domingo, 19 de abril de 2026

Presidente cubano: “No le tenemos miedo a la guerra”


El presidente de Cuba afirmó que su país hará todo lo posible por defenderse si Estados Unidos emprende un acto de agresión ilegal contra la nación caribeña.

En declaraciones a la agencia de noticias rusa RT el sábado, Miguel Díaz-Canel afirmó que el Gobierno cubano ha convertido la defensa nacional en una “prioridad absoluta” desde la escalada de amenazas del presidente estadounidense Donald Trump contra la isla.

Cuba “no es un país que pida la guerra ni la promueva, pero tampoco le tememos a la guerra si debemos librarla para defender nuestra patria”, remarcó.

Trump dijo a principios de esta semana que “quizás hagamos una parada en Cuba después de que terminemos con esto” en referencia a la guerra de agresión entre Estados Unidos e Israel contra Irán.



Durante más de seis décadas, Cuba ha sido objeto de sanciones estadounidenses inhumanas, en flagrante violación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.

Tras caída del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la toma del control del petróleo del petróleo de este país, Trump ha hablado de tomar medidas contra Cuba y Colombia. Ha sugerido que La Habana debería llegar a un acuerdo con Washington, para ello ha aumentado la presión sobre la isla, dejándola sin combustible.


Los líderes cubanos han rechazado por completo las amenazas, y el presidente Díaz-Canel ha repudiado cualquier rendición ante Washington. “No hay rendición ni capitulación posible, ni ningún tipo de entendimiento basado en la coerción o la intimidación”, ha aseverado.



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sábado, 18 de abril de 2026

Irán en el nuevo orden de poder


Cuando en 1904 los observadores en Manchuria transmitieron la noticia de la derrota rusa a manos de Japón, el acontecimiento no fue registrado simplemente como un revés regional, sino como una transformación sistémica.

Por Xavier Villar

Japón había ingresado en el círculo de las grandes potencias no mediante proclamación, sino a través del desempeño. Este sigue siendo el único criterio fiable. Las grandes potencias no se declaran; se demuestran.

La reciente confrontación de Irán con Estados Unidos y sus aliados regionales debe interpretarse en este mismo registro. La cuestión no es si Irán ha obtenido una victoria decisiva en términos clásicos del campo de batalla. El dato estratégico central es otro: Irán ha demostrado la capacidad de impedir que el poder militar predominante traduzca su superioridad material en una derrota efectiva sobre su territorio y su arquitectura de poder. En este sentido, Irán no solo ha evitado la derrota, sino que ha bloqueado activamente la conversión de la superioridad militar estadounidense en resultados estratégicos operativos. Esta capacidad de neutralización constituye el umbral cualitativo del conflicto.

El control sobre el estrecho de Ormuz se ha convertido en el indicador más visible de esta transformación, aunque no agota su significado. La realidad más profunda es que Irán ha configurado un entorno de disuasión activa, ha sostenido capacidades de interdicción y ha articulado una forma de resistencia estratégica distribuida a través de múltiples vectores institucionales, militares y no estatales. Ha absorbido presión sostenida sin colapso sistémico y ha respondido mediante una fuerza calibrada que opera a través de una red compleja de actores aliados, capacidades tecnológicas y dispositivos de proyección regional. En términos clásicos, Irán ha demostrado que puede sostener posiciones estratégicas frente a actores de mayor peso material sin ceder su coherencia interna ni su capacidad de iniciativa.

El reconocimiento tiende a seguir a este tipo de demostraciones, incluso cuando lo hace de manera reticente o indirecta. El lenguaje que emerge de los círculos estratégicos occidentales —expresiones como “punto muerto”, “costes inaceptables” o “necesidad de negociación”— no expresa neutralidad analítica, sino adaptación a una nueva distribución de capacidades efectivas. Aquello que no puede resolverse mediante superioridad militar debe ser rearticulado en términos diplomáticos. Esta es la gramática del acomodamiento entre potencias.

Sin embargo, el reconocimiento no constituye un estatus abstracto ni simbólico. Reorganiza el espacio político. Modifica las expectativas de los actores regionales, recalibra alianzas y transforma la estructura de cálculo de riesgos. Nos encontramos en un momento en el que las categorías heredadas del siglo XX —bloques rígidos, esferas de influencia fijas, o modelos lineales de contención— pierden capacidad explicativa frente a configuraciones más densas, superpuestas y dinámicas de poder.

El ascenso de Irán no se ajusta al modelo clásico de expansión territorial ni al patrón de influencia indirecta característico de la Guerra Fría. Opera mediante una forma de poder estructural: la capacidad de configurar las condiciones dentro de las cuales otros actores deben tomar decisiones estratégicas. No se trata de ocupar espacios físicos o institucionales, sino de volverse ineludible en el cálculo de los demás.

El orden liberal occidental dependía en gran medida de la naturalización de su propia arquitectura institucional como si esta constituyera el entorno neutral de la política internacional. Sus normas, mecanismos de sanción y lenguajes de legitimidad se presentaban como técnicos y universales, no como decisiones políticas situadas. El proyecto iraní —en convergencia parcial con otros actores no occidentales— consiste precisamente en desnaturalizar esta arquitectura, exponerla como construcción política contingente y demostrar que existen alternativas funcionales a ese orden.

Para los diseñadores de política occidental, este desplazamiento genera un dilema estructural. Los intentos de aislamiento no han producido la debilitación de Irán, sino la consolidación de dinámicas alternativas en las que Teherán desempeña un papel central y estructurante. Las sanciones, concebidas como instrumento de coerción, han incentivado el desarrollo de circuitos económicos, tecnológicos y financieros paralelos. La exclusión no ha generado colapso, sino adaptación, diversificación y reorganización estratégica.

Resiliencia sistémica y autonomía estratégica

La medida real del estatus de gran potencia de Irán no reside únicamente en su capacidad militar, aunque esta ha demostrado ser considerablemente más sofisticada de lo anticipado por muchos análisis externos. Se encuentra, sobre todo, en su resiliencia sistémica. La República Islámica ha desarrollado desde sus primeras décadas una arquitectura política basada en redundancia funcional, descentralización operativa y autonomía relativa de sus subsistemas.

Esta estructura hace extremadamente difícil la paralización del sistema mediante presión selectiva o intervención puntual. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, por ejemplo, no opera únicamente como fuerza militar convencional, sino como una constelación integrada de capacidades económicas, tecnológicas, ideológicas y militares que atraviesan el sistema político iraní. Su lógica en red permite la continuidad operativa sin depender de centros de mando únicos vulnerables. La eliminación de figuras individuales no produce desarticulación del sistema, sino absorción del impacto y reorganización interna. No se trata simplemente de sustitución de personal, sino de un diseño institucional orientado a la continuidad bajo condiciones de presión extrema.

Esta lógica se extiende al ámbito económico. Irán ha operado durante décadas bajo regímenes de sanciones progresivamente intensificados. Aunque estas han generado costes significativos en términos de eficiencia y acceso a mercados, no han producido colapso estructural. La economía se ha reconfigurado mediante el desarrollo de capacidades internas, la creación de redes comerciales alternativas y la consolidación de vínculos con actores dispuestos a operar fuera de los marcos occidentales.

La cuestión no es si este modelo cumple con los estándares convencionales de eficiencia económica. La cuestión es si permite sostener proyección de poder estatal bajo condiciones de hostilidad prolongada. En este plano, la respuesta es afirmativa. Irán ha demostrado capacidad para absorber presión sin desintegración política, innovar bajo restricciones materiales y mantener márgenes de maniobra estratégicos en un entorno adverso.

La dimensión ideacional del poder

Reducir el poder iraní a sus capacidades materiales implica ignorar su dimensión ideacional. La agencia política en el mundo contemporáneo no puede entenderse exclusivamente a través de categorías materialistas o institucionalistas. También se articula mediante marcos normativos, identitarios e históricos que estructuran la percepción del orden internacional.

El discurso político iraní no funciona como mera retórica instrumental. Opera como un dispositivo de organización de sentido, movilización de lealtades y legitimación de acción política. La noción de resistencia frente a un orden percibido como jerárquico y asimétrico no es un elemento accesorio, sino un principio estructurante que encuentra resonancia en distintos contextos del mundo musulmán.

Esta dimensión confiere a Irán una forma de influencia que no depende exclusivamente de relaciones jerárquicas o transaccionales. Los actores asociados a este eje no funcionan como extensiones subordinadas, sino como nodos con autonomía operativa que comparten marcos de interpretación estratégica. Lo que Irán aporta no es control directo, sino coherencia narrativa, capacidad de articulación y densidad conceptual para experiencias políticas fragmentadas.

Esta forma de organización hace que estas redes sean particularmente resistentes a intentos de desarticulación externa. No dependen únicamente de flujos materiales, sino de vínculos sociales, legitimidades locales y experiencias históricas compartidas de confrontación con el orden existente.

Reconfiguración del poder y gramática del reconocimiento

La emergencia de Irán como actor estructurante transforma de manera profunda la arquitectura regional. El sistema previo, basado en una combinación de primacía militar, dependencia de seguridad externa y mecanismos de exclusión, muestra signos claros de agotamiento estructural.

Los cambios en las relaciones regionales no responden a transformaciones normativas o ideológicas, sino a la incorporación de nuevas realidades de poder efectivo. La confrontación sostenida deja de ser viable cuando los costes acumulados exceden la capacidad de control estratégico de los actores involucrados.

El papel de Estados Unidos en la región se ve directamente afectado por esta reconfiguración. Aunque mantiene presencia militar, capacidad de proyección y redes de alianza, su capacidad para estructurar unilateralmente los resultados regionales ha disminuido. Sus propias intervenciones han contribuido, de manera no intencionada, a este desplazamiento al generar incentivos para la diversificación estratégica de otros actores.

El modelo iraní de poder se ha desarrollado bajo condiciones de presión extrema y sostenida. Su especificidad radica en la combinación de adaptación institucional, uso asimétrico de recursos y comprensión de vulnerabilidades sistémicas del adversario. No depende de la acumulación convencional de poder material, sino de su uso diferencial en contextos estratégicos concretos.

Este modelo resulta especialmente eficaz en un entorno internacional fragmentado, donde las instituciones multilaterales pierden centralidad y donde la legitimidad de la intervención externa se encuentra erosionada. La capacidad de operar en estos intersticios constituye una forma de poder creciente.

La conclusión es clara: Irán ha dejado de ser un actor marginal susceptible de contención externa. Su posición actual no depende del reconocimiento formal, sino de su incorporación estructural en los cálculos estratégicos de otros actores.

Este reconocimiento no se expresa en declaraciones explícitas, sino en prácticas: apertura de canales de comunicación, adaptación de políticas regionales y reformulación de estrategias de contención.

La cuestión ya no es si Irán ha alcanzado el estatus de gran potencia, sino cómo su ascenso redefine el orden en el que este estatus adquiere sentido.

Esta es, en última instancia, la gramática del reconocimiento: el momento en que un actor deja de ser gestionado externamente y pasa a constituir un elemento estructural del sistema internacional. El cambio no reside en la cartografía del poder, sino en la jerarquía que lo organiza. Y en esa jerarquía emergente, Irán ha dejado de ser prescindible.

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EEUU investiga misteriosa desaparición y muerte de sus científicos de élite


EE.UU. ha iniciado una investigación formal sobre una desconcertante serie de desapariciones y muertes repentinas recientes de sus científicos de élite.

Casi una docena de científicos prominentes vinculados a investigaciones avanzadas militares, aeroespaciales y gubernamentales de Estados Unidos, han aparecido muertos en circunstancias sospechosas o simplemente han desaparecido sin dejar rastro en los últimos tres años.

Según informes, eran figuras clave vinculadas a información clasificada de suma importancia, incluyendo sistemas de armas avanzados, tecnología de defensa de última generación, contramedidas contra armas biológicas, avances cuánticos y otros programas secretos.

El jueves, el presidente Donald Trump se refirió al posible patrón, describiendo los sucesos como “asuntos bastante serios”. “Espero que sea algo aleatorio, pero lo sabremos en la próxima semana y media”, añadió.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que la administración está buscando respuestas y señaló que la situación es “definitivamente algo que creo que este gobierno y esta administración considerarían digno de investigar”.


Eric Daugherty

@EricLDaugh

Traducido del inglés
 AHORA: Las llamadas masivas a investigaciones están aumentando después de que casi una DOCENA de los principales científicos de América murieran o desaparecieran con pocas respuestas 

Los científicos resultan estar vinculados a "secretos críticos".

 "Esto tiene las marcas de una OPERACIÓN EXTRANJERA". 

Esto es una locura. 

 "Estos son algunos de los científicos más avanzados que trabajan en los secretos nacionales más críticos de nuestra nación."


Cinco de los diez científicos desaparecieron sin dejar rastro, a menudo en circunstancias repentinas y dejando atrás objetos personales esenciales.

Entre los casos más sonados se encuentra el del mayor general retirado de la Fuerza Aérea, William “Neil” McCasland, de 68 años, quien desapareció de su casa en Albuquerque el 27 de febrero de 2026.

Según informes de los medios estadounidenses, McCasland, quien anteriormente supervisaba programas de investigación altamente clasificados, dejó su teléfono en casa, aunque le faltaban la cartera y un revólver calibre .38.

Las autoridades recalcaron que no había indicios de que estuviera desorientado, y un teniente de policía comentó: “Podría decirse que seguiría siendo la persona más inteligente de la sala”.

Otras desapariciones presentan similitudes. Monica Jacinto Reza, de 60 años, directora del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense (NASA, por su acrónimo en inglés), desapareció mientras hacía senderismo en un sendero muy transitado de California en junio de 2025. Su acompañante declaró a la policía que se distrajo solo unos instantes antes de que ella desapareciera.

Steven Garcia, de 48 años, contratista del gobierno vinculado al arsenal de armas nucleares de Estados Unidos, abandonó su casa en agosto de 2025, dejando atrás su teléfono, billetera, llaves y automóvil. De manera similar, Melissa Casias, de 53 años, y Anthony Chavez, de 78, ambos afiliados al Laboratorio Nacional de Los Alamos, desaparecieron en Nuevo México con pocas semanas de diferencia en 2025, dejando atrás objetos personales importantes y sus vehículos.

Si bien la mitad de los científicos siguen desaparecidos, otros han tenido muertes violentas o inexplicables. Dos destacados investigadores fueron asesinados en tiroteos.

Nuno Loureiro, de 47 años, físico de plasma del MIT de renombre internacional, fue asesinado en su casa de Massachusetts en diciembre de 2025.

Dos meses después, el renombrado astrónomo de Caltech, Carl Grillmair, de 67 años, fue asesinado a tiros frente a su casa en una zona rural de California. Las autoridades identificaron a los sospechosos de ambos homicidios, pero no han indicado que estas muertes estén relacionadas con sus investigaciones.

Otros casos involucran muertes repentinas e inexplicables. Jason Thomas, de 45 años, investigador farmacéutico, desapareció en diciembre de 2025 antes de que su cuerpo fuera recuperado de un lago de Massachusetts en marzo de 2026.

Además, dos investigadores veteranos del JPL de la NASA, Frank Maiwald, de 61 años, y Michael Hicks, de 59, fallecieron repentinamente en los últimos tres años sin que se hayan revelado públicamente las causas de su muerte.

La coincidencia en las fechas y las profesiones de las víctimas —muy concentradas en el ecosistema de investigación militar estadounidense, los laboratorios nacionales y los proyectos aeroespaciales avanzados— ha alimentado una intensa especulación.


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"Bolivia vive una transición política de un ciclo diferente gubernamental": ¿adónde van las tensiones en el país?


Sebastián Ochoa

Desde Bolivia

Periodista argentino, estudió en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Vive en Bolivia desde 2007, donde ha trabajado para distintas instituciones de la sociedad civil y como comunicador de organizaciones indígenas campesinas. Entre 2008 y 2018 escribió para el diario Página 12 de Argentina y desde septiembre de 2020 es corresponsal de Sputnik en Bolivia.


El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta conflictos y dialoga con diversos sectores sociales, que muestran las tensiones entre las reformas que quieren aplicar su Gobierno y sus aliados, mientras las organizaciones populares rechazan retroceder en las conquistas de las dos últimas décadas.

A cinco meses del inicio de su gestión, la Administración boliviana afronta más de media docena de frentes de tormenta, con diversos sectores sociales y empresariales. Como no se veía desde hacía 20 años, el Ejecutivo está lidiando con conflictos con sindicatos de choferes, organizaciones campesinas, indígenas, la Central Obreros Boliviana (COB) y hasta los empresarios exportadores. Está en la necesidad de conciliar, al menos, con la mayoría de estos actores para garantizar su gobernabilidad.


Sputnik Mundo

@SputnikMundo


 "Bolivia vive una transición política de un ciclo diferente gubernamental": ¿adónde van las tensiones en el país?  

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta conflictos y dialoga con diversos sectores sociales, que muestran las tensiones entre las reformas que quieren aplicar su Gobierno y sus aliados, mientras las organizaciones populares rechazan retroceder en las conquistas de las dos últimas décadas.  

Como no se veía desde hacía 20 años, el Ejecutivo está lidiando con conflictos con sindicatos de choferes, organizaciones campesinas, indígenas, la Central Obreros Boliviana (COB) y hasta los empresarios exportadores. Está en la necesidad de conciliar, al menos, con la mayoría de estos actores para garantizar su gobernabilidad.  

El analista Carlos Saavedra consideró en entrevista para Sputnik que "hoy, el factor en común de la política boliviana es el desorden. Es un fenómeno muy característico de un momento de transición política, porque se ha derrumbado una hegemonía gigantesca", la que mantuvo al MAS en el poder entre 2006 y 2025.

 "Estamos en un momento de transición política de un ciclo diferente de Gobierno. Este desorden se expresa en el bloque gobernante, pero también en el bloque opositor. Por eso digo que el desorden es el común denominador", agregó.


En la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde le habían comprometido su apoyo al iniciar su gestión, en noviembre de 2025, tampoco dan respaldo a las leyes que Paz requiere para realizar las transformaciones estructurales que pretende imprimirle al país sudamericano.

El 19 de abril, en cuatro de los nueve departamentos, se realizará el balotaje para elegir gobernador. En las cuatro regiones, hay uno de los candidatos que es afín al oficialismo. Si lograran imponerse en las urnas, contribuirían a la acumulación del poder territorial necesario para aplicar las políticas defendidas por el mandatario de turno.

El conflicto más grave a la vista reside en la ley 1.720, que modifica el régimen de posesión de tierras para familias propietarias de pocas parcelas. Esto motivó el inicio de una marcha indígena campesina en el municipio de Porvenir, Pando, con destino a la ciudad de La Paz, sede del Gobierno. Exigen la anulación de esta normativa, que consideran peligrosa para los espacios donde siempre vivieron. A su paso suman popularidad y adhesiones.

En síntesis, la ley 1.720 habilita que las pequeñas propiedades (inferiores a las 500 hectáreas) soliciten convertirse en medianas propiedades, de modo que puedan acceder a créditos bancarios para promover el desarrollo local.

Según la Constitución, las pequeñas propiedades familiares son inembargables, por lo cual no pueden acceder a créditos. Si lo hicieran, podrían recibir financiamiento bancario, pero también estarían sujetas a expropiaciones, en caso de no lograr pagar las cuentas. Por ello se oponen las organizaciones campesinas indígenas.

También la COB dejó las mesas de negociación con el Gobierno de Paz para apoyar el reclamo contra la ley 1.720. Los obreros, además, exigen un aumento de salarios del 20%, lo cual ya fue rechazado por empresarios y funcionarios gubernamentales.

En las últimas semanas, sindicatos de choferes de La Paz y Oruro paralizaron estos departamentos para reclamar por la gasolina en mal estado, que ocasionó daños a miles de motores de vehículos en todo el país. El Gobierno se comprometió a pagar las cuentas con el mecánico, pero el trámite no tiene la celeridad necesaria y, sumado a ello, persiste la venta de combustibles desestabilizados en los surtidores. Los conductores advirtieron con ampliar las medidas de presión si no hay solución a este problema.



Todo este complejo panorama deja algo en claro: en Bolivia se vive un momento de tensión entre dos fuerzas.
Por un lado, Paz y sus aliados quieren implementar las reformas económicas necesarias para ejecutar su idea de Estado. Por el otro, variados sectores populares que se niegan a dar marcha atrás en las conquistas sociales de las dos últimas décadas, cuando gobernó el Movimiento Al Socialismo (MAS). Así lo explicaron a Sputnik analistas que no pierden de vista la foto completa.

Desorden boliviano
El analista Carlos Saavedra consideró que "hoy, el factor en común de la política boliviana es el desorden. Es un fenómeno muy característico de un momento de transición política, porque se ha derrumbado una hegemonía gigantesca", la que mantuvo al MAS en el poder entre 2006 y 2025.

"Estamos en un momento de transición política de un ciclo diferente de Gobierno. Este desorden se expresa en el bloque gobernante, pero también en el bloque opositor. Por eso digo que el desorden es el común denominador", agregó.

En este sentido, evaluó que "el mismo Gobierno todavía da la impresión de que no está terminando de estructurar sus lógicas de funcionamiento político interno, su manejo de crisis. Está terminando de engranar en un escenario que ha sido altamente dinámico".

Para Saavedra, "lo único claro es que ha habido un derrumbe de ciclo partidario y hoy está en disputa esa transición. ¿Hacia dónde va el país? ¿Cuál es el rumbo que va a tomar? Este bloque popular que antes gobernaba está interpelando de manera desordenada y sectaria al Gobierno. Y hay un Gobierno que tampoco ha terminado de articular un bloque de poder, que está disperso".



Regreso neoliberal
El analista describió que la propuesta de Paz "significa un cambio a un modelo totalmente abierto de la economía neoliberal, que va a conservar algo del Estado Plurinacional. Va a haber cambios en todo el modelo económico institucional, va a haber cambios en el modelo político, en el orden simbólico".

Así quedó evidenciado en el decreto 5.503, de diciembre de 2025, que finalmente fue abrogado por una contundente movilización nacional, que incluyó 70 puntos de bloqueo en todas las carreteras del país.

En ese momento, "la COB estaba muy debilitada, pero al final logró fortalecerse y terminó negociando puntos importantes. Sin embargo, ahora ¿cuál va a ser la estrategia? Creo que la viabilidad política del Gobierno depende de que construya un gran acuerdo multinivel. Va a necesitar mucha estrategia política", explicó Saavedra.



Y detalló que ese gran entendimiento debe expresarse en cinco niveles, "en cinco elementos. Se necesita un acuerdo parlamentario, porque al final ahí es donde se viabilizan las leyes y las medidas. Esta es una primera dimensión".

Como segundo punto, se requiere un diálogo social "porque en este país puedes definir algo en el Parlamento, pero si tienes la calle incendiada no puedes gobernar. Se necesita un segundo acuerdo con las fuerzas sociales".

Tercero, "necesitas un acuerdo territorial con gobernadores, con alcaldes, con fuerzas territoriales que son importantes". En cuarto lugar, "es importante un acuerdo económico. Y cuando hablo de economía, hay que distinguir muy bien. No estoy hablando solo del gran empresariado formal, porque en Bolivia hay lo que yo denomino fuerzas de la economía popular, que son muy poderosas: gremiales, transportistas, que representan una fuerza económica central".

Y en quinto lugar, el Gobierno debería apuntar "a un acuerdo de poderes" que permita generar las condiciones para tener gobernabilidad.



Empresarios en espera
Por último, pero no menos importante, está la posición del empresariado boliviano. El economista y gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, compartió con Sputnik sus impresiones.

"El nuevo ciclo político trajo cambios profundos en dicho ámbito. Hubiera sido ideal que se dieran también en el campo económico. Pero el avance es lento y las decisiones de carácter estructural se están haciendo esperar", acotó.

"Si bien se ha avanzado en controlar la inflación, estabilizar el dólar y avanzar en el levantamiento de la subvención a los combustibles, resta mucho por hacer para superar el modelo económico que prevaleció en el país durante 20 años", expresó.

Por tanto, "la gestión económica de Paz es auspiciosa, pero pudo haberse hecho mucho más, aprovechando de la legalidad de su elección y la legitimidad de su propuesta, en la que debería haber más mercado y menos Estado, esto es, que el sector privado nacional y extranjero sean los verdaderos protagonistas del desarrollo".

Para ello, Rodríguez consideró que "resta avanzar en tres seguridades, lo que implica cambio de leyes, modernización de las instituciones y plena aplicación de la autoridad, para no volver a un pasado de marchas, bloqueos y chantajes al Órgano Ejecutivo a partir de acciones de hecho".

Para el IBCE se deben garantizar tres seguridades:

1.Jurídica: implica la estricta aplicación de la ley, respeto a las instituciones, nuevas leyes en materia de inversión, hidrocarburos, minería, impositiva y laboral.

2.Mercados: la libre exportación y el combate al contrabando.

3.Trabajo público-privado: para mejorar la productividad y competitividad en temas como la plena aplicación de la biotecnología en el agro, la desburocratización y facilitación de trámites, así como contar con personal técnico capacitado en las entidades públicas.

Argelia en 1957

#Imagen de #Argelia en 1957

La luchadora argelina contra la ocupación francesa "Zulikha al-Shaib" atada a un vehículo militar francés después de ser capturada, fotografiada mientras estaba sentada en el suelo, encadenada con hierro, antes de que la arrastraran en esa posición por las calles de Argelia,

Frente a la multitud para aterrorizar al pueblo, y se les gritaba que cualquiera que se rebelara contra #Francia recibiría este castigo y que Francia no perdonaría a nadie, ni siquiera a las mujeres. 

A pesar de ser torturada durante (10) días sin interrupción, no reveló ninguna información, y después fue ejecutada arrojándola desde un helicóptero. Uno de los pastores encontró su cuerpo por casualidad después de un tiempo...