martes, 14 de abril de 2026

Trump vuelve a cargar contra el papa León XIV

"No lo entiende, y no debería hablar de guerra, porque no tiene idea de lo que está ocurriendo", declaró el mandatario al diario italiano Corriere della Sera.                                                               
El papa León XIV 
Stephane Cardinale / PLS Monaco / Gettyimages.ru

El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó en una entrevista telefónica con el diario italiano Corriere della Sera que el líder de la Iglesia católica, el papa León XIV, no entiende que Irán constituye una amenaza nuclear.

"No lo entiende y no debería hablar de guerra, porque no tiene idea de lo que está ocurriendo. No entiende que en Irán mataron a 42.000 manifestantes el mes pasado", recoge el medio de las declaraciones del mandatario estadounidense.                                                                                                
La Casa Blanca vs. la Santa Sede

Las relaciones entre la Casa Blanca y la Santa Sede atraviesan uno de sus momentos más difíciles en medio de arremetidas directas de Trump contra el papa, quien nació en EE.UU., después de que este expresara su preocupación por los conflictos internacionales y por las políticas migratorias, en un tono que ha sido interpretado como crítico hacia Washington.

En ese contexto, el mandatario estadounidense cuestionó la autoridad del líder de la Iglesia católica y su postura en temas de seguridad: calificó a León XIV de "débil ante el crimen", de ser "terrible en política exterior" y lo acusó de alinearse con sectores de izquierda. Trump incluso sugirió que la elección del pontífice estuvo vinculada a su propia presidencia.


Por su parte, el papa León XIV evitó profundizar el conflicto, aunque reafirmó su postura en favor de la paz. "Seguiré manifestándome enérgicamente contra la guerra", expresó, al insistir en la necesidad de promover el diálogo y las soluciones multilaterales.

Asimismo, indicó que no quiere entrar en una discusión con el inquilino de la Casa Blanca y añadió que no cree "que el mensaje del Evangelio deba ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas".

Sepa más sobre la tormenta entre Trump y el papa León XIV                                                                                                                                                                                                                                                            
internacional      

RT 

Consecuencia de las guerras contra los eslavos, los árabes y los persas

Derrumbe del derecho multilateral y confusión de los campos de batalla

por Thierry Meyssan

Durante esta guerra israelí contra Irán, Estados Unidos y su presidente se comportan como bárbaros. El presidente Trump se jactó de sus ataques contra los mismos civiles que hace un mes decía querer liberar. Llegó incluso a amenazar con destruir la civilización iraní, olvidando que hace poco decía merecer el premio Nobel de la Paz. Con su comportamiento, Washington no sólo ha violado la Carta de las Naciones Unidas. También ha obligado algunos “aliados” a descubrir por fin que Estados Unidos no es el protector que ellos creían sino que, al contrario, los arrastra a una guerra que ellos nunca quisieron.

Cuando Nerón incendió Roma.

El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, declaró primero que estaban siendo «seriamente examinadas la destrucción total de zonas y la muerte garantizada de grupos de personas que, hasta ahora, no se habían tenido en cuenta como posibles objetivos» (S/2026/141). Después, el 7 de abril de 2026, amenazó, pública y explícitamente, con destruir la civilización iraní [1], violando así el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas.

Con ese comportamiento, el presidente de Estados Unidos se puso al margen de la civilización. Si hay un principio básico en el derecho internacional, desde la Conferencia de La Haya de 1899, es que los Estados firmantes no deben comportarse como barbaros.

Trump no llegó a concretar su amenaza pero, en un inaudito despliegue de violencia, las fuerzas armadas de Estados Unidos procedieron a la destrucción de numerosos objetivos civiles.

El presidente de Estados Unidos comenzó por participar en el asesinato del jefe espiritual de millones de musulmanes chiitas, el ayatola Alí Khamenei (S/2026/109). Luego, destruyó los complejos deportivos Azadi y Besat, el parque acuático de Azadegan, el estadio Shahidan Esmaeili y la sala de deportes Shahid Eskandarloo de Teherán (ONU S/2026/130). Seguidamente arrasó la escuela primaria de Minab. Posteriormente fueron atacados los edificios de la Media Luna Roja iraní, los hospitales Gandi, Motahari y Khatam de Teherán, el hospital Abouzar en Ahvaz (S/2026/111). Bombardeó varias instalaciones de almacenamiento de combustible en Teherán, provocando emanaciones que llevaron a la atmósfera enormes volúmenes de óxido de azufre y de hidrógeno, que causaron lluvias ácidas sobre la capital iraní, la muerte de numerosas personas que sufrían secuelas de los ataques con gases venenosos durante la guerra con Irak e incendios gigantescos (S/2026/149). También bombardeó sitios culturales, como el Palacio de Golestán (S/2026/180), reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Quizás debido a algún tipo de confusión, también fueron bombardeadas las oficinas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (S/2026/269) y hasta el Instituto Pasteur de Teherán (S/2026/279).

Haciendo gala de una violencia sin límites, y aunque pretendía estar luchando contra un “peligro atómico” –desde este sitio web hemos explicado detalladamente y en múltiples ocasiones que en Irán no existe un programa nuclear militar desde 1988–, Estados Unidos bombardeó 4 veces la central nuclear civil iraní de Bushehr, a pesar del peligro de que los bombardeos afectaran el sistema de enfriamiento y provocaran fugas de agua radioactiva que contaminarían las fuentes de agua en toda la región.

En este momento, las poblaciones del Medio Oriente ya no creen en la “protección” de las Naciones Unidas, como tampoco creen ya que Estados Unidos pueda tener intenciones de aportarles la paz [2].

Las poblaciones de los países del golfo Pérsico, países que aceptaron la instalación de bases militares estadounidenses en sus territorios para protegerlos, acaban de darse cuenta de que fueron engañadas. Estados Unidos ha utilizado sus países como trampolín para su propia guerra contra la civilización persa, convirtiéndolos así en blancos legítimos de la respuesta militar –igualmente legítima– de Irán.

La confusión generalizada que hemos podido ver desde hace 5 semanas ha mostrado que el multilateralismo puede ser contrario al derecho internacional. Tratando de protegerse, los Estados del golfo Pérsico han multiplicado las declaraciones multilaterales, en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) [3], en la Liga Árabe [4], en la Organización Marítima Internacional [5]. Pero acabaron descubriendo que el derecho internacional también está en contra de ellos ya que son corresponsables de la agresión estadounidense perpetrada desde las bases militares estadounidenses que ellos albergan.

Esta confusión llegó al colmo el 11 de marzo con la adopción –Rusia y China se abstuvieron– de la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU, una resolución que contradice la resolución 3314 de la Asamblea General, adoptada por unanimidad el 14 de diciembre de 1974 [6]. Es evidente que la ONU va a tener que disolverse o ser objeto de una profunda reforma [7].

Esa enorme confusión tiene que ver ahora con el estrecho de Ormuz. Dejemos de lado el momento de la guerra en el que Irán prohibió el paso a los barcos de las potencias que lo agreden (Israel, Estados Unidos y Reino Unido), así como a los barcos de los países que autorizan esas potencias a utilizar sus territorios para cometer su agresión contra Irán (Alemania, Italia, Jordania, las monarquías del golfo Pérsico). En Occidente existe un consenso que lleva a creer que nadie tiene derecho a controlar el paso por el estrecho de Ormuz en tiempo de paz. Pero eso no es tan lógico como parece ya que las aguas del estrecho de Ormuz no son internacionales, en realidad son aguas territoriales de Irán y del Sultanato de Omán [8].

Por consiguiente, aunque el estrecho de Ormuz es una vía marítima natural, Irán y Omán están en todo su derecho de concertarse para cobrar una especie de peaje, exactamente como sucede en el Canal de Suez (Egipto) y en el Canal de Panamá [9]. Sólo habría que tener en cuenta que no deberían oponerse al paso de los barcos considerados “inofensivos” –ya que el estrecho de Ormuz es la vía de acceso al golfo Pérsico–, pero también habría que tener en cuenta que los tanqueros cargados con enormes volúmenes de petróleo representan un verdadero peligro para el medioambiente en caso de accidente.

El ejemplo del Canal de Suez es fundamental en ese sentido. En 1956, cuando el presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez, Francia y Reino Unido, con la colaboración militar de Israel, trataron de apoderarse de esa vía marítima. El fracaso de aquella operación, de inspiración claramente colonialista, marcó el fin de dos imperios coloniales y sacó a la luz la existencia de la alianza franco-británica con Israel –a la que el presidente francés Charles de Gaulle pondría fin durante la llamada “guerra de los seis días”. Hoy en día, esta crisis del estrecho de Ormuz podría marcar el fin de las ambiciones de Estados Unidos sobre el “resto del mundo”.

Pero también se plantean otras cuestiones. Si se acepta que Omán e Irán cobren un derecho de paso, ¿cómo garantizar que no sea un monto prohibitivo? ¿Y en qué moneda se pagaría? Irán precisó que el pago sería en yuans. Estados Unidos, interesado en mantener la supremacía del dólar, exigiría que el pago se hiciera en dólares o… utilizando el Trump coin ($Trump), la criptomoneda del clan Trump y de la familia real de Emiratos Árabes Unidos, la dinastía Al-Zayed [10].

Si la moneda utilizada para pagar el paso por el estrecho de Ormuz no fuese el dólar, las compañías petroleras abandonarían el billete verde estadounidense, cuyo valor ya no está vinculado al nivel de la economía de Estados Unidos, sino al actual predominio del dólar en el mercado mundial de los hidrocarburos. Ese profundo cambio sería la continuación de la guerra contra el «Gran Satán»

El 12 de abril, el presidente Trump publicó un mensaje en su red social: «A partir de este momento, la Marina de Estados Unidos, la mejor del mundo, iniciará el proceso de BLOQUEO de todos los barcos que traten de entrar o de salir del estrecho de Ormuz. En un momento dado alcanzaremos este principio, “TODOS ESTARÁN AUTORIZADOS A ENTRAR, CUANDO TODOS ESTÉN AUTORIZADOS A SALIR”, pero Irán no ha permitido que eso suceda diciendo simplemente: “Puede haber alguna mina en algún lugar”, algo que sólo ellos saben. Es una EXTORSIÓN MUNDIAL y los dirigentes de los países, en particular los Estados Unidos de América, nunca serán extorsionados. También he pedido a nuestra Marina que busque, en las aguas internacionales, y prohíba todos los barcos que hayan pagado a Irán. Todo el que haya pagado un peaje ilegal no tendrá paso seguro en alta mar.» [11]

Como no sabe qué hacer, Donald Trump anuncia que él mismo bloqueará el estrecho de Ormuz, olvidando que los anglosajones impusieron la libre circulación y el libre comercio desde 1837. ¡Se acabó el dogma del «libre intercambio»! Por otro lado, también es cierto que los jacksonianos no son globalistas.

En todo caso, Donald Trump ya traicionó a sus electores al iniciar esta guerra, hace un mes y medio. Ahora traiciona a sus predecesores. Lo que estamos viendo es el suicidio de Estados Unidos.



lunes, 13 de abril de 2026

“Desquiciado y anticristiano”: Estalla la indignación mundial después de que Trump atacara al Papa y se hiciera pasar por Jesús


El lunes de Pascua ortodoxa estalló una oleada de condena internacional tras el feroz ataque del presidente Donald Trump contra el papa León XIV y la publicación de una imagen suya representado como Jesucristo.

Personas de todo el espectro político y religioso calificaron las declaraciones de «desquiciadas», «abominables» y una peligrosa muestra de un «complejo de mesías».

Esto ocurrió días después de que el papa León XIV criticara duramente la guerra no provocada de Trump contra la República Islámica de Irán y la amenaza de acabar con la civilización iraní, que el Pontífice calificó de «verdaderamente inaceptable» desde el punto de vista moral y del derecho internacional.

En respuesta, Trump arremetió contra el líder espiritual de más de 1.300 millones de católicos en todo el mundo.

El analista político Larry Sabato se refirió a la «arrogancia monumental» del presidente estadounidense, citándolo diciendo: «No quiero un Papa que…».

Sabato recordó un incidente anterior en el que Trump tuiteó una imagen manipulada de sí mismo vestido como el Papa, afirmando: «Ese es el Pontífice que quiere este vanidoso supernarcisista».

La reacción fue rápida y severa por parte de funcionarios católicos electos en EEUU y en el extranjero.

El senador Mark Kelly (demócrata por Arizona), quien se identifica como católico, condenó enérgicamente el ataque contra el líder espiritual católico.

«Como católico, me parece abominable que el Presidente de EEUU ataque públicamente al Sucesor de San Pedro», escribió Kelly.

Vinculó el ataque contra el Papa con la política exterior de Trump, afirmando que su guerra contra Irán «ha provocado la muerte y heridas de militares estadounidenses y la muerte de niños iraníes».

La representante estadounidense Pramila Jayapal (demócrata por Washington) calificó las declaraciones de «desquiciadas y repugnantes», y cuestionó si esto podría llevar finalmente al vicepresidente JD Vance a invocar la 25ª Enmienda para destituir a Trump.

La excongresista Marjorie Taylor Greene, otrora firme aliada de Trump, señaló que el ataque al Papa ocurrió en la Pascua ortodoxa.

«El presidente Trump atacó al Papa porque este se opone, con razón, a la guerra de Trump en Irán», escribió, y añadió que Trump luego «publicó esta foto suya como si estuviera reemplazando a Jesús».

Melanie Darrigo también se pronunció sobre las declaraciones incendiarias que han desatado una controversia mundial, sumándose al coro de voces que condenan al presidente estadounidense.

«Tengo edad suficiente para recordar cuando atacar al Papa perjudicaba tu popularidad entre los evangélicos estadounidenses», escribió en una publicación en X.

«Pero dado que apoyaron a Trump a pesar de las mentiras, las violaciones, los abusos sexuales a menores, el adulterio, el fraude y las guerras, supongo que podemos afirmar que a quien adoran esos evangélicos estadounidenses no es a Cristo».

Quizás las críticas más mordaces provinieron del propio liderazgo cristiano.

El reverendo James Martin, SJ, un destacado sacerdote jesuita, escribió que, si bien dudaba que el Papa León XIV perdiera el sueño por el ataque antes de su peregrinación a África, «el resto de nosotros sí deberíamos. Porque es una locura, una falta de caridad y una actitud anticristiana».

«¿Acaso no tiene límites esta bajeza moral?», preguntó.

El reverendo Benjamin Cremer denunció la publicación de Trump en la que se presentaba como Jesús.

«Esta noche, el presidente publicó esto, presentándose literalmente como Jesús. No está haciendo nada para evitar las acusaciones de ser el Anticristo», afirmó. Cremer añadió una crítica mordaz al silencio evangélico, señalando: «Si algún presidente demócrata hiciera esto, los cristianos evangélicos se desmoronarían».

El académico y autor Michael Rectenwald también condenó las declaraciones del presidente estadounidense sobre el Papa, sumándose a la creciente lista de voces críticas.

«Trump atacó al Papa y luego se identificó con Jesús, todo en la misma noche. Esto solo una semana después de que escupiera a los cristianos en Pascua. Trump se burla de los cristianos y del cristianismo por orden de sus amos», escribió.

Jake Tapper, de CNN, interpretó el ataque como una respuesta directa a la crítica del Papa a la amenaza de Trump de atacar la civilización iraní durante la reciente guerra contra el país.

«Trump ahora ataca al Papa, quien el martes criticó la amenaza de Trump de aniquilar toda la civilización iraní, calificándola de «verdaderamente inaceptable»». Sin duda, aquí hay cuestiones de derecho internacional, pero aún más importante es una cuestión moral por el bien de toda la población”, afirmó.

El comentarista político Pedro L. González afirmó que Trump “atacó al papa y publicó una imagen suya como Jesucristo el mismo día por una razón: tiene un complejo de mesías y entiende correctamente que su movimiento es un culto a la personalidad en el que él es el líder político y espiritual”.

González dijo que Trump ahora está “sometiendo a sus seguidores a una prueba de fe para ver si su lealtad está con él o con el Dios que dicen que está por encima de todos”.

Durante una sesión de preguntas y respuestas con periodistas a bordo del Air Force One el domingo, Trump dijo: “No soy fan del Papa León”.

Fuente: Press TV