra regional’: ¿cómo sería el conflicto?


Irán ha advertido a EE.UU. que, si inicia la guerra, se desatará una “guerra regional”; ¿pero cuáles serían las características de la eventual contienda en la zona?

A raíz de las amenazas militares de Estados Unidos, las autoridades iraníes han advertido en los últimos días que Teherán no aceptará ningún tipo de ataque, ni limitado ni terrorista, y que ante cualquier movimiento enemigo en este sentido, se desatará una guerra a gran escala. El significado de esta advertencia es la intolerancia a un golpe limitado y la disposición de Irán a entrar en un conflicto generalizado.

En esta línea, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, lanzó esta semana una advertencia contundente contra las amenazas de Washington.

“El pueblo de Irán dará un puñetazo firme a cualquiera que tenga ambiciones y quiera atacar o causar daño (…) pero que los estadounidenses también sepan que, si esta vez inician una guerra, será una guerra regional”, alertó.

Plantear el escenario de una guerra regional es algo que va más allá de una guerra a gran escala. En el escenario de una guerra amplia, Irán, en respuesta a un ataque de Estados Unidos —aunque sea limitado—, apuntaría contra objetivos máximos, y los grupos de la Resistencia regional no necesariamente tendrían un papel en esta reacción. En este escenario, es posible que algunos de los grupos de la Resistencia, y no todos, entren en el conflicto a un nivel determinado. Sin embargo, en el escenario de una guerra regional, además de Irán, todos los grupos de la Resistencia llevarían a cabo una ofensiva total y en su máxima expresión.



La guerra regional tiene un ámbito geográfico fluido. Irán se encuentra en Asia Occidental, y al referirse a la guerra regional, se incluye esta región. Sin embargo, esta noción también se planteaba cuando Estados Unidos estaba desplegado en Afganistán, a pesar de que no es parte de Asia Occidental. Por lo tanto, el concepto de guerra regional ha ido más allá de Asia Occidental desde hace tiempo.

Dado que la Resistencia tiene presencia desde Yemen y Siria sobre otras áreas, es probable que los enfrentamientos se extiendan hasta el Mediterráneo Oriental, el Norte de África y el Cuerno de África. En estas zonas, si Estados Unidos no tiene bases, sus flotas en aguas internacionales siguen siendo objetivos. Si estallara una guerra regional, la extensión del campo de batalla, considerando la conexión de los frentes, alcanzaría millones de kilómetros cuadrados. La superficie terrestre de Asia Occidental es de 6 millones de km², y considerando los impactos en los mares y tierras circundantes, la extensión total del campo de batalla podría llegar a 10 millones de km², una cifra comparable a la superficie de Canadá, Estados Unidos o China.

En términos poblacionales, Asia Occidental cuenta con más de 300 millones de habitantes, y con la afectación de las zonas circundantes, otros 300 millones más estarían expuestos a las consecuencias de la guerra. Económicamente, entre 3 y 6 billones de dólares del PIB mundial quedarían bajo amenaza. Así, 10 millones de km², entre 300 y 600 millones de personas, entre 3 y 6 billones de dólares del PIB mundial y la mitad del mercado petrolero mundial constituirían el escenario de la guerra regional que se formaría si Estados Unidos iniciara el conflicto.

En la guerra regional, los ataques de Irán no se limitan a agresiones con misiles contra las bases estadounidenses, sino que los grupos de Resistencia también llevarían a cabo ataques terrestres.

Mientras que los ataques aéreos y con misiles planificados por Estados Unidos buscan operaciones rápidas y de efecto inmediato, la guerra regional sería temporalmente mucho más prolongada que unos días o semanas, pudiendo durar varios meses o incluso superar un año.

En un conflicto de larga duración, Estados Unidos, debido a la gran distancia, necesitaría bases confiables en la región. Sin la cooperación completa y la participación de varios aliados, no podría sostener combates prolongados. Con la inseguridad en las rutas terrestres, aéreas y marítimas hacia la región, el envío de tropas y equipamiento a las líneas del frente sería difícil, obligando a Estados Unidos a concentrar sus fuerzas en puntos limitados, lo que incrementa la vulnerabilidad de esas posiciones.



Para la defensa de Irán y la confrontación con Estados Unidos, el Eje de la Resistencia sería la principal fuerza en conflicto, mientras que parte del poderío estadounidense formaría el bloque opuesto. Si Estados Unidos intentara repetir sus acciones de hace tres décadas, surgiría una resistencia generalizada contra ellos. De este modo, el frente que se oponga a Estados Unidos podría crecer y recibir refuerzos con el paso del tiempo.

¿Cuál es el significado estratégico de la advertencia del Líder de Irán?

Teniendo en cuenta estas consideraciones, la advertencia del Líder de la Revolución Islámica de Irán sobre la posibilidad de que la guerra se convierta en un conflicto regional no es únicamente una alerta militar, sino que apunta a las consecuencias económicas y de seguridad de gran alcance, tanto a nivel regional como mundial.

Estas palabras no expresan un deseo de iniciar la guerra —ya que Irán siempre ha subrayado que no será el agresor— ni constituyen una simple amenaza, sino que representan un mensaje disuasorio claro para Estados Unidos y sus aliados.

En términos más precisos, Irán no se considera una “isla aislada” en caso de guerra, sino el centro de una red potencial de enfrentamientos que, aunque no necesariamente iniciará el conflicto, tiene la capacidad de expandirlo.



Negociaciones Irán-EEUU

El canciller de Irán, Seyed Abás Araqchi, confirmó el miércoles, 4 de febrero, que Irán y EE.UU. retomarán las negociaciones nucleares indirectas el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, tras amplios esfuerzos de países regionales, entre ellos Catar, Omán, Arabia Saudí y Turquía, para impulsar la diplomacia y evitar un posible enfrentamiento entre los dos países.


En este sentido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentó que “con suerte” se lograría un consenso entre Washington y Teherán. No obstante, lanzó una nueva advertencia contra Irán, al asegurar que su gobierno tomará medidas drásticas si Teherán decide reanudar su programa nuclear.

La ciudad de Mascate fue el viernes escenario de la celebración de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, con Omán como mediador, sobre el programa nuclear iraní.

Las negociaciones estuvieron encabezadas por Araqchi y Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, mientras que el ministro de Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, actuó como intermediario en estas conversaciones.

La República Islámica de Irán había declarado explícitamente antes de estas negociaciones que su prioridad es el levantamiento de las sanciones, y que el eje de las conversaciones es el tema nuclear.

Tras la finalización de este proceso, Araqchi compareció ante los periodistas y dijo que las negociaciones del viernes fueron un buen comienzo y también pueden tener una buena continuación, pero ello depende de la parte contraria y, por supuesto, de las decisiones que se adopten en Teherán.

“Después de mucho tiempo sin diálogo, nuestras posiciones fueron transmitidas, así como nuestras preocupaciones. Nuestros intereses, los derechos del pueblo iraní y todos los asuntos que debían plantearse se comunicaron en un ambiente muy positivo, y también se escucharon los puntos de vista de la parte contraria”, señaló.



Por su parte, Trump aseguró que Washington mantuvo “muy buenas conversaciones” con Irán, adelantando que las delegaciones se volverán a reunir “a principios de la próxima semana”. No obstante, al mismo tiempo, amenazó a Irán con “consecuencias muy duras”, si no se logra un acuerdo.

Horas antes, la Administración de Trump anunció nuevas sanciones para frenar las exportaciones petroleras de Irán, poco después de concluir la ronda de diálogo bilateral. Las medidas, según informó el Departamento de Estado en un comunicado, apuntan a 15 entidades, dos personas y 14 buques de la llamada “flota fantasma” relacionados con el comercio de petróleo y productos petrolíferos iraníes.

Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron a comienzos de enero, cuando Trump amenazó con una intervención militar, inicialmente bajo el pretexto de los disturbios en Irán.

La semana pasada, Trump anunció el envío de una “maravillosa armada” a la región, tras el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en la región.

En respuesta, Irán advirtió que cualquier acción militar sería considerada una declaración de guerra, asegurando que sus fuerzas están preparadas para reaccionar de inmediato, aunque reiteró que el diálogo sigue siendo una opción bajo el principio de “respeto mutuo”.

Las autoridades iraníes han alertado de que cualquier error de cálculo de quienes intenten atacar a Irán provocará una respuesta contundente por parte de la República Islámica.


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Irán aclara que “no recibe órdenes de nadie” en cuanto a enriquecimiento

 

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán ha asegurado que EE.UU. no tiene derecho a intervenir en programa nuclear iraní y rechaza cualquier imposición de poder.

“El enemigo dice que ‘no debemos tener enriquecimiento [de uranio] porque están preocupados’, pero nadie tiene derecho a decirnos: ‘tú no debes tenerlo simplemente porque yo así lo deseo”, ha declarado este domingo el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, durante el primer Congreso Nacional de Política Exterior e Historia de las Relaciones Exteriores.

Al enfatizar que Irán debe demostrar que “no recibe órdenes de nadie”, ha afirmado que, “si existen preguntas sobre el programa nuclear iraní, estamos dispuestos a ofrecer explicaciones”.

“El único camino para ello es la vía diplomática”, ha subrayado, puntualizando que incluso durante la agresión estadounidense-israelí en junio pasado, bombardearon las instalaciones nucleares del país presa, “pero no lograron su objetivo”.

En cuanto a los diálogos indirectos con Washington, cuya primera ronda fue celebrada el viernes en Mascate (Omán), ha afirmado que la negociación solo tendrá éxito cuando respeten el derecho del pueblo iraní. “No queremos que nadie ‘reconozca’ nuestro derecho; nuestro derecho existe por sí mismo y debe ser respetado”, ha añadido.
 


Al enfatizar el papel pacífico del programa nuclear iraní y que el país no busca “una bomba atómica”, ha rechazado “la prepotencia y la coerción de los poderes dominantes”, señalando que esto está consagrado en la Constitución.

“La verdadera ‘bomba’ de la República Islámica de Irán es la capacidad de decir ‘no’ a la imposición y al abuso de las grandes potencias, y el secreto de la fortaleza del país reside precisamente en esa firmeza”, ha declarado y afirmado que “hemos conquistado este derecho pagando un alto costo, y si renunciáramos a él, tendríamos que pagar un precio aún mayor”.
Despliegue militar de EEUU en la región no intimida a Irán

En este contexto, ha acentuado la “inquebrantable resistencia” del pueblo iraní durante la guerra de junio, que resultó en el fracaso del régimen de Tel Aviv y Washington, declarando que hoy no “nos intimida su despliegue militar” en la región.


“Somos afines a la diplomacia y actuamos con lógica y racionalidad, pero también estamos preparados para la guerra y disponemos de poder”, ha dicho.

Ha enfatizado que “si se habla al pueblo iraní con el lenguaje de la fuerza, responderemos en ese mismo lenguaje; y si se les habla con respeto, responderemos con respeto”. En este sentido, ha indicando que el principio fundamental de política exterior del país persa es la “dignidad”, y “la dignidad significa preservar la independencia y mantener la integridad del país”.


Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron a comienzos de enero, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con una intervención militar, inicialmente bajo el pretexto de los disturbios en Irán.

La semana pasada, Trump anunció el envío de una “maravillosa armada” a la región, tras el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en la región.

A raíz de las amenazas militares de Estados Unidos, las autoridades iraníes han advertido en los últimos días que Teherán no aceptará ningún tipo de ataque, ni limitado ni terrorista, y que ante cualquier movimiento enemigo en este sentido, se desatará una guerra a gran escala.

En esta línea, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, lanzó esta semana una advertencia contundente contra las amenazas de Washington.

“El pueblo de Irán dará un puñetazo firme a cualquiera que tenga ambiciones y quiera atacar o causar daño (…) pero que los estadounidenses también sepan que, si esta vez inician una guerra, será una guerra regional”, alertó.



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sábado, 7 de febrero de 2026

‘Un conflicto con Irán, atolladero del que EEUU no saldrá en 20 años’

   Irán prueba misiles balísticos durante un ejercicio militar. (Foto: archivo)

Un conflicto con Irán conllevaría enormes costos políticos y económicos para EE.UU., y lo empujaría en un atolladero del que no podrá salvarse durante al menos dos décadas.
 
Así lo ha advertido el analista político e investigador árabe el dr. Mohamad Yaghi en un artículo titulado “Irán y Estados Unidos: ¿Lo impedirá el alto coste de la guerra?”, publicado este sábado en la página Web Arabi 21.
 

El especialista en política de Asia Occidental ha avisado que Irán responderá a una posible agresión estadounidense, bombardeando objetivos israelíes en la Palestina ocupada y todas las bases militares estadounidenses en la región. “También cierran el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, y atacan instalaciones […] intereses económicos y políticos estadounidenses en la zona”, avisa.
Una guerra con Irán va contraria al lema electoral de Trump: “No más guerras extranjeras”

En caso de extenderse el conflicto, el politólogo afirma que la administración del presidente estadounidense Donald Trump se verá obligada a “enviar decenas, quizás cientos, de miles de tropas” estadounidenses a la zona, “lo que significaría un regreso forzoso a Asia Occidental, en contra del deseo estadounidense de retirarse y dejarlo en manos de su aliado Israel”.

“Si se envían miles de tropas estadounidenses a la región, el presidente Trump perderá el apoyo popular que lo llevó al poder bajo el lema “No más guerras extranjeras” y, en consecuencia, su Partido Republicano perderá las elecciones legislativas”, alerta.
 
 

Además, el artículo indica que una renovada implicación en Asia Occidental “significaría que no podría asignar suficientes recursos militares, financieros y políticos para enfrentarse a China, ejercer presión sobre Europa como lo hace actualmente ni continuar su política de extorsión en Latinoamérica”.

Yaghi opina que un nuevo conflicto en Asia Occidental sería como un atolladero, del que EE.UU. “no podrá liberarse durante al menos dos décadas, como ocurrió en Irak y Afganistán”.

Un conflicto de este tipo con Irán, agrega, no acareará solo pérdidas políticas y de influencia global para Washington, sino que conllevará enormes pérdidas económicas.
Un conflicto con Irán aumentará inflación y desempleo en EEUU

“A corto plazo, por ejemplo, en los primeros tres meses de una guerra, si Irán logra cerrar el estrecho de Ormuz […], los precios mundiales del petróleo se duplicarán o cuadruplicarán, y los de la gasolina, como mínimo, se duplicarán. Esto significa que los precios de todos los bienes, desde el pan hasta el metro y los billetes de avión, subirán, acompañados de inflación y desempleo”, alerta.

Conforme al experto, la guerra es en sí misma extremadamente costosa, y recuerda que las guerras en Irak y Afganistán, según las propias declaraciones de Trump, “le costaron a Estados Unidos 7 billones de dólares”, algo que, de acuerdo con él, “ningún estadounidense tolerará”.

El autor ha concluido afirmando que si Irán asegura a EE.UU. de que cumplirá las amenazas en caso de un ataque, esto servirá de un elemento disuasorio y que “el temor de Estados Unidos a pagar el precio podría evitar la guerra”.
 

El artículo se ha publicado tras semanas de la incesante retórica bélica de la Administración estadounidense, que amenazó con una intervención militar en Irán si éste no negociaba un nuevo acuerdo nuclear.

Las partes llevaron a cabo el viernes una primera ronda de diálogos en Mascate, capital de Omán. Tras ocho horas de conversaciones indirectas, el ministro iraní de Exteriores,  Seyed Abás Araqchi, calificó el proceso de un “buen comienzo” y señaló que podría seguir.
 
 En respuesta a las retóricas incendiarias de Trump, la República Islámica ha dejado en claro que no tolerará amenazas, ni presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, advirtiendo que cualquier mínima agresión al país, desencadenaría una guerra regional a gran escala.

 
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Trump y Netanyahu se reunirán en EEUU para hablar sobre Irán

  Trump y Netanyahu se reunirán en EEUU para hablar sobre Irán   

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sostendrán un encuentro el 11 de febrero, donde Teherán será el tema más relevante.
 
De acuerdo con la oficina del político israelí, Netanyahu viajará a la Casa Blanca para llevar a cabo la reunión.

"El primer ministro cree que cualquier negociación debe incluir limitaciones a los misiles balísticos y la suspensión del apoyo al eje iraní", añadió la oficina.
 
Irán asegura que su programa nuclear tiene fines civiles y energéticos, mientras que EEUU e Israel afirman, sin pruebas, que se trata de un desarrollo con objetivos militares.