domingo, 18 de julio de 2021

DE LA IMPOSTURA DEL 11 DE SEPTIEMBRE A DONALD TRUMP (15/25)‎

De las acusaciones falsas a ‎la masacre real‎

por Thierry Meyssan

Retomamos durante el verano la publicación por episodios del libro de Thierry ‎Meyssan, ‎Sous nos yeux, titulado ‎en español De la impostura del 11 de septiembre a ‎Donald ‎Trump. ‎Ante nuestra mirada, la gran farsa de las primaveras árabes. ‎Este episodio aborda el ‎‎“ataque químico” en la Ghouta, las vacilaciones del ‎bando occidental y el ‎financiamiento del Emirato Islámico (Daesh).‎
RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) | 13 DE JULIO DE 2021

Este artículo este parte del libro De la impostura del 11 de septiembre a Donald ‎Trump. ‎Ante nuestra ‎mirada, la gran farsa de las primaveras árabes.‎Ver la tabla de contenidos

Casi todos los adultos muertos en el incidente químico de la ‎Ghoutta eran hombres. Los niños eran casi todos de la misma edad y los yihadistas ‎los habían secuestrado juntos en Alepo.


27- La «línea roja»

En mayo de 2013, la OTAN distribuye a sus países miembros un informe donde se reporta que ‎el 70% de la población siria apoya al presidente Assad, un 20% respalda a los rebeldes y un 10% ‎no tiene opinión al respecto [1]. París y Ankara concluyen que la ‎victoria sólo será posible si se regresa al plan inicial y se bombardea Siria. Hay que tomar la ‎iniciativa y hacer algo para presionar a Washington.‎

El 21 de agosto, civiles sirios son víctimas de un ataque químico en la Ghouta, el cinturón verde ‎de Damasco, en un sector bajo control de los yihadistas. En pocas horas, una poderosa ‎máquina de comunicación se pone en marcha para atribuir la responsabilidad del ataque a la ‎República Árabe Siria. Este ataque químico sería una violación de la «línea roja» trazada por ‎el presidente estadounidense Barack Obama. Los occidentales se disponen a «castigar al ‎régimen» bombardeando Damasco, la capital siria. ‎

El gobierno sirio desmiente toda implicación y recuerda que el 23 de mayo la policía turca había ‎arrestado, en la ciudad turca de Adana, 11 yihadistas en posesión de una importante cantidad de ‎gas sarín [2]. El jefe del grupo, Hytam Qassap, es de nacionalidad siria, pero los demás detenidos ‎son turcos. Además, el propio «Ejército Sirio Libre» ‎había divulgado antes varios videos mostrando un pequeño laboratorio de fabricación de armas ‎químicas y había amenazado con utilizar gases venenosos para exterminar a los alauitas [3].‎

Lo sucedido en la Ghouta es más que dudoso: los servicios secretos de Estados Unidos afirman ‎haber observado –sin intervenir– los preparativos del Ejército Árabe Sirio para utilizar el gas, ‎durante los 4 días anteriores al ataque químico ‎ [4]‎. La oposición siria difunde una serie de videos pero ‎uno de ellos está fechado –por YouTube, o sea según la hora de California–, en un momento ‎anterior a la salida del sol en Damasco, aunque la escena está filmada a la luz del día [5]. Las víctimas son niños –todos de la misma edad– u hombres y sólo aparecen ‎‎2 mujeres entre las 1429 víctimas que Estados Unidos afirma haber contado en los videos. ‎Finalmente, los niños muertos resultan ser niños alauitas que los yihadistas habían secuestrado ‎varias semanas antes de los hechos ‎ [6]. Aunque no están oficialmente ‎representadas en el terreno, Francia y Gran Bretaña afirman haber recogido en el lugar de ‎los hechos algunas muestras que, procesadas de inmediato, prueban el uso de gas sarín. Pero ‎un detalle contradice esa versión: el único análisis conocido para la detección del gas sarín en ‎las muestras exige 10 días de trabajo antes de la obtención del resultado. ‎

Según los servicios de inteligencia franceses y británicos, el uso de armas químicas por parte del ‎ejército sirio también estaría demostrado por la intercepción de comunicaciones telefónicas entre ‎oficiales sirios. Pero luego resulta que esas intercepciones provienen de… ‎los israelíes ‎ [7]‎. ‎Rápidamente se verá que la inteligencia militar francesa mantiene una extrema reserva con ‎respecto a tales “intercepciones”, al extremo que no es la inteligencia militar francesa quien ‎redacta la Nota de Síntesis publicada por el ministerio de Defensa sino Sacha ‎Mandel ‎ [8], ‎un consejero, con doble nacionalidad israelo-francesa, del ministro francés de Defensa.‎

En el fondo, resulta difícil entender por qué el uso de armas químicas sería una «línea roja», ‎como si fuesen peores que las demás «armas de destrucción masiva». ¿Por qué ‎Estados Unidos, firmante de la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas, critica el ‎supuesto uso de ese tipo de armas por parte de Siria, país que no había firmado esa Convención, ‎si Estados Unidos violó su propio compromiso internacional en Bagdad, en 2003? ‎ [9]‎ ‎


Marcus Klingberg, fue director adjunto del Instituto Israelí de ‎Investigaciones Biológicas (IIRB) de Ness Ziona. Klinberg comunicó al KGB los resultados de ‎las investigaciones de Israel sobre armas biológicas. Al ser arrestado, en 1982, Klinberg ‎rechazó que lo llamaran “espía” y sostuvo que lo que había hecho era trabajar en favor de la humanidad.

En el momento de su aparición, durante la Primera Guerra Mundial, las armas químicas tomaron ‎desprevenidos a todos los beligerantes, y por eso resultaron tan mortíferas. Pero los Estados ‎encontraron rápidamente cómo enfrentarlas, de manera que ningún beligerante recurrió a ellas ‎de forma significativa en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial. En el Medio ‎Oriente, Israel se negó a firmar la Convención contra las armas químicas, lo cual llevó a Egipto y ‎a Siria a adoptar la misma actitud. Desde 1985 y hasta 1994, Israel financió investigaciones, ‎realizadas en Sudáfrica, para crear armas químicas “selectivas”, capaces matar a las personas ‎según sus características raciales. El objetivo de aquellas investigaciones era encontrar agentes ‎tóxicos que mataran a los negros o a los árabes sin afectar al pueblo judío y se realizaron bajo ‎la dirección del coronel Wounter Basson, el cardiólogo personal del presidente sudafricano Pieter ‎Botha ‎ [10]‎. No se sabe si esas investigaciones llegaron a tener éxito –‎lo cual parece bastante improbable científicamente hablando. Lo que sí se sabe es que costaron ‎la vida a varios miles de personas utilizadas como conejillos de Indias [11].‎

En cuanto al ataque químico en Siria, los servicios de inteligencia británicos validan rápidamente ‎las observaciones ya mencionadas y advierten al primer ministro David Cameron ‎ [12]‎‏ ‏sobre la posibilidad de que todo fuese una operación «bajo ‎bandera falsa» [13]. Mientras tanto, la televisión siria transmite el testimonio ‎de un chofer de los yihadistas. Este individuo revela haber estado en un cuartel, en Turquía, ‎donde recibió un cargamento de municiones químicas, que él mismo transportó en secreto hasta ‎la periferia de Damasco ‎ [14]‎.‎

Respondiendo a preguntas de la prensa rusa, el presidente sirio Bachar al-Assad señala:‎

«Las declaraciones de los políticos estadounidenses, occidentales y de otros países ‎constituyen un insulto al sentido común y son una muestra de desprecio por la opinión ‎pública de sus propios pueblos. Es absurdo: se acusa primero y sólo después se buscan ‎las pruebas (…) Ese tipo de acusación es exclusivamente política y responde a la serie de ‎victorias que las fuerzas del gobierno han alcanzado frente a ‎los terroristas.» ‎ [15]‎

Desde París, el presidente francés Francois Hollande vocifera que su conciencia le ordena ‎‎«golpear» Damasco ‎ [16]‎. Hollande no hace más que seguir ‎las huellas de los partidarios de la colonización que, durante el gobierno provisional de Charles ‎de Gaulle –en mayo de 1945– y el de Georges Bidault –en noviembre de 1946– bombardeó por ‎propia iniciativa Setif, Guelma y Kherrata (en Argelia), después Damasco (en Siria) y finalmente ‎Haiphong (en Indochina, hoy Vietnam). En el momento de retirar sus tropas, justo después de ‎la independencia de Siria, el ejército del general francés Fernand Olive atacó Damasco, sólo ‎por despecho, destruyendo parcialmente el milenario mercado popular de la capital siria –‎lo mismo que ha sucedido ahora en Alepo– y la sede de la Asamblea Nacional, símbolo de la ‎nueva República siria, que París rechazaba. ‎

Alemania es el primer país en observar que, aunque Siria hubiese utilizado realmente armas ‎químicas, bombardearla sería ilegal a la luz del derecho internacional, sin una decisión del ‎Consejo de Seguridad de la ONU en ese sentido ‎ [17]‎. En todo caso, Estados Unidos y el Reino Unido están convencidos de que todo es ‎un engaño orquestado por Turquía con respaldo de Francia y de Israel. ‎

En Londres, la Cámara de los Comunes prohíbe al primer ministro Cameron atacar Damasco ‎sin que se haya demostrado antes la responsabilidad del gobierno de Bachar al-Assad en ‎el ataque químico. Los diputados británicos, muchos de los cuales conocen el grado de ‎implicación de su propio país contra Siria, recuerdan el costo que tuvo para el Reino Unido ‎la guerra emprendida contra Irak en 2003, basada en las mentiras acusatorias de George Bush y ‎Tony Blair. En Washington, Barack Obama recurre a la opinión del Congreso, sabiendo ‎perfectamente que ese órgano es contrario a toda nueva aventura militar ‎ [18]‎. De hecho, Obama recurre al Congreso sólo para justificar su propia negativa ‎a involucrarse, cuando en realidad la Syrian Accountability Act, adoptada en 2003, pone en ‎sus manos todos los poderes para destruir Siria. ‎

Después de haber hablado demasiado fuerte y demasiado pronto, Francois Hollande se queda ‎solo. Impotente, se encierra en el Elíseo mientras que la palabra de Francia pierde toda ‎credibilidad en el plano internacional. A nadie se le ocurre pedirle cuentas a Turquía y no serán ‎personalidades francesas influyentes como Anne Lauvergeon, Alexandre Adler, Joachim Bitterlich, Helene ‎Conway-Mouret, Jean-Francois Copé, Henri de Castries, Augustin de Romanet, Laurence ‎Dumont, Claude Fischer, Stephane Fouks, Bernard Guetta, Elisabeth Guigou, Hubert Haenel, Jean-‎Pierre Jouyet, Alain Juppé, Pierre Lellouche, Thierry Mariani, Gerard Mestrallet, Thierry ‎de Montbrial, Pierre Moscovici, Philippe Petitcolin, Alain Richard, Michel Rocard, Daniel Rondeau, ‎Bernard Soulage, Catherine Tasca, Denis Verret o Wilfried Verstraete quienes se aventuren ‎a hacerlo. Todos estos personajes de la política y la prensa francesa han recibido “regalos” de ‎los empresarios turcos en nombre de Recep Tayyip Erdogan. ‎

Es Rusia quien ayuda Estados Unidos a salir de esta crisis con la frente alta. Ambos países ‎invitan a Siria a firmar la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas, lo cual Damasco ‎hace sin demora. El presidente Bachar al-Assad negocia con la Organización para la Prohibición ‎de las Armas Químicas (OPAQ) la destrucción de los arsenales químicos sirios, pero Washington ‎correrá con los gastos. ‎

Posteriormente, el conocido periodista estadounidense Seymour Hersh saca a la luz las ‎vacilaciones de su país sobre todo este asunto del ataque químico [19]. Posteriormente, dos profesores del Massachusetts Institute of Technology ‎‎(MIT), Richard Lloyd y Theodore Postol, demuestran que los obuses químicos habían sido ‎disparados desde la zona controlada por los «rebeldes» [20]. Sólo Francia persiste en acusar ‎a la República Árabe Siria. Según la sabiduría popular de los campesinos franceses, «quien quiere ‎matar su perro, siempre dirá que tiene rabia».‎

En todo caso, los occidentales volverán a retomar repetidamente sus acusaciones contra Siria ‎sobre el empleo de armas químicas, a pesar de que, trabajando en conjunto, Rusia y ‎Estados Unidos han destruido todo el arsenal químico sirio. Esas acusaciones cesan sólo cuando ‎Damasco descubre armas químicas en varios bunkers de los yihadistas, armas que habían sido ‎entregadas por la CIA y fabricadas por la empresa británica Chemring Defense, y las firmas ‎estadounidenses Federal Laboratories y Non-Lethal Technologies [21].‎


El 6 de julio de 2012, el presidente francés Francois Hollande encabeza una ‎cumbre de los “Amigos de Siria”. Entre los invitados de honor hay varios responsables de ‎crímenes contra la humanidad –o sea individuos que han organizado ejecuciones masivas ‎basadas en las creencias religiosas de las víctimas. Doce días después, desde su función como ‎presidente de Francia, el propio Francois Hollande ordena asesinar a los miembros del Comité ‎de Seguridad Nacional de la República Árabe Siria y desata el asalto contra Damasco, ‎la capital siria.

28- Indecisión

Al haber cerrado su embajada en Damasco y retirado todo su personal de Siria en 2012, ‎habiendo retirado también la mayor parte de sus fuerzas especiales luego de su intervención ‎en Mali en 2013 y después de verse abandonado por Washington cuando ya había dado el paso ‎adelante, París se ve sin recursos en el teatro de operaciones y sin plan de acción. ‎

Sin saber qué hacer, Francois Hollande se vuelve hacia su aliado de siempre, Israel, que le había ‎presentado una falsa prueba de la supuesta responsabilidad siria en el ataque químico de ‎la Ghouta. En este punto de nuestro recuento, es necesario echar un vistazo a la actividad que ‎Hollande había desarrollado antes, como primer secretario del Partido Socialista, a favor de la ‎colonización de Palestina:‎
En el año 2000, mientras Israel ocupa el sur del Líbano, Hollande prepara con el futuro alcalde ‎socialista de París, Bertrand Delanoe, el viaje del primer ministro francés Lionel Jospin –también ‎socialista– a Palestina. El discurso de Jospin incluye una condena contra la resistencia libanesa ‎ante la ocupación militar israelí, y asimila esa resistencia al terrorismo.
En 2001, Hollande exige que el especialista en geopolítica Pascal Boniface, culpable de haber ‎criticado en una nota interna del Partido Socialista francés el ciego respaldo de esa formación ‎política a Israel, presente su renuncia al Partido.‎
En 2004, Hollande escribe al Consejo Superior de la actividad audiovisual de Francia ‎cuestionando la autorización de transmisión concedida a Al-Manar, la televisión del Hezbollah. ‎Hollande mantendrá sus presiones hasta lograr que Francia censure ese medio de difusión de ‎la resistencia libanesa.
En 2005, el Consejo Representativo de las Instituciones judías de Francia (CRIF, siglas ‎en francés) recibe a Hollande a puertas cerradas. Según el acta de esa reunión, Hollande ‎expresó allí su respaldo a Ariel Sharon y criticó duramente la política de Charles de Gaulle hacia ‎el mundo árabe. Según el acta, Hollande declaró: «Hay una tendencia que viene de hace mucho, lo que se denomina como la política árabe ‎de Francia y no es admisible que una administración tenga una ideología. Hay ‎un problema de reclutamiento en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la ENA y ‎ese reclutamiento debería ser objeto de una reorganización.»‎
Con esas palabras, Francois Hollande invierte la realidad ya que la «política árabe de Francia» ‎no es una política favorable a los árabes en detrimento de los israelíes sino la política francesa ‎en el mundo árabe [22].
En 2006, Hollande toma posición en contra del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, ‎quien había invitado a Teherán a varios rabinos e historiadores, entre los cuales había algunos ‎negacionistas. Al adoptar esa actitud hostil, Hollande finge no conocer el sentido del ‎congreso organizado en Irán, con el cual se buscaba demostrar que los europeos han ‎reemplazado su cultura cristiana por un culto al Holocausto. Hollande incluso afirma que el ‎presidente iraní pretende negar el derecho de los judíos a la vida y que se prepara para continuar ‎el Holocausto.
También ejerce presiones para obtener la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, prisionero ‎del Hamas, alegando que Shalit, quien tiene doble nacionalidad, es francés. Hollande pasa ‎por alto el hecho que Shalit fue hecho prisionero por la resistencia palestina mientras servía ‎como soldado de un ejército ocupante en guerra contra la Autoridad Palestina, igualmente ‎aliada de Francia.
En 2010, Hollande publica en el diario Le Monde, con Bertrand Delanoe y Bernard-Henri Levy, ‎un artículo de opinión en contra del boicot contra los productos israelíes. Según Hollande, ‎ese boicot sería un castigo colectivo infligido también a los israelíes que luchan por la paz con los ‎palestinos, razonamiento que nunca se le ocurrió utilizar durante la campaña de boicot contra el ‎apartheid sudafricano. ‎

En busca de aliados, el presidente francés Hollande viaja a Israel el 17 de ‎noviembre de 2013. Al llegar al aeropuerto de Tel Aviv proclama: “Tamid écha-er ravér ‎chel Israel” (“Soy amigo de Israel y lo seré por siempre”).

En noviembre de 2013, a su llegada al aeropuerto de Tel Aviv, ya como presidente de Francia, ‎Hollande declara, en hebreo «Tamid écha-er raver chel Israel», o sea: «Soy amigo de Israel y ‎lo seré por siempre.» ‎ [23].‎ ‎

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, observa que Estados Unidos y Reino Unido ‎se han retirado del teatro de operaciones sirio, lo cual no impide que la CIA y el MI6 prosigan ‎la guerra secreta. Netanyahu propone entonces crear una coordinación de los países ‎‎(Arabia Saudita, Francia, Israel, Qatar y Turquía) que desean continuar la guerra abierta hasta el ‎derrocamiento de la República Árabe Siria. Líbano y Jordania seguirán aportando apoyo logístico ‎pero no participarán en la dirección de las operaciones. Como Washington ya no desea seguir ‎apareciendo, todo el dispositivo estará bajo la dirección del embajador estadounidense Jeffrey ‎Feltman, quien actuará desde la sede de la ONU, en Nueva York. Pero habrá que apurarse ‎porque el viento ha cambiado en Washington, donde los partidarios de la agresión contra Siria ‎se ven apartados de sus cargos. El 8 de noviembre, el general David Petraeus es obligado a ‎renunciar a su cargo como director de la CIA, mientras que Hillary Clinton sufre un «accidente» ‎y desaparece durante un mes. ‎

El hombre-orquesta de la primavera árabe es el embajador estadounidense Jeffrey D. Feltman, ‎por demás un gran amigo de Netanyahu. Convertido, desde hace más de un año, en Director de ‎Asuntos Políticos de la ONU, Feltman ordenó al alemán Volker Perthes, director del Stiftung ‎Wissenschaft und Politik (SWP), el tanque pensante más poderoso de Europa, redactar un plan de capitulación total e incondicional de Siria. Perthes está además a cargo de la ‎Dirección África del Norte y Medio Oriente del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea. ‎Cuando la Alta Representante de la UE para los Asuntos de Política Exterior y Seguridad, ‎Catherine Ashton, abre la boca es para decir lo que le dicta Perthes. Feltman pone en manos de ‎Arabia Saudita la formación, por segunda vez, de un ejército de 50 000 hombres en Jordania. Y ‎también inicia una reorganización paralela de los grupos yihadistas mientras que, ‎por instrucciones de la Casa Blanca, organiza las negociaciones denominadas «Ginebra 2». ‎

Benyamin Netanyahu concibe una alianza de 3 miembros en la que Francia defenderá ‎los intereses de Israel y de Arabia Saudita en el plano internacional, a cambio de gigantescos ‎contratos, inversiones y sobornos. El objetivo es sabotear las negociaciones entre ‎Estados Unidos e Irán para mantener el monopolio que ejerce el directorio regional Tel Aviv-‎Riad. ‎

Al ser detenido en Líbano, Majed al-Majed reconoció que era oficial de los ‎servicios secretos de Arabia Saudita y que recibía órdenes directamente del príncipe saudita ‎Bandar ben Sultán, jefe de la inteligencia saudita. Majed al-Majed dirigía una rama de al-‎Qaeda y servía de enlace entre esa organización terrorista y altas personalidades del ‎Medio Oriente.

En Líbano, el ejército de ese país acaba de arrestar a Majed al-Majed, uno de los agentes más ‎importantes de Arabia Saudita. El rey de Arabia Saudita ofrece a los libaneses 3 000 millones de ‎dólares en armamento “Made in France” para que no graben la confesión de al-Majed [24]. El jefe terrorista muere oportunamente ‎mientras el rey saudita distribuye “regalos” a dirigentes libaneses y franceses –por ejemplo, ‎‎100 millones de dólares para Michel Sleimane, el “presidente” libanés designado en violación de ‎la Constitución. Finalmente, sólo saldrán beneficiados los individuos que recibieron “regalos” ‎personales, pero los pedidos y entregas de armamento francés al Líbano nunca llegarán a ‎concretarse [25]. ‎El único dirigente francés que no recibe algún “regalo” personal del rey de Arabia Saudita, ‎el ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, negocia para su región –en Francia– el salvamento ‎del grupo productor de carne de pollo Doux, endeudado en 400 millones de euros, que será ‎parcialmente adquirido y salvado de la quiebra por el saudita Al-Munajem.‎

Después de la renuncia de Kofi Annan al puesto de mediador de la ONU para Siria, el secretario ‎general de la ONU Ban Ki-moon pone el tema sirio en manos del argelino Lakhdar Brahimi. Pero ‎Brahimi, a diferencia de Annan, no actúa bajo el título de “mediador” porque Ban Ki-moon ‎considera ahora que «¡Bachar tiene que irse!». La misión de Brahimi será conducir a Siria hacia ‎‎«una transición política, conforme a las legítimas aspiraciones del pueblo sirio». Brahimi es ‎el creador del «Servicio de Apoyo a la Decisión», que es en realidad el servicio secreto personal ‎del secretario general de la ONU, organización que ha dejado de ser un foro de paz y que ahora ‎dispone de un servicio secreto para implementar la política de Washington. Debido a su papel ‎en situaciones como el fin de la guerra civil en Líbano, el golpe de Estado en Argelia y ‎la agresión anglosajona contra Afganistán, Brahimi está muy lejos de ser un desconocido para la ‎diplomacia francesa ‎ [26]‎. ‎

Ginebra 2, que se abre el 22 de enero de 2014, es una trampa. En la primera conferencia ‎de Ginebra sobre Siria, Estados Unidos y Rusia se reunieron, en presencia de sus socios más ‎cercanos, y sin la participación de sirios. Pero en Ginebra 2 participan no sólo Siria y ‎‎«representantes de la oposición» sino también todos los Estados implicados –con excepción ‎de Irán, cuya invitación, después de haber sido enviada, será anulada, supuestamente a pedido ‎de Arabia Saudita. Pero, ¿quién puede creer que el reino saudita tiene realmente tanto poder ‎sobre la ONU? En realidad, el estadounidense Jeffrey Feltman, está organizando por otro lado ‎las negociaciones 5+1 con Irán, y prefiere no anticipar el levantamiento de las sanciones ‎estadounidenses y europeas contra la República Islámica. En cuanto a los representantes de la ‎oposición siria, sólo podrán participar los que cuentan con el aval de Arabia Saudita, o sea la ‎nueva «Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y la Revolución» (CNFOR) que preside ‎Ahmed Jarba. Este personaje es un narcotraficante de poca monta que alcanza así su momento ‎de gloria únicamente porque es originario de la misma tribu saudo-siria de la cual proviene el rey de ‎Arabia Saudita. ‎

Sólo dos días antes de la apertura de Ginebra 2, Qatar hace que el gabinete londinense de ‎abogados Carter-Ruck publique un informe de 3 ex fiscales internacionales sobre el testimonio ‎de «César» y las pruebas acusatorias que este individuo ha entregado a ese gabinete [27]. «César» se presenta como un oficial ‎desertor de la policía militar siria, habitualmente encargado de fotografiar lugares donde se han ‎cometido crímenes, y afirma haber fotografiado, desde el inicio del conflicto, las «víctimas del ‎régimen» en los depósitos de cadáveres de los hospitales militares. «César», quien ‎supuestamente acaba de desertar, entrega 55 000 fotos de 11 000 cadáveres, imágenes que ‎dice haber captado personalmente. Para que todo parezca más convincente, cada página del ‎comunicado que anuncia el informe lleva estampada –dos veces– la mención «Confidencial». ‎Los ex fiscales concluyen que las víctimas fueron sometidas a privación de alimentos y a las ‎torturas que el «régimen«» aplica sistemáticamente a las «personas encarceladas». ‎En realidad, las fotos verdaderamente tomadas en Siria –que están lejos de ser todas– muestran ‎los cuerpos de mercenarios de diversas nacionalidades recogidos por el Ejército Árabe Sirio en el ‎campo de batalla y cadáveres de civiles y militares sirios muertos bajo las torturas infligidas ‎a ellos por los yihadistas que los acusaban de apoyar la República Árabe Siria. ‎

En la apertura de la Conferencia Ginebra 2, el secretario de Estado John ‎Kerry defiende las exigencias de Arabia Saudita: exclusión de Irán, composición de la delegación ‎de la oposición siria limitada sólo a los miembros de la Coalición Nacional, dimisión ‎del presidente sirio Bachar al-Assad y posterior juicio contra este último.

El nuevo secretario de Estado, John Kerry, quien conoce bien al presidente sirio Bachar al-Assad, ‎sabe que todo eso es pura propaganda, pero el comunicado del gabinete Carter-Ruck le aporta ‎un nuevo argumento para el discurso que va a pronunciar en Ginebra 2, el 22 de enero de 2014. ‎

Como nadie entiende bien lo que sucede desde la exclusión de Hillary Clinton y de sus seguidores, ‎las televisiones del mundo entero están presentes en Ginebra. Pero cuando el ministro sirio ‎de Exteriores, Walid Mouallem –a quien los franceses habían tratado de asesinar–, hace uso de ‎la palabra en la apertura de la conferencia, no sabe adaptarse a la situación y pronuncia ‎un discurso dirigido a la opinión pública siria, desperdiciando así la única oportunidad que ‎se le ofrece de desmontar directamente, ante los ojos del mundo entero, el complot occidental. ‎Walid Mouallem es un diplomático con un gran sentido de la lealtad –en una reunión de la ‎Liga Árabe, rechazó un soborno de 100 millones de dólares que su homólogo qatarí le ofrecía ‎para que traicionara a Siria. En su discurso, Mouallem plantea la cuestión del apoyo que la ‎‎«delegación de la oposición» y sus padrinos presentes en la sala aportan al terrorismo. ‎

En definitiva, Ginebra 2 no aporta nada porque, entre el momento de su convocación y la ‎realización misma de la conferencia, Washington había adoptado una nueva estrategia. ‎Ahora estima que Estados Unidos no está obligado a renunciar a su sueño de mantener ‎un mundo unipolar ni a pactar con Rusia. Todavía le queda una carta por utilizar, y esa carta es ‎precisamente el terrorismo. ‎

Mientras los diplomáticos discuten inútilmente en Ginebra 2, el presidente Obama recibe al rey ‎de Jordania para fijar las condiciones de participación de su país, y la consejera de Seguridad ‎Nacional, Susan Rice, recibe a los jefes de los servicios secretos de la coalición ‎antisiria ‎ [28].

Como todos los años, el Congreso de Estados Unidos se reúne a puertas cerradas para votar los ‎‎«presupuestos negros» del Pentágono. Esta reunión del Congreso, recogida en un despacho de ‎la agencia de prensa británica Reuters [29], nunca será mencionada en la prensa estadounidense ‎y ni siquiera aparece en los registros oficiales. Los congresistas aprueban mantener ‎el financiamiento y la entrega de armamento a los grupos armados en Siria, en violación de las ‎resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU ‎ [30]‎. Sin saberlo, acaban de abrir las puertas del infierno. ‎

‎(Continuará)






La edición en español de este libro también existe en papel. ‎
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