lunes, 24 de diciembre de 2018

9/11: Un Gran Jurado estudiará posible presencia de explosivos en las ‎Torres Gemelas


Un Gran Jurado ha sido designado en el distrito sur de Nueva York para analizar la posible ‎presencia de explosivos en las Torres Gemelas del Worl Trade Center el 11 de septiembre ‎de 2001. ‎

La formación del Gran Jurado es resultado de la petición presentada en ese sentido por el Comité ‎de Juristas por una Investigación sobre el 11 de Septiembre (Lawyers Committee for 9/11 Inquiry). Este comité, creado en Nueva York en febrero ‎de 2018, presentó en abril del mismo año una petición de 52 páginas –que incluye 57 elementos ‎de prueba– a la oficina del fiscal del distrito sur de Nueva York. Transcurrido el plazo ‎reglamentario de 6 meses, el fiscal ha designado un Gran Jurado que se encargará de analizar la ‎denuncia. ‎
El Comité de Juristas por una Investigacion sobre el 11 de Septiembre no cuestiona por ahora la ‎versión oficial de los hechos ni se pronuncia sobre la cuestión de los 2 aviones que ‎se estrellaron contra sólo 2 de los 3 edificios destruidos aquel día. Su petición se concentra ‎exclusivamente en la presencia de explosivos en los edificios WTC1, WTC2 y WTC7. ‎
La petición señala además que la posible presencia de explosivos en esos edificios indicaría la ‎existencia de un crimen federal que no ha sido objeto de ningún tipo de acción judicial. ‎
El actual fiscal del distrito sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman, fue durante 2 años socio de ‎Rudy Giuliani, quien era alcalde de Nueva York en el momento de los hechos del 11 de septiembre.
En aquel momento, Rudy Giuliani (ver video) llamó a sus conciudadanos a evacuar las Torres Gemelas ‎‎(los edificios WTC1 y WTC2), asegurando que podían derrumbarse como consecuencia del impacto ‎de 2 aviones (un avión contra cada uno de los dos edificios). Aquellos edificios –que finalmente ‎resultaron totalmente destruidos– habían sido construidos para resistir incluso impactos mucho ‎más violentos que el choque de un gran avión de pasajeros. ‎
El Gran Jurado designado debe iniciar sus audiencias en 2019. Será la primera vez, 18 años ‎después de los hechos, que la justicia civil estadounidense (no la justicia militar) estudie algún ‎aspecto de los atentados del 11 de septiembre de 2001.


https://spanish.almanar.com.lb/271636#

domingo, 23 de diciembre de 2018

(VIDEO) VEA COMO EL EJÉRCITO ÁRABE SIRIO DESCUBRE UN MONTÓN DE ARMAS, INCLUIDOS MISILES TOW Y MANPANDS EN EL SUR DE SIRIA


El 22 de diciembre, el Ejército Árabe Sirio (SAA) descubrió un gran depósito de municiones durante una operación de búsqueda en un área recién liberada en el sur de Siria, según la Agencia de Noticias Árabes de Siria (SANA).

«Se descubrió un depósito de municiones subterráneo, se equipó de una manera que aseguraría que la munición durará por un largo período», dijo una fuente militar a SANA



El depósito de municiones contenía un misil guiado antitanque Fagot (ATGM) de fabricación soviética, cuatro TOW ATGM de EE. UU., Un sistema de defensa aérea portátil SA-7 hecho por los soviéticos (MANPADS), un M79 Osa anti de fabricación yugoslava. — Arma de cañón, varios cañones de mortero, varias ametralladoras pesadas y un montón de municiones.

El ejército descubre un montón de armas, incluyendo misiles TOW y MANPADS en el sur de Siria (Video)
Haga clic para ver la imagen a tamaño completo
La mayoría de estas armas fueron suministradas con ayuda de los EE. UU. Al terrorista Ejército Sirio Libre (FSA) en el sur de Siria bajo un programa de “entrenamiento y equipamiento” que fue autorizado por el ex presidente de los EE. UU. Barack Obama en 2014. El programa fue detenido por el presidente Donald Trump en 2017. Sin embargo, la mayoría de las armas llegaron al mercado negro o incluso a manos de grupos terroristas




viernes, 21 de diciembre de 2018

Siria: Israel liberado por los EE.UU.



La decisión de Washington de retirar las tropas estadounidenses de Siria se considera una victoria para Assad.
En un artículo escrito por el analista israelí Zahir Andraos, el diario Rai al-Youm abordó la retirada de Estados Unidos del territorio sirio. Según el periódico, esta decisión de Trump debe verse como una victoria para el presidente sirio Bashar al-Assad y constituye un duro golpe para Israel.
"La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar sus tropas de Siria es el golpe final para todos los objetivos de Israel en Siria. Israel intentó desmembrar a Siria, derrocar a su presidente, apoyar a varios grupos terroristas e impedir que Irán y Rusia abran un nuevo frente para enfrentar a Israel en los Altos del Golán ", dijo el periódico. . Y para continuar: "Los líderes israelíes consideran esta situación como una amenaza estratégica que reaviva la memoria del desastre que tuvo lugar en mayo de 2003. En ese momento, el ejército israelí atacó el Líbano, pero luego se vio obligado a huir del campo. batalla por la firme resistencia de Hezbolá. 
Está claro que la historia se está repitiendo. Dadas las tensas relaciones entre Moscú y Tel Aviv desde la destrucción del avión ruso sobre Siria en septiembre, el espacio de maniobra de Israel se reduce significativamente.
Además, como señala el editor del periódico israelí Yediot Aharonot,Shimon Shiffer, los líderes israelíes están preocupados porque Estados Unidos los abandonó ante sus enemigos más peligrosos, a saber, Hezbollah e Irán.
"La decisión de Trump es la debilidad. Washington traicionó a sus aliados, y los kurdos sirios en primer lugar. Israel también está preocupado porque el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, esencialmente evitó interferir en la guerra siria y confió en que los estadounidenses aseguren los intereses de Israel al final de la guerra, pero parece que ahora que Siria ha caído en manos de los enemigos más feroces de Israel. A pesar de esta situación, nadie está prestando atención a los intereses de Israel ", dijo Shimon Shimon.
Pero el analista político de Haaretz , Hemi Shalev, cree que Trump escupió a Israel al tomar tal decisión.
Al referirse a la bofetada de Washington a su aliado más cercano, Israel, Haaretz escribió: "Muchos otros medios israelíes también han discutido la decisión de Washington de comenzar a retirar sus tropas de Siria. "Los canales de televisión israelíes 12 y 13 tomaron la decisión como una victoria para el presidente sirio Bashar al-Assad y sus aliados ruso-iraníes y una calamidad para Israel, que estará aislada en la región", dijo Haaretz.
Al referirse a fuentes de alto nivel político y de seguridad en Tel Aviv, Haaretz dijo: "La salida de Estados Unidos marca el final de la zona de amortiguamiento creada por las fuerzas estadounidenses en el área de al-Qa'im en la frontera iraquí, que permitido confinar las Unidades de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi) en Irak y Hezbollah y las fuerzas iraníes en Siria. "
Dana Weiss, otra analista política israelí, dijo que Tel Aviv había perdido el control de Irán en Siria después de la decisión de Estados Unidos.
El canal de televisión israelí 10 también expresó su decepción por la decisión de Estados Unidos, y dijo que la retirada fue una bofetada para Tel Aviv y una victoria para Irán, Hezbolá y Rusia. "Los estadounidenses han regresado con las manos vacías de Siria. Son perdedores y no victoriosos. "
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había anunciado previamente que Tel Aviv había sido informado de la decisión de Estados Unidos de abandonar Siria.
"Tel-Aviv examinará los impactos de este retiro", dijo.
También habló sobre las amenazas potenciales de la decisión de Estados Unidos, pero afirmó que Israel sabía cómo defenderse. Sin embargo, el periódico israelí Yediot Aharonot reveló que Netanyahu lo intentó todo para persuadir a Trump de que renunciara a su decisión.
El periódico israelí hizo la siguiente pregunta: "¿Olvidó Netanyahu cómo dijo que Trump era el mejor protector de Israel? "

lunes, 17 de diciembre de 2018

La "bestia" de Bin Salmán y un "ejército" digital contra Riad: Los reveladores mensajes de Khashoggi

En centenares de mensajes de WhatsApp compartidos con CNN por un confidente de Khashoggi, el periodista compara al príncipe heredero saudita con un "pac-man" que devora todo lo que hay en su camino.
El periodista saudí Jamal Khashoggi en Londres (Reino Unido), el 29 de septiembre de 2018.
Middle East Monitor/Handout / Reuters

En los más de 400 mensajes intercambiados por WhatsApp con un exiliado saudí que reside en Canadá, el periodista Jamal Khashoggi, asesinado el pasado 2 octubre en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul, hablaba de la creación de un movimiento de activistas para contrarrestar a las autoridades en Riad, describía al príncipe heredero Mohamed bin Salmán como una "bestia" y expresaba sus temores ante una posible venganza del reino, según reveló este domingo la CNN.
El activista Omar Abdulaziz, crítico del Gobierno saudí que vive en Montreal, compartió con la cadena su correspondencia privada con el periodista, que incluye mensajes de texto, grabaciones de voz, fotos y videos, y que podría ofrecer nuevas pistas sobre su muerte.
Una "bestia" que devora todo lo que hay en su camino
De entrada, los mensajes revelan la profunda preocupación de Khashoggi por el carácter opresivo del príncipe heredero de Arabia Saudita, al que llamaba "bestia" y "pac-man" que devora todo lo que hay en su camino, incluso a sus partidarios.
"Cuantas más víctimas come, más quiere", aseguraba el periodista en un mensaje enviado en mayo, justo después del arresto de un grupo de activistas saudíes. "No me sorprendería si la opresión alcanzara incluso a quienes lo apoyan", añadía.
En otros mensajes sostenía que el príncipe heredero "ama la fuerza, la opresión y necesita mostrarlos" o se lamentaba porque "la tiranía no tiene lógica".
"Abejas cibernéticas"
En determinado momento, Khashoggi y Abdulaziz decidieron pasar de las conversaciones a la acción y crear un movimiento juvenil en línea que exigiría la rendición de cuentas de Riad y que combatiría la propaganda estatal en las redes sociales. "[Jamal] creía que el problema era MBS, y dijo que este niño debería ser detenido", explicó Abdulaziz en una entrevista con CNN.


WSJ: Mohammed bin Salmán envió 11 mensajes al responsable del grupo que mató a Khashoggi

Apodado como "abejas cibernéticas", este "ejército electrónico" debía centrarse en Twitter, donde Abdulaziz tenía unos 340.000 seguidores, y que este activista describe como el arma más poderosa que usa el Gobierno de Riad "para luchar y difundir sus rumores".
El plan, discutido casi a diario entre octubre de 2017 y agosto de 2018, incluía enviar tarjetas SIM extranjeras a los disidentes en su país para que pudieran tuitear sin ser rastreados. Por otro lado, Khashoggi prometió a Abdulaziz 30.000 dólares iniciales para el proyecto y dijo que conseguiría apoyo de donantes ricos. En junio, Abdulaziz confirmó en un mensaje que la primera transferencia de 5.000 dólares había llegado.
"Que Dios nos ayude"
Sin embargo, en agosto Abdulaziz recibió de Arabia Saudita la información de que las autoridades estaban al tanto de su proyecto. "Que Dios nos ayude", escribió Khashoggi al enterarse.
Según los investigadores del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, el teléfono de Abdulaziz había sido 'hackeado' con un 'software' espía de grado militar desarrollado por la firma israelí NSO, que ha sido señalada por vender este tipo de programas solo a Gobiernos.
Los abogados de Abdulaziz ya han presentado una demanda en Tel Aviv, alegando que la NSO violó las leyes internacionales al vender su 'software' a regímenes opresivos, sabiendo que podría usarse para infringir los derechos humanos.
"La culpa me está matando"
"El 'hackeo' de mi teléfono jugó un papel importante en lo que le sucedió a Jamal, realmente lamento decirlo", aseguró Abdelaziz en declaraciones a la CNN. "La culpa me está matando", añadió.
Abdulaziz también reveló que en mayo se pusieron en contacto con él dos hombres que le dijeron que habían sido enviados por el príncipe Bin Salmán. Abdulaziz grabó en secreto a la pareja ofreciéndole un trabajo y recomendando que visitara la Embajada de Arabia Saudita en Canadá para recoger unos documentos.
Según el activista, fue el consejo de Khashogui lo que probablemente le salvó la vida: "Me dijo que no fuera y que solo me reuniera con ellos en lugares públicos".


jueves, 13 de diciembre de 2018

Estados Unidos perdió en el Medio Oriente



Los Estados Unidos no imaginaron que surgiría otra potencia en el mundo, pero Rusia e Irán pudieron derrotar el unilateralismo de los Estados Unidos. Irán, a pesar de las sanciones, conserva su influencia en la región.
En una entrevista con el canal de noticias libanés Al-Mayadeen, el experto estratégico libanés Wafiq Ibrahim dijo que era completamente escéptico acerca de la efectividad de las sanciones económicas de Estados Unidos.
"Irán ha logrado unificar la región contra Estados Unidos. Este enfoque socavó la influencia estadounidense-israelí en la región. Además, Irán ha mantenido su influencia a pesar de las sanciones impuestas ", dijo.
En otra parte de sus comentarios, este analista señaló que Occidente está tratando de reemplazar al actual gobierno iraní con el antiguo régimen de Shah.
"Pero el pueblo iraní ha mostrado unidad en tiempos de crisis. En otras palabras, la unidad de los iraníes asustó a Estados Unidos ", reiteró. Y para continuar: "Los demócratas y los republicanos tienen un objetivo: preservar los intereses estadounidenses y extender la presencia estadounidense en la región de Medio Oriente. Sin embargo, el Partido Demócrata cree que las sanciones impuestas por Trump conducirán a la unificación de las potencias mundiales contra Estados Unidos. Rusia y China apoyan a Irán porque su papel deja un impacto positivo en la región. La clasificación del terrorismo en el mundo es consistente con los intereses económicos de los Estados Unidos. "
Más tarde, en sus comentarios, dijo: "Preste atención a la situación en Sudán para la cual las sanciones estadounidenses no tienen la menor importancia. "
Wafiq Ibrahim observó que las relaciones entre Ankara y Washington se han empañado como nunca antes debido a toda una serie de problemas, incluido el acercamiento de Turquía con la Hermandad Musulmana.
Sin embargo, a pesar de las tensas relaciones con Ankara, Estados Unidos está tratando de sacar a Turquía del campo ruso. Turquía compró S-400 a Rusia, lo que preocupó a Washington.
"La decisión de adquirir nuestros sistemas S-400 de Turquía, un país de la OTAN, es un evento importante. Protegerán a Turquía de cualquier ataque aéreo ", dijo Viktor Kladov, director de cooperación internacional y política regional de Rostec.

El asesinato de Khashoggi: Trump apoya a Arabia Saudita

Según el analista libanés, Estados Unidos está tratando de evitar el empeoramiento de la crisis para preservar el poder del clan Ale Saud.
A los ojos de Wafiq Ibrahim, Estados Unidos está tratando de obtener más concesiones de Arabia Saudita después del asunto Khashoggi.
En referencia a las sanciones anti-iraníes impuestas por Estados Unidos, dijo que la resistencia no se debilitaría. 
"Sin embargo, si se aplican sanciones a Irán, afectará al 60% de los libaneses. Si el próximo gabinete libanés se configura sin los representantes sunitas independientes, el gobierno libanés estará sujeto al Príncipe heredero Mohammed bin Salman ", dijo antes de concluir:" Washington sabe que las sanciones no afectarán a Hezbollah. libanés. Los Estados Unidos apoyan a Israel frente a los palestinos que se oponen al "Acuerdo del siglo" que prevé una normalización de las relaciones con el régimen de Tel Aviv.

viernes, 7 de diciembre de 2018

ESTADOS UNIDOS NO PODRÁ CONTROLAR A CHINA, IRÁN Y COREA DEL NORTE SI SE ANULA EL NUEVO TRATADO START : ACADÉMICO


El senador estadounidense Tom Cotton y la congresista Liz Cheney presentaron un proyecto de ley que impide la extensión del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START) con Rusia. En declaraciones a, Michael O’Hanlon, director del programa de investigación de política exterior de Brookings Institution, compartió sus opiniones sobre la iniciativa de los legisladores.
«Tengo dudas de que este tipo de propuesta se convierta en ley», dijo Michael O’Hanlon, miembro principal y director del programa de investigación de política exterior de Brookings Institution, al comentar sobre la iniciativa de la senadora estadounidense Tom Cotton y la congresista Liz Cheney destinado a eliminar el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START) con Rusia.
«No creo que nos beneficiemos [de esto]», enfatizó O’Hanlon. «Creo que la propuesta surge de la falta de confianza y desconfianza hacia Rusia y el presidente Putin. Parte de eso es comprensible. Pero no veo para qué sirve esta respuesta política en particular, o cómo mejoraría las cosas de alguna manera».
El 28 de noviembre, los legisladores estadounidenses propusieron la iniciativa que prevé que el Congreso pueda prevenir la extensión del Nuevo Tratado START.
«Este proyecto de ley impide el financiamiento para extender el Nuevo Tratado START hasta que el Presidente certifique al Congreso que Rusia ha acordado reducir de manera verificable sus reservas de armas nucleares tácticas e incluir sus nuevos sistemas bajo los límites del Nuevo Tratado START», dijo la declaración oficial.
El acuerdo fue firmado por Rusia y los Estados Unidos el 8 de abril de 2010 en Praga y entró en vigor el 5 de febrero de 2011. Al basarse en varios acuerdos conjuntos de no proliferación anteriores, el tratado limita el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas y lanzadores de misiles nucleares estratégicos. El acuerdo expira en 2021; sin embargo, podría extenderse por cinco años adicionales.
Anteriormente, en febrero de 2018, la Casa Blanca señaló que continuaría implementando el acuerdo junto con Moscú.
«Estados Unidos continuará implementando completamente el nuevo tratado START y seguirá comprometido a trabajar con otros, incluida la Federación Rusa, para crear las condiciones que apoyen el objetivo final de la eliminación mundial de las armas nucleares», dijo la declaración oficial.
Según el analista de política exterior de los Estados Unidos, si el acuerdo se frustrara, habría afectado los intentos de los Estados Unidos de prevenir la proliferación de armas nucleares.
«Un final efectivo del control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia hace que sea más difícil pensar que podemos, por ejemplo, seguir esperando la restricción nuclear por parte de China, y podría debilitar nuestra mano al presionar a Corea del Norte para que desnuclearice e Irán a permanecer libre de armas nucleares. , «Elaboró ​​O’Hanlon.
En cuanto al momento de la iniciativa, el erudito supuso que podría haber sido desencadenado por el reciente incidente marítimo en el estrecho de Kerch.
«Creo que es una reacción a la reciente escaramuza entre Rusia y Ucrania, así como a la falta de voluntad del presidente Trump para enfrentar al presidente Putin de manera adecuada», presumió.
El 25 de noviembre, dos fragatas ucranianas, Berdyansk y Nikopol, y un remolcador entraron ilegalmente en las aguas territoriales rusas mientras se dirigían hacia el Estrecho de Kerch, la entrada al Mar de Azov. Los buques ucranianos fueron capturados por Rusia, ya que habían violado los artículos 19 y 21 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Al comentar los pasos de los legisladores estadounidenses para alterar el acuerdo de armas nucleares ruso-estadounidense, el analista de política exterior comentó: «Francamente, no estoy seguro de si las relaciones entre Estados Unidos y Rusia sufrirán mucho más incluso si finaliza el Nuevo START».

Fuente


Tomado de: news-front.info

domingo, 2 de diciembre de 2018

Elecciones en América Latina; fakes news y ejércitos de bots


Las recientes elecciones celebradas en América Latina demuestran que no hay que permitir que los candidatos manipulen a los ciudadanos de una forma u otra.
Las últimas campañas electorales en América Latina nos sitúan en un escenario peligroso y nos proponen un nuevo desafío: brindar todas las garantías para que la ciudadanía tenga certezas de lo que vota sin ser víctima de la manipulación estratégica de los candidatos.
Con los antecedentes de 2017 y los resultados obtenidos, todo hace pensar que las fakes news y los ejércitos de botstendrán un rol fundamental en las elecciones que se avecinan en América Latina en 2019, por lo que los ciudadanos de El Salvador, Panamá, Guatemala, Uruguay, Argentina y Bolivia deberán tener especial cuidado a la hora de elegir presidentes, así como también, a menor escala, los de Ecuador, México y Colombia que votarán autoridades locales.
La gran fortaleza de la campaña del presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro, se basó en las redes sociales, fundamentalmente en el uso del WhatsApp. El prestigioso diario El País de Madrid realizó una investigación, que publicó en sus páginas, en la que analizó grupos de esta aplicación de mensajería que formaban parte de la estrategia de campaña del ultraderechista.
“Se puede encontrar de todo en los grupos a favor de Bolsonaro: difusión de mentiras camufladas como noticias, vídeos que intentan desmentir publicaciones negativas de la prensa, mensajes de desconfianza hacia las encuestas y hacia el sistema electoral, y hasta falsos apoyos de famosos”, dice el artículo de El País, que agrega que “la propia campaña” del ahora electo presidente “distribuye informaciones falsas sin pudor”.
Parte de la estrategia de campaña es combatir a los “grandes medios tendenciosos”, según argumentaban los promotores de los grupos de WhatsApp –aplicación que tienen seis de cada diez brasileños–.
Hoy tenemos certezas de que las fakes news jugaron un papel muy importante en la victoria de Bolsonaro. Sí, hubo gente que votó engañada por la manipulación estratégica del equipo del candidato. Muchas de las mentiras pudieron ser desenmascaradas en el transcurso de la campaña, pero otras no, y quien finalmente resultó engañado es el pueblo. El daño ya está hecho en Brasil y es absolutamente irreparable.
Otra estrategia de campaña basada en la mentira y el engaño a la sociedad es la utilización de bots en redes sociales. Los bots son cuentas falsas que utiliza el equipo de campaña para desinformar ciudadanos, marcar la agenda, dar la sensación de apoyo popular al candidato, etc.
En la campaña presidencial del año 2017 en Chile, el candidato que resultó electo, el actual presidente Sebastián Piñera, tenía un 49% de cuentas falsas, que se dedicaron a las tareas anteriormente mencionadas.
Además, los bots, en muchas ocasiones, generan opinión, porque los medios de comunicación, desprevenidos en alguna oportunidad, publican hechos que ven en las redes sociales sin notar que no se trata de “conversaciones” entre personas, sino entre robots manipulados por un equipo de campaña.
La ciudadanía tiene que estar alerta ante este nuevo escenario, pero fundamentalmente los partidos políticos y los candidatos deben asumir el compromiso de regular y de dar las garantías necesarias para que el pueblo no sea engañado con perversas técnicas de campaña electoral.
De lo contrario estaremos haciendo un daño irreparable a la democracia y al sistema político, que ya se encuentra bastante desacreditado si tomamos en cuenta los estudios del Latinobarómetro 2017, donde consta que los partidos políticos son las instituciones que tienen menos credibilidad del continente.
Es el momento de regular y de brindar certezas. Se debe penar duramente la utilización de bots y de fakes news. América Latina no puede permitirse que nuevos gobiernos se erijan sustentados en las trampas, las mentiras y el engaño. Salvadoreños, guatemaltecos, panameños, argentinos, uruguayos y bolivianos tienen la oportunidad histórica de ganar en transparencia y dar una lección de democracia. De nosotros depende.

Escrito por Marcel Lhermitte, consultor en comunicación política y campañas electorales. Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y gestión de Campañas Electorales. Ha asesorado decenas de candidatos y colectivos progresistas en Uruguay, Chile y Francia fundamentalmente. @MLhermitte – mlhermitte@hotmail.com


jueves, 29 de noviembre de 2018

La ultraderecha está de moda


Por Marcelo Colussi

Sarcásticamente se ha dicho que años atrás, para competir en las elecciones presidenciales, la imagen de duro y matón quitaba votos.
Hoy, por el contrario, parece haberse invertido la cuestión: ofertas de mano dura, de ultraderecha, totalmente conservadoras –a lo que debería sumarse un mensaje de racismo, machismo, homofobia y xenofobia– parecen ser la clave para ganar.
En Estados Unidos y en Europa vemos, para consternación de muchos, que propuestas políticas y gobiernos con características neofascistas están en aumento. Para los 90 del siglo pasado, esa tendencia derechosa del electorado no pasaba del 10 %; hoy representa una cuarta parte. Muchos países ya han optado por gobiernos centrales o parlamentos con una clara tendencia neofascista, profundamente racista y xenófoba. La tendencia parece ir en aumento. ¿Está de moda? En Latinoamérica, con sus características propias, también parece haber llegado esa ola. ¿Qué está pasando?
En Francia, Marine Le Pen, hija del ultraconservador Jean Marie Le Pen, obtiene un 33 % de preferencia electoral en la segunda vuelta presidencial, siendo figura clave de la política nacional gala con su encendido discurso neofascista; en Alemania, aunque constitucionalmente están prohibidos los partidos y manifestaciones neonazis, la fuerza ultraderechista Alternativa para Alemania tiene 90 escaños en el parlamento; en Italia gobierna una coalición de extrema derecha encabezada por la xenófoba Liga del Norte, quien no oculta su voluntad de separarse del sur “pobre y subdesarrollado”; en Hungría (ex república de la órbita soviética) el primer ministro Viktor Orbán, de la mano de un partido de extrema derecha y ultranacionalista, ganó dos elecciones, con más del 50 % del electorado. En Polonia, también ex Estado pro soviético, gana una propuesta de extrema derecha con los hermanos Jaroslaw y Lech Kaczyński, dominadores del partido ortodoxo Ley y Justicia. Procesos similares se dan en Croacia, República Checa, Holanda, incluso –para sorpresa y desolación de muchos– en países otrora socialdemócratas y ejemplos de tolerancia y apertura, como Suecia o Finlandia.
Siempre en esta lógica de la derechización en la visión del mundo y de la política, y poniendo chivos expiatorios por delante como son los inmigrantes irregulares, en el Reino Unido de Gran Bretaña gana una propuesta como el Brexit, es decir, la salida de la Unión Europea (UE) en nombre de un acendrado nacionalismo conservador, viendo en la inmigración un peligro mortal. Y en Estados Unidos gana la presidencia (y probablemente pueda repetir) un ultra ortodoxo de línea dura como Donald Trump, con su xenofóbico llamado a construir el muro para detener a los “delincuentes hispanos”, más un modo absolutamente autoritario y patriarcal que, en vez de repeler, gana votos.
Pareciera darse una fiebre de ultra derecha por doquier; también en Latinoamérica asistimos a estos procesos de derechización creciente (Mauricio Macri en Argentina, Sebastián Piñera en Chile, Iván Duque en Colombia), terminando con el militar retirado (y payasescamente ultra conservador) Jair Messias Bolsonaro en Brasil (quien pareciera haberse tomado en serio su segundo nombre).
Debería hacerse una diferenciación entre la ultraderecha del Norte y la de Latinoamérica. En los países desarrollados, Estados Unidos y los de la Unión Europea, puede hablarse de neofascismo. No es exactamente igual lo que sucede en Latinoamérica.
El rebrote neofascista o neonazi al que se asiste en el Primer Mundo tiene causas bien concretas, con actores claramente identificados. Las causas son materiales, económicas, a lo que se suman, por supuesto, factores psicológico-culturales que retroalimentan las anteriores. El nacional-socialismo alemán de entreguerras, preparatorio de la segunda conflagración mundial, tuvo que ver con la postración del pueblo teutón y su empobrecimiento tras la derrota en 1918. Fue un proyecto de reactivación económica, asentado en la loca creencia de ser una “raza superior” destinada a manejar el mundo, con lo que se logró movilizar a todo un pueblo: proletariado y clase media empobrecida. El orgullo alemán se movió con un mensaje quasi apocalíptico de un líder tremendamente carismático –Adolf Hitler– que pudo conducir ese descontento transformándolo en espíritu bélico y expansionista. El chivo expiatorio del caso fue, básicamente, la minoría judía (junto a otras, siempre vistas como “elemento a exterminar”: gitanos, homosexuales, comunistas).
Esa composición, que habla de una situación de empobrecimiento, se repite hoy día. ¿Por qué el resurgir de las tendencias neofascistas en Europa y Estados Unidos? Porque la crisis sistémica del capitalismo que se arrastra desde hace una década, con el gran crack financiero del 2008, no se resolvió, ni da miras de hacerlo. A lo que se suma la globalización neoliberal imperante, que hace que muchas grandes empresas multinacionales muevan sus plantas fabriles desde sus países de origen al Sur (allí hay mano de obra más barata, sin sindicatos, no se respetan regulaciones medioambientales ni se pagan impuestos). Todo ello, aunado, contribuye a un empobrecimiento creciente de la gran masa trabajadora: el empantamiento del sistema y la pérdida de puestos de trabajo son una bomba de tiempo. El “malo de la película”, para el caso, está dado por los inmigrantes (africanos y del Oriente Medio fundamentalmente en Europa, latinoamericanos para Estados Unidos), quienes, según el encendido y mentiroso discurso neofascista, “vienen a robar plazas a los trabajadores nacionales”.
Siempre pareciera haber necesidad de chivos expiatorios (verdad que nos enseña la Psicología). “El infierno son los otros”, sintetizó magistralmente Jean Paul Sartre. El inmigrante lleva esa carga: además de huir de sus países de origen por las condiciones pésimas en que vive, se encuentra con el desprecio racista de los ciudadanos de los países “desarrollados” (¿el racismo es de desarrollados? Pero… ¿qué es eso del desarrollo entonces? ¿La falta de solidaridad hace parte de él?)
El problema no son los migrantes; migraciones hubo siempre, en toda la historia humana.El mundo se pobló de humanos porque, inmemorialmente, hubo migraciones hacia todos los rincones del planeta,por lo que no existen “razas puras”. Esa es una quimera supremacista que asienta y justifica una inmisericorde explotación económica. ¿Por qué “trabajar duro” se dirá “trabajar como negro”?
Ahora bien: el rebrote ultraconservador al que asistimos en Latinoamérica no tiene similares motivos. En todo caso, es parte de una “ola ideológica” universal, que complementa perfectamente las políticas neoliberales en curso, y que no parecen estar por extinguirse en lo inmediato. Como cada vez más la guerra ideológico-cultural se libra a través de los medios masivos de comunicación (la prensa hace tiempo dejó de ser el “cuarto poder”; ahora es parte medular del mismo poder), la prédica pro capitalista, privatista, anti Estado, y por supuesto visceralmente anticomunista, ha hecho mella. Si a eso se suma la caída de los primeros socialismos reales y el fracaso de los progresismos recientes en Latinoamérica (empantanados algunos, o salidos del poder ya a partir de las denuncias –exageradas fake news mediante– de corrupción otros), queda claro que al esclavo se le hace pensar con la cabeza del amo (“La ideología dominante es la ideología de la clase dominante”, sentenciaban Marx y Engels hace más de 150 años, y no se equivocaban).
En estas tierras latinoamericanas ha habido, desde que existen como Estado-nación modernos, gobiernos autoritarios, dictaduras militares en muchos casos. Son fascistas en su modalidad política: no democráticos, verticales, sanguinarios con los disidentes. Pero no lo son en términos económicos, al menos no del mismo modo que lo son para los países del Norte. Lo que presenciamos ahora es una entronización de un discurso mediático que parece responder a una “moda”, una generalizada tendencia que parece arrasar todo: “Ser de derecha está de moda”, decía mordaz Pedro Almodóvar. La “moda” ha llegado también a América Latina. Como siempre, al menos hasta ahora, las tendencias las fija el Norte; el Sur repite con pálidas y deslucidas copias.
De todos modos, para el gran campo popular de cualquier lugar del mundo, esta ola es siempre una mala noticia: se cierran espacios, se criminaliza cualquier forma de protesta, se asiste a un verticalismo muy peligroso. Todo lo cual facilita la profundización de la explotación del trabajador (obrero industrial urbano, proletariado agrícola, ama de casa, trabajador en general, así sea profesional con doctorado), explotación y trabajo alienado que siguen siendo la piedra sobre la que asienta el capitalismo.
No está claro qué podrá suceder en el corto y mediano plazo. Lo que sí es evidente es que el sistema capitalista está trabado y no encuentra salida. A no ser, tal como pasó en la década del 30 del siglo pasado, luego de la gran crisis de 1929, que la salida (si a eso se le puede llamar tal) sea una nueva guerra global. Hay indicios preocupantes que eso pudiera llegar a ocurrir. Todos pensamos que la racionalidad habrá de primar, pues una guerra mundial hoy día, con armamentos nucleares, podría significar lisa y llanamente el fin de la especie humana. Pero las posibilidades de ese holocausto, lamentablemente, están dadas.
Ante esa avanzada de la ultra derecha (con machismo patriarcal, homofobia y retrógrados discursos conservadores incluidos), como campo popular, como izquierdas, como seres progresistas, debemos oponer la más férrea resistencia: denunciar, esclarecer, llevar otro mensaje ideológico, organizar, prepararse para la batalla. ¿Quién dijo la tremenda estupidez que la historia había terminado y no había más luchas de clases? No hay dudas que ahora los avances revolucionarios no se muestran muy posibles. El triunfo del neoliberalismo y del gran capital fue enorme, y la lucha ideológica, hoy por hoy, parece ir ganándola la derecha, ahora en su versión de ultraderecha. Para el campo popular la actualidad es, en todo caso, una época de resistencia y reorganización. Pero la larga lucha por el mejoramiento de la humanidad no ha terminado, en absoluto.


Exalmirante de EEUU se jacta de la "barrida" de EEUU en Suramérica con Bolsonaro



El olimpo militar, empresarial y legal de EEUU festeja el viraje de Brasil a la derecha con el ascenso de Bolsonaro que se suma a las victorias conservadoras en casi todo el continente americano con la excepción de México. El poder de los militares en Brasil será considerable y será un gran aliado geoestratégico de Trump.
James Stavridis pertenece a la alcurnia de una extraña mezcla militar, legal y empresarial de grupos omnipotentes de EEUU: exalmirante, anterior comandante de la OTAN, decano emérito de la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Universidad Tufts, consultor ejecutivo del misterioso Grupo Carlyle —con fuertes nexos con 'Daddy' Bush y su secretario de Estado texano, James Baker, y que manejó el portafolio financiero de la familia Bin Laden— y preside el consejo consultivo de McLarty Associates, cuyo mandamás es íntimo de Bill Clinton y quien se asociara en una etapa con Kissinger.
En síntesis, el exalmirante Stavridis se mueve en el olimpo estadounidense. De ahí que su opinión vertida al portal Bloomberg —vinculado a los intereses de Salomon Brothers-Citigroup y Merrill Lynch, cuyo controlador, el israelí-estadounidense Michael Rubens Bloomberg, es un vulgar 'saltimbanqui' de la política: primero demócrata, luego alcalde por Nueva York como republicano, y hoy de nuevo como demócrata contra Trump y pro-Hillary— tome una relevancia singular en referencia al beneficio que obtuvo EEUU con el ascenso del exmilitar y hoy presidente de Brasil: "Bolsonaro de Brasil completa la barrida estadounidense en Sudamérica: el continente es ahora amigable a EEUU, con la excepción de Venezuela, el tiempo que Maduro resista en el poder".
Mas allá de que Stavridis confunda "Suramérica" con el "continente" entero, comenta que "hace una década solía visitar frecuentemente Brasil" en su calidad de comandante del Comando Sur y no se le escaparon "sus inmensos recursos naturales y el poder y profundidad del río Amazonas".
El excomandante de la OTAN aborda el viraje de la elección presidencial en Brasil que "se movió abruptamente, casi en forma impensable, a la derecha" con el "poderoso triunfo" de Bolsonaro. Omite que tal triunfo fue acompañado del rechazo del 46% del electorado y que a final de cuentas contó con una diferencia de 11% que no significa ningún mandato.
En forma interesante, el exalmirante detecta "notables paralelismos con la elección de EEUU en 2016" y el triunfo de Donald Trump, quien obtuvo la presidencia después de ocho años ininterrumpidos de control de la Casa Blanca por el Partido Demócrata.
Stavridis también aborda el significado de Bolsonaro para "Brasil, la región, EEUU y el mundo".
No duda que el militar de reserva usará una "mano de hierro" contra el crimen y sus pandillas cuando una de sus principales cartas electorales fue detener "la epidemia homicida que asesinó a más de 63.000 en 2017".
Mas allá de sus acrobacias retóricas sobre la forma de combatir el crimen, el exalmirante sentencia que la "elección de Bolsonaro consolida el viraje a la derecha en toda la región", con la "excepción de México, que frecuentemente se mueve en forma ortogonal a sus vecinos".
Por "ortogonal" Stavridis se ha de referir a la llegada del centroizquierdista López Obrador a la presidencia de México que llevaba desde hace 36 años con Miguel de la Madrid Hurtado, gobiernos neoliberales ininterrumpidos del binomio coaligado PRI-PAN que siguieron al pie de la letra el decálogo del Consenso de Washington, obedeciendo todos los dictados estratégicos de EEUU y llegando hasta entregar en forma anómala la joya geoestratégica de sus hidrocarburos: el petróleo.
El excomandante de la OTAN juzga que "la mayor parte de los países se mueve a la derecha como Argentina, Chile, Colombia y Perú, las más poderosas economías de Sudamérica, que han elegido presidentes conservadores en los pasados tres años" y aduce que "aún Bolivia y Ecuador se han cargado un tanto a la derecha".
Pero nada se compara al gigante brasileño que ostenta 200 millones de habitantes del total de 600 millones de toda Latinoamérica y que con el ascenso de Bolsonaro se ha cargado a la derecha: "Es un movimiento tremendo que será visto en términos muy favorables por Donald Trump", quien "tendrá un aliado íntimo y un acólito en Bolsonaro".
El exalmirante considera que "las tensas relaciones actuales mejorarán en forma considerable". Se ha de referir a la pertenencia de Brasil a los BRICS y a su cercanía geoeconómica con China.
Para Stavridis "una de las zonas potenciales más poderosas de cooperación" será el ámbito militar y espera que los "militares de Brasil inviertan más en los sistemas de defensa de EEUU" con "mayor énfasis en la investigación y desarrollo de la aviación, la ciberdefensa y las fuerzas especiales".
El exalmirante, con fuertes nexos con el Grupo Carlyle y McLarty Associates, no oculta su satisfacción por la postura "extraordinariamente pronegocios de Bolsonaro" quien imitará a Trump recortando las regulaciones de la economía, "reduciendo las protecciones ambientales para los sectores del petróleo y el gas" sin ningún miramiento por el medioambiente y "el poder y la profundidad del río Amazonas", que tanto lo sedujo.
Lo más relevante para el excomandante de la OTAN es que Bolsonaro "se moverá más cerca de EEUU y se alejará de China", lo cual ya había avizorado en un previo artículo
Stavridis se jacta de que "EEUU deberá usar su influencia considerable para mejorar los resultados geoestratégicos para el beneficio" de ambos países. Así las cosas, Stavridis festeja que "EEUU haya encontrado de un día a otro un entusiasta socio internacional y regional".
A Juicio de Stavridis, "para EEUU, la elección de Bolsonaro representa una oportunidad real de tener un socio fuerte para tratar con Venezuela y Cuba, así como lidiar con el flujo de narcóticos, la producción de energía y las operaciones militares".
Predice que "los militares de Brasil tendrán una mayor voz en la dirección del país", mientras que el poder del Congreso "será disminuido", así como la independencia del Poder Judicial. Es clara la bendición de un gran sector del olimpo de EEUU por la militarización de Brasil y su desdemocratización que puede servir de ejemplo a toda Latinoamérica con la explícita anuencia del Pentágono. Stavridis con su bola de cristal predice que los multimedia "se encontrarán bajo una fuerte presión".
¿La militarización de Brasil, con máscara electorera y sin un mandato rotundo con un magro 11% de diferencia, será el conejillo de indias para toda Latinoamérica? El mismo excomandante de la OTAN pregunta ¿qué tan lejos deseará ir Bolsonaro para empujar los límites del imperio de la ley, la democracia y los derechos humanos? Y contesta que "una apuesta inteligente sería decir que irá tan lejos como las otras instituciones de Brasil se lo permitan".
¿Las instituciones a las que alude Stavridis —el Congreso atomizado, y un poder judicial en su mayoría vinculado al ejercito como se notó con la colusión del juez Sergio Moro, adoctrinado en Harvard, quien tuvo la tarea de despedazar a la izquierda del Partido del Trabajo— podrán resistir la omnipotencia conjugada de los militares y los empresarios agraciados por las futuras privatizaciones y regalías al estilo Trump?



martes, 27 de noviembre de 2018

La doble moral del imperio estadounidense

Por Marcelo Colussi



Es una característica bastante frecuente en el ejercicio del poder el uso y el abuso de la “doble moral”.
Se dice una cosa y se hace lo contrario. Al poderoso no se le discute, se le obedece; y al subordinado no le quedan muchas alternativas respecto a los valores que le imponen. “Las órdenes no se discuten: se acatan”, suele decirse. Quien detenta una cuota de mayor poder puede exigir algo, pero él mismo no lo cumple. Eso es la impunidad.
Esto no significa que forzosamente, siempre y en todas las circunstancias, el poder sea hipócrita. Pero no hay dudas que ello es posible, y mucho. El poder, por definición, no va de la mano de la justicia. Como decía el refrán latino: “Lo que es lícito para [el dios] Júpiter, no es lícito para todos”. En otros términos: todos somos iguales… ¡pero hay algunos más iguales que otros!
Si fuera la equilibrada justicia la que rigiera el mundo… pues muy distinto sería el mundo entonces. Los poderes no suelen ser justos precisamente: son autoritarios. Cuanto más grande es la cuota de poder en juego, mayor puede ser la cuota de injusticia. O dicho en otros términos: mayor puede ser la impunidad, la hipocresía, la doble moral.
La clase dirigente de Estados Unidos de América y su aparato de gobierno -no es esto ninguna novedad- constituyen el más grande poder edificado en la historia humana. Su capacidad económica, política, militar, cultural, es única. Nunca había habido en la historia algo similar, y una vez que caiga como imperio -lo cual quizá no esté tan lejos- no es seguro que pueda repetirse algo igual. ¿Cómo será el mundo post imperio estadounidense? ¿Se llegará a la justicia real alguna vez? No sabemos, pero hoy eso se ve difícil. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), la instancia supuestamente erigida para establecer una justicia global, se demuestra ineficiente, pues el poder real -aunque sea bochornoso tener que admitirlo- sigue asentando en el mayor poderío de fuerza bruta. En otros términos: el que tiene el garrote más grande, gana. Y la ONU absolutamente lejos está de poseer poder de coacción (no tiene garrote. Estados Unidos, sí).
Aprovechando ese poder descomunal (su economía continúa siendo la más grande, aunque China esté pisándole los talones, y su inversión militar equivale a la suma de todos los otros países del mundo juntos), aprovechando ese desarrollo monumental, su impunidad y doble moral son cada vez más absolutas. Señal, probablemente, que ha perdido la racionalidad. Las grandes potencias en ascenso son racionales, equilibradas, armónicas; cuando comienzan la curva descendente, todas, irremediablemente todas se trastocan, se vuelven “locas”. Eso está pasándole al gran imperio del Norte. En su avidez universal llegó al punto de sentirse un dios invencible (ahí está el proyecto del escudo antimisiles como prueba, para reafirmar su impunidad). Pero eso no es sino el síntoma de su descomposición, de su festín de impunidad irracional (claro que, preciso es decirlo, esa supuesta impunidad militar empieza a hacer agua. Rusia le ha tomado la delantera en armamentos estratégicos, superándolo en al menos 5 años de avance tecnológico). El discurso ya no se corresponde totalmente con la realidad. El ensoberbecimiento por la riqueza acumulada comienza a nublarle la vista.
Mientras cae, sin embargo, la hipocresía de su doble moral no deja de crecer. Se llena la boca hablando de democracia y libertad, mientras es el gobierno que más ha intervenido en todo el mundo violando infinitas veces los principios básicos de no-injerencia entre Estados. Es proverbial su defensa de las libertades civiles, pero con el Acta Patriótica aprobada luego de los atentados contra las Torres Gemelas y su universal cruzada contra el “terrorismo”, funciona peor que la peor dictadura antidemocrática concebible. Su población, sin que lo sepa, está infinitamente más vigilada que la de cualquier régimen dictatorial tercermundista.
Su gobierno vive hablando hasta el hartazgo de la no-proliferación de armas nucleares por parte de países “sospechosos” (Irán, Corea del Norte), pero se permite tener la mitad del arsenal atómico del mundo: 6000 misiles intercontinentales de los 12 000 que existen en el planeta. Y mientras condena a los gobiernos de Teherán o de Pyongyang por sus avances en materia nuclear, sin la más mínima vergüenza equipa a Israel con el mismo tipo de armas que fustiga furioso en otros (400 bombas atómicas, oficialmente inexistentes).
Habla de la transparencia de los mecanismos democráticos en los sistemas políticos de todo el mundo arrogándose el derecho de ser juez de las elecciones que le parecen “dudosas”, pero muchas de sus administraciones federales llegaron a la Casa Blanca con escandalosos fraudes electorales probados. Además, la metodología electoral que emplea (a través de colegios de electores) es la más proclive al fraude, hoy día superada por otros recursos técnicos.
Castiga a los gobiernos que se da el lujo de calificar de dictatoriales y a los golpes de Estado…., siempre y cuando constituyan obstáculos a su hegemonía: Fidel Castro, Mohamed Gadafi o Nicolás Maduro se presentan como “dictadores”, según su lógica, pero no lo eran Pinochet o Suharto. Y la doble moral llega al colmo de criticar cuartelazos -siendo que todos los golpes militares en Latinoamérica son, en definitiva, producto de su inspiración- mientras en lo doméstico ha tenido infames golpes palaciegos: el de Kennedy con magnicidio incluido, o el intento de destitución de Clinton con el indecoroso montaje escenificado a partir de su vida personal (la becaria Mónica Lewinsky), en los casos en que el titular del Ejecutivo no sigue a pie y juntillas los dictados de la gran empresa multinacional (para el caso, porque tocó los intereses de las grandes tabacaleras).
Habla de terrorismo -el nuevo demonio de mil cabezas- mientras protege a connotados mercenarios terroristas como Luis Posada Carriles, autor de un acto infame en contra de un avión comercial en vuelo con 76 muertes, quien también tomara parte en el atentado en Texas contra la vida del presidente Kennedy.
Y en relación a este connotado terrorista de Posadas Carriles, el Gobierno de Estados Unidos, siempre en la lógica de su bochornosa doble moral, alegó no entregarlo a la administración bolivariana de Venezuela por temor a que sea torturado mientras continúa torturando a mansalva en cárceles secretas, y no tan secretas, como en la oprobiosa base de Guantánamo en la isla de Cuba, o la tristemente célebre prisión de Abu Ghraib, en Irak.
Si de terrorismo se trata, los “fanáticos musulmanes” que hoy aterrorizan al mundo “libre y civilizado” (Al-Qaeda, el Estado Islámico), son su creación. “¿Qué significan un par de fanáticos religiosos si eso nos sirvió para derrotar a la Unión Soviética?”, dijo alguna vez Henry Kissinger sin la menor vergüenza.
Habla de la lucha frontal contra el narcotráfico, cuando está infinitamente probado que sus mismos órganos de seguridad y espionaje son quienes promueven ese negocio, el cual es gran impulso para su economía pero fundamentalmente: arma de control social. Doble moral infame que permite despotricar contra la producción de drogas ilegales cuando es su población la principal consumidora a escala planetaria.
Doble moral deleznable que lleva a su clase dirigente y a su gobierno a hablar de libertad mientras manejan por lejos el mercado internacional de las comunicaciones y de la creación de opinión pública (85% de los mensajes audiovisuales que circulan en Occidente provienen de su industria), manejando mentes y voluntades de un modo infinitamente superior al ideado por los primeros ideólogos nazis. Hollywood es, por lejos, la principal fábrica universal de mentiras.
Tal es el descaro en su hipócrita doble moral (dicho en otros términos: tal es su poderío intocable) que habla interminable de las bondades del libre mercado y el parasitismo del Estado, pero subsidia su producción agrícola nacional y traba el libre comercio haciendo jugar al Estado un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio de la gran empresa a través de su intervencionismo. Cada vez que alguna de sus grandes corporaciones multinacionales está en apuros (Lehman Brothers, General Motors Company, por mencionar algunos casos), su Estado sale al rescate. Privatiza las ganancias, pero socializa las pérdidas, haciéndole pagar al resto del mundo las mismas, con emisión inorgánica de su moneda, hoy por hoy, intocable aún en buena parte del mundo.
Habla del trabajo y la producción, pero en su fase de caída irremediable como imperio su dinámica económica básica está puesta en la más descarada especulación financiera, y dándose el lujo de criticar soberbio la "corrupción" de los “atrasados” países de su periferia, está en manos de impenetrables mafias corruptas que cada vez detentan más poder… y hacen negocios sucios a la sombra del Estado federal. Los paraísos fiscales de que se nutren son infinitamente más mafiosos, corruptos y repugnantes que el más mafioso de los capos de la droga latinoamericano.
Doble moral desvergonzada que le permite hablar de la ley para luego saltarla impunemente, como demuestra cada vez en forma más marcada su abandono de los mecanismos civilizados de la humanidad como la Organización de las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional (CPI) o los diversos tratados internacionales que desconoce jactancioso. Uno de sus funcionarios -John Bolton- pudo decir jactancioso y provocativo algunos años atrás que “si es necesario bombardear el edificio de la ONU, lo haremos”.
En otros términos: el mundo está gobernado por una banda de mentirosos descarados, machistas y agresivos convencidos que tienen el derecho natural de hacerlo. El actual presidente no es sino un exponente más de esa ideología. No es un payaso como algunos lo quieren presentar; es un cabal ícono representativo de esa impune insolencia bravucona. ¿Hasta cuándo lo permitiremos?


sábado, 24 de noviembre de 2018

Quién es Jamal Khashoggi, el periodista saudita desaparecido

Por BEN HUBBARD y DAVID D. KIRKPATRICK 
Jamal Khashoggi, en septiembre de 2018 CreditMiddle East Monitor, vía Reuters
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BEIRUT, Líbano — Jamal Khashoggi llegó a Washington hace un año y dejó atrás una larga lista de malas noticias en el lugar que llamaba su casa.
Después de una exitosa carrera como asesor y vocero no oficial de la familia real de Arabia Saudita, el príncipe heredero le prohibió escribir en el reino, incluso en Twitter. Su columna en un periódico propiedad de sauditas fue cancelada. Su matrimonio estaba fracasando. A sus familiares les prohibieron viajar, para presionarlo a dejar de criticar a los gobernantes del reino.
Entonces, después de que llegó a Estados Unidos, una ola de arrestos mandó a varios de sus amigos sauditas tras las rejas, y tomó una decisión difícil: era muy peligroso regresar a casa dentro de los próximos meses, quizá en cualquier momento.
Así que en Estados Unidos se reinventó como crítico en sus columnas en The Washington Post y creyó que en Occidente había encontrado un lugar seguro.
Pero resultó que la protección Occidente tiene límites.
Khashoggi fue visto por última vez el 2 de octubre, cuando entró al Consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, donde necesitaba recoger un documento para su boda. Ahí, según funcionarios turcos, un equipo de agentes sauditas lo mataron y lo desmembraron.
Los funcionarios sauditas han negado haberle hecho daño a Khashoggi, pero dos semanas después de su desaparición, no han podido dar evidencia de que salió del consulado ni han ofrecido ningún recuento creíble de lo que pasó con el periodista.
Su desaparición ha abierto una disputa entre Estados Unidos y Arabia Saudita, el principal aliado árabe del gobierno de Donald Trump, y ha dañado seriamente la reputación del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, el hombre de 33 años que ostenta el poder detrás del trono saudita y que esta vez quizá se excedió incluso para sus más leales simpatizantes en Occidente.
Una fotografía fija de la grabación de una cámara de seguridad que se piensa muestra a Khashoggi ingresando al consulado. CreditHurriyet, vía Associated Press

La posibilidad de que el joven príncipe ordenara el asesinato de un disidente representa desafíos para el presidente Trump y puede convertir las antes cercanas relaciones en tóxicas. Podría convencer a aquellos gobiernos y corporaciones que han ignorado la destructiva campaña militar del príncipe en Yemen, el secuestro del primer ministro libanés y sus olas de arrestos de clérigos, empresarios y otros príncipes de que es un autócrata despiadado que no se detendrá ante nada para acabar con sus enemigos.
Aunque la desaparición ha proyectado una nueva luz más intensa sobre el príncipe heredero, también ha llamado la atención sobre las simpatías enredadas a lo largo de la carrera de Khashoggi, en la cual equilibró lo que parece haber sido una afinidad privada por la democracia y el islam político con su prolongado servicio a la familia real.
Su atracción al islam político le ayudó a forjar un vínculo personal con Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, quien ahora exige que Arabia Saudita explique el destino de su amigo.
La idea del autoexilio en Occidente fue un golpe para Khashoggi, de 60 años, quien había trabajado como reportero, comentarista y editor para convertirse en una de las personalidades más conocidas del reino saudita. La primera vez que llamó la atención internacional fue cuando entrevistó a un joven Osama bin Laden y, posteriormente, se convirtió en un reconocido confidente de reyes y príncipes.
Gracias a su carrera estableció muy buenas conexiones y el hombre alto, amistoso y fácil de tratar parecía conocer a todo aquel que tenía alguna relación con Arabia Saudita durante las tres últimas décadas.
No obstante, establecerse en Washington tenía sus ventajas. Un amigo lo invitó a pasar el Día de Acción de Gracias el año pasado y él compartió con sus 1,7 millones de seguidores en Twitter una foto de sí mismo en la cena engullendo pavo y batatas o camotes.
Cuando llegó su turno de compartir por qué estaba agradecido, dijo: “Porque soy libre y puedo escribir con libertad”.
De acuerdo con entrevistas hechas a decenas de personas que conocían a Khashoggi y su relación con los líderes sauditas, su afición por escribir libremente y el que quisiera impulsar una reforma política desde el extranjero lo pusieron en un camino de rivalidad con el príncipe heredero.
Aunque Arabia Saudita ha sido gobernada desde hace mucho tiempo conforme al consenso de príncipes veteranos, el príncipe heredero ha desmantelado ese sistema y dejó su propio poder sin revisión alguna. Si se tomó una decisión para silenciar a quien el reino consideraba un traidor, probablemente la tomó él.
Osama, Adnan y la Hermandad Musulmana
En Afganistán, Khashoggi vistió ropa de la región y le tomaron una foto en la que sostiene un rifle de asalto, lo que ocasionó el disgusto de sus editores. Sin embargo, al parecer no combatió realmente durante su asignación en ese lugar.

Lo que le dio fama a Khashoggi fue conocer a Osama bin Laden. Khashoggi había pasado un tiempo en Yeda, la ciudad natal de Bin Laden y, como Bin Laden, él provenía de una familia prominente que no pertenecía a la realeza. El abuelo de Khashoggi fue un médico que trató al primer rey de Arabia Saudita. Su tío fue Adnan Khashoggi, un famoso vendedor de armas, aunque Jamal Khashoggi no obtuvo beneficio alguno de la fortuna de su tío.
Khashoggi estudió en la Universidad Estatal de Indiana y regresó a Arabia Saudita para trabajar como reportero de un periódico en inglés. Varios de sus amigos afirman que Khashoggi también se unió a la Hermandad Musulmana.
Aunque después dejó de asistir a las reuniones de esta agrupación, se mantuvo enterado de la retórica conservadora, islamista y a menudo anti-Occidente, que podía desplegar o esconder dependiendo de quien buscara hacerse amigo.
Sus colegas en el periódico lo recuerdan como amistoso, considerado y devoto. A menudo dirigía rezos comunitarios en la redacción, recordó Shahid Raza Burney, un editor indio que trabajó con él.
Como muchos sauditas en la década de los ochenta, Khashoggi estuvo a favor de la yihad en contra de los soviéticos en Afganistán, la cual fue apoyada por la CIA y Arabia Saudita. Así que cuando recibió la invitación de verla por sí mismo de parte de otro joven saudita, Bin Laden, Khashoggi aprovechó la oportunidad.
En Afganistán, Khashoggi vistió ropa de la región y le tomaron una foto en la que sostiene un rifle de asalto, lo que ocasionó el disgusto de sus editores. Sin embargo, al parecer no combatió realmente durante su asignación en ese lugar.
“Estuvo ahí como periodista, aunque hay que aceptar su simpatía por la yihad afgana, pero la mayoría de los periodistas árabes pensaban igual, y muchos periodistas occidentales también”, dijo Thomas Hegghammer, un investigador noruego que entrevistó a Khashoggi sobre su etapa en Afganistán.
Sus colegas estuvieron de acuerdo.
“Decir que Jamal era algún tipo de extremista son puras mentiras”, dijo Burney, ahora el editor de un periódico en India.
No obstante, el fracaso de la guerra en colocar a Afganistán en una posición sólida persiguió a Khashoggi, así como lo hizo el posterior regreso de Bin Laden al terrorismo.
“Estaba decepcionado de que después de toda esa lucha, los afganos nunca se unieron”, dijo un amigo saudita de Khashoggi, quien habló con la condición de mantener su anonimato pues teme represalias.
Los viajes de Khashoggi a Afganistán y su relación con el príncipe Turki al Faisal, quien encabezaba la inteligencia saudita, levantaron sospechas entre algunos de sus amigos de que Khashoggi también espiaba para el gobierno saudita.
Años después, en 2011, cuando integrantes de equipos especiales de las fuerzas armadas de Estados Unidos mataron a Bin Laden, Khashoggi vivió el duelo de su antiguo conocido y en lo que se había convertido.
“Colapsé en llanto hace un tiempo, con el corazón roto por ti, Abu Abdullah”, escribió Khashoggi en Twitter, al usar el apodo de Bin Laden. “Eras hermoso y valiente en aquellos bellos días en Afganistán, antes de que te entregaras al odio y la pasión”.
De reportero a informador de la realeza
Miembros de la Asociación Turca de Derechos Humanos protestando afuera del consulado saudita en Estambul la semana pasada CreditErdem Sahin/EPA, vía Shutterstock

Conforme su carrera periodística despegó, Khashoggi reportó desde Algeria y se introdujo en Kuwait durante la primera guerra del golfo Pérsico. Ascendió la escalera del mundo mediático del reino, en el que príncipes son propietarios de periódicos, el contenido es censurado y los escándalos que involucran a la realeza son sepultados.
Después de los ataques del 11 de Septiembre de 2001, atacó teorías de conspiración comunes en el mundo árabe y escribió que los aviones secuestrados “también atacaron al islam como religión y a los valores de la tolerancia y la coexistencia que promueve”.
Fue nombrado editor del periódico saudita Al Watan en 2003, pero fue despedido menos de dos meses después por un artículo en el que culpaba a un académico islámico por enseñanzas para justificar los ataques a los no musulmanes. Regresó al cargo en 2007 y duró un poco más en su segunda gestión.
Viajó con el rey Abdulaziz y se volvió cercano al príncipe lwaleed bin Talal, el inversionista multimillonario, quien posteriormente fue arrestado por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán. El príncipe Turki, el exjefe de Inteligencia, contrató a Khashoggi como asesor cuando fungió como embajador ante el Reino Unido y Estados Unidos.
Fue durante ese periodo ahí que Khashoggi compró el condominio en McLean, Virginia, donde vivió después de escapar del reino.
Respaldo a levantamientos en el extranjero y reformas en casa

Amigos de Khashoggi aparecieron en un programa de televisión la semana pasada con una foto de él.CreditMucahid Yapici/Associated Press

Muchos de los amigos de Khashoggi afirman que a lo largo de su carrera de servicio a la monarquía, escondió sus creencias personales en favor de la democracia electoral y el islam político al estilo de la Hermandad Musulmana.
En 1992, el golpe militar en Algeria erradicó las esperanzas de que un partido político islamista ganara el control del Parlamento, entonces Khashoggi se alió con un amigo islamista en Londres para fundar una organización, Amigos de la Democracia en Algeria.
La relación de Khashoggi con la Hermandad Musulmana era ambigua. Esta semana, varios Hermanos Musulmanes dijeron que siempre sintieron que estaba con ellos. Muchos de sus amigos seculares no lo habrían creído.
Khashoggi solamente pidió reformas graduales a la monarquía saudita, al final apoyó sus intervenciones militares para inhibir lo que los sauditas consideraron la influencia iraní en Baréin y Yemen. Sin embargo, demostraba entusiasmo por los levantamientos que estallaron a lo largo del mundo árabe en 2011.
Sin embargo, como la yihad afgana antes de esos conflictos, los movimientos de la Primavera Árabe lo decepcionaron cuando devinieron en violencia y a medida que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos usaron sus riquezas para aplastar a la oposición e impulsar a los autócratas.
La tolerancia del reino saudita incluso para las críticas mínimas se desvaneció después de que el rey Salmán bin Abdulaziz ascendiera al trono en 2015 y diera un tremendo poder a su hijo, Mohamed bin Salmán, el príncipe heredero, quien es conocido informalmente como MBS.
El joven príncipe anunció un programa para diversificar la economía y relajar las estructuras sociales, incluido el conceder el derecho de manejar a las mujeres.
Khashoggi aplaudió esas acciones, pero le irritó la manera autoritaria en la que el príncipe ostentaba el poder. Cuando Khashoggi criticó al presidente estadounidense, Donald Trump, después de su elección, funcionarios sauditas le prohibieron hablar, por temor a que dañara su relación con el nuevo gobierno.
El príncipe heredero persiguió a sus críticos con todo su poder, al prohibirles viajar y enviar a algunos a la cárcel. Khashoggi abandonó el reino el año pasado, antes de que varios de sus amigos fueran acorralados y cientos de sauditas prominentes fueran encerrados en el hotel Ritz-Carlton de Riad por acusaciones de corrupción. Algunos de ellos, incluidos por lo menos dos hijos de reyes anteriores, todavía están detenidos.
Khashoggi comenzó a escribir columnas para The Washington Post, en las que comparó al príncipe heredero con Vladimir Putin, presidente de Rusia. Los amigos de Khashoggi asumieron que tales textos lo llevaron a la lista negra del príncipe.
“Mohamed bin Salmán había estado pagando millones de dólares para crear una cierta imagen de sí mismo y Jamal Khashoggi estaba destruyendo todo eso con tan solo unas cuantas palabras”, dijo Azzam Tamimi, el amigo de Khashoggi con quien fundó la organización Amigos de la Democracia en Algeria. “El príncipe heredero debe haber estado furioso”.
No obstante, Khashoggi no se detuvo.
“Mohamed bin Salmán había estado pagando millones de dólares para crear una cierta imagen de sí mismo y Jamal Khashoggi estaba destruyendo todo eso con tan solo unas cuantas palabras”.AZZAM TAMIMI, AMIGO DE KHASHOGGI
Planeaba crear un sitio web para publicar informes traducidos sobre las economías de los países árabes, incluida Arabia Saudita, en donde él sentía que mucha gente no entendía la dimensión de la corrupción o el futuro limitado de la riqueza petrolera.
También estaba fundando una organización llamada Democracia en el Mundo Árabe Ahora (DAWN), un grupo de defensores. Khashoggi estaba tratando de asegurar el financiamiento y crear un consejo de administración cuando desapareció, aseguran sus amigos.
Al recibir un premio en abril por el Centro para el Estudio del Islam y la Democracia, Khashoggi dijo que la democracia estaba bajo ataque en todo el mundo árabe por parte de radicales islamistas, autoritarios y élites que temían que la participación popular traería el caos. Decía que la compartición del poder era la única manera de evitar guerras civiles y asegurar un mejor funcionamiento del gobierno.
El príncipe heredero “está invirtiendo cientos de miles de millones dólares en proyectos futuros y lo está haciendo a partir de su propia habilidad y juicio y de la habilidad de un pequeño círculo de asesores”, dijo Khashoggi. “¿Eso es suficiente? No, no es suficiente”.
Desde su mudanza a Washington, representantes del príncipe heredero lo contactaron en repetidas ocasiones para pedirle que bajara el tono de sus críticas y para invitarlo a regresar a casa, les dijo a sus amigos.
Sin embargo, Khashoggi estaba construyendo una nueva vida. Él y una investigadora turca, Hatice Cengiz, habían decidido casarse y establecerse en Estambul.
Maggie Mitchell Salem, una amiga desde hace mucho tiempo, se preocupaba por él y le pidió que le mandara un mensaje de texto cuando fuera a la embajada saudita en Washington.
“Él se rio de mí y dijo: ‘Ay, Maggie, Maggie, no seas ridícula’”, recordó ella.
Ben Hubbard reportó desde Beirut, Líbano, y David D. Kirkpatrick, desde Estambul, Turquía. Julian Barnes, Sharon LaFraniere, Edward Wong y Mark Mazzetti colaboraron con este reportaje desde Washington y Karam Shoumali, desde Berlín.


https://www.nytimes.com/es/2018/10/15/jamal-khashoggi-arabia-saudita/

miércoles, 21 de noviembre de 2018

PETRAS: "EL EJÉRCITO DE EE.UU. QUEDARÁ PRONTO AISLADO EN KABUL"


"Los talibanes están reconquistando provincia tras provincia"
Según el sociólogo estadounidense James Petras, los talibanes están avanzando a lo largo de todo el país. Este fin de semana, por ejemplo, cayó en sus manos una de las provincias supuestamente más seguras, bajo el control de fuerzas especiales norteamericanas".
En su habitual entrevista semanal en la emisora uruguaya "Radio Centenario",el sociólogo estadounidense James Petras se refirió la semana pasada un hecho significativo que no aparece en los noticiarios de los grandes medios de comunicación mundiales: el avance implacable de los talibanes en Afganistán.
"Los talibanes están avanzando en todo Afganistán",comenta Petras. "El pasado fin de semana capturaron una de las provincias"
"Primero hay que destacar algo importante que está sucediendo en Afganistán. Los talibanes están avanzando a lo largo de todo el país. Este fin de semana, por ejemplo, cayó en sus manos una de las provincias supuestamente más seguras, que permanecía bajo el control de fuerzas especiales norteamericanas".
"Ocurrió - relata Petras - que en esa provincia todas las fuerzas especiales estadounidenses fueron liquidadas. Los oficiales involucrados se dieron a la fuga. Y paso a paso, los talibanes están reconquistando provincia tras provincia, llegando a constituir grupos especiales en la misma capital afgana"
James Petras está convencido de que el ejército de su país quedará pronto aislado
"Estoy convencido de que en menos de un año, Washington va a tener que salir de ese país, o quedarse en aislados en Kabul"
En opinión de Petras ello está poniendo de manifiesto que la política bélica Trump y sus grandilocuentes declaraciones están obteniendo un rotundo fracaso.
"En esta línea de derrotas, por otra parte, - asegura Petras - hay un importante hecho más que destacar. China ha aumentado sus exportaciones este año a todo el mundo, incluyendo Estados Unidos. Sin embargo, las exportaciones estadounidenses están descendiendo. Ello pone de manifiesto que la guerra comercial emprendida por Washington no tiene ninguna fuerza real para su propósito de"cambiar el mundo" .
"Y podríamos decir algo similar con lo que sucede en Irán. Una docena de países que se encontraban sancionados por Estados Unidos, siguen vendiendo y comprando mercancías de Irán".
En la entrevista con la emisora uruguaya James Petras quiso abordar también la razones por la que se han producido los letales incendios en California, que han terminado acabando con la vida de varias decenas de personas, a lo que hay que agregar unas 200 desapariciones .
¿Cuál es la razón por la que se ha llegado a producir tanta muerte y destrucción?, se pregunta el intelectual estadounidense.
"La región afectada - precisa el sociólogo - está constituida por bosques y viviendas. De un lado nos encontramos con que es una zona donde se suelen producir sequías. Por tanto, no se deberían permitir concentraciones humanas tan densas en lugares tan peligrosos. Pero por otro es preciso tener en cuenta que allí nos han producido inversiones estatales para limitar los efectos".


martes, 20 de noviembre de 2018

¿Está implicado Israel en los atentados del 11-S?

Las Torres Gemelas de Nueva York (EE.UU.) en el momento de los ataques del 11 de septiembre de 2001. 

Israel podría ser blanco de una ley que abre la puerta para demandar a otras partes por su presunto papel en los atentados del 11-S.
Es la opinión de Philip Giraldi, analista político estadounidense, que en un artículo publicado la semana pasada indica que la presunta implicación del régimen israelí en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (EE.UU.) nunca ha sido investigada de manera seria y profunda.
Según el analista, en 2001 Israel estaba desarrollando una operación de espionaje masivo contra los musulmanes en EE.UU. Esta contaba con un gran número de jóvenes voluntarios que tenían que viajar alrededor del país vendiendo diversos productos en centros comerciales y mercados.
¿Tenía Israel conocimiento, ya fuese a grandes rasgos o en detalle específico sobre el 11-S?, ¿habría dejado que los atentados se produjeran para vincularse de manera más estrecha a Washington en una ‘guerra global contra el terrorismo’?”, se pregunta el analista político Philip Giraldi.
En el día de los ataques y cuando los edificios del World Trade Center se desmoronaban, testigos presenciales aseguraron que tres jóvenes estaban arrodillados en el techo de una furgoneta y se filmaban celebrando y riendo delante de la escena catastrófica.
Posteriormente, la policía detuvo a estos individuos, todos israelíes, y les acusó de espionaje. Tal y como se descubrió, había explosivos en la furgoneta. “Hay que reconocer que Israel tenía los medios, la capacidad y el acceso requeridos para derribar las Torres Gemelas usando explosiones controladas”, estima Philip Giraldi.
“¿Tenía Israel conocimiento, ya fuese a grandes rasgos o en detalle específico sobre el 11-S? ,¿habría dejado que los atentados se produjeran para vincularse de manera más estrecha a Washington en una ‘guerra global contra el terrorismo’?”, se pregunta el analista norteamericano. 
Giraldi concluye su artículo pidiendo una investigación independiente sobre la huella israelí en los atentados, pues, argumenta, la pesquisa inicial estuvo manejada por responsables con interés en el estamento político y “en relaciones exteriores y servicios de inteligencia”.
A finales de septiembre, la ley contra los patrocinadores del terrorismo (JASTA, en inglés) entró en vigor y abrió la puerta a los familiares de las víctimas del 11-S para que interpongan demandas contra el régimen saudí por su presunto apoyo a los terroristas que cometieron los ataques en 2001.

Profesor británico: Israel y sionistas están detrás del 11-S

Vista aérea del Centro Mundial del Comercio (WTC, en inglés) en los ataques del 11-S contra la Torre 7, 11 de septiembre de 2001.

Un destacado profesor británico afirmó que Israel y ‘los sionistas en el Gobierno de EE.UU.’ orquestaron los atentados terroristas del 11-S en Nueva York.
“No los saudíes, pero sí los israelíes hicieron estallar las Torres Gemelas con la ayuda de los sionistas en el Gobierno de los Estados Unidos”, tuiteó el sábado Kees van der Pijl, profesor de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido.
Pijl usó como fuente un artículo titulado ‘9-11 / Israel lo hizo’, del sitio de teoría de Wiki Spooks, que también afirma que el grupo terrorista Al-Qaeda es un frente para el servicio de inteligencia del régimen israelí (el Mossad).
La Universidad de Sussex ha anunciado este martes que Van der Pijl, quien anteriormente se desempeñó como jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la universidad, está siendo investigado por sus comentarios.
No los saudíes, pero sí los israelíes hicieron estallar las Torres Gemelas con la ayuda de los sionistas en el Gobierno de los Estados Unidos”, tuiteó Kees van der Pijl, profesor de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido.
Los comentarios del académico británico han sido blanco de las críticas de varios usuarios de Twitter, que los tildaron de “antisemitas”.
Respondiendo a los reproches, el profesor aseveró que si las críticas a la línea dura del partido israelí ultraderechista Likud y el Mossad, “por las cuales ya han muerto millones de personas y varios países destrozados son virulentamente antisemitas, entonces, soy culpable”, agregó.
El pasado mes de julio, el candidato republicano al Congreso por el estado de California (EE.UU.), John Fitzgerald, dijo que el “Holocausto judío” fue una “completa fabricación” y culpó al régimen israelí de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
En dicha fecha varios terroristas lograron hacerse con el control de cuatro aviones: dos se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y otro contra el edificio del Departamento estadounidense de Defensa (el Pentágono). El cuarto aparato se estrelló en el estado de Pensilvania (noreste). Los atentados se saldaron con alrededor de 3000 muertos.