lunes, 29 de junio de 2026

América Latina y el giro hacia la extrema derecha: Informe

Desde 2019, América Latina ha ido girando progresivamente hacia opciones políticas de extrema derecha debido a múltiples factores revelados en un análisis publicado en Resumen Latinoamericano.
El presidente electo de Colombia, Abelardo  de la Espriella. 

En la última década, proliferaron en América Latina “gobiernos conservadores de sesgo ultraliberal” aupados por el malestar económico, la polarización política y el desgaste de los partidos de izquierdas.

Así lo menciona un informe de Resumen Latinoamericano, al mencionar los casos de Nayib Bukele en el Salvador, Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, Nasry Asfura en Honduras, y más recientemente el triunfo de Abelardo de la Espirella en Colombia.

“Desde 2019, América Latina ha ido girando progresivamente hacia opciones políticas de extrema derecha, aupando a gobiernos de corte conservador y modificando el equilibrio político de la región, donde en la anterior década habían predominado los dirigentes de izquierdas”, refirió Resumen Latinoamericano en tal sentido.

El medio de prensa indicó igualmente que los últimos casos que confirman esta tendencia son los de Perú y Colombia, donde Keiko Fujimori acaba de proclamarse vencedora de los comicios peruanos por apenas 43 mil votos, y Abelardo de la Espriella es el flamante ganador de la segunda vuelta de las presidenciales colombianas.

📣 Mulino adopta línea de OEA sobre Nicaragua, Cuba, Bolivia y Venezuela

⚠️ El presidente José Raúl Mulino repite la narrativa de la OEA contra gobiernos soberanos mientras crecen las protestas que denuncian subordinación a EE. UU.

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Crisis económica, populismo y desgaste de la izquierda

El informe apunta a factores comunes para su auge en todos los casos, “que tienen que ver con el malestar social por la situación económica, la desafección política, el desgaste de los ejecutivos de izquierdas que habían gobernado antes en varios de esos países, el giro del discurso político hacia temas como la seguridad, el crimen organizado o la inflación”.

Otro elemento común, dice Resumen Latinoamericano, es la inspiración en el ideario “y la puesta en escena del MAGA de Donald Trump en Estados Unidos, con promesas centradas en las bajadas de impuestos y la recuperación del orden”.

🔴 Giro político en Perú y Colombia impone a la derecha en América Latina

⭕ Los resultados de los procesos electorales recientes en Perú y Colombia han mostrado un reordenamiento del escenario político en ambos países y en la región de América Latina y el impulso de esta… pic.twitter.com/jkm3BnFjZP— Al Mayadeen Español (@almayadeen_es) June 27, 2026


El estudio cita datos del último informe sobre la región publicado en mayo por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que sostiene que América Latina y el Caribe se han convertido en la zona más polarizada del mundo, “con una dinámica en la que la política deja de ser una disputa de ideas para convertirse en un choque entre bloques irreconciliables”

El organismo advierte además de que esa tensión tiene lugar en un clima donde ha aumentado la violencia política y la desconfianza institucional, y ha crecido la insatisfacción ciudadana con la democracia como modelo de convivencia.

También menciona el análisis un estudio sobre las elecciones en América Latina durante este 2026, de los investigadores del Real Instituto Elcano Carlos Malamud y Rogelio Núñez.

Ellos aseguran que no basta con hablar de una sola “ola derechista” porque el fenómeno “mezcla factores regionales y dinámicas nacionales distintas. Además, señalan que el voto de castigo y la búsqueda de alternativas de orden y estabilidad están favoreciendo a los partidos de derecha en varios países, sin que eso signifique un patrón único ni una misma fórmula política en toda la región”.
El Salvador: el modelo absolutista que sus vecinos intentan replicar
Particularmente sobre el Salvador, Resumen Latinoamericano lo reconoce como “el caso más extremo de concentración de poder dentro de este giro a la derecha en la región”

Acotó así que Nayib Bukele llegó al Gobierno en 2019 y, desde entonces, “ha ido acumulando poder político e institucional en torno a su figura, hasta el punto de conseguir eliminar la limitación de mandatos. Su medida estrella es la guerra sin cuartel contra las bandas criminales, incluso violando derechos humanos y libertades fundamentales”.

Aun así, dice el informe, “el modelo salvadoreño se ha convertido en un ejemplo para varios líderes latinoamericanos que enarbolan el mismo discurso de fortalecer la seguridad y el orden en contextos de crisis, y otros gobiernos de la región, como el ecuatoriano, han intentado dar pasos en la misma línea.

El caso de Argentina

La investigación desentraña la llegada al poder en Argentina de Javier Milei, a finales de 2023, en un contexto de profunda crisis económica marcada por la elevada inflación.

"En su campaña electoral, Milei articuló un discurso duro de fuerte crítica al intervencionismo del Estado, y lanzó propuestas basadas en la reducción del gasto público, la “dolarización” de la economía y el despliegue de una amplia batería de privatizaciones de empresas y servicios públicos", dice el artículo.

Señala igualmente que en la victoria de Milei también "pesó el desgaste del peronismo encarnado en la figura del anterior presidente, Alberto Fernández, y la fragmentación interna de las coaliciones tradicionales del centroizquierda. Desde entonces, en la región se han producido vuelcos de poder similares, donde las fuerzas de la derecha han ampliado considerablemente sus bases electorales."
Ecuador y la mano dura de Noboa
En Ecuador, la continuidad de Daniel Noboa confirma el giro conservador en América Latina. Noboa fue reelegido en 2025, en un contexto marcado por episodios de violencia asociados al crimen organizado y el narcotráfico.

Sobre el tema, el informe revela que "Como en el caso de El Salvador, este factor ha sido clave. Durante la campaña electoral, Noboa prometió mano dura y estabilidad, y una vez llegó al gobierno consiguió centrar el debate público en torno a la seguridad y el control del territorio"

"Junto a esto, los ciclos electorales ecuatorianos más recientes también se han desarrollado en un escenario de gran polarización política, y una clara fragmentación del sistema de partidos que ha contribuido a la inestabilidad institucional del país",refiere el sitio web.

Bolivia, Perú y Colombia: el ultraderechismo en el poder
Por último, el analisis desmenuza las causas y condiciones del auge de la derecha en Bolivia, que "constituye uno de los casos más complejos dentro de este cambio de tendencia en América Latina".


También estudia el resultado de las elecciones presidenciales de Perú y Colombia celebradas a lo largo de estas últimas semanas han continuado en la línea del giro conservador producido en otros países de la zona. Sin embargo, en ambos países los márgenes de victoria no llegan al uno por ciento.

Particulariza en el caso colombiano, donde la segunda vuelta de los comicios dio la victoria a Abelardo de la Espriella, con el 49,6 por ciento de los votos frente al 48,7 por ciento de Iván Cepeda.


"Como en el caso ecuatoriano y de El Salvador, la campaña electoral de De la Espriella se centró en propuestas dirigidas a endurecer las políticas contra el crimen organizado y el narcotráfico, y promesas económicas sobre la reducción del tamaño del Estado y el recorte del gasto público", indicó asimismo Resumen Latinoamericano.



sábado, 27 de junio de 2026

Fallece el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en Cuba.



Nació en Artemisa, en la provincia de La Habana, tierra de héroes que estremece, al pensar en los hijos que una vez vio marchar hacia el asalto del cual muchos no regresaron.

Este muchacho, de apenas 21 años sobrevivió, a pesar de figurar entre los que se ofrecieron voluntarios para ocupar un puesto en la avanzada. Estuvo entre los ocho seleccionados para tomar la posta 3 del cuartel Moncada, y sería el primero en penetrar al cuartel, después de bajar de un golpe la cadena que impedía el paso en esa área, junto a sus compañeros José Ponce y Jesús Montané, y resultaría de los últimos en salir, luego de resultar herido.

Entre los 27 asaltantes que fueron detenidos y juzgados por el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba, estaba el muchacho que luego de permanecer un tiempo en la cárcel de Boniato, fue trasladado hacia el reclusorio nacional de Isla de Pinos.

La misma Isla del Abra donde José Martí, muchos años antes, padeció por las llagas del tobillo y más aun le sangraba el alma, como a él y sus compañeros ahora, por el dolor de no saber la patria libre, a pesar de los sacrificios.

El presidio es siempre duro, al joven de Artemisa lo aislaron junto a Oscar Alcalde, Ernesto Tizol, Agustín Cartaya e Israel Tápanes, en el pabellón destinado a enfermos mentales, tal vez por ser de los primeros en entonar las notas del Himno Nacional ante la visita del tirano Batista al penal.
La amnistía hizo posible la salida de él y sus compañeros, en mayo de 1955. Aún resonaban en sus oídos los alaridos de los reclusos enfermos y maltratados que llenaban las celdas, pestilentes e inhumanas donde había permanecido.

Entonces seguirían las actividades revolucionarias y nuevamente la prisión hasta obtener la libertad y su traslado a México, a fin de ayudar a organizar y entrenarse para una expedición, la del yate Granma, donde 82 expedicionarios navegaron gracias al milagro de los sueños y los propósitos que generan una lucha como la nuestra.
Ya andaba por los 24 años y por sus condiciones y actitud fue nombrado jefe de una de las escuadras, y segundo al mando del Pelotón de la Retaguardia que dirigía Raúl Castro.

Con el “bautizo de fuego” de Alegría de Pío, los expedicionarios fueron sorprendidos por el enemigo, y no estaba él en esos momentos junto a su pelotón, pues andaba ocupado en la repartición de los pocos suministros con los que contaba la tropa.

Ametralladora en mano se enfrentó al adversario y tras la dispersión de sus compañeros quedó solo, hasta encontrarse con el Che Guevara y otros combatientes poco después. El monte y una cueva serían oportuno refugio, en esos momentos, de los cuales el Che escribió: ...Resolvimos mantenernos allí durante el día, aunque con el compromiso expresamente tomado por los cinco, de luchar hasta la muerte. Quienes hicieron este pacto nos llamamos: Ramiro Valdés, Juan Almeida, Chao, Benítez y el que esto relata...

Después de días sin comida ni descanso, totalmente extenuados, tuvo lugar el reencuentro con Fidel Castro en Cinco Palmas. Las almas se alzaron junto a los brazos amigos, por saber con vida al jefe de la Revolución y ante la posibilidad de arribar a La Plata y alcanzar la Sierra Maestra para continuar la lucha. Los sueños, suelen cumplirse cuando son fuertes y verdaderos, aunque parezcan imposibles.

Primero se integró el joven en la columna 1, a la que llamaron todos Columna madre. Posteriormente integró la 4 y al crearse la columna invasora 8 Ciro Redondo, al mando del comandante Ernesto Che Guevara, fue designado su segundo jefe. De manera que realizó la invasión a Occidente y posteriormente, una vez en el territorio de la antigua provincia de Las Villas, participó en las acciones del Escambray, hasta el triunfo de enero de 1959, al que arribó con los grados de comandante, obtenido desde los primeros momentos de la lucha en la Sierra.

Después del triunfo revolucionario continuó la trayectoria que le hace merecedor de la admiración y respeto del pueblo cubano, desde su designación como jefe militar en la región central y posteriormente segundo jefe de la fortaleza de La Cabaña en La Habana, hasta la fundación de los órganos de la Seguridad del Estado y ocupar su jefatura.

Como Ministro del Interior, al crearse este en 1961 y en 1979, en que fue designado nuevamente para el cargo, tras ocupar otros puestos como Viceministro Primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR; Ayudante del Comandante en Jefe en la organización del trabajo de dirección del gobierno y otras responsabilidades en diferentes ministerios. Hay que aclarar que todas estas funciones las cumplió mientras fungía como Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Desde 1996 se desempeña como Presidente del Grupo Industrial para la Electrónica del SIME.

Numerosas medallas y condecoraciones han distinguido el paso de quien es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, merecedor de la Orden Playa Girón y Diputado a la Asamblea
Nacional del Poder Popular por el municipio de Artemisa, esa pródiga tierra donde el 28 de abril de 1932, nació este hombre en cuyo pecho brilla la estrella de Héroe de la República de Cuba, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.







Tomado de MUNDOLATINO CUBA

Misión incumplida – Parte III: Tras una guerra fallida, EEUU se ve obligado a reconocer soberanía de Irán


El memorando entre Irán y EE.UU. marca, según el artículo, un giro estratégico al reconocer la soberanía iraní tras el fracaso de la presión y la guerra.

Por el equipo de redacción de Press TV

El memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) entre Irán y Estados Unidos representa un punto de inflexión, no solo por poner fin a las hostilidades del enemigo, sino también por constituir un reajuste fundamental de la dinámica de poder en la región de Asia Occidental.

Aunque gran parte de los comentarios internacionales se han centrado en los aspectos tácticos del alivio de las sanciones o de las negociaciones nucleares, la verdadera magnitud de este logro reside en el reconocimiento formal, de carácter contractual, de la soberanía y la integridad territorial de Irán.

Es importante destacar que este reconocimiento proviene de un Estado que, durante más de cuatro décadas, ha mantenido una política de máxima presión, subversión y supuesto ‘cambio de régimen’ contra la República Islámica.

Esta victoria diplomática, alcanzada gracias a la resiliencia y la capacidad de disuasión de Irán, constituye el logro político más importante del memorando y sienta una base nueva, aunque frágil, para un nuevo orden regional en el que Irán fija las condiciones.

El principio fundamental: la soberanía como base del MoU

En esencia, el memorando de 14 puntos firmado la semana pasada por los presidentes de ambos países establece un marco claro y vinculante. La disposición más importante es el compromiso explícito de ambas partes de “respetar mutuamente su soberanía e integridad territorial y abstenerse de intervenir en los asuntos internos de la otra parte”.

No se trata de un simple detalle de protocolo diplomático, sino del principio fundamental sobre el que descansa todo el memorando. Sin este reconocimiento mutuo, ningún acuerdo puede ser estable ni creíble, y constituye además un criterio para medir la seriedad de la parte estadounidense.

Para Irán, este compromiso representa la culminación de una exigencia que ha planteado de forma constante desde la Revolución Islámica de 1979. La aceptación formal de este principio por parte de Estados Unidos supone un cambio profundo respecto de su enfoque histórico y una importante victoria política para Teherán.

La relevancia del memorando también se pone de manifiesto por aquello que no aparece en su texto. No hay ninguna referencia al llamado ‘cambio de régimen’, ni exigencias para desmantelar el programa iraní de misiles balísticos, ni llamados explícitos a eliminar por completo su capacidad de enriquecimiento de uranio. Al aceptar la coexistencia en lugar de la confrontación, Washington parece haber abandonado, al menos por el futuro previsible, cualquier estrategia orientada a derrocar a la República Islámica.

Esto es considerado ampliamente como una prueba del fracaso de los objetivos iniciales de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel. La guerra no produjo un ‘cambio de régimen’ ni pudo eliminar las capacidades estratégicas de disuasión de Irán.



Forzar el paso de la ‘máxima presión’ al reconocimiento

El camino hacia este momento no fue allanado por la buena voluntad de Estados Unidos, sino por la firmeza estratégica de Irán. Durante décadas, Washington intentó debilitar sistemáticamente a Irán mediante una estrategia multifacética, que abarcó desde severas sanciones económicas hasta amenazas militares directas y el apoyo a grupos terroristas y separatistas antiraníes.

La campaña de ‘máxima presión’ de la Administración Trump buscó transformar las protestas internas en disturbios e inestabilidad. El propio Trump admitió públicamente que Estados Unidos había suministrado armas a insurgentes antiraníes a través del Kurdistán iraquí con el objetivo de generar caos interno.

El memorando alcanzado después de que la campaña militar no lograra sus objetivos señala, según el autor, un abandono definitivo de este enfoque sostenido durante años por sucesivas administraciones estadounidenses. Al aceptar los principios de soberanía y no injerencia, Estados Unidos se habría visto obligado, en la práctica, a renunciar a su método preferido de ejercer presión.

Las disposiciones del memorando son claras: cualquier amenaza futura, apoyo a movimientos separatistas armados o intento de fomentar disturbios constituiría una “violación directa” del primer artículo del acuerdo. Para Irán, esto representa una garantía de importancia crítica.

Según el texto, la parte estadounidense aceptó estas condiciones debido a la fortaleza, la capacidad de disuasión y la determinación del pueblo iraní, y no por voluntad propia. Asimismo, sostiene que la maquinaria militar estadounidense capituló frente a una fuerza de respuesta que no pudo derrotar de manera decisiva en el corto plazo. La decisión de tratar a Irán como una potencia regional creíble, en lugar de un supuesto ‘Estado paria’, sería una consecuencia directa de los elevados costos de la guerra y de la capacidad iraní para resistir la campaña de presión.



Protección de los intereses nacionales fundamentales: el estrecho de Ormuz y más allá

El principio de soberanía se extiende más allá de las fronteras políticas para abarcar los intereses nacionales vitales y los activos estratégicos de Irán. El memorando, aunque tiene como objetivo reducir las tensiones, refuerza firmemente el papel de Irán como un actor crucial e indispensable en la región.

Un punto clave es la administración del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio mundial situada en aguas iraníes. El memorando garantiza el compromiso de Irán de asegurar el paso seguro de los buques mercantes, proporcionando un alivio a la economía mundial.

Sin embargo, esto no representa una victoria estadounidense ni supone que Washington haya adquirido control sobre el estrecho. Irán se ha apresurado a reafirmar sus derechos soberanos sobre esta vía marítima, tal como considera que le corresponde.

En respuesta pública a las afirmaciones estadounidenses, funcionarios iraníes han declarado que el estrecho de Ormuz nunca volverá a las condiciones anteriores a la guerra y que será administrado por la República Islámica de Irán.

Además, Irán también ha comunicado a Omán que ningún corredor marítimo en el estrecho será seguro si no cuenta con la aprobación de las autoridades iraníes. Esta postura firme demuestra que, aunque Irán pueda facilitar el tráfico marítimo, sigue decidido a ejercer el control sobre este activo estratégico y a obtener beneficios de él, desafiando claramente las anteriores suposiciones de Estados Unidos.

Según el texto, el memorando consolida el principio de que ignorar a Irán o menoscabar sus derechos soberanos en el golfo Pérsico ya no constituye una opción viable para Washington ni para sus aliados.



El futuro del memorando depende de la voluntad política en Washington

Además, la permanencia de este paradigma basado en la soberanía no está garantizada. El futuro del memorando sigue dependiendo de la voluntad política en Washington.

Ya existen voces influyentes que se oponen al acuerdo preliminar. Algunos senadores estadounidenses han argumentado que concede demasiado terreno a Irán, lo que, según el texto, ha generado preocupación en Washington.

De acuerdo con el artículo, la lógica del ‘bandolerismo estadounidense’ sugiere que Estados Unidos, si se le presenta la oportunidad, difícilmente respetará un acuerdo de paz y podría utilizar a sus aliados, especialmente a Israel, para ejercer presión o incluso violar directamente los términos del memorando.

De hecho, Israel es presentado como uno de los principales perdedores, ya que no fue parte de las negociaciones y aparentemente tuvo poca influencia sobre el resultado.

El memorando, según el texto, pone de manifiesto una creciente divergencia entre los intereses estratégicos de Estados Unidos y los objetivos bélicos de Israel, lo que plantea la posibilidad de que futuras guerras pongan en riesgo la frágil estabilidad alcanzada. No obstante, las autoridades iraníes han advertido que cualquier violación del principio de soberanía recibirá una respuesta contundente.

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Arquitectura de la resistencia: comprender la doctrina de defensa de Irán más allá de la versión occidental


Bajo el liderazgo del régimen israelí y de los “grupos de expertos” aliados sionistas, los líderes políticos occidentales, los planificadores militares y los medios de comunicación han retratado a Irán como un “actor irracional” impulsado por el extremismo ideológico y la agresión regional.

Por Iqbal Jassat

Esta narrativa engañosa ha cumplido un propósito estratégico al ocultar una realidad más incómoda: la doctrina militar de Irán no se basa en la conquista, la expansión o el dominio convencional en el campo de batalla, sino en la supervivencia.

En gran parte del discurso público se omite el hecho de que toda la estructura militar de Irán evolucionó en respuesta al aislamiento, las sanciones, el cerco y las repetidas amenazas de “cambio de régimen”.

Tras la histórica Revolución Islámica de Irán de 1979, que derrocó a un títere occidental y a la que siguió una devastadora guerra impuesta por Occidente por el régimen baazista de Sadam Husein contra Irán, Teherán llegó a la conclusión de que no podía competir directamente con la abrumadora superioridad tecnológica de Estados Unidos y sus aliados.

El resultado fue el desarrollo de una doctrina de defensa centrada en la disuasión, la resistencia y la resiliencia, en lugar de la superioridad convencional.

Lo que habitualmente se presenta como agresión es, a menudo, el componente visible de una estrategia mucho más amplia diseñada para imponer costos a cualquier adversario que contemple la agresión. El objetivo es lograr que cualquier acto de agresión militar sea tan costoso, prolongado y perjudicial que los líderes políticos en Washington o Tel Aviv reconsideren el valor de la guerra misma.

Mientras que los ejércitos occidentales suelen buscar victorias rápidas y decisivas mediante la superioridad tecnológica y una potencia de fuego abrumadora, Irán busca prolongar la guerra. Cuanto más se prolonga un conflicto, mayor es la carga financiera, política y social que se impone a sus adversarios. Los estrategas iraníes calculan que las sociedades democráticas tienen menor tolerancia al sufrimiento militar y económico prolongado que el propio Irán.

Esto explica su enorme inversión en misiles y drones.

La lógica es simple. Un dron relativamente económico puede obligar al adversario a gastar misiles interceptores mucho más caros. El objetivo no es solo el daño militar, sino el agotamiento económico. Cada interceptación supone un gasto considerable.



Cada oleada de drones se convierte en una prueba de sostenibilidad. El campo de batalla se extiende más allá de las instalaciones militares, abarcando presupuestos, cadenas de suministro y paciencia política.

Este enfoque pone al descubierto una vulnerabilidad que rara vez se aborda en los medios de comunicación convencionales. La tecnología militar avanzada suele conllevar costes extraordinarios. La estrategia de Irán busca instrumentalizar ese desequilibrio.

Otro elemento que se suele omitir en el debate público es hasta qué punto Irán ha redefinido el propio campo de batalla.

Mediante su apoyo a Hezbolá, la Resistencia iraquí, Ansarolá y los movimientos de liberación palestinos HAMAS y la Yihad Islámica, Irán ha desarrollado lo que denomina un Eje de Resistencia. Los gobiernos occidentales describen estas relaciones exclusivamente a través del lenguaje de la guerra subsidiaria. Sin embargo, desde la perspectiva de Teherán, representan una posición estratégica clave.

Por lo tanto, una guerra contra la República Islámica de Irán ya no puede limitarse a un solo campo de batalla. Se convierte de inmediato y automáticamente en un conflicto regional.

Los beneficiarios de las narrativas que reducen estas dinámicas a simples “marcos de terrorismo” son evidentes. Este enfoque elimina el contexto histórico y suprime el análisis de cálculos de seguridad regional más amplios. Simplifica una sofisticada estrategia de disuasión, convirtiéndola en una fábula moral más fácil de vender al público nacional.

Quizás el componente más significativo y menos comprendido de la doctrina iraní sea su estructura de mando descentralizada.

Durante décadas, la planificación militar occidental e israelí se ha basado en gran medida en estrategias de eliminación de líderes. La premisa es sencilla: eliminar a los comandantes y organizaciones militares clave los vuelve ineficaces.

Irán dedicó años a estudiar los fracasos del ejército de Sadam Husein durante la invasión estadounidense de Irak en 2003 y concluyó que las estructuras de mando centralizadas representaban vulnerabilidades fatales. El resultado fue el desarrollo de la doctrina de defensa en mosaico.

Según este modelo, Irán se divide en múltiples comandos regionales semiautónomos capaces de funcionar de forma independiente si el liderazgo central se ve afectado. Cada comando posee capacidades de inteligencia local, infraestructura logística y autoridad operativa. Si las comunicaciones fallan o los altos mandos mueren, se espera que los comandantes regionales continúen combatiendo siguiendo directrices preestablecidas.



Si un comandante muere en acto de servicio, otro asume inmediatamente la responsabilidad. El objetivo es sencillo: garantizar que las fuerzas armadas nunca dejen de funcionar.

La doctrina militar de Irán también considera la geografía como un componente activo de la guerra.

Su terreno montañoso proporciona barreras defensivas naturales. Las vastas distancias dificultan cualquier invasión terrestre. Los complejos de misiles subterráneos excavados en las profundidades de las montañas protegen los activos críticos de los bombardeos aéreos.

Lo más importante es que el estrecho de Ormuz le otorga una posición estratégica sobre uno de los puntos de estrangulamiento energético más importantes del mundo.

Los informes occidentales suelen centrarse en los arsenales de misiles y el armamento militar, prestando mucha menos atención a la realidad estratégica de que la geografía en sí misma sigue siendo uno de los elementos disuasorios más poderosos de Irán.

La capacidad de influir en los mercados energéticos mundiales transforma una guerra regional en una crisis económica internacional. Esto amplía los costos políticos de la guerra mucho más allá de los participantes directos.

Luego viene el elemento de la difusión de información. Irán conoce la importancia de un mensaje preciso. Estados Unidos, los miembros de la OTAN, Israel, Rusia y China participan en operaciones de información similares. Sin embargo, el debate público suele presentar la comunicación estratégica occidental como diplomacia pública, mientras que los mensajes iraníes se presentan como propaganda.

La lección más importante de la doctrina militar iraní es que nunca se diseñó para lograr una victoria militar tradicional. Su propósito es la disuasión y, evidentemente, ha demostrado ser eficaz, como podemos observar en cómo tanto Estados Unidos como Israel se han visto acorralados.

Los planificadores militares de Irán han construido un sistema diseñado para sobrevivir a los bombardeos, absorber las pérdidas de liderazgo, prolongar las guerras en el tiempo e imponer costos económicos y políticos cada vez mayores a los agresores.

Esta realidad suele estar ausente del debate público porque complica las narrativas predominantes de “irracionalidad y agresión”. Revela una doctrina militar moldeada menos por ambiciones de conquista que por cálculos de supervivencia.

Las pruebas demuestran que el enfoque estratégico de Irán no es el dominio en el campo de batalla, sino la resistencia.

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