miércoles, 4 de noviembre de 2026 a las 6:04 p. m.
DE LA ALTANERÍA AL RIDÍCULO:LA MENTIRA PATOLÓGICA
La América que Trump pretendía someter a su voluntad acaba de darle una lección monumental: ni el miedo es eterno, ni la mentira infinita, ni la estupidez política puede disfrazarse indefinidamente de grandeza. El trumpismo ha recibido una paliza electoral histórica. Y lo más irónico es que buena parte de su demolición lleva la firma de su propio arquitecto.
Una ola azul ha barrido el mapa electoral. Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes con una ventaja extraordinaria: 255 escaños frente a 180 republicanos, según las proyecciones citadas. El Senado también estaría inclinándose hacia los demócratas, con una probabilidad del 95 % atribuida por The New York Times.
Pero el verdadero resultado no está solamente en los escaños: está en el rechazo a un presidente que convirtió la mentira reiterada en método de gobierno, la intimidación en estrategia y la propaganda en sustituto de la realidad. Un mentiroso patológico que ha repetido tantas falsedades que terminó creyendo que la realidad también podía obedecerle.
Trump hizo de estas elecciones un referéndum sobre su persona. Y los estadounidenses parecen haber contestado con contundencia.
Su política migratoria, la brutalidad del ICE, la aventura militar contra Irán, el respaldo a Israel en medio de la devastación palestina y una economía castigada por los aranceles han terminado exhibiendo la distancia obscena entre sus promesas y sus resultados.
Hay, además, una ironía geopolítica extraordinaria: Irán no necesitó inventar un enemigo para debilitar a Estados Unidos. Trump pareció asumir voluntariamente ese papel. Con su propia beligerancia, sus decisiones y sus contradicciones, terminó convirtiéndose en uno de los mayores factores de desgaste de la posición estadounidense. Difícil imaginar una contribución más eficaz a los intereses de un adversario.
Y mientras tanto, el ciudadano estadounidense enfrenta lo que ningún eslogan MAGA puede ocultar: precios elevados, salarios insuficientes y familias que descubren que la supuesta grandeza nacional no sirve para pagar las cuentas.
Trump se encamina a dos años de mandato políticamente debilitado, posiblemente sin el control de ninguna de las dos cámaras del Congreso. El hombre que pretendía concentrar el poder tendrá que enfrentarse a los límites institucionales que tanto despreció.
El autoritarismo puede gritar, amenazar, mentir y fabricar enemigos; puede incluso —convencerse— de que es invencible. Pero no puede garantizar que una sociedad termine creyéndole para siempre.
Esta noche podría marcar el principio del ocaso del trumpismo y de esa agenda internacional de nacionalismo excluyente, intimidación y regresión democrática que pretendía imponerse como modelo para todo el mundo.
Reflexión Literaria

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