sábado, 18 de abril de 2026

Irán en el nuevo orden de poder


Cuando en 1904 los observadores en Manchuria transmitieron la noticia de la derrota rusa a manos de Japón, el acontecimiento no fue registrado simplemente como un revés regional, sino como una transformación sistémica.

Por Xavier Villar

Japón había ingresado en el círculo de las grandes potencias no mediante proclamación, sino a través del desempeño. Este sigue siendo el único criterio fiable. Las grandes potencias no se declaran; se demuestran.

La reciente confrontación de Irán con Estados Unidos y sus aliados regionales debe interpretarse en este mismo registro. La cuestión no es si Irán ha obtenido una victoria decisiva en términos clásicos del campo de batalla. El dato estratégico central es otro: Irán ha demostrado la capacidad de impedir que el poder militar predominante traduzca su superioridad material en una derrota efectiva sobre su territorio y su arquitectura de poder. En este sentido, Irán no solo ha evitado la derrota, sino que ha bloqueado activamente la conversión de la superioridad militar estadounidense en resultados estratégicos operativos. Esta capacidad de neutralización constituye el umbral cualitativo del conflicto.

El control sobre el estrecho de Ormuz se ha convertido en el indicador más visible de esta transformación, aunque no agota su significado. La realidad más profunda es que Irán ha configurado un entorno de disuasión activa, ha sostenido capacidades de interdicción y ha articulado una forma de resistencia estratégica distribuida a través de múltiples vectores institucionales, militares y no estatales. Ha absorbido presión sostenida sin colapso sistémico y ha respondido mediante una fuerza calibrada que opera a través de una red compleja de actores aliados, capacidades tecnológicas y dispositivos de proyección regional. En términos clásicos, Irán ha demostrado que puede sostener posiciones estratégicas frente a actores de mayor peso material sin ceder su coherencia interna ni su capacidad de iniciativa.

El reconocimiento tiende a seguir a este tipo de demostraciones, incluso cuando lo hace de manera reticente o indirecta. El lenguaje que emerge de los círculos estratégicos occidentales —expresiones como “punto muerto”, “costes inaceptables” o “necesidad de negociación”— no expresa neutralidad analítica, sino adaptación a una nueva distribución de capacidades efectivas. Aquello que no puede resolverse mediante superioridad militar debe ser rearticulado en términos diplomáticos. Esta es la gramática del acomodamiento entre potencias.

Sin embargo, el reconocimiento no constituye un estatus abstracto ni simbólico. Reorganiza el espacio político. Modifica las expectativas de los actores regionales, recalibra alianzas y transforma la estructura de cálculo de riesgos. Nos encontramos en un momento en el que las categorías heredadas del siglo XX —bloques rígidos, esferas de influencia fijas, o modelos lineales de contención— pierden capacidad explicativa frente a configuraciones más densas, superpuestas y dinámicas de poder.

El ascenso de Irán no se ajusta al modelo clásico de expansión territorial ni al patrón de influencia indirecta característico de la Guerra Fría. Opera mediante una forma de poder estructural: la capacidad de configurar las condiciones dentro de las cuales otros actores deben tomar decisiones estratégicas. No se trata de ocupar espacios físicos o institucionales, sino de volverse ineludible en el cálculo de los demás.

El orden liberal occidental dependía en gran medida de la naturalización de su propia arquitectura institucional como si esta constituyera el entorno neutral de la política internacional. Sus normas, mecanismos de sanción y lenguajes de legitimidad se presentaban como técnicos y universales, no como decisiones políticas situadas. El proyecto iraní —en convergencia parcial con otros actores no occidentales— consiste precisamente en desnaturalizar esta arquitectura, exponerla como construcción política contingente y demostrar que existen alternativas funcionales a ese orden.

Para los diseñadores de política occidental, este desplazamiento genera un dilema estructural. Los intentos de aislamiento no han producido la debilitación de Irán, sino la consolidación de dinámicas alternativas en las que Teherán desempeña un papel central y estructurante. Las sanciones, concebidas como instrumento de coerción, han incentivado el desarrollo de circuitos económicos, tecnológicos y financieros paralelos. La exclusión no ha generado colapso, sino adaptación, diversificación y reorganización estratégica.

Resiliencia sistémica y autonomía estratégica

La medida real del estatus de gran potencia de Irán no reside únicamente en su capacidad militar, aunque esta ha demostrado ser considerablemente más sofisticada de lo anticipado por muchos análisis externos. Se encuentra, sobre todo, en su resiliencia sistémica. La República Islámica ha desarrollado desde sus primeras décadas una arquitectura política basada en redundancia funcional, descentralización operativa y autonomía relativa de sus subsistemas.

Esta estructura hace extremadamente difícil la paralización del sistema mediante presión selectiva o intervención puntual. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, por ejemplo, no opera únicamente como fuerza militar convencional, sino como una constelación integrada de capacidades económicas, tecnológicas, ideológicas y militares que atraviesan el sistema político iraní. Su lógica en red permite la continuidad operativa sin depender de centros de mando únicos vulnerables. La eliminación de figuras individuales no produce desarticulación del sistema, sino absorción del impacto y reorganización interna. No se trata simplemente de sustitución de personal, sino de un diseño institucional orientado a la continuidad bajo condiciones de presión extrema.

Esta lógica se extiende al ámbito económico. Irán ha operado durante décadas bajo regímenes de sanciones progresivamente intensificados. Aunque estas han generado costes significativos en términos de eficiencia y acceso a mercados, no han producido colapso estructural. La economía se ha reconfigurado mediante el desarrollo de capacidades internas, la creación de redes comerciales alternativas y la consolidación de vínculos con actores dispuestos a operar fuera de los marcos occidentales.

La cuestión no es si este modelo cumple con los estándares convencionales de eficiencia económica. La cuestión es si permite sostener proyección de poder estatal bajo condiciones de hostilidad prolongada. En este plano, la respuesta es afirmativa. Irán ha demostrado capacidad para absorber presión sin desintegración política, innovar bajo restricciones materiales y mantener márgenes de maniobra estratégicos en un entorno adverso.

La dimensión ideacional del poder

Reducir el poder iraní a sus capacidades materiales implica ignorar su dimensión ideacional. La agencia política en el mundo contemporáneo no puede entenderse exclusivamente a través de categorías materialistas o institucionalistas. También se articula mediante marcos normativos, identitarios e históricos que estructuran la percepción del orden internacional.

El discurso político iraní no funciona como mera retórica instrumental. Opera como un dispositivo de organización de sentido, movilización de lealtades y legitimación de acción política. La noción de resistencia frente a un orden percibido como jerárquico y asimétrico no es un elemento accesorio, sino un principio estructurante que encuentra resonancia en distintos contextos del mundo musulmán.

Esta dimensión confiere a Irán una forma de influencia que no depende exclusivamente de relaciones jerárquicas o transaccionales. Los actores asociados a este eje no funcionan como extensiones subordinadas, sino como nodos con autonomía operativa que comparten marcos de interpretación estratégica. Lo que Irán aporta no es control directo, sino coherencia narrativa, capacidad de articulación y densidad conceptual para experiencias políticas fragmentadas.

Esta forma de organización hace que estas redes sean particularmente resistentes a intentos de desarticulación externa. No dependen únicamente de flujos materiales, sino de vínculos sociales, legitimidades locales y experiencias históricas compartidas de confrontación con el orden existente.

Reconfiguración del poder y gramática del reconocimiento

La emergencia de Irán como actor estructurante transforma de manera profunda la arquitectura regional. El sistema previo, basado en una combinación de primacía militar, dependencia de seguridad externa y mecanismos de exclusión, muestra signos claros de agotamiento estructural.

Los cambios en las relaciones regionales no responden a transformaciones normativas o ideológicas, sino a la incorporación de nuevas realidades de poder efectivo. La confrontación sostenida deja de ser viable cuando los costes acumulados exceden la capacidad de control estratégico de los actores involucrados.

El papel de Estados Unidos en la región se ve directamente afectado por esta reconfiguración. Aunque mantiene presencia militar, capacidad de proyección y redes de alianza, su capacidad para estructurar unilateralmente los resultados regionales ha disminuido. Sus propias intervenciones han contribuido, de manera no intencionada, a este desplazamiento al generar incentivos para la diversificación estratégica de otros actores.

El modelo iraní de poder se ha desarrollado bajo condiciones de presión extrema y sostenida. Su especificidad radica en la combinación de adaptación institucional, uso asimétrico de recursos y comprensión de vulnerabilidades sistémicas del adversario. No depende de la acumulación convencional de poder material, sino de su uso diferencial en contextos estratégicos concretos.

Este modelo resulta especialmente eficaz en un entorno internacional fragmentado, donde las instituciones multilaterales pierden centralidad y donde la legitimidad de la intervención externa se encuentra erosionada. La capacidad de operar en estos intersticios constituye una forma de poder creciente.

La conclusión es clara: Irán ha dejado de ser un actor marginal susceptible de contención externa. Su posición actual no depende del reconocimiento formal, sino de su incorporación estructural en los cálculos estratégicos de otros actores.

Este reconocimiento no se expresa en declaraciones explícitas, sino en prácticas: apertura de canales de comunicación, adaptación de políticas regionales y reformulación de estrategias de contención.

La cuestión ya no es si Irán ha alcanzado el estatus de gran potencia, sino cómo su ascenso redefine el orden en el que este estatus adquiere sentido.

Esta es, en última instancia, la gramática del reconocimiento: el momento en que un actor deja de ser gestionado externamente y pasa a constituir un elemento estructural del sistema internacional. El cambio no reside en la cartografía del poder, sino en la jerarquía que lo organiza. Y en esa jerarquía emergente, Irán ha dejado de ser prescindible.

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EEUU investiga misteriosa desaparición y muerte de sus científicos de élite


EE.UU. ha iniciado una investigación formal sobre una desconcertante serie de desapariciones y muertes repentinas recientes de sus científicos de élite.

Casi una docena de científicos prominentes vinculados a investigaciones avanzadas militares, aeroespaciales y gubernamentales de Estados Unidos, han aparecido muertos en circunstancias sospechosas o simplemente han desaparecido sin dejar rastro en los últimos tres años.

Según informes, eran figuras clave vinculadas a información clasificada de suma importancia, incluyendo sistemas de armas avanzados, tecnología de defensa de última generación, contramedidas contra armas biológicas, avances cuánticos y otros programas secretos.

El jueves, el presidente Donald Trump se refirió al posible patrón, describiendo los sucesos como “asuntos bastante serios”. “Espero que sea algo aleatorio, pero lo sabremos en la próxima semana y media”, añadió.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que la administración está buscando respuestas y señaló que la situación es “definitivamente algo que creo que este gobierno y esta administración considerarían digno de investigar”.


Eric Daugherty

@EricLDaugh

Traducido del inglés
 AHORA: Las llamadas masivas a investigaciones están aumentando después de que casi una DOCENA de los principales científicos de América murieran o desaparecieran con pocas respuestas 

Los científicos resultan estar vinculados a "secretos críticos".

 "Esto tiene las marcas de una OPERACIÓN EXTRANJERA". 

Esto es una locura. 

 "Estos son algunos de los científicos más avanzados que trabajan en los secretos nacionales más críticos de nuestra nación."


Cinco de los diez científicos desaparecieron sin dejar rastro, a menudo en circunstancias repentinas y dejando atrás objetos personales esenciales.

Entre los casos más sonados se encuentra el del mayor general retirado de la Fuerza Aérea, William “Neil” McCasland, de 68 años, quien desapareció de su casa en Albuquerque el 27 de febrero de 2026.

Según informes de los medios estadounidenses, McCasland, quien anteriormente supervisaba programas de investigación altamente clasificados, dejó su teléfono en casa, aunque le faltaban la cartera y un revólver calibre .38.

Las autoridades recalcaron que no había indicios de que estuviera desorientado, y un teniente de policía comentó: “Podría decirse que seguiría siendo la persona más inteligente de la sala”.

Otras desapariciones presentan similitudes. Monica Jacinto Reza, de 60 años, directora del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense (NASA, por su acrónimo en inglés), desapareció mientras hacía senderismo en un sendero muy transitado de California en junio de 2025. Su acompañante declaró a la policía que se distrajo solo unos instantes antes de que ella desapareciera.

Steven Garcia, de 48 años, contratista del gobierno vinculado al arsenal de armas nucleares de Estados Unidos, abandonó su casa en agosto de 2025, dejando atrás su teléfono, billetera, llaves y automóvil. De manera similar, Melissa Casias, de 53 años, y Anthony Chavez, de 78, ambos afiliados al Laboratorio Nacional de Los Alamos, desaparecieron en Nuevo México con pocas semanas de diferencia en 2025, dejando atrás objetos personales importantes y sus vehículos.

Si bien la mitad de los científicos siguen desaparecidos, otros han tenido muertes violentas o inexplicables. Dos destacados investigadores fueron asesinados en tiroteos.

Nuno Loureiro, de 47 años, físico de plasma del MIT de renombre internacional, fue asesinado en su casa de Massachusetts en diciembre de 2025.

Dos meses después, el renombrado astrónomo de Caltech, Carl Grillmair, de 67 años, fue asesinado a tiros frente a su casa en una zona rural de California. Las autoridades identificaron a los sospechosos de ambos homicidios, pero no han indicado que estas muertes estén relacionadas con sus investigaciones.

Otros casos involucran muertes repentinas e inexplicables. Jason Thomas, de 45 años, investigador farmacéutico, desapareció en diciembre de 2025 antes de que su cuerpo fuera recuperado de un lago de Massachusetts en marzo de 2026.

Además, dos investigadores veteranos del JPL de la NASA, Frank Maiwald, de 61 años, y Michael Hicks, de 59, fallecieron repentinamente en los últimos tres años sin que se hayan revelado públicamente las causas de su muerte.

La coincidencia en las fechas y las profesiones de las víctimas —muy concentradas en el ecosistema de investigación militar estadounidense, los laboratorios nacionales y los proyectos aeroespaciales avanzados— ha alimentado una intensa especulación.


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"Bolivia vive una transición política de un ciclo diferente gubernamental": ¿adónde van las tensiones en el país?


Sebastián Ochoa

Desde Bolivia

Periodista argentino, estudió en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Vive en Bolivia desde 2007, donde ha trabajado para distintas instituciones de la sociedad civil y como comunicador de organizaciones indígenas campesinas. Entre 2008 y 2018 escribió para el diario Página 12 de Argentina y desde septiembre de 2020 es corresponsal de Sputnik en Bolivia.


El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta conflictos y dialoga con diversos sectores sociales, que muestran las tensiones entre las reformas que quieren aplicar su Gobierno y sus aliados, mientras las organizaciones populares rechazan retroceder en las conquistas de las dos últimas décadas.

A cinco meses del inicio de su gestión, la Administración boliviana afronta más de media docena de frentes de tormenta, con diversos sectores sociales y empresariales. Como no se veía desde hacía 20 años, el Ejecutivo está lidiando con conflictos con sindicatos de choferes, organizaciones campesinas, indígenas, la Central Obreros Boliviana (COB) y hasta los empresarios exportadores. Está en la necesidad de conciliar, al menos, con la mayoría de estos actores para garantizar su gobernabilidad.


Sputnik Mundo

@SputnikMundo


 "Bolivia vive una transición política de un ciclo diferente gubernamental": ¿adónde van las tensiones en el país?  

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta conflictos y dialoga con diversos sectores sociales, que muestran las tensiones entre las reformas que quieren aplicar su Gobierno y sus aliados, mientras las organizaciones populares rechazan retroceder en las conquistas de las dos últimas décadas.  

Como no se veía desde hacía 20 años, el Ejecutivo está lidiando con conflictos con sindicatos de choferes, organizaciones campesinas, indígenas, la Central Obreros Boliviana (COB) y hasta los empresarios exportadores. Está en la necesidad de conciliar, al menos, con la mayoría de estos actores para garantizar su gobernabilidad.  

El analista Carlos Saavedra consideró en entrevista para Sputnik que "hoy, el factor en común de la política boliviana es el desorden. Es un fenómeno muy característico de un momento de transición política, porque se ha derrumbado una hegemonía gigantesca", la que mantuvo al MAS en el poder entre 2006 y 2025.

 "Estamos en un momento de transición política de un ciclo diferente de Gobierno. Este desorden se expresa en el bloque gobernante, pero también en el bloque opositor. Por eso digo que el desorden es el común denominador", agregó.


En la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde le habían comprometido su apoyo al iniciar su gestión, en noviembre de 2025, tampoco dan respaldo a las leyes que Paz requiere para realizar las transformaciones estructurales que pretende imprimirle al país sudamericano.

El 19 de abril, en cuatro de los nueve departamentos, se realizará el balotaje para elegir gobernador. En las cuatro regiones, hay uno de los candidatos que es afín al oficialismo. Si lograran imponerse en las urnas, contribuirían a la acumulación del poder territorial necesario para aplicar las políticas defendidas por el mandatario de turno.

El conflicto más grave a la vista reside en la ley 1.720, que modifica el régimen de posesión de tierras para familias propietarias de pocas parcelas. Esto motivó el inicio de una marcha indígena campesina en el municipio de Porvenir, Pando, con destino a la ciudad de La Paz, sede del Gobierno. Exigen la anulación de esta normativa, que consideran peligrosa para los espacios donde siempre vivieron. A su paso suman popularidad y adhesiones.

En síntesis, la ley 1.720 habilita que las pequeñas propiedades (inferiores a las 500 hectáreas) soliciten convertirse en medianas propiedades, de modo que puedan acceder a créditos bancarios para promover el desarrollo local.

Según la Constitución, las pequeñas propiedades familiares son inembargables, por lo cual no pueden acceder a créditos. Si lo hicieran, podrían recibir financiamiento bancario, pero también estarían sujetas a expropiaciones, en caso de no lograr pagar las cuentas. Por ello se oponen las organizaciones campesinas indígenas.

También la COB dejó las mesas de negociación con el Gobierno de Paz para apoyar el reclamo contra la ley 1.720. Los obreros, además, exigen un aumento de salarios del 20%, lo cual ya fue rechazado por empresarios y funcionarios gubernamentales.

En las últimas semanas, sindicatos de choferes de La Paz y Oruro paralizaron estos departamentos para reclamar por la gasolina en mal estado, que ocasionó daños a miles de motores de vehículos en todo el país. El Gobierno se comprometió a pagar las cuentas con el mecánico, pero el trámite no tiene la celeridad necesaria y, sumado a ello, persiste la venta de combustibles desestabilizados en los surtidores. Los conductores advirtieron con ampliar las medidas de presión si no hay solución a este problema.



Todo este complejo panorama deja algo en claro: en Bolivia se vive un momento de tensión entre dos fuerzas.
Por un lado, Paz y sus aliados quieren implementar las reformas económicas necesarias para ejecutar su idea de Estado. Por el otro, variados sectores populares que se niegan a dar marcha atrás en las conquistas sociales de las dos últimas décadas, cuando gobernó el Movimiento Al Socialismo (MAS). Así lo explicaron a Sputnik analistas que no pierden de vista la foto completa.

Desorden boliviano
El analista Carlos Saavedra consideró que "hoy, el factor en común de la política boliviana es el desorden. Es un fenómeno muy característico de un momento de transición política, porque se ha derrumbado una hegemonía gigantesca", la que mantuvo al MAS en el poder entre 2006 y 2025.

"Estamos en un momento de transición política de un ciclo diferente de Gobierno. Este desorden se expresa en el bloque gobernante, pero también en el bloque opositor. Por eso digo que el desorden es el común denominador", agregó.

En este sentido, evaluó que "el mismo Gobierno todavía da la impresión de que no está terminando de estructurar sus lógicas de funcionamiento político interno, su manejo de crisis. Está terminando de engranar en un escenario que ha sido altamente dinámico".

Para Saavedra, "lo único claro es que ha habido un derrumbe de ciclo partidario y hoy está en disputa esa transición. ¿Hacia dónde va el país? ¿Cuál es el rumbo que va a tomar? Este bloque popular que antes gobernaba está interpelando de manera desordenada y sectaria al Gobierno. Y hay un Gobierno que tampoco ha terminado de articular un bloque de poder, que está disperso".



Regreso neoliberal
El analista describió que la propuesta de Paz "significa un cambio a un modelo totalmente abierto de la economía neoliberal, que va a conservar algo del Estado Plurinacional. Va a haber cambios en todo el modelo económico institucional, va a haber cambios en el modelo político, en el orden simbólico".

Así quedó evidenciado en el decreto 5.503, de diciembre de 2025, que finalmente fue abrogado por una contundente movilización nacional, que incluyó 70 puntos de bloqueo en todas las carreteras del país.

En ese momento, "la COB estaba muy debilitada, pero al final logró fortalecerse y terminó negociando puntos importantes. Sin embargo, ahora ¿cuál va a ser la estrategia? Creo que la viabilidad política del Gobierno depende de que construya un gran acuerdo multinivel. Va a necesitar mucha estrategia política", explicó Saavedra.



Y detalló que ese gran entendimiento debe expresarse en cinco niveles, "en cinco elementos. Se necesita un acuerdo parlamentario, porque al final ahí es donde se viabilizan las leyes y las medidas. Esta es una primera dimensión".

Como segundo punto, se requiere un diálogo social "porque en este país puedes definir algo en el Parlamento, pero si tienes la calle incendiada no puedes gobernar. Se necesita un segundo acuerdo con las fuerzas sociales".

Tercero, "necesitas un acuerdo territorial con gobernadores, con alcaldes, con fuerzas territoriales que son importantes". En cuarto lugar, "es importante un acuerdo económico. Y cuando hablo de economía, hay que distinguir muy bien. No estoy hablando solo del gran empresariado formal, porque en Bolivia hay lo que yo denomino fuerzas de la economía popular, que son muy poderosas: gremiales, transportistas, que representan una fuerza económica central".

Y en quinto lugar, el Gobierno debería apuntar "a un acuerdo de poderes" que permita generar las condiciones para tener gobernabilidad.



Empresarios en espera
Por último, pero no menos importante, está la posición del empresariado boliviano. El economista y gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, compartió con Sputnik sus impresiones.

"El nuevo ciclo político trajo cambios profundos en dicho ámbito. Hubiera sido ideal que se dieran también en el campo económico. Pero el avance es lento y las decisiones de carácter estructural se están haciendo esperar", acotó.

"Si bien se ha avanzado en controlar la inflación, estabilizar el dólar y avanzar en el levantamiento de la subvención a los combustibles, resta mucho por hacer para superar el modelo económico que prevaleció en el país durante 20 años", expresó.

Por tanto, "la gestión económica de Paz es auspiciosa, pero pudo haberse hecho mucho más, aprovechando de la legalidad de su elección y la legitimidad de su propuesta, en la que debería haber más mercado y menos Estado, esto es, que el sector privado nacional y extranjero sean los verdaderos protagonistas del desarrollo".

Para ello, Rodríguez consideró que "resta avanzar en tres seguridades, lo que implica cambio de leyes, modernización de las instituciones y plena aplicación de la autoridad, para no volver a un pasado de marchas, bloqueos y chantajes al Órgano Ejecutivo a partir de acciones de hecho".

Para el IBCE se deben garantizar tres seguridades:

1.Jurídica: implica la estricta aplicación de la ley, respeto a las instituciones, nuevas leyes en materia de inversión, hidrocarburos, minería, impositiva y laboral.

2.Mercados: la libre exportación y el combate al contrabando.

3.Trabajo público-privado: para mejorar la productividad y competitividad en temas como la plena aplicación de la biotecnología en el agro, la desburocratización y facilitación de trámites, así como contar con personal técnico capacitado en las entidades públicas.

Argelia en 1957

#Imagen de #Argelia en 1957

La luchadora argelina contra la ocupación francesa "Zulikha al-Shaib" atada a un vehículo militar francés después de ser capturada, fotografiada mientras estaba sentada en el suelo, encadenada con hierro, antes de que la arrastraran en esa posición por las calles de Argelia,

Frente a la multitud para aterrorizar al pueblo, y se les gritaba que cualquiera que se rebelara contra #Francia recibiría este castigo y que Francia no perdonaría a nadie, ni siquiera a las mujeres. 

A pesar de ser torturada durante (10) días sin interrupción, no reveló ninguna información, y después fue ejecutada arrojándola desde un helicóptero. Uno de los pastores encontró su cuerpo por casualidad después de un tiempo...

jueves, 16 de abril de 2026

EEUU se retiró por fin de Siria tras 10 años ¿definitivo?


Estados Unidos completó el jueves su retirada de Siria, con la salida de sus soldados y equipo de una base en la provincia de Al-Hasaka, informaron ambas partes.

El gobierno de Siria anunció que asumió el control de todas las bases militares utilizadas con anterioridad por Estados Unidos, en lo que Damasco presenta como el fin de la presencia militar estadounidense en el país durante 10 años.

Según el Ministerio de Defensa, la transferencia de la base aérea de Qasrak, en la provincia de Al-Hasaka, representó el último paso luego de la salida de las fuerzas de la coalición.

De acuerdo con las autoridades sirias, el repliegue incluyó a las instalaciones estratégicas de al-Tanf, al-Shaddadi y Rmeilan, consolidando lo que fue una retirada progresiva iniciada años atrás.

“Siria aplaude la finalización de la entrega al gobierno sirio de las instalaciones militares en las que previamente estaban presentes las fuerzas estadounidenses”, subrayó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria en un comunicado.

Clash Report

@clashreport


Traducido del inglés
URGENTE: Estados Unidos parece haber finalizado su presencia militar en Siria con la última caravana abandonando la base de Qasrak en el noreste. 

El control del área ahora está pasando a las fuerzas sirias. 

Esto pone efectivamente fin a la presencia terrestre de Estados Unidos que comenzó en 2014.


Por su parte, el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), confirmó la finalización de la retirada, indicando que “las fuerzas de Estados Unidos han completado la entrega de todas nuestras principales bases en Siria, como parte de una transición deliberada y basada en condiciones”.

Hawkins agregó que el ejército estadounidense “continuará apoyando los esfuerzos antiterroristas liderados por socios, que son esenciales para garantizar la derrota duradera de ISIS (Daesh) y fortalecer la seguridad regional”.

Sin embargo, tras la declaración de Hawkins de que sus fuerzas van a permanecer preparadas para responder ante cualquier amenaza de Daesh, la “retirada total” debe ser interpretada con cautela.

La retirada se da en el contexto de un acuerdo alcanzado entre el gobierno central de Siria, ubicado en Damasco, y las Fuerzas Democráticas Sirias, compuestas mayoritariamente por kurdos, que pasaron a integrar estructuras nacionales. 


Estos cambios se producen a raíz de las transformaciones políticas que tuvieron lugar en el país árabe desde el año 2024, cuando en diciembre fue derrocado el presidente Bashar al-Asad tras un rápido ataque del grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), afiliado anteriormente a Daesh y Al-Qaeda y dirigido por Abu Mohamad Al-Golani, quien ahora preside el gobierno sirio.



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Geografía, energía, poder asimétrico: estrecho de Ormuz como activo de Irán


Tras 40 días de una guerra ilegal, Irán ha transformado el punto de estrangulamiento energético más vital del mundo en un instrumento de permanencia estratégica.

Por Ivan Kesic

Tras 40 días de una guerra ilegal, Irán ha transformado el punto de estrangulamiento energético más vital del mundo en un instrumento de permanencia estratégica.

Tan solo tres días después del alto el fuego que detuvo la agresión conjunta entre Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero de 2026, el estrecho de Ormuz permanece bajo la eficaz gestión iraní, un hecho que los analistas políticos internacionales han descrito como una contundente victoria para Irán.

Este estrecho canal, que en su punto más angosto mide apenas 21 millas náuticas de ancho, no es simplemente un paso marítimo, sino el corazón estructural del sistema energético mundial.

En condiciones normales, cada día transitan por sus estrechos canales aproximadamente 20,9 millones de barriles de petróleo —una quinta parte del consumo mundial— y más del 20% del comercio mundial de gas natural licuado.

Para la República Islámica, el estrecho no es ni una moneda de cambio ni una amenaza, sino un activo geográfico inmutable: una fuente permanente de influencia basada en 1600 kilómetros de costa septentrional, islas estratégicamente ubicadas que funcionan como plataformas insumergibles y una doctrina militar asimétrica que hace irrelevante la superioridad naval convencional.

Como declaró el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, el 9 de abril, al cumplirse cuarenta días del martirio de su predecesor, Irán llevará la gestión de esta vía marítima a una fase completamente nueva, una que transforma el destino geográfico en un poder económico y estratégico duradero.
Geografía de la permanencia: Un activo insumergible
El estrecho de Ormuz no es un canal que se pueda sortear ni una ruta que se pueda replicar.

En su punto más estrecho navegable, esta vía marítima estratégica mide apenas 21 millas náuticas —aproximadamente 39 kilómetros— de ancho, con rutas marítimas reducidas a tan solo dos millas por sentido.

La costa iraní se extiende a lo largo de más de 1600 kilómetros por el arco norte del Golfo Pérsico y el mar de Omán, lo que otorga a la República Islámica una línea ininterrumpida de control territorial.

Las islas estratégicamente ubicadas —Qeshm, Ormuz, Larak, Bu Musa y Tunbs— sirven como plataformas operativas avanzadas, lo que los analistas militares denominan “portaaviones insumergiblesˮ.

Desde estos puestos de avanzada soberanos, la Armada del Cuerpo de Guardianes de la RevoluciónIslámica (CGRI) despliega drones de vigilancia permanente, redes de misiles costeros y lanchas de ataque rápido.

Dado que toda la vía marítima se encuentra dentro de las 24 millas náuticas del territorio iraní, el régimen jurídico aplicable según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar no es el de libre tránsito, sino el de paso inocente; una distinción que otorga a Irán autoridad legítima para regular el movimiento de buques.
Cifras que definen la dependencia global
En condiciones normales, antes de la agresión, el estrecho de Ormuz albergaba un flujo denso y predecible de comercio mundial.

Los datos detallados de seguimiento marítimo muestran que aproximadamente entre 130 y 140 buques transitaban el estrecho diariamente, lo que equivale a unos 4000 buques al mes y a la asombrosa cifra de entre 48 000 y 50 000 buques al año.

Entre estos, los buques petroleros y gaseros dominaban sistemáticamente la composición, representando entre el 37 y el 60 por ciento del tráfico total, dependiendo de las variables estacionales y de mercado.

Llave de Ormuz es iraní; destructores de EEUU lo aprenden de la forma más dura | HISPANTV 

Según información obtenida de fuentes militares, una investigación de Press TV reveló el domingo que dos destructores estadounidenses estuvieron a minutos de una destrucción total tras un intento peligroso de transitar el estrecho de Ormuz.

Los buques petroleros de gran tamaño (VLCC), cada uno con capacidad para transportar hasta 2 millones de barriles de crudo, representaban aproximadamente el 35 por ciento del movimiento de buques petroleros, seguidos por los buques Suezmax y Aframax. Además del petróleo, los buques graneleros que transportan mineral de hierro, cereales y carbón representan entre el 30 y el 40 por ciento de los tránsitos diarios, mientras que los buques metaneros (de GNL y GLP), aunque con una proporción menor en número (aproximadamente 100 tránsitos al mes o 1200 al año), constituyen un eslabón estratégicamente crucial, dado que cerca del 20 por ciento del comercio mundial de GNL transita por este mismo corredor.

El estrecho transporta aproximadamente 20,9 millones de barriles de petróleo al día, lo que equivale al 20 por ciento del petróleo consumido mundialmente y entre el 25 y el 27 por ciento del comercio mundial de petróleo por vía marítima.

En términos económicos, el valor energético del petróleo que transita por el estrecho supera los mil millones de dólares diarios. Estas cifras no son abstracciones; son la base estructural sobre la que se sustenta la influencia estratégica de Irán.
Colapso del tráfico marítimo: De la densidad a la casi desaparición
La eficacia de la doctrina estratégica de Irán quedó demostrada a los pocos días del inicio de la guerra de agresión.

A principios de marzo de 2026, un registro detallado basado en el AIS detectó 978 buques en la zona de estrangulamiento, incluyendo 342 buques cisterna, muchos de ellos varados o retenidos en fondeaderos, mientras el tráfico comercial se paralizaba.

Los 130 tránsitos diarios se redujeron prácticamente a cero.

El seguimiento de la inteligencia marítima confirmó que, al 19 de marzo, 1290 buques de carga y cisternas de bandera extranjera permanecían en el Golfo Pérsico, sin poder salir.

La composición de esta flota varada reveló el verdadero peso económico del estrecho: los graneleros constituían el segmento más numeroso, con 415 buques inmovilizados, seguidos de 341 buques de carga general.

Fundamentalmente, 283 buques petroleros de crudo y 226 buques de productos petrolíferos quedaron atrapados, lo que representa una parte sustancial de la capacidad mundial de transporte de energía.

Incluso la flota especializada de buques gaseros se vio gravemente afectada, con 51 buques metaneros atascados en el Golfo Pérsico en un momento en que el mundo ya enfrentaba presiones en el suministro de gas.

El transporte marítimo de contenedores, que opera con una logística de red justo a tiempo, también sufrió un duro golpe; 119 buques portacontenedores, incluidos 17 buques portacontenedores ultragrandes de más de 100 000 toneladas de peso muerto, quedaron prácticamente inmovilizados, con más de 270 000 TEU de carga valorada en aproximadamente 10 000 millones de dólares.

Esto representó no solo una interrupción, sino una evacuación casi total del transporte marítimo comercial de la arteria energética más importante del mundo.

Más de 1000 buques quedaron atrapados en el Golfo Pérsico, incluidos 187 buques cisterna completamente cargados que transportaban un total de 172 millones de barriles de petróleo.

Las primas de los seguros marítimos se dispararon, las navieras declararon fuerza mayor y los mercados energéticos mundiales sufrieron fluctuaciones de precios sin precedentes en décadas.

El mensaje era inequívoco: Irán no necesita hundir un solo buque de guerra para imponer su control. Basta con demostrar que las aguas son inseguras para el tráfico comercial, y el mercado se encarga del resto.
Economía de los buques cisterna: Ganancias récord y el coste de la guerra
El impacto financiero del control iraní sobre el estrecho se manifiesta con mayor claridad en el mercado de los buques cisterna, donde las ganancias han batido todos los récords históricos.

Según datos del sector, las ganancias promedio ponderadas de los buques cisterna alcanzaron los 133 735 dólares diarios en marzo de 2026, más de cuatro veces el promedio de 2025 y el nivel más alto jamás registrado.

Los buques petroleros de gran tamaño (VLCC, por sus siglas en inglés), cada uno con capacidad para transportar hasta 2 millones de barriles, generaban aproximadamente 200 000 dólares diarios a finales de marzo, mientras que los buques Suezmax alcanzaron los 330 000 dólares diarios y los Aframax los 280 000 dólares diarios, ambos máximos sin precedentes.

Las cifras más impactantes surgieron del mercado spot, donde algunos VLCC llegaron a cotizar a tarifas diarias de entre 400 000 y 420 000 dólares, impulsadas no por la dinámica normal de la oferta y la demanda, sino exclusivamente por la compensación por el riesgo de guerra.

La crisis ha alterado radicalmente las rutas comerciales mundiales del petróleo.

“Irán no es bloqueable”: Teherán asegura fracaso de cualquier presión | HISPANTV 


Con el estrecho operando a tan solo entre el 1% y el 5% de su capacidad normal, las refinerías asiáticas y europeas se han visto obligadas a buscar suministros alternativos en el Golfo de México y África Occidental, lo que provocó una caída del 41% en la disponibilidad de VLCC en el Golfo de México en tan solo un mes.

Este cambio de ruta ha obligado a los buques cisterna a realizar viajes mucho más largos alrededor del Cabo de Buena Esperanza, lo que en la práctica reduce la capacidad de la flota en el mercado y garantiza que los costes de transporte marítimo —y, por lo tanto, los precios de la energía— se mantengan elevados en el futuro previsible.
Revolución de los peajes: Monetizando el punto de estrangulamiento
Durante la guerra de los cuarenta días, Irán actuó con decisión para activar una nueva fase de gestión del estrecho. Ahora ha propuesto una tasa de tránsito de 1 dólar por barril de petróleo, aproximadamente 2 millones de dólares por superpetrolero.

Los ingresos anuales potenciales de este sistema son asombrosos: entre 70 000 y 100 000 millones de dólares al año. Para ponerlo en perspectiva, los ingresos totales por exportaciones de petróleo de Irán en 2024 fueron de aproximadamente 46 700 millones de dólares.

Un sistema de peajes podría generar casi el doble de esa cantidad sin vender un solo barril adicional de crudo, una jugada maestra por parte de Irán.

Es importante destacar que los buques aliados, en particular los de China, Rusia y Pakistán, pagan los peajes en yuanes chinos, rublos rusos o criptomonedas como USDT y Bitcoin, lo que garantiza un paso seguro e ininterrumpido y reduce activamente la dependencia del dólar estadounidense.

Esta política transforma el estrecho de una ruta de tránsito pasiva en un activo económico activo, comparable a los ingresos mensuales del Canal de Suez, que ascienden a aproximadamente 8 mil millones de dólares para Egipto.
Arsenal asimétrico: Dominio en el intercambio de costos
Los logros militar-tecnológicos de Irán durante la reciente guerra de agresión han demostrado una lógica económica inteligente que favorece al defensor frente al agresor.
La munición merodeadora Shahed-136 tiene un costo aproximado de producción de 20 000 dólares. El misil interceptor estadounidense SM-6 cuesta aproximadamente 4 millones de dólares por unidad.

Irán puede lanzar doscientos drones por el precio de un solo interceptor estadounidense.

Durante los ataques masivos ejecutados en las Operaciones Verdadera Promesa 1, 2 y 3, Irán abrumó los avanzados sistemas de defensa Aegis no con tecnología superior, sino con una cantidad abrumadora.

Incluso si se intercepta el 95% de los drones entrantes, el 5% restante puede inutilizar un destructor de mil millones de dólares o un petrolero vital.

Esta relación coste-beneficio garantiza que cualquier confrontación naval prolongada en las aguas confinadas del estrecho resulte económicamente insostenible para cualquier adversario.

Estos drones pueden lanzarse desde prácticamente cualquier punto de Irán, lo que hace inútil la superioridad naval o la invasión costera del enemigo. Además, existen decenas de miles de drones de menor alcance listos para su uso, así como misiles.
Opción de minado: Un elemento disuasorio de bajo coste y alto impacto
Más allá de los drones y los misiles, Irán posee una capacidad que hace que el estrecho sea permanentemente vulnerable a la interrupción: la guerra de minas navales.



Mediante cohetes Fajr-5 disparados desde un alcance de 70 kilómetros, Irán puede desplegar minas magnéticas, inteligentes y avanzadas a lo largo de todo el estrecho sin necesidad de buques de superficie. Cada mina le cuesta a Irán unos pocos miles de dólares.

Desminar un campo minado de este tipo requeriría a la armada de la coalición no menos de seis meses de operaciones peligrosas y lentas, durante los cuales la economía mundial sufriría graves escaseces de energía e interrupciones en el suministro de alimentos.

El costo adicional para Irán es mínimo, mientras que el adversario sufre pérdidas diarias de miles de millones de dólares. Según los expertos, este no es un escenario hipotético, sino una capacidad demostrada que constituye la base de la disuasión permanente de Irán.
Más allá del petróleo: El Estrecho como arma para la seguridad alimentaria
La influencia del estrecho de Ormuz se extiende mucho más allá del sector energético. Irán es el mayor productor mundial de urea, un fertilizante nitrogenado vital para la agricultura global.

La región del Golfo Pérsico domina este comercio, y cualquier interrupción en el tránsito eleva automáticamente los precios internacionales de la urea entre un 25 y un 30 por ciento.

Este aumento de precios interrumpe directamente las cadenas de suministro de fertilizantes para los principales países importadores, como India, Brasil, Pakistán, Bangladés y la mayoría de las naciones africanas.

La consecuencia es una crisis alimentaria en cascada: aumento vertiginoso de los precios del trigo y el arroz, inflación alimentaria mundial y una amenaza directa a la seguridad alimentaria de miles de millones de personas.

Así, el estrecho funciona como un punto estratégico clave —tanto para la energía como para los alimentos—, lo que le permite a Irán influir en la economía global sin lanzar un solo misil adicional.
Realidad del alto el fuego: Victoria a través de la resiliencia
Tras el alto el fuego que entró en vigor el 8 de abril de 2026, el equilibrio estratégico en el Golfo Pérsico se ha visto alterado irrevocablemente. Analistas políticos internacionales de medios occidentales y orientales han descrito el resultado como una clara victoria iraní.

Durante los 40 días de guerra de agresión ilegal y no provocada, Irán demostró su capacidad para reducir el tráfico diario de aproximadamente 140 buques a casi cero en cuestión de días.

A principios de marzo, más de 1000 buques se encontraban atascados en el Golfo Pérsico, incluyendo 187 petroleros cargados con 172 millones de barriles de petróleo.

Las primas de los seguros marítimos mundiales se dispararon y las navieras declararon fuerza mayor, negándose a enviar tripulaciones a la zona de guerra.

Este desempeño ha validado lo que los estrategas iraníes han sostenido durante mucho tiempo: el control del estrecho no requiere un cierre total, sino solo la amenaza creíble de una interrupción.
Nueva fase de gestión: Directiva del Líder
El 9 de abril, el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Moytaba Jamenei, emitió una declaración definitiva con motivo del cuadragésimo día del martirio de su predecesor, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

En ese mensaje, declaró: “Sin duda, llevaremos la gestión del estrecho de Ormuz a una nueva faseˮ.

CGRI: La gestión del estrecho de Ormuz ha entrado en una nueva fase | HISPANTV 


Esta nueva fase incluye un control selectivo e inteligente del tráfico marítimo, el cobro de peajes sin utilizar dólares y la transformación de todas las amenazas externas en oportunidades para reformular las reglas de enfrentamiento en el Golfo Pérsico.

Asimismo, enfatizó que Irán exigirá reparaciones completas por todos los daños causados ​​por los agresores, así como una indemnización para los mártires y para los heridos.

En esta visión, el estrecho de Ormuz ya no es territorio ajeno; es territorio soberano de una potencia disuasoria consolidada, sólida e indestructible.
¿Por qué ninguna potencia puede socavar este dominio?
El dominio eterno de Irán sobre el estrecho de Ormuz se basa en tres pilares inmutables.

Primero, la geografía es inamovible: el estrecho es un punto estratégico fijo sin alternativa viable a gran escala, y los 1600 kilómetros de costa iraní constituyen una barrera natural que ninguna fuerza invasora puede capturar o mantener sin más de un millón de hombres y un apoyo logístico que supera la capacidad de cualquier armada.

Segundo, la tecnología asimétrica garantiza una influencia permanente: drones de bajo costo, redes de misiles costeros y minas navales otorgan a Irán un alto potencial de disrupción a un costo mínimo.

Tercero, la dependencia global es estructural: Asia recibe aproximadamente el 75% de sus importaciones energéticas a través de este corredor, y no existe capacidad de sustitución a corto plazo.

Estas tres constantes —geografía, asimetría y dependencia— crean un triángulo de influencia permanente que ninguna presión militar ni coerción diplomática puede disolver.
Aritmética de la influencia eterna
Irán busca tres cosas del estrecho de Ormuz: ingresos, seguridad e influencia estratégica.

Económicamente, está transformando la estratégica vía marítima del Golfo Pérsico en una especie de peaje, generando entre 70 000 y 100 000 millones de dólares anuales.

Militarmente, utiliza su geografía estrecha y drones baratos de producción masiva para neutralizar cualquier ventaja tecnológica que pueda tener un adversario.

Estratégicamente, controla la economía global —tanto las cadenas de suministro de energía como de alimentos— como garantía de que cualquier amenaza existencial para Teherán desencadenará una crisis económica existencial para el resto del mundo.

Con aproximadamente 50 000 barcos transitando anualmente, más de 7000 millones de barriles de petróleo moviéndose por sus aguas y hasta 100 000 millones de dólares en ingresos potenciales por peaje, la aritmética del poder es innegable.

El lenguaje amenazante dirigido a Teherán siempre se encontrará con la silenciosa e innegable realidad del mapa: el estrecho de Ormuz es, y seguirá siendo, territorio estratégico eterno de Irán.


Texto recogido de un artículo publicado en Press TV