lunes, 25 de mayo de 2026

EEUU atrapado entre lo malo y lo peor: Irán y su hoja de ruta para cerrar la guerra en sus términos

El memorando de entendimiento (MoU) para poner fin de manera definitiva a la guerra de agresión de EE.UU. contra Irán ha alcanzado su punto terminal.

Tras la agresión militar directa, la guerra en la sombra, el estrangulamiento económico y la política del borde del abismo militar en el estrecho de Ormuz, la parte estadounidense se enfrenta ahora a una elección ineludible: o cesar las hostilidades y aceptar los términos de Irán, o prepararse para el colapso total de las negociaciones, lo que sumiría a la región en una conflagración aún más catastrófica.

Pero que no haya error: esto no es una negociación entre iguales que buscan un punto medio. Es un enfrentamiento entre una potencia victoriosa que ha quebrado la voluntad de un enemigo materialmente superior y una “superpotencia” derrotada que intenta desesperadamente encontrar una salida.

La realidad central —a menudo enterrada bajo una avalancha de cortesías diplomáticas— es brutalmente simple. Irán exige el fin permanente y definitivo de esta guerra impuesta y de todas las guerras futuras. Estados Unidos, en cambio, solo busca reparar su imagen deteriorada tras una aplastante derrota militar y geopolítica que ya ha sufrido.

Estos dos objetivos no son simplemente distintos, sino mutuamente excluyentes. Irán ha establecido condiciones claras e innegociables para cualquier solución, entre ellas que la guerra no provocada e ilegal impuesta al pueblo iraní debe terminar completa y definitivamente antes de que siquiera pueda comenzar cualquier discusión sobre el expediente nuclear.

La asimetría fundamental de los objetivos

Desde la perspectiva estadounidense, el impulso para poner fin a esta guerra no surge de una repentina adhesión a la paz, sino de una huida desesperada de un fracaso catastrófico.

Estados Unidos ya no intenta ganar, sino evitar la apariencia de haber perdido. Y la derrota que Washington busca eludir no se limita al campo de batalla militar contra Irán, donde su armamento más sofisticado resultó incapaz de quebrar la resistencia iraní.

De manera más profunda, se trata de una derrota en el ámbito más amplio de la competencia global con otras potencias reales y potenciales. Cuando Washington mira hacia Pekín y Moscú, ve buitres que rodean su posición debilitada en el escenario mundial. Poner fin a esta guerra bajo cualquier condición que no logre disimular ese fracaso supondría para el mundo la señal de que el momento unipolar estadounidense ha llegado realmente a su fin. Esa es la pesadilla que mantiene en vela a Estados Unidos.

Irán, sin embargo, opera desde una lógica estratégica completamente distinta. Para el liderazgo iraní, el resultado de cualquier negociación destinada a poner fin a esta guerra debe alcanzar un único objetivo existencial: cerrar el camino a todas las futuras guerras de agresión.

Irán no está negociando un alto el fuego o una tregua que simplemente pause las hostilidades estadounidenses. Está negociando una transformación estructural del equilibrio de poder regional. Desde la perspectiva iraní, la guerra ya ha demostrado que la agresión contra la República Islámica conlleva costos prohibitivos. La tarea de la diplomacia ahora es codificar esa realidad del campo de batalla en un marco arquitectónico permanente.

La voluntad de Irán no ha sido quebrada. Por el contrario, su resistencia inquebrantable ha frustrado activamente los objetivos más siniestros del enemigo. Por eso la propuesta que Irán ha puesto sobre la mesa no se basa en las arenas movedizas de la conveniencia temporal, sino en el lecho firme de una lógica legal, racional y estratégica, firmemente respaldada por un poder de facto indiscutible en el terreno.



La propuesta de Irán: la razón respaldada por el poder

Lo que hace que la posición de Irán sea tan formidable es que su propuesta diplomática es un reflejo perfecto de sus capacidades militares. Ha presentado un plan en el que cada cláusula está anclada en un hecho correspondiente sobre el terreno. La insistencia en este plan es producto de una cultura estratégica forjada en la amarga experiencia: desde el fracaso del JCPOA (acuerdo nuclear de 2015), desde promesas estadounidenses incumplidas, desde doce días de agresión militar fallida en junio del año pasado.

Irán ha presentado su propuesta ante el enemigo, apoyándose en su poder de campo, tanto en el campo de batalla convencional como, de manera aún más decisiva, en el ámbito de la movilización popular y la resistencia, que ha quedado plenamente demostrado en los últimos tres meses.

El significado de esto es inequívoco y debe ser comprendido por cada responsable de la toma de decisiones en Washington: la agresión contra Irán ahora conlleva costos astronómicamente altos.

La comprensión genuina de esta realidad por parte del enemigo producirá uno de dos resultados, y ambos son favorables para Irán. O bien cerrará de forma permanente cualquier futura agresión estadounidense, o bien hará que cualquier decisión de iniciar nuevas hostilidades sea tan difícil, compleja y arriesgada que resulte prácticamente imposible. Esta es una advertencia basada en una capacidad demostrada.

Para Estados Unidos, esto crea un dilema grave, quizá insuperable. Las dos opciones ante Washington son cálices envenenados. La primera es aceptar las condiciones lógicas y de principios de Irán para poner fin a la guerra injusta e ilegal. La consecuencia inmediata sería una nueva e innegable revelación de la derrota política de Estados Unidos, tras su ya reconocida derrota militar según los principales analistas del mundo.

Aceptar los términos de Irán equivaldría a confesar públicamente que una superpotencia fue forzada a capitular ante una nación a la que antes buscó destruir. La segunda opción es persistir en su propia postura, insistiendo en condiciones que otorguen un respiro artificial a su credibilidad en ruinas. Eso significa continuar la senda de la tensión y la hostilidad, lo que conducirá bien a una guerra a gran escala, o bien a la perpetuación del bloqueo naval y el cierre del estrecho.

La elección entre lo malo y lo peor

La élite estadounidense no se enfrenta actualmente a una elección entre lo bueno y lo malo. Se enfrenta a una elección entre lo malo y lo peor. Aceptar las condiciones de Irán es, desde una perspectiva, la peor opción, lo que implica la aceptación formal y por escrito de la derrota política y el anuncio público del declive y la caída de Estados Unidos como superpotencia mundial.

Sin embargo, optar por la vía de la confrontación, es decir, rechazar la propuesta de Irán mediante una postura de intimidación propia de una superpotencia, es una mala elección acompañada de riesgos astronómicamente elevados.

Esto se debe a que la trayectoria actual ya se está desmoronando bajo Donald Trump y su partido en dificultades, que pierden apoyo de forma considerable en los índices de popularidad. Si la crisis en el estrecho de Ormuz continúa, si el expediente nuclear permanece sin resolver, si las economías estadounidense y global siguen en caída libre, y si la popularidad de Trump sigue la misma pendiente descendente, entonces la caída de Trump y del Partido Republicano en el escenario político estadounidense será inevitable.

Una nueva guerra contra Irán no salvaría a Trump ni al Partido Republicano, sino que solo aceleraría su destrucción política.

Consideremos lo que realmente significaría aceptar los términos de Irán. La guerra terminaría sin que Irán se hubiera rendido como el enemigo había querido. Terminaría sin que Irán entregara su programa nuclear, sin desmantelar su infraestructura de misiles, sin ceder sus recursos petroleros y sin renunciar a su autoridad política en favor de Estados Unidos.

Para cualquier observador honesto y agudo, esto significa que la guerra no solo fue ineficaz, sino totalmente inútil. Sin embargo, para Irán, es aún más que eso. No se trata de un regreso al statu quo anterior, sino de una victoria iraní decisiva.

Al poner fin a la guerra bajo estos términos, Irán logrará un aumento significativo de su credibilidad política, plena soberanía sobre el estrecho de Ormuz, la liberación de todos los activos nacionales congelados, protecciones explícitas para sus aliados del Eje de la Resistencia y —lo más crítico— una garantía escrita y exigible de no agresión por parte de Estados Unidos.



El expediente nuclear: tras el fin definitivo de la guerra

Uno de los puntos más críticos de confusión en el análisis de los medios occidentales es la relación entre la cuestión nuclear y el fin de la guerra en curso impuesta a Irán.

Que esto quede absolutamente claro: según la posición iraní, cualquier negociación nuclear solo será posible tras el fin definitivo de la guerra actual, sobre la base de un Memorando de Entendimiento (MoU) firmado entre Irán y Estados Unidos, con garantías de mediadores.

La secuencia no es negociable. Primero, termina la guerra. Luego, y solo después, pueden comenzar las discusiones sobre los niveles de enriquecimiento, las reservas de uranio al 60% o las instalaciones nucleares.

Y las líneas rojas de Irán en este ámbito también están claramente marcadas, lo que significa que incluso esos futuros compromisos nucleares no son incondicionales. Se determinarán estrictamente según las necesidades inherentes de Irán, dentro de un proceso de negociación de 60 días, e incluirán un compromiso renovado de no producción de armas nucleares.

Pero, de manera crucial, todas estas decisiones nucleares futuras dependen de la realización previa y completa de cada otra cláusula del acuerdo final.

La liberación de activos, el levantamiento de sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses y el pago de reparaciones de guerra: todo ello debe ocurrir antes de que se aborde el expediente nuclear. Si no sucede, ninguno de los compromisos nucleares de Irán se cumplirá.

La era en la que Irán otorgaba concesiones irreversibles a cambio de promesas estadounidenses reversibles ha terminado de facto. Esta vez, Irán ha establecido una política paso a paso con reversibilidad inmediata incorporada incluso en sus compromisos más importantes. Esta vez, es Irán el que plantea la amenaza de todas las cláusulas del acuerdo o ningún acuerdo en absoluto.

Los derechos tangibles en juego

Para entender por qué Irán no dará un paso atrás, es necesario comprender los derechos concretos y tangibles que su propuesta busca asegurar para el país y su pueblo.

No se trata de aspiraciones abstractas, sino de realidades prácticas e inmediatas. El estrecho de Ormuz es un derecho ya materializado e inmediato de Irán. Lo tiene en su mano y no necesita el reconocimiento de ningún enemigo. Los derechos que el enemigo debe garantizar incluyen el levantamiento inmediato del bloqueo naval, la retirada de todas las fuerzas estadounidenses de la región, la liberación de los activos iraníes confiscados y la suspensión de las sanciones petroleras.

Posteriormente, dentro de un plazo determinado, deberán producirse el pago de indemnizaciones de guerra y la aprobación de un mecanismo de compensación, el levantamiento definitivo de todas las sanciones ilegales y draconianas, la revocación final de todas las resoluciones antiraníes y el fin definitivo de la guerra contra Irán y sus aliados en el Eje de la Resistencia.



Confusión estratégica en Washington y el camino a seguir

Las declaraciones contradictorias y opuestas de Trump y su equipo en los últimos días no son señales de tácticas ingeniosas ni de una máxima presión, sino síntomas de una profunda confusión estratégica.

Un día se habla de un acuerdo inminente, y al día siguiente aparecen amenazas burdas de ataque y aniquilación. Esta incoherencia persiste precisamente porque Washington comprende el dilema, pero no puede aceptar la respuesta.

Por esta razón, nadie puede hablar con certeza sobre la decisión final de Estados Unidos. Sigue siendo genuinamente incierto si Trump aceptará la propuesta de Irán o la rechazará y terminará cayendo en otra guerra y en otro atolladero mortal sin una salida fácil.

Sin embargo, lo que es seguro es que los defectos e inconvenientes de las negociaciones anteriores, ya sea durante la era del JCPOA o en los períodos antes y después de la guerra de doce días, han sido resueltos en gran medida y de manera satisfactoria en el actual plan de catorce puntos de Irán.

El fracaso más importante del pasado fue la cesión irreversible de concesiones iraníes a cambio de promesas estadounidenses vacías otorgadas a crédito. Esa era está efectivamente muerta.

Irán ha aprendido que la única garantía fiable es aquella escrita dentro de un proceso paso a paso, en el que cada concesión estadounidense se corresponde con una concesión iraní, con reversibilidad inmediata si la otra parte no cumple su parte.

Por lo tanto, tal como están las cosas, Estados Unidos se enfrenta a un momento de la verdad. Puede elegir el camino del realismo, lo que significa aceptar las condiciones legítimas de Irán, poner fin a la guerra de forma permanente y comenzar el largo proceso de adaptación a un mundo multipolar.

O puede elegir el camino de la ilusión, lo que significa aferrarse al fantasma de su pasado como superpotencia y arriesgarse a una guerra más amplia que solo acelerará su declive y caída.

Irán ha hecho su elección y ha puesto su propuesta sobre la mesa. La pelota está ahora en el tejado de Washington, y las consecuencias de un error resonarán durante generaciones.


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viernes, 22 de mayo de 2026

Cubanos encabezados por el presidente se movilizan en apoyo a Raúl Castro


Miles de cubanos, encabezadps por el presidente Miguel Díaz-Canel, se han concentrado este viernes en La Habana en apoyo al expresidente Raúl Castro Ruz.

Los cubanos se han reunido en La Habana, la capital, para respaldar al expresidente y líder histórico de la Revolución, Raúl Castro Ruz, quien el pasado miércoles fue acusado por el Departamento de Justicia de EE.UU. por su supuesta implicación en la muerte de cuatro personas tras el derribo de dos aeronaves que ingresaron al espacio aéreo cubano el 24 de febrero de 1996.

Tras la acusación, organizaciones políticas y sociales de Cuba convocaron una Tribuna Antimperialista en La Habana a las 7:30 a.m. para respaldar al revolucionario —que cumple 95 años este 22 de mayo— y reafirmar la determinación del pueblo cubano frente a más de seis décadas de presión de EE.UU.

El presidente cubano ha encabezado la concentración en la Tribuna Antimperialista José Martí. A la cita también asistieron, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo; el primer ministro, Manuel Marrero; el secretario de Organización del Partido Comunista de Cuba; Roberto Morales, y el comandante del Ejército, José Ramón Machado.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez
@DiazCanelB

#RaúlEsRaúl, es #Cuba y es el heroísmo, la dignidad y el amor profundo al pueblo que se reconoce en él. El Norte revuelto y brutal que nos desprecia no acaba de conocernos: queriendo dividirnos, nos ha unido más. A pocos días de los #95DeRaúl, el intento de atacar al General de Ejército se ha convertido en una motivación extraordinaria para adelantar la celebración de su vida. 

Siga Usted con el pie en el estribo. ¡Ordene!





“Por Cuba y por Raúl, estamos en la Tribuna Antiimperialista”, ha aseverado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, minutos antes del inicio del acto en su cuenta de X.

La víspera, Miguel Díaz-Canel afirmó que las acusaciones contra Raúl Castro por parte de la Justicia estadounidense “solo evidencian la soberbia y la frustración que le provoca a los representantes del imperio, la inquebrantable firmeza de la Revolución cubana y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo”

El presidente cubano también advirtió en un mensaje publicado en sus redes sociales que “se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”.

El anuncio ha generado igualmente el rechazo del Gobierno cubano, que sostuvo que EE.UU. no tiene legitimidad ni jurisdicción para llevar adelante esta acción.

Las autoridades cubanas han señalado que la maniobra judicial de Washington no es más que “un acto despreciable e infame de provocación política”, basado en “la manipulación deshonesta del incidente que llevó al derribo sobre el espacio aéreo cubano” y cuyo objetivo final es justificar ante la opinión pública el recrudecimiento del bloqueo y las “amenazas de agresión armada”.



El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” por la supuesta amenaza que representaría Cuba para la seguridad regional.

Washington acusó al Gobierno cubano de mantener vínculos con países considerados hostiles y de permitir la presencia militar y de inteligencia de Rusia y China en la isla.

Además, EE.UU. anunció posibles sanciones y aranceles contra países que comercien petróleo con Cuba.

Días después, el secretario de Estado, Marco Rubio, adelantó nuevas medidas, que se concretaron el lunes con sanciones adicionales contra funcionarios del Gobierno de Miguel Díaz-Canel.


Trump lleva semanas amenazando con “apoderarse de Cuba”. El miércoles, afirmó que estaba “liberando” al país, culpando al Gobierno de la isla por la crisis energética que atraviesa sin mencionar el papel del bloqueo inhumano impuesto por su propia Administración.

Trump lleva semanas amenazando con “apoderarse de Cuba”. El miércoles, afirmó que estaba “liberando” al país, responsabilizando al Gobierno de la isla por la crisis energética que atraviesa, sin mencionar el papel del bloqueo inhumano impuesto por su propia Administración.

Sin embargo, La Habana, que acusa a Estados Unidos de aplicar una política “genocida” contra la isla, ha afirmado estar totalmente preparada para defenderse ante cualquier aventurismo y ha advertido que una agresión estadounidense causaría un “baño de sangre” en ambas bandas.


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hispantv.com

Raúl Castro es Cuba, y a Cuba se respeta

El pueblo de La Habana, en representación de todo el país, patentiza desde la Tribuna Antimperialista una lección de historia y soberanía para defender la independencia nacional y a sus principales líderes.

Raúl Castro es Cuba, y a Cuba se respeta (Foto Granma. Digital).

Desde la Tribuna Antiimperialista José Martí, miles de cubanos, en representación de todo el país, se congregan este viernes para expresar un rechazo contundente al acto despreciable e infame anunciado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana.

La convocatoria responde al llamado de la Unión de Jóvenes Comunistas, organizaciones de masas, estudiantiles y movimientos juveniles para condenar la nueva escalada de agresiones de Estados Unidos contra Cuba y respaldar la Declaración del Gobierno Revolucionario de la isla.

almayadeenenespanol 12 h🔴🇨🇺 RAÚL ES RAÚL🇨🇺🔴

⭕ El pueblo de Cuba responde con unidad, dignidad y resistencia.

📍El pueblo de La Habana, en representación de todo el país, patentiza desde la Tribuna Antiimperialista una lección de historia y soberanía para defender la independencia nacional y a sus principales líderes.

📍El masivo acto está presidido por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, junto a los principales líder de la Revolución Cubana.

📍La convocatoria responde al llamado de la Unión de Jóvenes Comunistas, organizaciones de masas, estudiantiles y movimientos juveniles para condenar la nueva escalada de agresiones de Estados Unidos contra Cuba y respaldar la Declaración del Gobierno Revolucionario de la isla.

⭕ Washington intenta incriminar al General de Ejército por los sucesos del 24 de febrero de 1996, fecha en la cual aeronaves de la organización contrarrevolucionaria y terroristas Hermanos al Rescate ejecutaron una nueva violación al espacio aéreo cubano.

⭕ Dicha acción constituyó otra de las más de 16 incursiones ilegales y reiteradas que el grupo civil miamense realizó sobre territorio soberano entre 1994 y 1996, bajo la coordinación directa del connotado terrorista de origen cubano José Basulto.



Washington intenta incriminar al General de Ejército por los sucesos del 24 de febrero de 1996, fecha en la cual aeronaves de la organización contrarrevolucionaria y terrorista Hermanos al Rescate ejecutaron una nueva violación al espacio aéreo cubano.

Dicha acción constituyó otra de las más de 16 incursiones ilegales y reiteradas que el grupo civil miamense realizó sobre territorio soberano entre 1994 y 1996, bajo la coordinación directa del connotado terrorista de origen cubano José Basulto.

El masivo acto está presidido por el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, junto a los principales líder de la Revolución Cubana.
Raúl Castro es Cuba, y a Cuba se respeta

La jornada de este viernes está enmarcada en la celebración por los 95 años del General de Ejército, y a través de ella, el pueblo cubano reafirma que ni amenazas, ni bloqueo, ni cerco energético, ni falsas acusaciones podrán doblegar la voluntad de un pueblo que ha hecho de la dignidad su escudo.

Firmeza frente a las provocaciones imperiales

El Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, transmitió un mensaje especial del General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien agradeció de corazón la solidaridad del pueblo.

Con marcada emoción, Gerardo aseguró que el líder revolucionario pidió al pueblo tener la certeza de que mientras viva seguirá marchando al frente de la nación, defendiendo la obra socialista con el pie en el estribo.

Hernández enfatizó que el histórico dirigente no ocupa el banquillo de los acusados, sino el puesto de guía legítimo y heredero directo del pensamiento de José Martí y de Fidel Castro.

Al referirse a la maniobra jurídica de Washington, el luchador antiterrorista aseveró que los Cinco conocen detalladamente la verdad sobre los acontecimientos de 1996, los cuales la extrema derecha miamense pretende manipular ahora con fines espurios.

Raúl Castro es Cuba, y a Cuba se respeta

Tras recordar de cerca los macabros planes organizados contra la isla, señaló a José Basulto como uno de los verdaderos culpables de las lamentables muertes ocurridas en el incidente de febrero de 1996, debido a su persistencia en violar las fronteras cubanas.

Gerardo ratificó que los enemigos de la Revolución están lejos de cumplir sus objetivos si consideran que el pueblo cubano contemplará impasible la infamia contra su liderazgo.


 RAÚL CASTRO: MIENTRAS VIVA MARCHARÉ JUNTO A MI PUEBLO  

Gerardo Hernández, Héroe de la República de Cuba, compartió un mensaje enviado por el General de Ejército Raúl Castro, durante la masiva concentración popular en la Tribuna Antiimperialista de La Habana este 22 de mayo.  

El líder de la Revolución cubana agradeció “de corazón” las muestras de solidaridad recibidas por parte del pueblo cubano y de amigos de todo el mundo.  

Según transmitió Gerardo Hernández, Raúl reafirmó su compromiso con la defensa de la Revolución y aseguró que, mientras viva, continuará marchando junto a su pueblo.  

“Que tengan la certeza de que mientras viva, seguiré marchando al frente de nuestro pueblo, defendiendo la Revolución con el pie del estribo”, expresó el líder histórico cubano. 

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Más detalles en nuestra web: 



Cuba demostró hace mucho tiempo que no baja la cabeza ante las presiones de Estados Unidos, una potencia cómplice del terrorismo que carece de moral para dictar sentencias, afirmó.

Asimismo, rememoró la trayectoria política del General de Ejército, calificado como el más fiel seguidor de Fidel, capaz de servir, exigir y amar con una profunda sensibilidad y humanidad.

Para el Héroe de la República de Cuba, esta nueva patraña judicial clasifica como una despreciable e ilegal provocación política, fundamentada en el rencor y la impotencia de sectores que no soportan ver a una Cuba de pie, libre y soberana.

Al Mayadeen Español

@almayadeen_es

Raúl Castro es Cuba, y a Cuba se respeta  

Desde la Tribuna Antiimperialista José Martí, miles de cubanos, en representación de todo el país, se congregan este viernes para expresar un rechazo contundente al acto despreciable e infame anunciado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana.  

La convocatoria responde al llamado de la Unión de Jóvenes Comunistas, organizaciones de masas, estudiantiles y movimientos juveniles para condenar la nueva escalada de agresiones de Estados Unidos contra Cuba y respaldar la Declaración del Gobierno Revolucionario de la isla. 

#RaulCastro #LiderRevolucionCubana #EscaladaAgresiva #Fraude


Ninguna nación del mundo toleraría que violaran su espacio aéreo en 25 ocasiones sin tomar acciones soberanas en defensa de sus fronteras, patentizó.

Finalmente, ratificó el compromiso de la mayor de las Antillas con la paz, reafirmando la decisión colectiva de defender la patria y brindar un respaldo unánime e inquebrantable a Raúl Castro.

Otras de las voces escuchadas en el acto, la del joven jurista Rolando López Meriño denunció que la acusación estadounidense constituye un acto fraudulento e ilegítimo, el cual carece de validez legal y atenta de forma directa contra el derecho internacional.

Ante la multitud de cubanos reunidos en la Tribuna Antiimperialista, el especialista exigió el respeto irrestricto a las normas jurídicas globales, subrayando que la soberanía exclusiva y absoluta de los Estados sobre el espacio aéreo de su territorio es un principio inviolable que Washington pretende quebrantar mediante presiones políticas.

Por su parte, la hija de una cubana víctima de un atentado terrorista perpetrado por Estados Unidos contra la embajada de Cuba en Portugal, hace 50 años, calificó a Raúl Castro como un hombre de familia que ha dedicado su vida a defender la Revolución cubana.

Betina Palenzuela también reconoció a Raúl como uno de los principales impulsores de la proclama para declarar a América Latina y el Caribe como Zona de Paz.


El jueves, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció la agresión y recordó desde X que "no se irrespeta a los héroes de la Patria, no se ofenden historia y tradiciones sin respuesta. No en Cuba", remarcó.

El mandatario subrayó que, pese a las dificultades y carencias cotidianas provocadas principalmente por el bloqueo económico estadounidense, el pueblo cubano ha sabido sobreponerse y mantenerse unido frente a la pretensión de judicializar en tribunales norteamericanos al líder de la Revolución.

"La nueva agresión nos ha unido más y ha elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo reconocido en todo el mundo por su brava resistencia a cualquier tipo de subordinación al imperio", afirmó.