jueves, 27 de agosto de 2026

Muere el “carnicero de Bosnia”, Ratko Mladić, condenado por genocidio


Ratko Mladić, el “carnicero de Bosnia”, condenado a cadena perpetua por genocidio, murió a los 84 años en un hospital penitenciario de La Haya.

El exjefe militar de los serbios de Bosnia falleció el jueves en los Países Bajos, donde cumplía cadena perpetua. Mladić, quien padecía una grave enfermedad desde hace meses y había sufrido varios derrames cerebrales, murió en la unidad de detención de la ONU.

Su deceso fue confirmado por el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales.



La “quintaesencia del mal” y las escenas del infierno

Apodado el “carnicero de Bosnia”, Mladić fue el principal artífice de una brutal campaña de limpieza étnica durante la guerra de Bosnia (1992-1995), conflicto que dejó cerca de 100 000 muertos.

Entre sus crímenes destacan el asedio de Sarajevo, donde más de 10 000 personas murieron por bombardeos y francotiradores, y la masacre de Srebrenica. En julio de 1995, bajo su mando, las fuerzas serbobosnias ejecutaron a unos 8000 hombres y adolescentes musulmanes en este enclave protegido por la ONU.

Las imágenes de aquel momento lo mostraban repartiendo dulces entre los niños antes de que ellos y las mujeres de Srebrenica fueran trasladados en autobús, mientras los hombres eran llevados a un bosque, donde posteriormente fueron ejecutados.

El juez Fouad Riad describió estos sucesos como “verdaderas escenas del infierno, escritas en las páginas más oscuras de la historia de la humanidad”, detallando atrocidades como “miles de hombres ejecutados, cientos enterrados vivos, mutilados y niños asesinados ante los ojos de sus madres, o un abuelo obligado a comerse el hígado de su propio nieto”. El ex alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al-Husein, llegó a describir al exgeneral como “la quintaesencia del mal”.

Mladić junto a Radovan Karadzic, exlíder político serbobosnio, también condenado a cadena perpetua por genocidio y crímenes de guerra.

De la academia militar a 16 años de fuga

Nacido el 12 de marzo de 1942 en Kalinovik, en Yugoslavia, su vida se vio marcada por la Segunda Guerra Mundial, ya que su padre, Nedja, fue asesinado por el régimen fascista croata de los Ustaša. Se graduó en la academia militar de Belgrado en 1965, se afilió al Partido Comunista y, tras la desintegración de Yugoslavia, asumió el mando del ejército de la República Serbia de Bosnia, respaldado por Slobodan Milosevic. Junto a Milosevic y Radovan Karadzic, formó el trío que dirigió la guerra.

Acusado formalmente en noviembre de 1995, logró evadir su captura durante 16 años. Inicialmente vivió con lujo en Belgrado protegido por el ejército y Milosevic, pero tras la caída de este en el año 2000, entró en la clandestinidad. Finalmente, fue detenido en mayo de 2011 en Lazarevo, Serbia, y extraditado a La Haya.



Juicio y condena

Su juicio, que duró más de cuatro años y fue el último gran caso del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), incluyó testimonios desgarradores de cientos de testigos. En 2017 fue condenado a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad, veredicto confirmado en apelación en 2021. Durante el proceso, Mladić mostró escaso remordimiento, negó su responsabilidad y atribuyó los actos a sus subordinados. El fiscal Alan Tieger lo describió como “el dueño de la vida y de la muerte”.

Tras anunciarse la muerte del “carnicero de Bosnia”, las reacciones no tardaron en llegar.

En Sarajevo, Hava Suljic, musulmana bosnia de Srebrenica, celebró la noticia: “Me alegra mucho saber que hay un criminal de guerra menos en este mundo”.

Sehida Abdurahmanovic, de “Madres de Srebrenica”, una fundación establecida en los Países Bajos que representa a más de 6000 supervivientes de la masacre de Srebrenica durante las guerras de los Balcanes en la década de 1990, afirmó que su nombre “simbolizará para siempre el genocidio”.

A nivel internacional, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, expresó su solidaridad con las víctimas y los supervivientes.


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