martes, 3 de noviembre de 2026

"Está matando a su propio pueblo": exvocera de Zelenski denuncia torturas en centros de reclutamiento

Yulia Méndel advirtió que si la UE sigue respaldando "las políticas monstruosas" de Zelenski, "entonces los ucranianos se verán obligados a defenderse por su cuenta".


La activista ucraniana y exportavoz de Vladímir Zelenski, Yulia Méndel, ha denunciado este 3 de noviembre que la movilización forzosa en Ucrania "se ha convertido en una tortura" debido al deseo del régimen y el círculo cercano de su líder de ganar más dinero.

Méndel comentó así un video en el que se observa cómo un menor de 14 años es conducido al exterior de un 'centro de torturas' donde los reclutadores maltratan a las personas movilizadas. El adolescente aparece envuelto en una manta y en aparente estado de 'shock' con los ojos muy abiertos y la mirada perdida.
Iuliia Mendel


@IuliiaMendel

Traducido del inglés

El reclutamiento en Ucrania se ha convertido en tortura.

El video muestra a un niño de 14 años siendo sacado de una de estas oficinas de alistamiento / sitios de tortura. No tenía ninguna razón para estar allí en absoluto.

La impunidad total de esta movilización forzada absolutamente inaceptable y caótica —a través de la cual se recogen miles de millones de dólares en sobornos y que está protegida por todas las estructuras de seguridad de Zelenskyy— puede llevar a estas consecuencias aterradoras.

La gente está saliendo a las calles contra la policía y los oficiales de alistamiento, oponiéndose a las políticas monstruosas de Zelenskyy que tratan la vida humana como nada más que otra oportunidad para ganar dinero.

Si la UE continúa respaldando a este Zelenskyy, que está matando a su propia gente, entonces los ucranianos se defenderán.

En este lugar, cubierto por oficiales de la ley, los oficiales de conscripción se llevaron a hombres para torturarlos. Esta noche, este lugar de horror fue revelado y los hombres fueron salvados por el pueblo. El jefe de gabinete de Zelenskyy llegó a ayudar. 




"El reclutamiento en Ucrania se ha convertido en una tortura. El video muestra a un joven de 14 años siendo sacado de una de estas oficinas de reclutamiento, que funcionan como centros de tortura. No tenía, en absoluto, ninguna razón para estar allí", criticó.

"Desaparecidos sin dejar rastro": Diputado expone la verdad sobre centros de torturas en Ucrania

En el texto que acompaña la publicación, Méndel acusó a las estructuras de seguridad del régimen de Zelenski de permitir estas prácticas y sostuvo que el sistema de movilización está marcado por la corrupción y los sobornos.

"La impunidad absoluta que rodea a esta movilización forzosa —un proceso caótico y totalmente inaceptable, a través del cual se recaudan miles de millones de dólares en sobornos y que cuenta con la protección de todo el aparato de seguridad de Zelenski— puede derivar en consecuencias aterradoras", denunció.

También afirmó que "la gente está saliendo a las calles para enfrentarse a la Policía y a los agentes de reclutamiento, oponiéndose a las políticas monstruosas de Zelenski, que tratan la vida humana como una simple oportunidad para ganar dinero".

"Si la Unión Europea sigue respaldando a Zelenski —quien está matando a su propio pueblo—, entonces los ucranianos se verán obligados a defenderse por su cuenta", advirtió.

En medio de los avances del Ejército ruso en distintas direcciones de la operación militar especial, las Fuerzas Armadas de Ucrania se enfrentan a una gran escasez de tropas, agudizada por el problema sistémico de la deserción.

Al mismo tiempo, cada vez más ucranianos se convierten en víctimas de la movilización forzosa, conocida comúnmente en el país como 'busificación'. En la Red aparecen regularmente imágenes de comisarios militares reclutando a la fuerza a hombres en plena calle, transportes públicos, hospitales o incluso bloqueándolos en sus coches mientras conducen.

Según se reveló recientemente, en Ucrania existen cientos de 'salas de tortura', donde primero torturan a las personas y después las venden a los militares o a sus familiares. La ciudadanía ya ha empezado a encontrar a decenas de personas retenidas en sótanos en condiciones terribles.
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lunes, 2 de noviembre de 2026

Irán advierte a EEUU mientras debate posible cambio de su doctrina nuclear


Irán endurece su discurso ante la posibilidad de una nueva guerra, mientras condiciona cualquier negociación con Washington al cumplimiento de sus exigencias políticas y económicas.


Por Xavier Villar

En una entrevista con Al Jazeera, el ministro de Exteriores iraní, Seyed Abás Araqchi, abordó los últimos esfuerzos diplomáticos, la carta transmitida por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, las propuestas planteadas por los mediadores regionales, las condiciones de Irán respecto al estrecho de Ormuz y la preparación militar del país ante la posibilidad de una nueva confrontación.

Subrayó que no hay previstas conversaciones con representantes estadounidenses y que las afirmaciones en sentido contrario no se ajustan a la realidad.

Añadió que Irán no considera necesario negociar actualmente con Estados Unidos y que sus condiciones están claras. No obstante, señaló que los contactos con Catar y Pakistán, en calidad de mediadores, continúan.

“Nuestras condiciones incluyen el levantamiento de las sanciones impuestas tras el memorando de Islamabad y la reducción de las fuerzas estadounidenses en la región. Exigimos que se restablezcan las exenciones a las sanciones sobre el petróleo y que se liberen todos nuestros fondos congelados, incluidos los que se encuentran en Qatar. La apertura del estrecho de Ormuz bajo nuestras condiciones allanaría el camino para reanudar las negociaciones con Washington sobre las cuestiones pendientes”, declaró Araqchi a Al Jazeera.

El ministro de Exteriores subrayó además que Teherán busca poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. Señaló que los esfuerzos para acabar con el conflicto no deben limitarse a un solo frente mientras los combates continúan en otras partes de la región.

Dicho esto, resulta evidente que un nuevo fracaso en las negociaciones podría desencadenar una escalada bélica mucho mayor que la anterior. Y por el momento, a pesar de los contactos diplomáticos, el clima predominante en Irán es de tensión creciente.

Teherán se está preparando para responder con contundencia a un ataque estadounidense-israelí que, según diversas evaluaciones, podría ser especialmente devastador. Además, parece que Irán busca ampliar su lista de objetivos para incluir instalaciones que no fueron atacadas en campañas anteriores, entre ellas infraestructuras de comunicaciones y otros activos estratégicos en los países del Golfo Pérsico.

Esto implica que la próxima campaña, si llega a producirse, podría ser mucho más extensa y prolongada de lo que espera Washington, cuyo deseo principal es una operación militar intensa pero breve.

En este sentido, Araqchi afirmó que Irán no descarta que se produzca otra guerra: “No descartamos ninguna posibilidad en lo que respecta al estallido de una guerra y estamos preparados para todos los escenarios”, declaró.

Explicó que Irán ha aprovechado el periodo transcurrido desde la anterior confrontación para reforzar sus capacidades militares, modernizar su equipamiento, corregir vulnerabilidades y probar nuevos sistemas de armamento.

Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, confirmó en la televisión estatal iraní la existencia de la carta de Vance, aunque reconoció que aún no le ha respondido. Señaló también que existe un debate público sobre la doctrina nuclear del país, pero que aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto.

“Ahora está sobre la mesa la cuestión de si, en caso de que vuelva a producirse una guerra, queremos mantener la misma doctrina que teníamos hasta ahora. No se ha tomado oficialmente ninguna decisión al respecto”, señaló.

En otra parte de la entrevista, Rezai afirmó que la reciente guerra ha demostrado que la República Islámica de Irán no depende de una sola persona y que la administración del país no sufrió ninguna interrupción, ni siquiera momentánea. Según él, esto demuestra que, durante los últimos 47 años, las instituciones del Estado-nación se han consolidado plenamente en el país.

Añadió que actualmente existe unidad y consenso entre los responsables de los distintos poderes del Estado. Aunque puede haber diferencias de criterio en cuestiones técnicas y especializadas, sostuvo que hoy existe el mayor grado de cohesión en torno al wali, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.

Como han señalado varios analistas iraníes, la retórica sobre la guerra se ha endurecido considerablemente en los últimos dos días. Desde el propio wali hasta Rezai y otros altos cargos, el mensaje ha sido claro: si la guerra se reanuda, Irán responderá con represalias masivas, desproporcionadas y sin restricciones.

Esto sugiere que Teherán considera que, pese a la actividad diplomática de última hora, la posibilidad de una guerra es cada vez mayor. Sus amenazas buscan disuadir una nueva confrontación o, al menos, frenar las opciones militares más ambiciosas que, según parece, Trump está considerando. Y en el fondo, la variable decisiva sigue siendo la que Rezai dejó sobre la mesa: si la guerra vuelve, la doctrina nuclear dejará de ser la de antes.

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El desafío de Irán sacude la maquinaria bélica estadounidense-israelí y pone en entredicho la hegemonía occidental, inspirando al Sur Global.

La negativa de Irán a ceder ante la presión estadounidense pone de manifiesto las divisiones con Israel, desafía la coerción occidental, fortalece la soberanía de Teherán y ofrece al Sur Global un modelo de resistencia geopolítica e independencia.


Por Iqbal Jassat

La reciente confirmación por parte del general de división Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, de que Teherán no ha respondido a la carta del vicepresidente estadounidense JD Vance, marca un momento de profunda claridad estratégica en la diplomacia de Asia Occidental.

Al optar por un silencio calculado en lugar de un marco de concesiones apresuradas, Irán ha demostrado un nivel de resiliencia soberana que reafirma su papel como peso pesado regional, uno que se niega a ceder ante el peso de la presión estadounidense.

Este estancamiento diplomático no solo salvaguarda la soberanía iraní, sino que también asesta un duro golpe al aparato de línea dura en Tel Aviv, dejando al descubierto los claros límites de la influencia israelí sobre la política exterior estadounidense.

Durante años, la doctrina geopolítica de Israel se ha basado en una premisa fundamental: que podía alinear sin problemas el inmenso poder militar y económico de Washington con sus propios objetivos militares regionales.

El objetivo principal de esta estrategia ha sido la neutralización permanente del programa nuclear iraní y de su infraestructura de mando regional mediante una fuerza abrumadora y preventiva.

Tras los intensos ataques armados conjuntos entre Estados Unidos e Israel a principios de este año, la región parecía estar al borde de una guerra a gran escala diseñada para doblegar a Teherán.

Sin embargo, en lugar de ceder ante la presión de un agresivo bloqueo naval y una agresión militar, Irán se mantuvo firme. Esta postura inquebrantable cambió por completo el panorama, obligando a la administración Trump a buscar una salida diplomática a través de los discretos contactos de Vance.

Al buscar un marco para las negociaciones de paz en lugar de exigir la rendición incondicional, la Casa Blanca ha dado a entender que reconoce de forma pragmática que la política de capitulación absoluta contra la República Islámica ha fracasado.

Para Tel Aviv, este cambio representa un profundo revés estratégico. Altera de hecho su estrategia de "máxima escalada", revelando que Estados Unidos es plenamente consciente de los altos costos de una guerra regional prolongada y sin restricciones, y que busca activamente una salida.

Al mismo tiempo, este acontecimiento diplomático abre una brecha notable entre los objetivos políticos de Washington y Tel Aviv. Israel depende en gran medida de una convergencia férrea con la política exterior estadounidense para mantener sus ciclos de disuasión y escalada.

Sin embargo, el contenido de la carta de Vance, que según se informa se centra en los intereses nacionales mutuos al tiempo que reconoce la soberanía de Irán, indica que la Casa Blanca está priorizando sus propios límites geopolíticos por encima de las demandas maximalistas de Israel.

Cuando Washington opta por las cartas y los ajustes tácticos en el tono, subraya una realidad que Tel Aviv ha tratado de evitar durante mucho tiempo: los intereses estadounidenses e israelíes en la región no son idénticos.

Además, la campaña de presión impulsada por Israel ha desencadenado una reacción adversa no deseada y sumamente peligrosa dentro de la estructura política de Teherán. En lugar de forzar una capitulación nuclear, la agresión ha provocado un intenso debate interno en Irán sobre la conveniencia de revisar formalmente su doctrina nuclear, vigente desde hace mucho tiempo.

Como señaló el general Rezaei, debido a que el público iraní presenció ataques directos en su territorio, existe una creciente presión interna para abandonar las restricciones anteriores y debatir abiertamente la necesidad de una disuasión nuclear.

Esto resulta directamente contraproducente para los objetivos militares a largo plazo de Israel y su nefasto proyecto regional, empujando a Teherán más cerca de un umbral que de otro modo podría haber evitado.

Por último, la negativa de Irán a considerar las sanciones económicas como una señal de sumisión está debilitando activamente la influencia colectiva de Occidente en la que se apoya Israel.

Al imponer siete condiciones estrictas, entre ellas el levantamiento total del bloqueo naval y la liberación de los activos congelados, antes de que puedan reanudarse las negociaciones formales o reabrirse el estrecho de Ormuz, Irán está dictando las condiciones del acuerdo.

Según se informa, debido a que Estados Unidos ha mostrado disposición a aceptar estas condiciones para restablecer las rutas marítimas vitales, el muro de contención económica construido alrededor de Irán está empezando a desmoronarse.

En definitiva, la firme postura de Teherán ha paralizado el principal mecanismo de escalada de Israel. Al negarse a participar en una negociación con condiciones preestablecidas, Irán ha obligado tanto a Washington como a Tel Aviv a afrontar una realidad cambiante donde la coerción ya no produce resultados automáticos y donde la resiliencia ha demostrado ser capaz de alterar el equilibrio de poder entre las potencias mundiales.

Para las naciones del Sur Global, incluida Sudáfrica, la postura desafiante de Irán ofrece un modelo convincente para desenvolverse en la geopolítica contemporánea. A medida que Sudáfrica se encuentra cada vez más en el punto de mira de la presión diplomática y económica occidental debido a su política exterior independiente, puede inspirarse en la firme postura de Teherán.

Al negarse a ceder ante la intimidación unilateral y, en cambio, afianzar su posición en la soberanía nacional, Sudáfrica puede afirmar de manera similar su derecho a definir sus propias alianzas globales, demostrando que la resiliencia colectiva sigue siendo el escudo definitivo contra los dictados extranjeros.

Iqbal Jassat es miembro ejecutivo de Media Review Network, Johannesburgo, Sudáfrica.

(Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente las de Press TV).



Oliver Blanco: el canciller que confirma la traición


Oliver Blanco: el canciller que confirma la traición
Por Eduardo Miguel Álvarez Estévez

La Habana, 2 de noviembre de 2026.- Hay nombramientos que no necesitan explicación. Hablan por sí solos. El de Oliver Blanco como canciller de Venezuela es uno de ellos.

Blanco no es un chavista reciclado. Es un cuadro formado en la oposición más dura. Según EFE, El País y Runrun.es, inició su carrera política a los 19 años como jefe de campaña de Diego Arria en las primarias opositoras de 2012. Poco después ingresó a Acción Democrática, donde fue secretario de organización juvenil y hombre de confianza de Henry Ramos Allup. Entre 2013 y 2019 fue secretario de Organización Juvenil de AD. Y cuando Ramos Allup presidió la Asamblea Nacional en 2016, Blanco fue nombrado director de Comunicaciones Estratégicas y Relaciones Institucionales del Parlamento. Es decir, fue la voz y la estrategia de comunicación de la misma Asamblea que prometió sacar a Maduro en seis meses.

En febrero de 2026, un mes después de la captura de Maduro, Delcy Rodríguez lo nombró viceministro para Europa y América del Norte. Blanco dijo entonces que "no milita en el partido de Gobierno". No lo dijo como una crítica. Lo dijo como una carta de presentación.
La hoja de ruta que no oculta nada
El nombramiento fue el jueves 29 de octubre. El viernes 30, Blanco ya se reunía con John Barrett, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Caracas. En su cuenta de X, escribió: "Reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo, bajo el liderazgo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el diálogo y la cooperación bilateral en beneficio de nuestros países".
Pero el mensaje más revelador no fue el suyo. Fue el de la embajada estadounidense, que publicó que ambos gobiernos trabajan "juntos para avanzar en el plan de tres fases" de Trump y Rubio: estabilización, recuperación y transición.

Y este lunes, según confirmó el Departamento de Estado, Blanco se reunirá con Marco Rubio en Washington. Será el primer encuentro entre los jefes de la diplomacia de ambos países desde que restablecieron relaciones tras la captura de Maduro.
Lo que esto significa para Cuba
La ausencia de Venezuela en la votación de la ONU contra el bloqueo, que discutimos hace unos días, ya no parece un accidente. Parece una decisión coherente con el nuevo rumbo. Un gobierno que pone a un exasesor de Ramos Allup al frente de su diplomacia y que coordina con Rubio el "plan de tres fases" no va a arriesgar su relación con Trump votando a favor de Cuba.
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Los 32 cubanos que murieron en Caracas defendiendo la Revolución Bolivariana no merecían esto. Los médicos cubanos que sirvieron en Venezuela no merecían esto. Y Cuba, que confió en la palabra de Chávez y de Maduro, hoy tiene que mirar con desconfianza a un gobierno que pone a un opositor a dirigir su cancillería.
Lo que yo sostengo
La traición ya no es una hipótesis. Tiene nombre, apellido y cargo. Oliver Blanco es la cara presentable de una entrega que se consumó el 3 de enero y que hoy se formaliza en los despachos de Caracas y Washington.

Que nadie se engañe. Venezuela ya no es un aliado de Cuba. Es un apéndice de Washington. Y Delcy Rodríguez, con este nombramiento, lo ha confirmado ante el mundo. Ya no hay chavismo que representar.

Patria o Muerte. Venceremos.

La primera salida del canciller: Oliver Blanco y la rendición sin careta
Por Eduardo Miguel Álvarez Estévez