martes, 24 de marzo de 2026

Independent: Irán finalmente expuso los límites del poder de Trump


La decisión de Trump de recular en su amenaza contra las infraestructuras energéticas de Irán ha revelado los límites del poder estadounidense, destaca un diario.

El periodico británico The Independent observa en el cambio de planes amenazantes del presidente Donald Trump la limitada capacidad estadounidense para enfrentar a Irán.

El lunes, el presidente Donald Trump extendió a cinco días el ultimátum de 48 horas que había dado la vispera a Teherán para que abra el estrecho de Ormuz, si no “aniquilaría” el sistema energético de Irán.

Trump adujo que la pausa en sus planes para destruir el sistema eléctrico iraní se produjo gracias a “conversaciones muy buenas y productivas” con Teherán; diálogos que no se han dado según las autoridades iraníes.

Para The Independent, el presidente estadounidense tuvo que darse cuenta de que la reacción calculada de Teherán a su amenaza iba a afectar a sus aliados del Golfo Pérsico.
 
 
 
 

La respuesta inmediata de Teherán fue implacable. “Haz eso y volaremos por los aires todas las plantas desalinizadoras que mantienen con vida a tus aliados del Golfo en el desierto, cerraremos el estrecho de Ormuz hasta que repares todo lo que bombardeaste, y atacaremos a Israel con aún más dureza”, avisó.

Posteriormente, Teherán afirmó que se centraría en desmantelar las centrales eléctricas del Golfo Pérsico.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baqai, negó cualquier negociación o diálogo con Estados Unidos durante los 23 días de la guerra impuesta.
 

“En los últimos días han llegado mensajes, a través de algunos países amigos, en los que Estados Unidos solicitaba negociaciones para poner fin a la guerra, los cuales fueron respondidos de manera adecuada y conforme a las posiciones fundamentales del país”, dijo el vocero iraní.

Desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes, las fuerzas armadas iraníes han lanzado al menos 77 olas de ataques con misiles y drones que han golpeado objetivos israelíes en los territorios ocupados palestinos y bases estadounidenses en la región.

 
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lunes, 23 de marzo de 2026

Irán se burla de la afirmación del senador estadounidense de que la guerra en curso podría poner fin a un "conflicto de 2.000 años".

El senador estadounidense Lindsey Graham (republicano) y el presidente Donald Trump

Irán ha puesto de relieve la contradicción entre la afirmación del senador estadounidense Lindsey Graham de que los esfuerzos bélicos de Estados Unidos en 2026 contra la República Islámica podrían poner fin a un "conflicto de 2.000 años" y la justificación anterior de Washington de que la guerra se inició debido a la supuesta "amenaza inminente" de Teherán.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, hizo estas declaraciones en una publicación en X el lunes, en relación con comentarios anteriores realizados por el legislador de línea dura.

«¿Acaso no atacaron a Irán por una "amenaza inminente"?», escribió Baghaei. «¿O es que Irán ha representado una "amenaza inminente" para Estados Unidos durante los últimos 2000 años, desde 1776?».

Press TV 

@PressTV

Traducido del inglés al
Finalmente, el senador estadounidense sionista de línea dura y firme aliado de Israel, Lindsey Graham, revela abiertamente su odio hacia los iraníes y su antigua civilización, afirmando que "ahora es la mejor oportunidad para "neutralizar" a Irán en los últimos 2.000 años".


VIDEO: https://x.com/i/status/2035978807035798009

Los observadores que comentaron sobre el tema cuestionaron de manera similar cómo sería posible que Estados Unidos, una nación que existe desde hace menos de 250 años, resolviera un "conflicto de 2000 años" con Irán.

A finales del mes pasado, Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron su última oleada de agresión no provocada contra la República Islámica, con Graham como un firme defensor de dicha agresión.

Press TV 

@PressTV

Traducido del inglés al
Trump dio marcha atrás después de que Irán amenazara con represalias; no hay conversaciones en marcha: Informe


El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha respondido con al menos 76 oleadas de ataques de represalia, bajo el nombre en clave Operación Promesa Verdadera 4, desplegando cientos de misiles balísticos e hipersónicos, así como drones de ataque, contra objetivos estadounidenses e israelíes sensibles y estratégicos en toda la región.




«Negociamos con los enemigos mediante ataques contundentes», afirma la Guardia Revolucionaria Islámica al anunciar su 78.ª oleada de represalias.


Captura de pantalla de imágenes grabadas el 24 de marzo de 2026 que muestran parte de la 78.ª oleada de la Operación Promesa Verdadera 4 del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en curso contra objetivos enemigos.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anuncia el lanzamiento de la 78ª oleada de su operación de represalia en curso, True Promise 4, dirigida contra objetivos israelíes de alta sensibilidad como Dimona, Tel Aviv y Eilat, así como contra varias bases militares estadounidenses en la región .

En un comunicado emitido el martes, la Guardia Revolucionaria Islámica describió la última fase de la operación como un acontecimiento significativo, en el que llovieron misiles sobre objetivos enemigos mientras la nación brindaba un apoyo trascendental a la República Islámica asistiendo a manifestaciones multitudinarias con "los puños cerrados".

'Un disco singular'

Según se señala, la última fase "ha marcado un hito en la cronología de la guerra".

Según el comunicado, se atacaron objetivos en el puerto ocupado de Eilat, Dimona, una ciudad fuertemente fortificada que alberga en sus proximidades el tristemente célebre reactor nuclear del régimen israelí, y el norte de Tel Aviv, utilizando sistemas de misiles Emad y Qadr de ojivas múltiples, junto con drones de ataque.

Esta era la segunda vez que el Cuerpo atacaba Dimona, tan solo unos días después del contraataque anterior que causó conmoción en los territorios ocupados, provocando más de 200 bajas en la ciudad y en la cercana ciudad de Arad.

Press TV 

@PressTV

Traducido del inglés al
«Las ecuaciones de la guerra cambian»: la Guardia Revolucionaria Islámica afirma que cientos de muertos y heridos en la última oleada de la Operación Promesa Verdadera 4 contra objetivos israelíes.



La Guardia Revolucionaria Islámica añadió que varias bases militares estadounidenses en la región también fueron blanco de ataques durante la 78ª oleada.

'Operaciones orientadas al impacto', advertencia de escalada

El comunicado añadía que la Guardia Revolucionaria Islámica estaba "negociando con los viles agresores asesinos de niños mediante operaciones de gran impacto".

Press TV 

@PressTV

Traducido del inglés al
El presidente del Parlamento, Qalibaf, afirma que los cielos de los territorios ocupados están "indefensos" tras los ataques de Dimona.


Señaló que la mayoría de las unidades de combate de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como millones de miembros de la fuerza voluntaria Basij de la República Islámica, aún no habían entrado en el campo de batalla, advirtiendo que su posible participación intensificaría el conflicto y haría que la situación fuera inevitable para los agresores.

La Guardia Revolucionaria Islámica también advirtió que los intentos de los adversarios por contrarrestar los reveses o cambiar el curso de la guerra no pasarían desapercibidos, y afirmó que el "duro golpe" de Irán caería "en menos de un instante" sobre los planificadores, perpetradores y partidarios de cualquier nivel de agresión.

La Operación Promesa Verdadera 4 comenzó poco después de que el régimen israelí y Estados Unidos lanzaran su última oleada de agresión no provocada contra Irán a finales del mes pasado.







De “borrar a Irán del mapa” al “diálogo constructivo”: la retirada estratégica de Trump


En cuestión de horas, la política exterior de Donald Trump hacia Irán ha oscilado entre la retórica de aniquilación total y el súbito entusiasmo por el diálogo. Esta volatilidad no responde a una estrategia sofisticada, sino más bien a una reacción táctica frente a un escenario que se le ha vuelto adverso.

POR MOHAMMAD REZA GILANI

Hace apenas días, precisamente el sábado, Trump lanzó un ultimátum de 48 horas a Teherán: reabrir el estrecho de Ormuz o enfrentar la destrucción de su infraestructura energética. En un tono aún más agresivo, afirmó que Estados Unidos ya había “borrado a Irán del mapa” y descartó cualquier interés en negociar. Sin embargo, la respuesta iraní introdujo un elemento clave que alteró el cálculo: la doctrina de reciprocidad directa; ojos por ojo, diente por diente.

Donald J Trump Posts TruthSocial
@TruthTrumpPost

Cuenta de comentarios

(@realDonaldTrump - Truth Social Post ) 
( Donald J. Trump - Mar 21 2026, 7:44 PM ET ) 
If Iran doesn't FULLY OPEN, WITHOUT THREAT, the Strait of Hormuz, within 48 HOURS from this exact point in time, the United States of America will hit and obliterate their various POWER PLANTS, STARTING WITH THE BIGGEST ONE FIRST! Thank you for your attention to this matter. President DONALD J. TRUMP

Traducido del inglés al
(
@realDonaldTrump - Publicación social de Truth ) 
(Donald J. Trump - 21 de marzo de 2026, 19:44 ET) 
Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas, ¡comenzando por la más grande! Gracias por su atención a este asunto. Presidente Donald J. Trump

Teherán dejó claro que cualquier ataque contra su infraestructura energética sería respondido simétricamente, incluyendo objetivos estratégicos en los territorios ocupados por Israel. Y el derribo del F-35 que hizo caer el mito de superioridad del Ejército de EE.UU. fue el colmo que dio a conocer que no tomar en serio las advertencias de Irán es tirarle de la cola al león.

Esta lógica de “ojo por ojo” no es nueva. Ya se ha manifestado en episodios anteriores, como las reacciones tras ataques a instalaciones energéticas en Pars del Sur, que provocó un similar escenario en Catar o incidentes en las instalaciones nucleares del país persa, respondidos en Dimona y más allá. El mensaje es simple: el costo de la escalada no sería unilateral.

El factor determinante: el mercado energético

Hablando del cambio de postura drástico de Trump, el punto de inflexión no fue diplomático, sino económico. La escalada retórica y militar provocó un aumento inmediato en los precios del petróleo, que superaron los 112 dólares por barril. En un contexto global frágil, esta subida encendió alarmas en los mercados internacionales.

Imagen publicada por El País con el título Más pobres, menos viajes y menos empleo.

La reacción de Trump fue casi inmediata. De las amenazas pasó a hablar de “conversaciones muy fuertes” y “progresos significativos” hacia un acuerdo. Incluso sugirió la posibilidad de una reunión en el corto plazo.

Entre tanto, desde Irán se negó categóricamente que tales negociaciones hubieran ocurrido. Entre otros funcionarios, Mohamad Baqer Qalibaf, el presidente de la Asamblea Consultiva Islámica (el Mayles o Parlamento iraní), negó cualquier negociación con Estados Unidos y afirmó que las declaraciones de Donald Trump tienen fines económicos.

Enfatizó que “las noticias falsas pretenden manipular los mercados financieros y petroleros y salir del atolladero en el que se encuentran Estados Unidos e Israel”.

“Nuestro pueblo exige un castigo total y ejemplar para los agresores. Todos los funcionarios respaldan firmemente a su Líder y a su pueblo hasta que se logre este objetivo”, escribió Qalibaf en una publicación en X.

Medios económicos internacionales interpretaron este giro como un intento deliberado de estabilizar los mercados. De hecho, tras sus declaraciones más conciliadoras, los precios del petróleo registraron caídas significativas: el Brent descendió cerca de un 15%, mientras el crudo estadounidense también retrocedió de forma notable.

Según Axios, lo que el presidente estadounidense denominó “negociaciones directas con Irán” para justificar su retirada fue, en realidad, un intercambio rutinario de mensajes mediado por varios países. El portal Axios informó, citando una fuente estadounidense anónima, que Turquía, Egipto y Pakistán han estado intercambiando mensajes en los últimos dos días como intermediarios entre Estados Unidos e Irán.

Guerra de narrativas vs. realidad estratégica

Este cambio discursivo revela una tensión entre la narrativa política y la realidad estratégica. Trump intenta reposicionarse como un líder que controla la situación y conduce un proceso de negociación exitoso. Sin embargo, múltiples señales apuntan en la dirección contraria.

Los políticos en Estados Unidos, entre los que se destaca el senador demócrata Chris Murphy, han calificado el repliegue como una “señal de preocupación y de debilidad”.

En este contexto, analistas y académicos sostienen que el conflicto no responde a la cuestión nuclear, sino a intereses geopolíticos más amplios, especialmente el control de los recursos energéticos del Golfo Pérsico. Incluso dentro del aparato militar estadounidense, crecen las voces de rechazo a una guerra con Irán, cuestionando su legitimidad y objetivos.

Última trinchera: la guerra psicológica y el intento de compensación

Paralelamente, se observa un patrón complementario: mientras se modera el discurso público, continúan otras formas de presión, incluyendo intrigas u operaciones de inteligencia, campañas de desinformación y intentos para crear fisuras internas en Irán. Esta dualidad sugiere que el cambio no es una desescalada real, sino una recalibración táctica.

Según esta hipótesis, tales maniobras son interpretadas como una guerra psicológica para sembrar dudas en los funcionarios iraníes, con la meta de provocar desconfianza entre ellos para pensar: “¿Quién es tal líder que se contactó con Trump?” o “¿Acaso hay un traidor entre nosotros?”.
En consecuencia, Teherán ha asegurado mantener su postura de alerta y continuidad en el campo operativo.

Conclusión: Retirada en cobertura de diplomacia

El paso de “destruir en 48 horas” a “buscar un acuerdo” no es un giro hacia la paz, sino una retirada encubierta. La presión del mercado energético, el riesgo de una respuesta simétrica y la falta de consenso interno han obligado a Trump a modificar su discurso.

Sin embargo, en lugar de reconocer el fracaso de su estrategia de coerción, Trump intenta reconstruir la narrativa presentándose como arquitecto de una solución diplomática.

La paradoja es evidente: cuanto más insiste en proyectar control, más revela las limitaciones de su posición. En este contexto, Irán no solo se presenta como un actor resistente, sino también como un beneficiario indirecto de una dinámica que ha expuesto la fragilidad de la política estadounidense no solo en la región sino también en el mundo entero, contando con la comunidad internacional que cada vez más se acerca a su doctrina disuasiva.

En última instancia, lo que se observa no es el triunfo de la diplomacia, sino la adaptación forzada de una estrategia que no logró imponerse por la vía de la amenaza militar. Bienvenidos al mundo multipolar… 


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NYT revela cuál fue “error” de EEUU e Israel en agresión a Irán


Un informe indica que EE.UU. e Israel cometieron un “error de cálculo” al creer que su agresión militar a Irán provocaría una revuelta interna y derrocaría el gobierno iraní.

El diario The New York Times (NYT) explicó el domingo en un informe cómo Washington y su aliado israelí lanzaron su agresión militar contra Irán, el 28 de febrero, basándose en la expectativa de que, en los primeros días, se produciría un levantamiento interno capaz de derrocar el Sistema de la República Islámica.

Según fuentes estadounidenses e israelíes, el jefe del servicio de espionaje israelí (el Mossad), David Barnea, presentó al primer ministro del régimen, Benjamín Netanyahu, y a altos cargos de la Administración de Donald Trump un plan, según el cual, en cuestión de días, los servicios de inteligencia podrían movilizar a la oposición iraní para desencadenar disturbios y actos de rebelión e incluso provocar el colapso del Sistema de la República Islámica.

Netanyahu adoptó esta estrategia y la utilizó para convencer al presidente estadounidense, Donald Trump, de que un cambio de autoridades en la nación persa era un objetivo realista: una combinación de asesinatos selectivos contra dirigentes iraníes al inicio de la guerra y operaciones de inteligencia para alentar una revuelta masiva. No obstante, el levantamiento esperado nunca se produjo.



Más de tres semanas después del inicio del conflicto, informes de inteligencia de Israel y EE.UU. concluyen que el Gobierno iraní está intacto —pese a los asesinatos selectivos de sus autoridades de alto rango y comandantes militares— y, en lugar de colapsar desde el interior, ha intensificado su respuesta con ataques de represalia contra bases militares estadounidenses en la región y objetivos israelíes en los territorios ocupados.

El medio destaca que altos mandos militares estadounidenses ya habían advertido a Trump, antes de la ofensiva, que los iraníes no saldrían a protestar mientras Washington y Tel Aviv lanzaran bombas, y que la probabilidad de una sublevación capaz de amenazar la estabilidad del Gobierno era baja.

Asimismo, analistas de la agencia de inteligencia del ejército israelí (AMAN) se mostraban escépticos a la idea de una insurrección masiva ligada a la campaña militar, considerando el bajo riesgo de que los ataques desencadenaran una guerra civil en Irán.

Por otro lado, uno de los elementos contemplados por el Mossad era aprovechar el apoyo previo de Israel y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. a milicias kurdas iraníes con base en el norte de Irak, señala NYT. Sin embargo, dirigentes kurdos iraquíes desmintieron públicamente que existieran planes de invasión y advirtieron que una ofensiva podría tener resultados contraproducentes.


Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión militar conjunta contra Irán el 28 de febrero, tras la guerra que libraron en junio del año pasado. El conflicto comenzó con el asesinato del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y varios de altos mandos militares del país, y se ha cobrado más de 1400 civiles muertos hasta el momento.

En respuesta, Irán lanzó ataques de represalia precisos contra posiciones israelíes y bases estadounidenses, invocando su derecho inherente a la legítima defensa en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y advirtió que una mayor escalada provocará una reacción más severa.



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