viernes, 18 de octubre de 2019

Estados Unidos: Venezuela se venga



Venezuela acaba de unirse al Consejo de la ONU para promover y proteger los derechos humanos. En respuesta, el presidente Nicolás Maduro se felicitó por Twitter.

"¡Victoria en la ONU! Con 105 votos a su favor, Venezuela ingresa al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas como un país libre y soberano ", escribió el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, en Twitter.

La Asamblea General de la ONU votó el jueves para elegir a cuatro nuevos miembros del Consejo de Derechos Humanos, cuyo representante de Venezuela era el nuevo miembro.

Dos asientos estaban disponibles para América Latina. Brasil y Venezuela obtuvieron 153 y 105 votos respectivamente.

En Caracas, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, describió la decisión como una "decisión histórica", declarando la elección una victoria a pesar de "una campaña feroz y brutal de Estados Unidos y sus aliados subordinados". .

"Hoy celebramos otra victoria para la diplomacia de paz bolivariana", dijo a periodistas el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza.

Luego agradeció a los miembros del Movimiento de Países No Alineados (NAM) por su apoyo, al tiempo que prometió que Venezuela defendería la paz y la soberanía nacional en el consejo.

Poco antes, el Fiscal General Tarek William Saab elogió un "logro significativo" que, en su opinión, permitiría a Venezuela abogar por "la paz y la no violencia y rechazar la guerra como un mecanismo de presión política". ". 

La elección de Venezuela para el Consejo de Derechos Humanos para el período 2020-2022 provocó fuertes críticas por parte del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo. El Departamento de Estado de EE. UU. Emitió una declaración condenando a los países que habían votado a favor de que Venezuela se uniera al Consejo de Derechos Humanos.

Este Consejo, creado en 2006 y con sede en Ginebra, es responsable de fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos. Compuesto por 47 miembros, se renueva cada año para aproximadamente un tercio de los miembros por períodos de tres años.

Su membresía sigue el principio de distribución geográfica, con 13 escaños para África, 13 para Asia-Pacífico, 8 para América Latina y el Caribe, 7 para Europa occidental y otros y 6 para Europa del este.

Un Octubre que fue Febrero


(Por Atilio A. Boron) 

Concluida la supuesta negociación entre la cúpula dirigente de la CONAIE y Lenin Moreno este 14 de Octubre quedó sentenciada la derrota del alzamiento popular. La movilización había comenzado, según un tuit oficial de la CONAIE, para poner fin a “las políticas económicas de muerte y miseria que genera el FMI y las políticas extractivistas que afectan a nuestros territorios.” En la muy completa y detallada “Declaratoria de Agenda de Lucha de Organizaciones de Pueblos, Nacionalidades y Comunidades Indígenas y Amazónicas en Apoyo a la Movilización Nacional y el Ejercicio de Nuestra Autodeterminación”, aprobada en Puyo (Pastaza), el 7 de Octubre de 2019 destacaban como algunos de sus contenidos más sobresalientes el rechazo a “las medidas económicas, denominadas el ‘paquetazo’, y se agregaba que “demandamos la reversión íntegra de la carta de intención suscrita con el Fondo Monetario Internacional cuyo contenido no se ha hecho de carácter público violando la obligación de transparentar los actos del ejecutivo; así como la terminación de los intentos de privatización de las empresas públicas encubiertas bajo la figura de ‘concesión’.” La Agenda y otras declaraciones de la CONAIE también denunciaban “los enormes beneficios que la burguesía sigue recibiendo a través de múltiples políticas de reactivación económica” y diciendo que había llegado el “momento de una acción para conquistar reivindicaciones populares e impedir que la aplanadora de reformas pase sobre la economía de los hogares pobres”. Esto se traducía, según los líderes del movimiento, en escandalosas medidas a favor de los bancos y grandes empresas que fueron exoneradas del pago de 4.295 millones de dólares en impuestos así como la “colonización” por parte de sus representantes de los principales cargos de la administración pública así como la desregulación y precarización laboral exigida en el “paquetazo” del FMI. Recuérdese que las medidas anunciadas por Moreno el 1º de Octubre establecía que los trabajadores de las empresas públicas “deberían aportar cada mes un día de su salario” y que con el objeto de “reducir la masa salarial los contratos ocasionales se renovarían con un 20% menos de remuneración, al paso que el tiempo de sus vacaciones se baja de 30 a 15 días.” A esto había que añadirle el enorme aumento del precio de los combustibles ocasionado por la eliminación de unos subsidios establecidos hacía ya cuarenta años, lo que encarecería casi todas las mercancías de consumo popular y generaría un fuerte recorte en los ingresos de la población.[1]

Sorprende que esta frondosa agenda quedara por completo al margen de la discusión entre la dirigencia de los pueblos originarios y el presidente ecuatoriano. No se entiende, por consiguiente, el triunfalismo que trasuntan algunos protagonistas y observadores del conflicto al hablar de la “negociación” que puso fin a la revuelta. Salvo la cuestión del precio de la gasolina –sin duda importante- todo lo demás sigue intacto, como si la enorme movilización popular en contra de las imposiciones del FMI no hubiera ocurrido. Los temas que hacían al “paquetazo” asombrosamente quedaron fuera de la discusión, lo mismo que el reclamo, anteriormente expresado por la dirigencia indígena, de revertir la carta de intención firmada con el FMI “de manera inconsulta.” No sólo esto: también quedaron sepultados en el olvido, al menos por ahora, el hecho de que Moreno hubiera llegado al gobierno con el programa de la Revolución Ciudadana del ex presidente Rafael Correa que contemplaba continuar aplicando las medidas de corte pos-neoliberal que habían sido encarnizadamente combatidas por las elites económicas del Ecuador y con una agenda que reposicionaba a ese país en línea con los gobiernos progresistas de la región, pugnando por emanciparse de la pesada tutela que Washington tradicionalmente había ejercido sobre las naciones ubicadas en lo que con tanto respeto por nuestros pueblos denominan el “patio trasero” de Estados Unidos. Mediante una espectacular voltereta política Moreno malversó ese mandato con una velocidad y radicalidad pocas veces vistas al tiempo que convirtió a Rafael Correa -quien hasta el día de la toma de posesión no se cansaba de decir que había sido una de las más señeras figuras del Ecuador, sólo superado por Eloy Alfaro- en un nefasto personaje causante de las mayores desgracias jamás padecidas por el Ecuador y a quien persiguió – y persigue- con enfermiza saña y sin tregua. Moreno no sólo revirtió el camino transitado por Correa sino que lo hizo sometiéndose vilmente a los mandatos de Washington: abandonó el ALBA; entregó una base militar en Galápagos (uno de los últimos refugios incontaminados de la humanidad); desalojó a las autoridades y funcionarios de la UNASUR del edificio construido en las afueras de Quito, precisamente sobre la línea ecuatorial; y se puso de rodillas ante Donald Trump para satisfacer con inigualada ignominia (en un continente pródigo en lamebotas del imperio) los menores caprichos del emperador Por empezar, tratar de destruir la Unasur y promover el nefasto Grupo de Lima para atacar a la Revolución Bolivariana. En suma, Ecuador pasó de la autodeterminación nacional conquistada por el gobierno de Correa a ser un “proxy”, mejor dicho: un estado-peón que se limita a obedecer las órdenes emanadas de Washington y de las corruptas oligarquías dominantes en el Ecuador. Nada, absolutamente nada de esto, apareció en las “negociaciones” que la dirigencia de la CONAIE mantuvo con Moreno y que puso fin al conflicto. Tampoco hubo en esa peculiar “negociación” una condena de la brutalidad de la represión policial y militar, los muertos (mínimo diez), casi 100 desaparecidos, centenares de heridos y encarcelados, estos últimos por millares, y nada se dijo sobe el pedido de dimisión de los ultra-reaccionarios ministros del Interior y Defensa y sobre los atropellos a los derechos humanos. ¿Toda la conmoción que sacudió al Ecuador fue tan sólo por el precio de la gasolina? ¿Y qué hay del “paquetazo” del FMI? Por lo visto los montes parieron un ratón.

Permítasenos ofrecer algunas conjeturas para tratar de desentrañar lo ocurrido y sus razones. Primero, lo que caracterizó esta revuelta fue su tremenda debilidad ideológica y política que mal podía ocultare bajo lo multitudinario de su convocatoria. Pero carecía de una dirección política motivada por un genuino deseo de cambio y de oposición al régimen gobernante. En realidad, vistas las cosas con la ventaja que otorga el paso del tiempo, podría decirse con un cierto dejo de exageración que fue una disputa al interior del proyecto morenista y nada más, y que el espontaneísmo de la protesta gatillada por el decreto del 1º de Octubre fue visto con beneplácito por sus conductores, para nada interesados en una elevación del nivel de conciencia de las masas insurgentes. El resto era una hojarasca retórica que tenía por finalidad más confundir a las masas que clarificar su conciencia y el sentido de su lucha. Segundo, la traición de Moreno encuentra su espejo en la de algunos de los más connotados dirigentes de la CONAIE, en especial Jaime Vargas, que arrojó por la borda sus propios muertos y desaparecidos para obtener a cambio la promesa –entiéndase bien, “la promesa”- de un nuevo decreto que sólo un iluso, o un perverso cómplice, puede creer que significará desandar el camino del total sometimiento al FMI. Cabe esperar una profunda discusión en el seno de la CONAIE porque hay indicios de que un sector de la dirección, y no pocos en sus bases, no están de acuerdo con lo pactado con el régimen de Moreno. No sólo con lo acordado por Vargas sino también con el papel jugado por Salvador Quishpe, ex Prefecto de Morona y encarnizado enemigo de Correa y cuya animosidad hacia éste lo llevó a forjar un obsceno contubernio con Moreno. No es para nada arriesgado pronosticar que este conflicto latente no tardará en estallar. Tercero, el presidente se movió con astucia, bien aconsejado por Enrique Ayala Mora, presidente del Partido Socialista del Ecuador y algunos otros mercenarios de la política ecuatoriana (unidos por su enfermizo rencor que tienen con el ex presidente Correa) como Pablo Celi, Juan Sebastián Roldán y Gustavo Larrea, asiduos visitantes y correveidiles de “la embajada” (por no calificarlos de “agentes”) quienes le indicaron de qué modo tenía que negociar con los indígenas: promesas, gestos simpáticos, fotos, un montaje televisivo, exaltación de la falsa unidad tipo “somos todos ecuatorianos”, una fraternidad de opereta a cargo del camaleón mayor de la política latinoamericana, Lenín Moreno, para hacer que los rebeldes se vuelvan a sus comunidades dejando el campo despejado para que luego el gobierno prosiga sin tropiezos con su proyecto. Cuarto, el éxito de la estrategia del gobierno se monta también en un hecho tan cierto como lamentable: la profunda penetración de las ideas de la “antipolítica” en la sociedad civil del Ecuador, que concibe a los partidos como incurables nidos de corrupción, amén del virulento y sostenido ataque contra el correísmo y todo lo que se le parezca, la complicidad del poder judicial en convalidar la sistemática violación del estado de derecho durante la gestión de Moreno y el papel manipulador de la oligarquía mediática que no cesó de (mal)informar y desinformar a lo largo del conflicto. Quinto, que si bien la insurgencia indígena contó con el apoyo de amplios sectores de la población, éstos no fueron sino un coro que acompañó pasivamente las iniciativas de la dirigencia de la CONAIE. No de otro modo puede interpretarse el hecho anómalo de que sólo la dirigencia de esa organización (muy influida, es sabido, por algunas ONGs que actúan en el Ecuador y que son los invisibles tentáculos del imperio e inclusive algunas agencias federales del gobierno de Estados Unidos) hubiera estado sentada en la mesa de las negociaciones. ¿Y los otros sectores del campo popular, qué? Nada. De golpe y porrazo se esfumaron todos sus otros componentes y todo aquello sólido “se disolvió en el aire”, sin dejar huellas en el conflicto. El debilitamiento de los partidos y sindicatos facilitó enormemente las cosas para el gobierno y para la dirigencia conservadora de la CONAIE. No deja de ser un dato vergonzoso y extravagante que el principal blanco de ataque de ésta hubiera sido Rafael Correa y no el verdugo que estaba asesinando a sus seguidores en las calles de Quito. Esto revela la hondura de un conflicto entre el ex presidente y aquella organización que en esta coyuntura sirvió para impedir que el correísmo, así como otras fuerzas políticas y sociales, pudieran converger en la conducción de la revuelta. Es más, el gobierno encarceló a varios de los más importantes líderes del correísmo, comenzando por nada menos que la Prefecta de Pichincha, Paola Pabón, sin que hubiese la menor protesta de la dirigencia de la CONAIE ante semejante atropello.

Para concluir: lejos de haber triunfado lo que realmente ocurrió fue la consumación de una derrota de la insurgencia popular, cuyo enorme sacrificio fue ofrendado sin nada concreto a cambio y para colmo en una falsa mesa de negociaciones. Una dirigencia indígena que o bien es ingenua o si no corrupta porque, parafraseando lo que decía el Che a propósito del imperialismo, “¡a Moreno no se le puede creer ni un tantito así, nada»! Y esta dirigencia le creyó al “capo” de un régimen francamente dictatorial y corrupto hasta las vísceras. ¡Le creyó a un personaje como Moreno, traidor serial que si faltó a sus promesas cien veces lo hará ciento y una, sin escrúpulo alguno y muriéndose de risa de los negociadores indígenas! Claro que el presidente también salió debilitado del conflicto: tuyo que huir de Quito y montar una negociación, fraudulenta pero vistosa y eficaz ante las cámaras de televisión. El FMI le reprochará su actitud y volverá a la carga, obligándole a cumplir con lo que pactó, pese a las promesas que le hiciera a la CONAIE. No pasará mucho tiempo antes que las masas populares del Ecuador, no sólo los pueblos originarios sino también las capas pobres de la ciudad y el campo, los sectores medios empobrecidos y desempoderados, en fin, la mayoría de la población del Ecuador caiga en la cuenta de la gran estafa perpetrada por Moreno y sus torvos asesores con la imperdonable complicidad de la dirigencia de la CONAIE y decidan tomar las calles nuevamente. Es una venerable tradición del pueblo ecuatoriano que derrocó a varios presidentes reaccionarios y si esta vez, cuando hizo un esfuerzo increíble, las cosas salieron mal es probable que en su segura resurgencia los resultados sean muy distintos. Trazando un paralelo con la historia de la revolución rusa lo que vimos en Ecuador parecía ser un Octubre y resultó ser un Febrero. Por eso el “Kerenski” ecuatoriano todavía se mantiene en el poder, como se mantuvo el ruso hasta que le llegó su Octubre. Más pronto que tarde también al ecuatoriano le llegará su Octubre y, si las masas populares algo aprendieron de esta lección en el futuro no se equivocarán y cuando se rebelen se desembarazarán de su dirigencia entreguista y pondrán fin a un régimen cipayo, inmoral y retrógrado como pocos ha habido en la historia de Nuestra América.


atilioboron.com.ar

miércoles, 16 de octubre de 2019

Crónica de los sucesos en Ecuador, contados en primera persona


Por Virgilio Hernández E.

Como ustedes saben, en Ecuador hemos vivido días de profunda conmoción política y social a consecuencia de las medidas impuestas por el FMI y adoptadas por el presidente Lenín Moreno, quien cuenta con apenas el 15% de aceptación del pueblo ecuatoriano.
El “paquetazo”, como se llama en Ecuador al conjunto de medidas económicas, tenía dos partes. La primera se hizo a través del Decreto 883, que liberalizaba el precio de los combustibles, es decir, los ponía al precio del mercado internacional. En Ecuador los combustibles son subsidiados como mecanismo de contención de precios en toda la economía. La segunda parte consiste en una serie de reformas tributarias y laborales que aún no han llegado a la Asamblea Nacional, pero que seguirán la tónica de las exigencias del FMI, para de esa manera hacer más “atractivo” el Ecuador a la inversión y garantizar el pago de la Deuda Externa, la cual, ahora han tenido que reconocer, estaba en mayo de 2017 por debajo del 40% del PIB, que es el límite permitido por nuestra legislación. Ahora mismo, esa deuda supera el 55%.

La liberalización del precio de los combustibles no era la única alternativa existente y el gobierno del Presidente Lenín Moreno lo sabía, porque esas medidas fueron discutidas al inicio de su gestión, por ejemplo: reformar las reglas del Crédito Tributario le habría otorgado 400 millones de dólares; adoptar medidas que frenen la subfacturación en aduanas le habría permitido 700 millones; elevar 372 partidas arancelarias, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Comunidad Andina, le habrían otorgado otros 400 millones, pero lo que es más, habrían evitado, en una economía dolarizada, la salida de 800 millones de importaciones no indispensables. Sólo en estas tres medidas ya se recaudaba más que el retiro de los subsidios de los combustibles, con los cuales el Estado ahorraría 1.300 millones de dólares. Cabe resaltar que la medida de eliminar el subsidio a los combustibles era claramente recesiva, puesto que retiraba esos recursos de la sociedad ecuatoriana para cumplir con exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y dedicarlos al pago de la Deuda y aumento de las reservas internacionales.

Estas no eran ni son las únicas alternativas: se puede escalonar el IVA manteniendo promedio de 12%; cosa parecida se puede hacer con Impuesto a Consumos Especiales (suntuarios); se puede establecer mecanismos a través de los que se recupere recursos de los subsidios a los ricos que no los requieran (es importante señalar que eliminaron el impuesto verde cuando debían mejorarlo para permitir devolución de subsidio de sectores pudientes que se benefician del mismo). También se podría adoptar un impuesto a las ganancias extraordinarias a sectores como la banca que entre 2017 y 2018 aumentó sus utilidades en promedio del 40%; y, algunas otras alternativas que se han ido presentando ¿Por qué no se lo hizo? Simplemente porque, de acuerdo con el FMI, no se puede castigar a sectores “dinámicos” de la economía y, por tanto, se eligió el camino de sacrificar al pueblo.

El proyecto de ley con las reformas aún no ha llegado a la Asamblea Nacional.

Frente al Decreto 883 el país estalló. Primero fueron sectores de la transportación, luego el movimiento indígena y finalmente gran parte de la población se levantó, y el Ecuador estuvo paralizado por 12 días. Frente al fuego encendido el gobierno nacional respondió intentado apagarlo con gasolina: expidió Estado de Excepción, con el que ingresaron también las Fuerzas Armadas a reprimir la movilización; se suspendió la garantía de derechos constitucionales como el de reunión, asociación y manifestación; además, se decretó Toque de Queda, que no había sido usado desde la dictadura.

El Estado de Excepción encendió aún más la violencia y sirvió para reprimir con Fuerzas Armadas y Policía a la multitudinaria manifestación indígena y popular; el saldo: 8 muertos, más de 1300 heridos y más de 1400 detenidos. La represión vivida estos días es la más fuerte que mi generación recuerde.

Adicionalmente, el Gobierno Nacional, durante todos los días de movilizaciones se dedicó a culpar de los hechos al “correísmo” y decir que era un complot fraguado por Correa y Maduro para desestabilizar el Ecuador.

¿Cuáles eran las pruebas de ese plan desestabilizador? Que supuestamente en semanas anteriores la actual Prefecta de Pichincha, electa apenas en marzo por voto popular, mi persona y el excanciller Ricardo Patiño nos habríamos reunido con Rafael Correa y el presidente Nicolás Maduro en Caracas. Primero, Ricardo Patiño nunca viajó a Caracas (se puede comprobar fácilmente). Segundo, jamás nos reunimos,ni estaba programado hacerlo, con Nicolás Maduro. Tercero, nuestra vista permitió realizar un balance de la situación del Ecuador y establecer como planteamiento, animados por lo que sucede en Argentina, la Coalición por la Esperanza, propuesta que expresamos públicamente. Era imposible siquiera imaginar en ese momento las medidas que iba a adoptar el régimen respecto a la liberalización del precio de los combustibles. Todo hacía prever que irían por el alza del IVA y otras reformas tributarias, que no tienen el mismo efecto sobre la población.

Durante los 12 días el país escuchó, en cadenas nacionales e internacionales, a las máximas autoridades del Estado responsabilizarnos sin ninguna prueba. El presidente, el vicepresidente y sus ministros no ahorraron calificativos para con nosotros: mafiosos, terroristas, golpistas, zánganos, desestabilizadores y otros adjetivos más usados por el poder para intentar desprestigiar la movilización, aunque los propios dirigentes indígenas tomaban distancia del correísmo.

¿Cuál es la razón de la acusación de desestabilización?

En mi caso, haber dicho al siguiente día de la adopción de las medidas que el Gobierno tenía una disyuntiva: “Se cae el paquetazo o se cae el gobierno”, algo obvio para quienes conocemos la historia del Ecuador; y luego porque, ante la cruenta represión, propusimos la aplicación de la Muerte Cruzada, que es como en Ecuador nos referimos al llamado a elecciones generales anticipadas y es una figura constitucional contemplada en los artículos 130 y 148 de nuestra Carta Magna. Mediante esta figura la Asamblea Nacional puede destituir al presidente y viceversa, precisamente cuando hay grave crisis política y conmoción interna. (Cabe mencionar que este mecanismo lo adoptamos en la Constituyente con la actual ministra del Interior, María Paula Romo)

En el caso de aplicarse la Muerte Cruzada, se “van todos a su casa” y se convocan elecciones anticipadas; es un mecanismo de contención del Presidencialismo.

¿Se puede llamar golpismo a invocar la aplicación de la Constitución? Indudablemente que no, a menos que la propia constitución (la minúscula es intencional) sea la primera asesinada por el Estado de Excepción. Responsabilizarnos a los correístas de los hechos vandálicos es también un absurdo porque Inteligencia del Estado sabe exactamente la composición de nuestra militancia; nos han venido investigado desde hace meses y tienen certeza de que hemos sido sus firmes opositores, pero en el marco de la Constitución.

Finalmente, el 13 de octubre el gobierno aceptó la reunión con la cúpula del movimiento indígena y derogó el Decreto 883; anunció uno nuevo con focalización de los beneficios del subsidio, que aún no se conoce; también ha señalado que esta semana ingresará el proyecto de ley a la Asamblea Nacional, como de urgencia económica, que debe tramitarse en 30 días improrrogables.

Durante las manifestaciones tuvimos, al menos, un centenar de detenidos de nuestros militantes y varios heridos (tres de gravedad que siguen hospitalizados); la ex alcaldesa de Durán, Alexandra Arce y la activista digital Magdalena Robles fueron detenidas en Guayaquil para fines investigativos y están siendo procesadas por asociación ilícita e incitación.

Desde la madrugada del lunes 14 se desató la persecución contra el “correísmo”. Ese día fueron allanados los domicilios de la Prefecta de Pichincha, el mío destruido y el de 5 personas más, entre ellos, de la ex presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, quien ha solicitado refugio en la Embajada de México, con otros tres asambleístas. Se detuvo a Paola Pabón, otro dirigente de Revolución Ciudadana, Cristhian González y una persona vinculada a la pastoral social, y se emitieron órdenes de detención “con fines investigativos” para mí y otras tres personas. No me encontraba en mi domicilio por elementales razones de seguridad. Vale indicar que la Prefecta había señalado que ella permanecería despachando en su oficina y la detienen en su casa.

En mi caso, siempre he dicho que quiero permanecer en Ecuador y defenderme en el país y que sólo pido la aplicación de las garantías de la Constitución. Como ha sucedido en otras ocasiones, cuando se trata de correístas, la detención con fines investigativos derivó en audiencia de formulación de cargos y la medida cautelar, que debía ser de última ratio, de la prisión preventiva, se convirtió en la que impusieron a la autoridad electa de la provincia de Pichincha y a Cristhian González; mientras se liberó con prohibición de salida del país y obligación de presentarse cada 8 días a Pablo Del Hierro, que jamás fue mi colaborador, como dicen en medios desinformativos; militante, más bien, de movimientos cristianos de base. El delito por el que se nos acusa: rebelión, que podría tener penas que van desde los 5 a 10 años. Las evidencias: publicaciones de Twitter y orientaciones a la militancia para que acompañe a la movilización indígena; todas ellas en el marco de la ley; de hecho, circulaban públicamente por redes sociales.

A la Prefecta, además, se le acusa de colaborar en la movilización con volquetes, sin mostrar una sola foto o prueba de dicha acusación que la sustente, cuando paradójicamente la alcaldesa de Guayaquil anunció por medios de comunicación y redes que ella sí colocó volquetas cargadas con piedras para evitar la entrada de manifestantes indígenas a Guayaquil. Cabe indicar que en la Audiencia de Formulación de Cargos de la Prefecta ante el presidente de la Corte Provincial estuvo entre el público, la Fiscal General del Estado. ¿Podían actuar el fiscal y juez de acuerdo a la constitución y la ley con personaje tan importante sentada en la sala y la presión de los medios de comunicación social? ¿No tenía otras causas que atender, propias de su alto cargo, la Fiscal General? ¿Puede existir la mínima objetividad con dicha presión?

La acusación de Rebelión es sostenida con los “argumentos demoledores” de publicaciones en redes públicas; ni un solo elemento más para sustentar una acusación tan grave, y medida cautelar que priva del ejercicio de su cargo a la principal autoridad de la Provincia en la que está Quito, la capital del Ecuador y otro dirigente del Correísmo.

En mi caso, ratificó, ante ustedes, mi voluntad de concurrir al proceso; simplemente quiero que se me brinden las garantías de la Constitución y convenciones internacionales de derechos humanos, como la de ser considerado inocente y tratado como tal y que se apliquen normas del debido proceso; nada más. El concurrir al proceso también permitirá que presidente de la República y altos funcionarios demuestren las graves acusaciones o queden en evidencia frente al país. No espero disculpas ni indemnizaciones, simplemente la verdad para que mis hijos, el último de 14 años, puedan saber que las cosas que se dijeron de su padre sólo eran un abuso de poder.

Un abrazo.


Fuente: Carta Publica

Arabia: ¿el truco jugado por Rusia?



Justo antes de partir hacia Riad, el presidente ruso le dijo a los medios árabes que su política nunca era jugar un juego contra otro.

De hecho, estaba respondiendo a un llamado de Riad a Moscú, que lo invitó a participar en una investigación internacional sobre el origen del ataque con aviones no tripulados del 14 de septiembre contra Aramco. Aunque se afirmó, este ataque, Riad continúa culpando a Irán, sin ninguna evidencia, ya que con toda probabilidad, la investigación está estancada. ¿Qué estaba buscando Putin exactamente en Riad y Abu Dhabi? Si bien es cierto que el "Medio Oriente odia el vacío" y que Rusia está tratando de atacar a Estados Unidos en todos los frentes de Oriente Medio, también es cierto que la visita del presidente ruso hace la siguiente pregunta: ¿Moscú realmente cree que Riad y Abu Dhabi cambiarán de bando y llegarán a él? 

La revista Arab News lo niega y subraya el acercamiento Moscú-Riad con la firma de 20 documentos de cooperación, y agrega que estos acuerdos cubrirían una amplia gama de campos, incluidos la energía, el turismo, la cultura, el espacio, salud, agroalimentaria. Siendo este el caso, la energía es un sector importante, la más importante de las relaciones de los dos países y que está vinculada al crecimiento de la economía mundial.

Para Al-Jazeera, el traslado de Putin a Riad, por primera vez desde 2007, es sin duda una señal del calentamiento de las relaciones bilaterales. "Las conversaciones de Putin con las autoridades sauditas han girado en torno a dos ejes: petróleo, seguridad regional. En los últimos años, Rusia ha cambiado su enfoque de Oriente Medio y ha mejorado sus relaciones con los países poderosos". Por sus buenas relaciones con Irán y Siria, Moscú nunca ha perdido de vista a Arabia Saudita y los otros países árabes que son aliados de Riad ".

Al-Jazeera cree en su informe que el acercamiento Moscú-Riad representa una amenaza para las relaciones Riad-Washington. Cualquier acción de Riad en el campo de los sistemas de defensa, a saber, la compra de baterías antimisiles rusas, podría provocar la ira de Washington. Aunque para el ministro de Asuntos Exteriores saudita, Adel al-Jubeir, las relaciones con Rusia no están reñidas con las de Washington, sin embargo, el tema de la compra de sistemas de defensa balística en Rusia podría desafiar cooperación militar entre los Estados Unidos y su aliado saudita. Al-Jazeera se refiere a un artículo en The National Interest, según el cual "Arabia Saudita, Qatar o cualquier otro país de la región deben saber que si intentan obtener el sistema ruso S-400,

Pero la pregunta es si los rusos realmente creen que pueden presionar a Riyad para cambiar de bando. 

La ex diplomática estadounidense Heather Conley cree que Rusia sabe perfectamente que ni Arabia Saudita ni los Emiratos Árabes Unidos abandonarán su alianza con Estados Unidos, incluso si es la alianza más dañina y débil. tampoco. La salida de los estadounidenses de la región, si se realizara algún día, no cambiaría este estado de cosas. El acercamiento de Putin con los aliados de Washington está dirigido sobre todo a advertirles de su obstinación al servicio de los intereses de Washington. La retirada de Estados Unidos de Siria y la ofensiva turca contra los kurdos han dejado en gran medida los codos a Rusia, que está extremadamente complacida de ver a Estados Unidos desatar a sus aliados y empujarlos a los brazos del estado sirio. Putin decidió aprovechar este momento tan especial de la guerra en Siria para visitar Arabia y los Emiratos. Es posible que haya hablado con placer, durante sus conversaciones con funcionarios sauditas, sobre el abandono de los kurdos por parte de Estados Unidos. Turquía y sus tensiones con los Estados Unidos probablemente también han estado en la agenda. Estos son argumentos sólidos que sirven a Rusia para avanzar en sus diseños en el Medio Oriente, donde hizo su entrada gracias a la invaluable ayuda de Irán y sus aliados. Turquía y sus tensiones con los Estados Unidos probablemente también han estado en la agenda. Estos son argumentos sólidos que sirven a Rusia para avanzar en sus diseños en el Medio Oriente, donde hizo su entrada gracias a la invaluable ayuda de Irán y sus aliados. 

Y el analista concluye: bueno, a pesar de los comentarios de Putin sobre el ataque con aviones no tripulados contra Aramco y su supuesta falta de influencia en las fluctuaciones del mercado, el presidente ruso sabe perfectamente cómo este ataque provocó que la capital del reino huyera. y cuánto ha afectado el sector petrolero saudí y la relación de Riad con Washington. Y todo esto no le desagrada. Además, Putin habría vislumbrado durante su visita la posibilidad de una retirada de Rusia de la OPEP plus, para impulsar las concesiones de Riad, lo que habría hecho Riad. Si bien es cierto que Moscú se lleva bien con todas las partes en el Medio Oriente, también sabe cómo definir sus prioridades.