martes, 15 de julio de 2025

¿Cómo se desplomó en 12 días un proyecto estadounidense-israelí de 46 años de ‘cambio de régimen’ en Irán?

¿Cómo se desplomó en 12 días un proyecto estadounidense-israelí de 46 años de ‘cambio de régimen’ en Irán?

Un proyecto de 46 años de cambio de régimen en Irán se desploma en 12 días, revelando el fracaso estratégico de EE.UU. y el régimen de Israel.

Por: Ivan Kesic

La carta del exministro de asuntos militares israelí, Yoav Gallant, dirigida al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, parece menos una celebración de la victoria y más una súplica de perdón.

Bajo el título “Tu sueño nuclear ha fracasado. Ahora debes elegir”, la carta fue publicada en su cuenta de Substack y rápidamente amplificada por medios israelíes y agencias de noticias occidentales.

Gallant, quien fue ministro de asuntos militares del régimen desde 2022 hasta su destitución en noviembre de 2024, había tenido desacuerdos con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu sobre cuestiones políticas, particularmente en relación al retorno de los cautivos israelíes en Gaza.

Durante su mandato, Gallant supervisó 14 meses de devastadora guerra genocida en Gaza, lo que llevó a la Corte Penal Internacional (CPI), en 2024, a emitir órdenes de arresto tanto para él como para Netanyahu, bajo cargos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Ahora bajo escrutinio legal y exiliado políticamente, Gallant intenta reformular su legado vilipendiado.

Sin embargo, su carta está plagada de afirmaciones exageradas recicladas del manual de propaganda del régimen de Tel Aviv, durante su fallida agresión militar contra Irán, una campaña que no solo no logró sus objetivos, sino que resultó devastadoramente contraproducente para el régimen.

 

Alardes, amenazas y un ultimátum velado
En su carta abierta, Gallant pintó una imagen exagerada (y a veces fantástica) de la supuesta supremacía militar e inteligencia de Israel sobre Irán.

“Vemos todo. Oímos todo. Estamos en todas partes”, escribió, afirmando que el régimen israelí tiene un conocimiento profundo de los entresijos de Irán, incluyendo el horario del Líder, sitios seguros, comunicaciones e incluso los llamados “puntos ciegos”.

Llegó a afirmar: “Sabemos más de ustedes de lo que ustedes saben de ustedes mismos”.

Gallant alegó que la llamada estrategia del “Anillo de Fuego” de Irán, construida en torno a aliados del Eje de Resistencia como Hezbolá, HAMAS y otros socios regionales, había colapsado debido a una trama militar israelí-estadounidense coordinada.

También vinculó la operación histórica de HAAMS del 7 de octubre de 2023, alegando que las armas, el entrenamiento y la financiación iraníes jugaron un papel central en la operación que cambió la dinámica regional.

El exministro de asuntos militares también afirmó que Israel había destruido las defensas aéreas de Irán, realizado vuelos sobre Teherán como si fuera Tel Aviv, asesinado a comandantes y científicos nucleares iraníes, y retrasado el programa nuclear de Irán por varios años.

Al final de la carta, Gallant presentó lo que describió como tres opciones claras: intentar reconstruir el Eje de Resistencia, lo que él dijo sería desmantelado rápidamente; acelerar el desarrollo nuclear, lo que advirtió provocaría represalias aún mayores; o negociar, una vía que Gallant dudaba que Irán estuviera dispuesto a tomar.
 
Delirios Likudniks
La carta abierta de Gallant ofrece una visión de los delirios que sostiene el régimen israelí, particularmente entre su liderazgo del Likud, sobre las realidades en el terreno a lo largo de la región.

Estos delirios, repetidos regularmente por Netanyahu, pintan una narrativa triunfalista que contrasta radicalmente con los hechos aceptados incluso por analistas israelíes y políticos de la oposición.

La primera y más flagrante ilusión es la afirmación de una “victoria” israelí sobre el Eje de Resistencia. No solo es prematura estratégicamente, sino que está ampliamente disputada por observadores militares y políticos.

El Líder de la Revolución Islámica ha descartado en varias ocasiones la idea de que la Resistencia haya terminado como una “impresión completamente errónea”. En discursos a finales del año pasado, recordó a las audiencias que “el espíritu de Seyed Hasan Nasralá y Yahya al-Sinwar está vivo, y su martirio no los sacó del escenario”, señalando que “sus almas, pensamientos y camino continuarán”.

“Gaza enfrenta ataques diarios y ofrece mártires, pero sigue siendo resistente y resistiendo, y también Líbano está resistiendo”, dijo el ayatolá Jamenei en uno de sus discursos.

“Hezbolá está vivo, prosperando y cumpliendo con su papel histórico. Como siempre, la República Islámica continuará apoyando a los combatientes de Al-Quds y a aquellos que resisten la ocupación de Palestina por parte de la banda criminal usurpadora, si Dios quiere”, agregó.

 

Y los hechos sobre el terreno hoy en día, desde Gaza hasta Teherán, corroboran sus palabras.

A pesar de los años de retórica de Netanyahu, quien declaró repetidamente “HAMAS está muerto”, la Resistencia en Gaza sigue siendo feroz. Incidentes recientes en Gaza han causado pérdidas sustanciales a las fuerzas del régimen israelí, y la determinación entre los palestinos solo se ha profundizado bajo el asedio.

De manera similar, después de que los ataques aéreos israelíes asesinaran a altos líderes de Hezbolá en 2024, el régimen de Tel Aviv esperaba que el grupo colapsara o se retirara. En cambio, las capacidades de Hezbolá permanecen en gran parte intactas. Su arsenal está resguardado de manera segura en una vasta red de bunkers subterráneos, hábilmente dispersos para evitar la destrucción concentrada y garantizar su supervivencia.

La afirmación de Gallant de que Hezbolá no es más que “una reserva estratégica iraní” para ser desplegada a capricho de Teherán forma parte de un mito de larga data que presenta a todos los movimientos de Resistencia regionales como meros apéndices iraníes.

Hezbolá es, ante todo, un movimiento de Resistencia libanés, nacido de la invasión israelí de Líbano en 1982, y su misión es principalmente nacional: defender Líbano de la agresión israelí repetida, como se ha observado a lo largo de los años.

Durante la reciente guerra impuesta a Irán, no necesitó la intervención de sus aliados regionales, incluido Hezbolá. Teherán se defendió directamente usando sus propias avanzadas capacidades de misiles y drones, enviando un mensaje claro de que puede responder de manera independiente y decisiva.

La afirmación de que Seyed Hasan Nasralá “buscó permiso” para entrar en la guerra también falla al ser contraria al objetivo claramente declarado de Hezbolá: brindar apoyo calibrado a la Resistencia palestina mientras se evita una escalada más amplia, a menos que sea absolutamente necesario.

La representación del llamado “Anillo de Fuego” por parte de Gallant —que se extiende a Irak, Yemen y Siria— igualmente distorsiona la realidad. Las facciones de Resistencia en Irak y Yemen siguen activas y comprometidas.

Su referencia a la “reorientación” de Siria es igualmente errónea, ya que Damasco ni siquiera ha jugado un papel operativo en la situación actual. Ha estado completamente fuera de la imagen.
 
Fantasía de ‘victoria’ sobre Irán
La interpretación de Gallant de la reciente guerra impuesta a Irán parece una repetición de un comunicado de prensa de la fallida campaña de guerra psicológica israelí, un mosaico de propaganda gastada, desinformación y pensamientos ilusos.

Una de las afirmaciones más extrañas es la de que Israel logró la “superioridad aérea” sobre Teherán. Irán fue objetivo de misiles aire-tierra de largo alcance lanzados desde bases estadounidenses en Irak, misiles de crucero, drones de sabotaje y explosiones encubiertas, no de aviones tripulados penetrando el espacio aéreo iraní, como revelan las pruebas.

En uno de los engaños más teatrales, se reportó que agentes israelíes prendieron fuego a neumáticos cerca de Teherán para simular las secuelas de los ataques aéreos, fabricando la ilusión de ataques de bombarderos furtivos.

Pero la evidencia sobre el terreno cuenta una historia diferente: daños estructurales limitados consistentes con pequeñas ojivas de drones, no el tipo de devastación causada por bombas de penetración lanzadas desde aviones de combate.

Los aviones furtivos pueden evadir el radar, pero no evaden el oído humano. Sus motores son ruidosos, y sin embargo, sobre las ciudades densamente pobladas de Irán, no hubo informes del rugido asociado con tales aeronaves, solo el extraño zumbido de misiles de crucero o drones entrantes.

La contrainteligencia iraní desmanteló rápidamente la infraestructura de sabotaje que Israel había pasado años construyendo. Talleres improvisados de drones, operativos clandestinos y redes de informantes fueron expuestos y neutralizados en cuestión de días.

Este desmoronamiento rápido no solo detuvo la ofensiva, sino que reveló la naturaleza exagerada de las capacidades de inteligencia israelíes. La narrativa de Gallant infló estas operaciones hasta convertirlas en una jugada maestra, cuando en realidad fueron efímeras y en gran parte ineficaces.

Aún más descarado es el abierto elogio de Gallant al asesinato de científicos iraníes, muchos de los cuales no eran figuras encubiertas involucradas en proyectos militares secretos, sino académicos respetados, conferenciantes públicos y colaboradores de la investigación científica abierta.

Sus domicilios no eran secretos de estado. Sus muertes fueron actos de terrorismo, no victorias tácticas.

El alarde de Gallant refleja de cerca las afirmaciones desacreditadas realizadas durante la campaña de octubre de 2024, cuando los funcionarios israelíes anunciaron que habían sido incapaces de detener las defensas aéreas de Irán, las instalaciones de producción de misiles y la infraestructura nuclear.

Estas afirmaciones fueron rápidamente refutadas por las exitosas operaciones de represalia de Irán, las cuales demostraron tanto capacidad como profundidad estratégica.

La agresión israelí de junio de 2025 fracasó en todos los aspectos estratégicos. No detuvo los programas nucleares ni de misiles de Irán. No propinó un golpe a la dirección militar de Irán. No erosionó el apoyo popular al gobierno iraní y, lo más crítico, no alcanzó su objetivo final: el llamado “cambio de régimen”.
 
 
 
Fin de la fantasía de 47 años de “cambio de régimen”
El intento reciente del régimen israelí de desestabilizar Irán mediante la agresión militar nunca fue realmente sobre la victoria militar. Se trataba del proyecto de 46 años de “cambio de régimen”.

Los ataques a la infraestructura científica y militar de Irán fueron, en el mejor de los casos, mediocres, lo que señala que incluso los planificadores israelíes eran muy conscientes de sus propios límites operativos.

Lo que realmente buscaban era una conquista psicológica: un colapso desde dentro.

Desde el principio, esta fue una guerra de percepción. La avalancha de desinformación sobre la llamada “superioridad aérea” israelí y las reclamaciones fabricadas sobre la eliminación de la dirigencia iraní fueron elementos clásicos de la guerra psicológica. El objetivo no era dominar el campo de batalla, sino sembrar la duda y el miedo entre el pueblo iraní, haciéndoles creer que su gobierno los había fallado.

La guerra de agresión fue reflejada por una campaña mediática cuidadosamente coreografiada en Occidente, donde analistas y comentaristas hablaban del inminente colapso de Irán. La glorificación de la monarquía Pahlavi comenzó a resurgir en los medios principales, pintándola como una “edad de oro”.

Pero las calles de Irán permanecieron silenciosas y resilientes. No hubo levantamientos. No hubo colapso. No hubo desintegración. En cambio, la agresión israelí tuvo el efecto contrario.

La agresión israelí galvanizó al público iraní. Al igual que a principios de la década de 1980 durante la guerra impuesta por el exrégimen de Irak, la nación se unió bajo la guerra y el asedio. La furia del pueblo no se volvió contra sus líderes, sino hacia fuera, contra el régimen que lanzaba bombas sobre sus ciudades.

Esto no fue solo un fracaso táctico. Fue el desmoronamiento dramático de una ambición estratégica de 46 años en proceso. La trama ideada en Tel Aviv y Washington se había desmoronado.

Desde la Revolución Islámica de 1979, el eje estadounidense-israelí ha perseguido agresivamente el cambio de régimen en Irán mediante sabotajes, sanciones, operaciones encubiertas, guerras por medio de terceros y guerra mediática.
 
 

El objetivo siempre ha sido claro: instalar un régimen títere que desmantelara la soberanía militar, científica y económica de Irán, y plegara al país a la arquitectura de la hegemonía occidental, tal y como lo era antes de 1979.

Tal transformación le otorgaría a Estados Unidos e Israel el control indiscutido sobre los corredores de energía regionales, los balances militares y los puntos estratégicos, sin un rival serio.

Eliminaría a la República Islámica como modelo político, polo cultural y obstáculo geopolítico, y permitiría al régimen israelí llevar a cabo su expansionismo sin barreras.

Desde Menachem Begin y Ariel Sharon hasta Benjamín Netanyahu y Yoav Gallant, la antorcha de esta fantasía de “cambio de régimen” ha sido transmitida a lo largo de décadas de liderazgo israelí.

Figuras como Yossi Cohen y Giora Eiland le dieron forma a través de inteligencia y diplomacia. Pero la fantasía siempre se ha estrellado contra la misma pared: la resiliencia iraní.

La República Islámica ha sobrevivido gracias a una voluntad nacional perdurable que ha desconcertado incluso las operaciones más sofisticadas, como se volvió a demostrar durante esta guerra.

La llamada “oposición” sigue fragmentada, financiada desde el extranjero y ampliamente desacreditada. Las opciones militares e inteligencia han fracasado repetidamente, y las campañas de propaganda caen en el vacío.

La agresión de 2025, con Gallant como su rostro público, puede ser la iteración más abierta y desesperada de la estrategia de cambio de régimen hasta la fecha. Sin embargo, terminó con Gallant escribiendo una carta abierta al Líder de Irán, repitiendo un llamado a la negociación.

La carta es una silenciosa admisión de derrota y sumisión. Su llamado a las conversaciones, envuelto en un lenguaje de amenazas, revela la amarga verdad: el cambio de régimen ha fracasado una vez más. Y esta vez, la fantasía de 46 años ha sido abortada de raíz.

Texto recogido de un artículo publicado en PressTV.
 
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Lavrov: Trump está bajo la "obscena presión" de la UE y la OTAN

El canciller ruso manifestó que Moscú nunca determina las líneas de su política en detrimento de los intereses nacionales ni de la seguridad del país.

Jakub Porzycki / NurPhoto / Gettyimages.ru

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, comentó este martes las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, que amaga con imponer aranceles secundarios del 100 % a los países que comercien con Moscú si en un futuro próximo no se consensua un acuerdo de paz para el conflicto ucraniano, y declaró que el inquilino de la Casa Blanca se encuentra bajo "una enorme presión" por parte de la Unión Europea (UE) y la OTAN.

Al término de una reunión de ministros de Exteriores de la Organización de Cooperación de Shanghái, Lavrov dijo en rueda de prensa que Moscú quiere entender qué hay detrás del ultimátum de Trump sobre los 50 días para resolver la crisis ucraniana.

A una pregunta sobre si Rusia está dispuesta a continuar el diálogo con Estados Unidos, el canciller sostuvo que su país nunca determina las líneas de política "en detrimento de los intereses nacionales ni en detrimento de la seguridad del país".

En este sentido, recordó que los objetivos de la operación especial van dirigidos, precisamente, a eliminar de raíz las amenazas que la Alianza Atlántica ha estado creando "no por un día, sino durante décadas" cerca de las fronteras de Rusia.

En su reacción a las amenazas de Trump sobre la imposición de aranceles secundarios a los socios comerciales de Rusia, Lavrov subrayó que "está claro" que Trump se encuentra bajo "una enorme", si no "obscena", presión por parte de la UE y de los actuales dirigentes de la OTAN, que "apoyan sin ceremonias las demandas de [el líder del régimen de Kiev, Vladímir] Zelenski de seguir suministrándole armas modernas, incluidas armas ofensivas".

En esta línea, señaló que el peso del continuo apoyo militar a Ucrania lo sentirán los propios contribuyentes de los países europeos. "Tenemos un proverbio que dice: 'No caves una fosa para otro'", dijo, dando a entender que las restricciones económicas introducidas por Occidente a Rusia ya han causado "un daño muy serio" a la economía de los países europeos.

Por otra parte, se mostró convencido de que, a pesar de que Rusia ya se encuentra bajo una cantidad de sanciones "sin precedentes", sigue resistiendo y desarrollándose. "Estamos resistiendo y no tengo ninguna duda de que seguiremos haciéndolo", enfatizó.

Más información, en breve.




Medvédev: "A Rusia no le importó el ultimátum teatral de Trump al Kremlin"

Trump prometió imponer aranceles secundarios del 100 % a los países que comercien con Rusia si en los próximos 50 días no se logra ningún acuerdo con Moscú que allane el camino de la paz en el conflicto ruso-ucraniano.

Ilya Pitalev / Sputnik

El vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha restado importancia al "ultimátum teatral" de Donald Trump sobre la imposición de aranceles secundarios del 100 % a los países que comercien con Moscú si en los próximos 50 días no se logra ningún acuerdo que ponga fin a las hostilidades entre Rusia y Ucrania.

"Trump lanzó un ultimátum teatral al Kremlin. El mundo se estremeció, esperando las consecuencias. La beligerante Europa se sintió decepcionada. A Rusia no le importó", resumió Medvédev el impacto del anuncio del mandatario estadounidense de este lunes.

En relación al conflicto ruso-ucraniano, Trump expresó su decepción con Moscú y lamentó no haber podido poner fin a las hostilidades y no haber conseguido un acuerdo con su par ruso, Vladímir Putin, hace dos meses.


"Estamos muy descontentos con Rusia", declaró Trump. "Y estoy decepcionado con el presidente [Vladímir] Putin porque pensé que tendríamos un acuerdo hace dos meses. Pero esto no parece llegar hasta allí", lamentó.

"Así que, sobre la base de esto, vamos a imponer aranceles secundarios si no tenemos un pacto en 50 días", resumió el presidente estadounidense, expresando al mismo tiempo la esperanza de que no llegue a recurrir a esta medida. Al reiterar que hay que poner fin a esta "guerra horrible", el mandatario concluyó que si eso "no se hace" Washington responderá con aranceles del 100 %.




Reacción de China a las amenazas de Trump a Rusia y sus socios comerciales

El presidente estadounidense prometió la imposición de aranceles secundarios "más severos" a los países que comercien con Moscú.
Imagen creada por inteligencia artificial

En las guerras arancelarias nunca hay ganadores y la presión y las sanciones unilaterales no resolverán las discrepancias y conflictos, afirmó este martes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian.

Durante una rueda de prensa, se le preguntó al vocero si Pekín está preocupado por las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles secundarios del 100 % a los países que comercien con Moscú si en un futuro próximo no se logra ningún avance hacia la paz en el conflicto ucraniano.


El portavoz chino respondió que tal medida no conseguirá poner fin al conflicto entre Kiev y Moscú, ya que, según Pekín, la única salida viable para resolverla son el diálogo y la negociación.

"China se opone firmemente a cualquier sanción unilateral ilegal y a la jurisdicción de brazo largo", remarcó, agregando que en las guerras comerciales no hay ganadores y que "la coerción y la presión" no resolverán el problema.

En este contexto, Lin expresó la esperanza de que todas las partes sigan creando un ambiente y unas condiciones "propicias" para una solución política de la crisis ucraniana y hagan más para promover la paz y el diálogo.

Este lunes, el presidente de EE.UU. declaró que impondrá aranceles secundarios "más severos" a los países que comercien con Rusia si no se concierta un acuerdo de paz en el conflicto ucraniano en 50 días.

"Estamos muy, muy descontentos con ellos [con los rusos]. Y vamos a imponer aranceles muy severos si no tenemos un acuerdo en 50 días. Aranceles de alrededor del 100 %, que llamaríamos aranceles secundarios", manifestó Trump.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente de Rusia, Dmitri Medvédev, resaltó que a Moscú no le importa ese "ultimátum teatral".

"Trump lanzó un ultimátum teatral al Kremlin. El mundo se estremeció, esperando las consecuencias. La beligerante Europa se sintió decepcionada. A Rusia no le importó", resumió Medvédev el impacto del anuncio del mandatario estadounidense.

 

Respuesta contundente del Kremlin ante las amenazas de Trump a Rusia

De acuerdo con Dmitri Peskov, "si lo considera necesario", el presidente ruso seguro hará comentarios.
Natalia Seliverstova / Sputnik

 Las nuevas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles secundarios del 100 % a los países que comercien con Moscú son "bastante serias", declaró este martes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

"Las declaraciones del presidente de EE.UU. son bastante serias, algo en ellas está dirigido personalmente al presidente [Vladímir] Putin. Sin duda, necesitamos tiempo para analizar lo que se ha dicho en Washington", afirmó. "Y si —y cuando— el presidente Putin lo considera necesario, seguro ofrecerá comentarios", agregó, indicando que ahora hay que esperar la decisión del líder ruso de "si él mismo lo comentará".


En la misma línea, aseveró que por ahora se puede decir "con toda certeza" que tales decisiones que se toman tanto en Washington como en los países de la OTAN y en Bruselas son percibidas por la parte ucraniana no como una señal de paz, sino como una señal para continuar el conflicto.

"Aquí me gustaría repetir que hemos declarado en reiteradas ocasiones, a varios niveles, incluso al más alto, que esperamos las propuestas de la parte ucraniana sobre los plazos de la celebración de la tercera ronda de negociaciones directas ruso-ucranianas", enfatizó Peskov.

Asimismo, resaltó que Moscú mantiene su disposición a seguir construyendo un diálogo con Kiev, mientras este todavía no ha hecho ninguna propuesta al respecto.
"Muy descontentos"

Este lunes Trump expresó su decepción con Moscú y lamentó no haber podido poner fin a las hostilidades y no haber conseguido un acuerdo con su par ruso hace dos meses.

"Estamos muy descontentos con Rusia", declaró Trump. "Y estoy decepcionado con el presidente [Vladímir] Putin porque pensé que tendríamos un acuerdo hace dos meses. Pero esto no parece llegar hasta allí", lamentó.

"Así que, sobre la base de esto, vamos a imponer aranceles secundarios si no tenemos un pacto en 50 días", resumió el presidente estadounidense, expresando al mismo tiempo la esperanza de que no llegue a recurrir a esta medida. Al reiterar que hay que poner fin a esta "guerra horrible", el mandatario concluyó que si eso "no se hace", Washington responderá con aranceles del 100 %.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente de Rusia, Dmitri Medvédev, resaltó que a Moscú no le importa ese "ultimátum teatral". "Trump lanzó un ultimátum teatral al Kremlin. El mundo se estremeció, esperando las consecuencias. La beligerante Europa se sintió decepcionada. A Rusia no le importó", resumió Medvédev el impacto del anuncio del mandatario estadounidense.
 
 

lunes, 14 de julio de 2025

Canciller iraní: ¿Qué está fumando exactamente Netanyahu?

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

El canciller iraní ha destacado que Israel ha fracasado ante HAMAS en Gaza y fue humillado en la guerra de 12 días contra Irán, pero sigue diciendo tonterías.

Mediante una publicación en su cuenta de X emitida este lunes, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, ha repudiado las alegaciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) e Irán durante una entrevista con Fox News.

Al recordar las alegaciones de Netanyahu sobre victoria en Gaza tras estallar la guerra genocida contra palestinos en Gaza en 2023, Araqchi ha destacado que tras casi dos años Netanyahu está enfrentado con “un atolladero militar, una orden de arresto por crímenes de guerra y 200 000 nuevos reclutas de HAMAS”.

Según el jefe de la Diplomacia iraní, Netanyahu soñó con borrar más de 40 años de logros nucleares pacíficos de Irán. “El resultado final: cada uno de la docena de académicos iraníes martirizados por sus mercenarios había formado a más de 100 discípulos capaces. Le mostrarán a Netanyahu de lo que son capaces”, ha recalcado.




Al hacer alusión al fracaso estrepitoso de Israel en alcanzar cualquiera de sus objetivos bélicos en la guerra impuesta de 12 días contra Irán, ha indicado que Netanyahu se vio obligado “a correr hacia su papá cuando nuestros poderosos misiles arrasaron sitios secretos del régimen israelí, los cuales Netanyahu aún está censurando”.


De igual manera, ha puesto de manifiesto que ahora el régimen de Israel dicta abiertamente lo que Estados Unidos debe o no debe decir o hacer en las conversaciones con Irán.

“Aparte de la farsa de que Irán aceptará cualquier cosa que diga un criminal de guerra buscado, surge la pregunta inevitable: ¿qué está fumando exactamente Netanyahu? Y si no, ¿qué tiene exactamente el Mossad [servicio de espionaje israelí] sobre la Casa Blanca?”, ha concluido.

El 13 de junio, Israel inició una agresión contra Irán y atacó instalaciones nucleares y centros militares iraníes, así como zonas residenciales, so pretexto de destruir por completo el programa nuclear pacífico iraní. Más de una semana después, Estados Unidos también se unió a Israel y bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes en una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.

Tras 12 días de agresión israelí, con el apoyo de EE.UU., la aplastante respuesta de las Fuerzas Armadas iraníes con el lanzamiento de cientos de misiles y drones obligó al régimen de Tel Aviv a detener su agresión y declarar un alto el fuego.



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Rusia desmiente haber pedido a Irán cesar el enriquecimiento de uranio

Edificio del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. (foto: TASS)

La Cancillería rusa tilda de “campaña política sucia” la versión difundida por Axios y reitera su apoyo al derecho de Irán a un programa nuclear pacífico.

Moscú ha rechazado categóricamente un informe publicado por el portal estadounidense Axios, que asegura que el presidente Vladímir Putin habría solicitado a Irán colaborar con Estados Unidos en torno a un acuerdo nuclear basado en un enriquecimiento de uranio del 0 %.

En un comunicado oficial difundido este domingo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia calificó dicha afirmación como parte de una “campaña política sucia” destinada a aumentar las tensiones en torno al programa nuclear iraní.

Cancillería rusa reiteró la postura constante de Moscú afirmando que la cuestión nuclear iraní debe resolverse exclusivamente por medios políticos y diplomáticos. Asimismo, el ministerio subrayó su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones aceptables para todas las partes implicadas.

El texto también llamó a los medios de comunicación internacionales a “basarse en fuentes oficiales y evitar la difusión de información falsa que solo contribuye a la desinformación”.



Además, Moscú ha exigido a los medios mundiales que se abstienen de publicar noticias falsas y aseguran de consultar las fuentes oficiales de información para reducir cualquier riesgo de producir tensiones en tales asuntos.

“Hacemos un llamamiento a los medios de comunicación mundiales responsables para que citen fuentes oficiales de información, exploren temas y se abstengan de publicar noticias falsas”, ha subrayado el ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.


El reporte original, publicado el sábado por Axios, afirmaba sin aportar pruebas que el mandatario ruso habría propuesto a Teherán cesar totalmente su programa de enriquecimiento de uranio y cooperar con Washington para reactivar un acuerdo nuclear. La versión fue rápidamente desmentida por fuentes diplomáticas citadas por la cadena Al Mayadeen, que negaron la existencia de cualquier propuesta en ese sentido.

Según estas fuentes, Irán no ha recibido ningún planteamiento de Rusia que implique detener su programa de enriquecimiento en territorio nacional. Además, recalcaron que la posición de Moscú en defensa del derecho iraní a enriquecer uranio con fines pacíficos permanece sin cambios.

Las mismas fuentes revelaron que antes del inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, Moscú había aceptado, en el marco de contactos indirectos entre Teherán y Washington, un plan orientado a facilitar un acuerdo nuclear. Este consistía en trasladar a suelo ruso el uranio enriquecido por Irán en niveles superiores al 3,67 %, sin comprometer la soberanía nuclear iraní.

Finalmente, los diplomáticos dejaron claro que Irán no aceptará ninguna iniciativa que implique renunciar a su derecho legítimo a enriquecer uranio dentro de sus propias fronteras.


 
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Albanese sancionada: En el mundo “libre”, decir la verdad es el verdadero crimen

Bienvenidos a la nueva era del derecho internacional a la carta, donde los verdugos son homenajeados y quienes denuncian masacres son sancionados.

Por Alberto García Watson

Esta semana, el gobierno de los Estados Unidos, adalid planetario de la libertad, los derechos humanos y la diplomacia con drones, ha decidido imponer sanciones a Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, por cometer el más imperdonable de los crímenes: atreverse a decir que el genocidio es genocidio.

¿Su delito? Denunciar, con pruebas, cifras y algo tan escandaloso como el derecho internacional, que lo que ocurre en Gaza desde octubre de 2023 no es una “operación quirúrgica” ni una “respuesta desproporcionada”, sino un exterminio sistemático de civiles. Pero en el manual occidental de decencia política, denunciar un crimen de guerra es lo mismo que apoyar a los criminales. Así, Albanese ha sido acusada, faltaba más, de “apoyar a HAMAS” y de “antisemitismo” porque, claro, en este teatro global, todo aquel que condene la limpieza étnica ejecutada por “el pueblo elegido” (no se sabe bien por quien), es automáticamente sospechoso de herejía ideológica.

Albanese: Relatora o terrorista encubierta, según la CNN
Lo más patético no es solo que una funcionaria de la ONU sea sancionada por hacer su trabajo, sino que además tenga que defenderse de cargos tan sofisticados como “pensar diferente” o “mostrar empatía con los muertos equivocados”. En el nuevo orden moral, no importa cuántos niños palestinos mueran bajo los escombros: el verdadero escándalo es decirlo en voz alta.

Y mientras la maquinaria mediática etiqueta a Albanese como “controvertida”, el expresidente Donald Trump, sí, el mismo que intentó un golpe de Estado en su país, levanta sanciones a Abu Mohammad al-Golani, ex yihadista con currículum en Al-Qaeda y nuevo rostro de la “estabilidad” en Siria. Es decir: una relatora de derechos humanos que condena un genocidio es sancionada, pero un criminal de guerra con barba perfilada y traje occidental es recompensado.

Terrorismo: ¿malo? Solo si no sirve a la narrativa
Hay’at Tahrir al-Sham, brazo reciclado de Al-Qaeda, ya no es un grupo terrorista, sino un “actor pragmático”, según Londres. Mientras tanto, Albanese es una amenaza para la paz mundial porque insiste en llamar exterminio a lo que otros llaman “defensa legítima”. Porque sí, en este universo invertido, matar 40.000 palestinos es un deber sagrado, pero llorarlos en público es incitación al odio.

Y así llegamos al absurdo total: denunciar crímenes de guerra cometidos por aliados es antisemitismo. Defender el derecho a la vida de un pueblo bajo asedio es propaganda de HAMAS. Y negarse a aplaudir un genocidio es terrorismo moral.

Gaza, Líbano, Yemen, Irán: el buffet del fuego justificado
Mientras la voz de Albanese molesta, Israel sigue arrasando Gaza, bombardea Líbano, ataca Siria, castiga Yemen y amenaza irascible a Irán, todo bajo la amable mirada de los que reparten premios Nobel de la Paz y armas al mismo tiempo. No hay hipocresía. Hay coherencia imperial.

La defensa de la legalidad internacional es válida solo cuando sirve a la hegemonía occidental. Si no, es terrorismo encubierto. Los principios universales tienen fronteras, cláusulas y cláusulas adicionales. Y Albanese se saltó todas al poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántos muertos más hacen falta para llamar a esto por su nombre?

Conclusión: la herejía de tener conciencia
La sanción a Francesca Albanese no es un error. Es un mensaje. No se persigue a Albanese por mentir, sino por no hacerlo. En este mundo, el verdadero crimen es tener conciencia en voz alta. Y si además esa conciencia osa criticar al Estado de Israel, entonces prepárate para que te llamen antisemita, aunque cites el artículo 2 del Estatuto de Roma con la misma precisión con la que ellos aprietan el botón del dron.

Porque sí: en esta tragicomedia global, los genocidios se justifican, la resistencia se criminaliza, y la compasión por las víctimas no autorizadas se convierte en motivo de sanción. Albanese pasará a la historia como la mujer que fue castigada no por lo que hizo, sino por lo que no calló.

Y eso, para el imperio, es lo más imperdonable.

 
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domingo, 13 de julio de 2025

“Muerte a EEUU”: Un grito en Irán con raíces en décadas de agresión y hostilidad estadounidense


El grito “Muerte a EEUU” en Irán refleja décadas de agresión y hostilidad estadounidense, desde golpes de estado hasta sanciones y asesinatos de científicos.

Por: Zakariyah Zainab *

En una entrevista reciente, el expresentador de Fox News, Tucker Carlson, le preguntó al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, si Irán estaría dispuesto a detener su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones estadounidenses.

La pregunta destilaba una moral superior – una pura audacia, dado que Estados Unidos ha perdido toda base moral creíble.

¿Quién nombró a Estados Unidos como el “policía del mundo”, exigiendo el cumplimiento y la obediencia de países y civilizaciones mucho más antiguas que él? ¿Cómo puede una nación, que sigue siendo la única en la historia en usar armas nucleares, predicar el desarme desde un pedestal moral?

¿Cómo puede un país que ha intervenido repetidamente en los asuntos internos de Irán —derrocando su gobierno democráticamente elegido, imponiendo sanciones draconianas y asesinando a sus científicos— atreverse a dar lecciones sobre paz, estabilidad o derecho internacional?

¿No se supone que vivimos en un mundo donde las naciones soberanas trazan su propio camino, libres de coacción y acoso? Tal vez la historia no exista para los estadounidenses. Pero para los iraníes, la memoria es profunda, con heridas de traición, subversión y sufrimiento aún frescas.

Para el pueblo de Irán y la región en general, la historia cuenta una historia de traición, hipocresía, violencia e imperialismo revestido con el lenguaje de la diplomacia.



Interferencia costosa
Comencemos en 1953. Irán estaba gobernado por el primer ministro democráticamente elegido, Mohamad Mosadeq, un líder nacionalista que buscaba nacionalizar la industria petrolera del país y poner fin al control extranjero sobre su recurso más valioso.

Su postura sobre la independencia y soberanía fue intolerable para las potencias occidentales. Así que, Estados Unidos conspiró con el Reino Unido a través de sus agencias de inteligencia para orquestar un golpe. Mosadeq fue derrocado, y en su lugar, Occidente instaló al Sha, un dictador que gobernó con represión brutal, respaldado por el apoyo estadounidense, hasta la Revolución Islámica de 1979.

Ese momento marcó un punto de inflexión no solo para Irán, sino para toda la región. Estados Unidos envió un mensaje claro y escalofriante: la democracia no significa nada cuando amenaza los intereses estadounidenses. Y también, que EE.UU. nunca puede ser confiada.

Tras la Revolución Islámica de 1979, habiendo perdido su principal aliado regional, Washington redobló su estrategia. Incitó al gobernante baazista iraquí Saddam Hussein a lanzar una guerra de agresión no provocada e injustificada contra la República Islámica de Irán.

Occidente armó a Irak, tanto de manera abierta como encubierta, incluso con armas químicas, a sabiendas de que serían desatadas contra los civiles iraníes.

Cuando las fuerzas de Saddam gasificaron ciudades iraníes —Ahvaz, Abadan, Jorramshahr, Mehran, Sardasht—, Estados Unidos cerró los ojos y brindó cobertura diplomática para los crímenes de guerra. Decenas de miles de iraníes siguen sufriendo enfermedades crónicas en los pulmones y el hígado como resultado de ello.

Incluso la ciudad kurda de Halabja, en territorio iraquí y hogar de muchos kurdos iraníes, no fue perdonada y fue atacada con agentes nerviosos en uno de los crímenes de guerra más horribles del siglo XX.

Avancemos hasta 1988, cuando la Armada de EE.UU. derribó el vuelo 655 de Iran Air, una aeronave civil que volaba en el espacio aéreo iraní, matando a 290 personas inocentes, incluidos docenas de niños.

Primero, Estados Unidos lo negó. Luego, se negó a pedir disculpas. En un último insulto, otorgó medallas a la tripulación responsable del crimen.

Más recientemente, en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 se extendió por todo el mundo, los intentos de Irán por comprar vacunas fueron bloqueados, no por falta de fondos, sino por las draconianas sanciones estadounidenses.

Teherán intentó comprar a través de intermediarios como Corea del Sur, solo para que sus fondos fueran congelados. Incluso cuando Irán recurrió al programa COVAX de la ONU, Estados Unidos intervino, retrasando la entrega de las vacunas durante meses.

Miles de iraníes murieron debido a una política que convirtió una crisis de salud global en otra arma de guerra estadounidense contra el pueblo iraní.

Terrorismo y asesinatos
Desde 2007, al menos 17 científicos iraníes —especializados en tecnología nuclear, sistemas de misiles y drones—, así como altos mandos militares, han sido asesinados en ataques terroristas llevados a cabo por el régimen israelí, con la coordinación de Estados Unidos.

Entre ellos estaba el Dr. Mohsen Fajrizade, una mente brillante y un activo nacional que dedicó su vida a servir a Irán y a su programa de tecnología nuclear pacífica.

Una de sus últimas contribuciones antes de su asesinato fue ayudar a desarrollar la propia vacuna contra el COVID-19 de Irán, que finalmente salvó cientos de miles de vidas durante la pandemia, cuando los estadounidenses estaban ocupados utilizando la pandemia como un arma contra el pueblo iraní.

Por ello, fue recompensado no con el reconocimiento global, sino con un asesinato controlado a distancia, celebrado en los medios occidentales. Pero para los iraníes, Fajrizade fue más que un científico: fue un padre, un esposo, un maestro y un símbolo de la resistencia nacional.

Antes del asesinato de Fajrizade, otra figura prominente y comandante anti-terrorista, el general Qasem Soleimani, fue asesinado en un ataque con dron estadounidense cerca del aeropuerto de Bagdad, junto con su camarada iraquí Abu Mahdi al-Muhandis.

Ese imprudente ataque, ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump, llevó a Asia Occidental y al mundo al borde del caos.

Cuando Carlson le preguntó al presidente Pezeshkian si Irán aún busca venganza por el asesinato del general Soleimani, la respuesta debería haber sido obvia. Por supuesto que sí. Y parte de esa venganza es el objetivo estratégico a largo plazo: expulsar a las fuerzas estadounidenses de la región por completo.

¿Por qué Estados Unidos asesinó a dos líderes militares al otro lado del mundo? Porque ambos hombres fueron fundamentales en la derrota de Daesh, un grupo terrorista takfirí que surgió de los escombros de las guerras estadounidenses.

Daesh no era solo un grupo terrorista; era un instrumento de caos, sostenido y manipulado para servir a los intereses estadounidenses e israelíes en la región. Fue un proyecto para mantener Asia Occidental en llamas mientras Israel borraba a los palestinos y Estados Unidos destruía países y robaba sus recursos.

Lo que antes se desestimaba como “teorías conspirativas” ahora ha sido corroborado por informes de inteligencia occidentales y medios de comunicación de renombre. Así que sí, por supuesto, estos hombres fueron blanco porque resistieron el poder imperial y su proxy terrorista.

Millones lloraron a Soleimani y Al-Muhandis. Sus procesiones funerarias se extendieron por países y su legado perdura en diferentes formas. Sin embargo, Occidente, incapaz de entender tal reverencia pública genuina, se burló de ello, ciego al contexto cultural, histórico y espiritual.

El hecho es que Occidente no tiene héroes genuinos. Los fabrica a través de guiones de Hollywood y espectáculos mediáticos. Sus figuras públicas son elevadas, desinfectadas o blanqueadas para ocultar su bancarrota moral. Pero no se puede fabricar el amor ni borrar el legado con tales narrativas.

Si Irán hubiera asesinado a una figura estadounidense de alto nivel en suelo extranjero, ¿estarían periodistas como Carlson preguntando si EE.UU. “aún busca venganza”? ¿O estarían exigiéndola?

Cada vez que Estados Unidos desata violencia, desde Teherán hasta Bagdad, desde Yemen hasta Gaza, encubre su agresión con el lenguaje de la defensa, la libertad y la estrategia. Pero para los iraníes, y para gran parte del Sur Global, la realidad es clara: estos son actos de agresión imperial llevados a cabo con total impunidad.



Hipocresía nuclear: ¿quién tiene derecho a tener la bomba?
Cuando Carlson pregunta por qué Irán quiere tecnología nuclear, ignora una verdad obvia e incómoda: el orden nuclear global está definido por la hipocresía y los dobles estándares.

Estados Unidos posee más de 5500 ojivas nucleares. Rusia tiene alrededor de 6000. Tanto India como Pakistán están armados con cientos. Incluso el régimen israelí, a pesar de no firmar el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear y bloquear todas las inspecciones internacionales, tiene unas 100 ojivas nucleares.

Francia genera casi el 70 % de su electricidad a partir de energía nuclear, sin embargo, Irán es vilipendiado simplemente por enriquecer uranio con fines pacíficos y civiles.

El programa nuclear de Irán no es solo un proyecto nacional; es uno humanitario. Proporciona isótopos cruciales utilizados para tratar a más de 850 000 pacientes con cáncer cada año. Fomenta la innovación agrícola, potencia las redes eléctricas y alimenta la investigación científica. Sin embargo, Occidente trata el programa nuclear pacífico de Irán como una amenaza para la paz y estabilidad global. La doble moral aquí es desconcertante y asombrosa.

Considérese la reacción de Occidente cuando Rusia supuestamente envenenó a Sergei Skripal en suelo británico: sanciones, titulares globales, expulsiones diplomáticas. Ahora compare eso con el asesinato de científicos nucleares iraníes: asesinados a plena luz del día, objetivo de armamento de alta tecnología.

¿La respuesta? Silencio. Ninguna condena. Ninguna responsabilidad. Ninguna justicia.

No se trata de no proliferación. Se trata de poder. Si la energía nuclear es aceptable para Francia, ¿por qué no para Irán? Si Israel puede operar un arsenal nuclear secreto sin supervisión internacional, ¿por qué Irán, con un programa nuclear abierto, es tratado como una amenaza?

Promesas rotas: la ilusión de la diplomacia
En abril de 2025, Irán regresó a la mesa de negociaciones con buena fe, buscando reavivar el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC, por sus siglas en inglés), el acuerdo nuclear que Donald Trump abandonó unilateralmente en mayo de 2018.

Pero desde el principio, las negociaciones revelaron la insinceridad de Washington. Mientras Irán se preparaba para la sexta ronda de conversaciones indirectas en Muscat, Israel, con el visto bueno de Estados Unidos, lanzó ataques no provocados en territorio iraní.

Una vez más, científicos nucleares, comandantes militares y civiles inocentes fueron asesinados. Estados Unidos y sus aliados en Occidente no condenaron los ataques. Su reacción fue desde un silencio calculado hasta una satisfacción apenas disimulada.

Las propias declaraciones, tuits y vídeos de Trump siguen siendo evidencia pública de la complicidad estadounidense desde el inicio de la agresión lanzada el 13 de junio.

Cuando Teherán respondió, de manera firme y proporcional, resultó ser demasiado para el régimen. Estados Unidos entonces recurrió a la agresión directa, atacando las instalaciones nucleares de Irán sin tener en cuenta las vidas civiles ni el medio ambiente en general.

Una vez más, Washington demostró que no está interesado en la diplomacia, sino en la capitulación. La diplomacia no es más que un engaño y una continuación de la presión mediante otros medios.



Costo humano de las sanciones y la guerra económica
Mientras los líderes occidentales se preocupan por hipotéticas armas nucleares iraníes, la población real del país sigue sufriendo debido a las sanciones estadounidenses ilegales.

Más de 50 000 muertes prevenibles han ocurrido porque los medicamentos no pudieron llegar a los hospitales. La inflación ha alcanzado el 40 %, eliminando ahorros y medios de subsistencia. Los estudiantes iraníes que solicitan universidades estadounidenses enfrentan prohibiciones de visa, mientras que los académicos estadounidenses viajan libremente a Teherán.

¿Dónde están los titulares sobre niños que mueren porque los medicamentos de quimioterapia no pueden llegar? ¿Dónde está la indignación? Compárese esto con la reacción de Estados Unidos cuando Rusia impidió que Estados Unidos usara la ONU para entregar armas a áreas rebeldes, disfrazándolo como ayuda humanitaria.

Hubo llamados a la intervención, resoluciones de la ONU y furia mediática. Pero cuando Estados Unidos impone guerra económica a Irán, se llama “política exterior”.

El orden basado en reglas es una broma
Hay una frase que los líderes occidentales aman repetir: el “orden internacional basado en reglas”. Suena noble hasta que te das cuenta de que las reglas se aplican a todos, excepto a los poderosos.

Si Irán hubiera derrocado gobiernos, roto tratados o asesinado a científicos extranjeros, habría sido condenado como un estado paria. Pero cuando lo hace Estados Unidos, se llama “liderazgo”.

Los iraníes han visto el destino de líderes como Muammar Gaddafi, que desmanteló su programa nuclear, destruyó su arsenal de misiles, firmó acuerdos y aún así fue derrocado violentamente.

¿Por qué Teherán debería seguir el mismo camino? La pregunta no es por qué Irán desconfía de Estados Unidos. La verdadera pregunta es por qué alguna nación confiaría en un país cuya política exterior se construye sobre la coacción, el engaño y la moralidad selectiva.

Y cuando la nación iraní canta “¡Muerte a EEUU!”, es una respuesta a décadas de horror que los sucesivos regímenes en Washington han desatado sobre el pueblo iraní de diferentes formas.

Definitivamente no se aplica a los estadounidenses comunes, sino a la clase gobernante que diseña e implementa políticas responsables de la muerte de iraníes, a través de sanciones y bombardeos.

* Zakariyah Zainab es un periodista nigeriano que actualmente reside en Teherán.

Texto recogido de un artículo publicado en PressTV.


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sábado, 12 de julio de 2025

Trump evalúa su primer cheque para Kiev

Сrítico histórico del enorme gasto militar para Ucrania, está considerando ahora autorizar su primer paquete de ayuda.

Imagen ilustrativa.Gettyimages.ru

El presidente de EE.UU., Donald Trump, está considerando autorizar por primera vez nuevos fondos militares para Ucrania desde que asumió el cargo en enero, informó CBS News citando fuentes diplomáticas anónimas. Estos fondos, según las fuentes, podrían destinarse a enviar un mensaje a Rusia, que ha intensificado su ofensiva en el conflicto con Ucrania los últimos días.

El origen exacto de los posibles nuevos fondos no está claro. Funcionarios estadounidenses indicaron que Trump dispone de 3.850 millones de dólares en autoridad presidencial remanente de la era Biden, que se puede utilizar para enviar equipamiento militar estadounidense.


También añadieron que el presidente tiene autoridad para incautar unos 5.000 millones de dólares en activos rusos congelados en el extranjero y destinarlos a Ucrania, poder que hasta ahora ni él ni su predecesor Joe Biden han ejercido.

Desde inicios de 2022, Estados Unidos ha desembolsado decenas de miles de millones en ayuda militar para Ucrania. Trump, históricamente crítico con este gasto, ha instado reiteradamente a Kiev y Moscú a negociar un acuerdo de paz, manifestando en ocasiones su descontento con ambos gobiernos.El mandatario estadounidense insinuó esta semana planes de enviar más armamento defensivo a Ucrania. Días antes, su Administración había pausado temporalmente algunos envíos de armas, medida que un funcionario de la Casa Blanca vinculó a una revisión global de las transferencias de armamento.

Esta posición contrasta con sus críticas anteriores al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, incluyendo una tensa reunión en febrero que derivó en una breve pausa de la ayuda y acusaciones de Trump sobre la prolongación del conflicto.

Frente a las "numerosas declaraciones contradictorias" sobre el estatus de la ayuda militar estadounidense a Ucrania, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que "es evidente que los envíos continúan", subrayando además que "los europeos también activamente llenan de armas a Ucrania".