viernes, 2 de diciembre de 2016

LA PROPAGANDA DE LOS NAZIS


Esta foto se origina en una película producida por el Ministro de Propaganda del Reich. Muestra dos médicos en una sala de un asilo no identificado. La existencia de los pacientes en la sala se describe como "la vida es solamente una carga". Tales imágenes de propaganda tenían la intención de provocar la simpatía pública para el programa de eutanasia.

"La propaganda intenta forzar una doctrina sobre la gente… La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esta idea." Adolf Hitler escribió estas palabras en su libro Mein Kampf (1926), en el cual por primera vez aboga por el uso de la propaganda para difundir los ideales del nacional-socialismo -- entre ellos racismo, antisemitismo, y anti-bolshevismo.

Tras la toma del poder por los nazis en 1933, Hitler estableció un ministerio de ilustración pública y propaganda encabezado por Joseph Goebbels. La meta del ministerio era asegurar que el mensaje nazi fuera comunicado con éxito a través del arte, la música, el teatro, las películas, los libros, la radio, los materiales educativos, y la prensa.

Había varios públicos para la propaganda nazi. A los alemanes se les recordaba la lucha contra los enemigos extranjeros y la subversión judía. Durante periodos que precedían la adopción de legislación o medidas ejecutivas contra los judíos, las campañas de propaganda creaban un ambiente tolerante de la violencia contra judíos, en particular en 1935 (antes de las leyes raciales de Nuremberg de septiembre) y en 1938 (antes del aluvión de legislación económica antisemita que siguió la noche de los cristales rotos). La propaganda también fomentaba la pasividad y la aceptación de las medidas propuestas contra los judíos, porque éstas aparecían representando al gobierno nazi como interviniendo y "restaurando el orden".

La discriminación -- real y percibida -- contra la población alemana en países de la Europa oriental que como Checoslovaquia y Polonia habían ganado territorio a costa de Alemania después de la primera guerra mundial, fue un tema de la propaganda nazi. Esta propaganda intentó obtener la lealtad política y la llamada conciencia racial entre las poblaciones étnicamente alemanas. También intentó engañar los gobiernos extranjeros -- incluyendo las potencias Europeas -- y convencerlos de que la Alemania nazi sólo estaba haciendo demandas razonables de concesiones y anexos.

Después de la invasión alemana de la Unión Soviética, la propaganda nazi dirigida a los civiles en Alemania y a los soldados, policías y auxiliares no alemanes sirviendo en los territorios ocupados enfatizó los temas que unían al comunismo soviético con el judaísmo europeo, presentando a Alemania como defensora de la cultura "occidental" contra la amenaza "judeo-bolchevique", y pintando una imagen apocalíptica de lo que ocurriría si los soviéticos ganaran la guerra. Esto fue el caso en particular después de la derrota catastrófica de los alemanes en Stalingrado en febrero de 1943. Estos temas pueden haber sido útiles para persuadir a los alemanes nazis y neonazis, como así a colaboradores locales a seguir luchando hasta el fin.

Las películas en particular jugaron un papel importante en diseminar el antisemitismo, la superioridad del poderío militar alemán, y la maldad intrínseca de los enemigos tal como eran definidos por la ideología nazi. Las películas nazis representaban a los judíos como criaturas "subhumanas" infiltrándose en la sociedad aria. Por ejemplo, El Judío Eterno (1940), dirigida por Fritz Hippler, describía a los judíos como parásitos culturales vagabundos, consumidos por el sexo y el dinero. Algunas películas, como El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl, glorificaban a Hitler y el movimiento nacional socialista. Otros dos trabajos de Leni Riefenstahl, Los Festivales de las Naciones y El Festival de la Belleza(1938), presentaban los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín y fomentaban el orgullo nacional por el éxito del régimen nazi en las Olimpíadas.

Los diarios en Alemania, sobre todo Der Stürmer (El Atacante), imprimían tiras cómicas que usaban caricaturas antisemitas para representar a los judíos. Después que los alemanes empezaron la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, el régimen nazi usó la propaganda para inculcar en los ciudadanos y soldados alemanes que los judíos eran no solamente subhumanos sino también enemigos peligrosos del Reich alemán. El régimen intentaba obtener apoyo, o por lo menos asentimiento, para las políticas dirigidas a remover permanentemente a los judíos de las áreas alemanas.

Durante la implementación de la llamada Solución Final, el asesinato masivo de los judíos europeos, los oficiales de las SS en los centros de exterminio forzaron a las víctimas del Holocausto a mantener la decepción necesaria para poder deportar los judíos de Alemania y la Europa ocupada lo más fácilmente posible. Los oficiales de los campos de concentración y exterminio forzaron a los prisioneros, muchos de los cuales serían asesinados en las cámaras de gas, a mandar postales a sus casas diciendo que los trataban bien y vivían en condiciones buenas. Así, las autoridades de los campos usaban la propaganda para cubrir las atrocidades y el asesinato masivo.

En junio de 1944, la Policía de Seguridad alemana permitió a un equipo de la Cruz Roja Internacional inspeccionar el campo-ghetto de Theresienstadt, ubicado en el Protectorado de Bohemia y Moravia (hoy la Republica Checa). Las SS y la policía establecieron Theresienstadt en noviembre de 1941 como un instrumento de propaganda para el consumo doméstico en el Reich alemán. El campo-ghetto se usó como una explicación para los alemanes que estaban confundidos por la deportación de judíos alemanes y austríacos ya ancianos, veteranos de la guerra incapacitados o artistas y músicos famosos localmente, hacia "el este" para "trabajar". En preparación para la visita de 1944, el ghetto se sometió a un programa de "embellecimiento." Después de la inspección, los oficiales de las SS en el protectorado produjeron una película usando a los residentes del ghetto como prueba del tratamiento benévolo que los "residentes" judíos de Theresienstadt supuestamente disfrutaban. Cuando la película se completó, los oficiales de las SS deportaron a la mayoría del "elenco" al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

El régimen nazi usó la propaganda efectivamente para movilizar a la población alemana a apoyar sus guerras de conquista hasta el final del régimen. La propaganda nazi fue también esencial para motivar a los que llevaban a cabo el asesinato masivo de los judío europeos y de otras víctimas del régimen nazi. También sirvió para asegurar la aquiescencia de millones de otros -- como testigos inocentes -- en la persecución racial y el asesinato masivo.

— US Holocaust Memorial Museum

FOTOGRAFÍA

Tomado de: Ushmm.org

sábado, 26 de noviembre de 2016

Redibujando mapas: ¿Arabia Saudí es la siguiente en la lista?

Harun Yahya

A día de hoy, un hecho sobre el que todo el mundo concuerda es que las guerras civiles en Irak y Siria han alcanzado un punto que necesita que los mapas de esos países sean redibujados. Ciertamente, esto es así de relevante cada día, un nuevo mapa aterriza en las páginas principales de las portadas de los periódicos. Muy recientemente, el periódico alemán, Der Tagesspiegel, publicó un mapa que unía las fronteras de Irak y Siria y lo dividía en tres partes. Yendo un paso más, denominó a esos tres países como ‘Kurdistán’, ‘Sunnistán’, y ‘Chiiastán’. La región también incluye a otros dos candidatos para la división: Libia y Yemen. Al borde de la separación, los dos países están luchando por sobrevivir. Las prolongadas guerras civiles han llevado al pueblo al borde de la división. De hecho, es la hora para abandonar tales ambiciones para los mapas. El mapa de oriente medio dibujado por Gertrude Bell, Winston Churchill, Lawrence, Mark Sykes, General Edmund Allenby, Arthur James Balfour, Reginald Wingate y Harbert Samuel a principios del siglo XX, no ha traído nada más que conflictos para la región durante los últimos 100 años. No obstante, obviamente el pueblo tiene todavía que sacar una lección de este trágico error. Miles de kilómetros lejos de la región, todo el mundo está ocupado en preparar mapas arbitrarios e idear planes para imponerles. Mientras tanto, millones en oriente medio, de judíos, cristianos, musulmanes, árabes, kurdos, asirios, maronitas, chiitas, wahabíes, y sunníes, no desean pasar otro siglo combatiendo en guerras.

El mapa dibujado por Robin Wright y publicado por el periódico The New York Times en 2013, reveló otro peligro inminente. Según este mapa, el país más grande y más rico de oriente medio, Arabia Saudí, va a ser dividido en 5 partes. En este escenario, habría una región del estrecho de Hormuz, arabia oriental; en el Hejaz, arabia occidental; en una región cercana a Yemen, arabia del sur; y en el norte, Arabia del Norte va a ser fundada, mientras que una arabia wahabí centrada en Riad va a ser formada en la región central del país. Esto va sin decir que la intención de aquellos que presentaron este mapa a la agenda global, que está modelado tras la distribución geográfica de las tribus anteriores al reino saudí, es la intención de deshacer a Arabia Saudí.

Inmediatamente tras la introducción del mapa, los desarrollos en esta dirección, empezaron a ocurrir, uno tras otro. La guerra civil en Yemen, el vecino sureño del país, se incrementó hasta un nivel terrible, obligando a intervenir a la coalición encabezada por arabia saudí. En Arabia Saudí, surgieron protestas entre los chiitas, que constituyen el 15% del total poblacional del país, y una región chiita ubicada en el oeste del país anunció su deseo de unirse con Bahréin. Tras la muerte del rey Fahd, una atmósfera artificial de crisis fue creada entre sus herederos. En este punto, a día de hoy, Arabia Saudí se encuentra a sí misma asediada por todos lados, justo como Libia, Irak, Siria, y Egipto lo estuvieron antes.
Los 250 años de historia de Arabia Saudí están fraguados con guerras civiles, asesinatos políticos, y conflictos tribales de intensidad variada. Desde el siglo 18, 3 reinos han sido fundados y destruidos; el actual Reino Saudí es el cuarto en la misma región. La causa inicial de estas guerras fue que las tribus árabes rechazan el gobierno de unas sobre otras. Por supuesto, Inglaterra se aprovechó de este antagonismo para su beneficio.
Las fronteras actuales dibujadas en el congreso de El Cairo de 1921, fueron dictadas a Arabia Saudí por medio de la coerción militar y económica. Aunque Arabia Saudí fue fundada en 1932 bajo la dirección del Sultán Abdulaziz, la lucha interna en el país nunca ha visto fin. Sucediendo a Abdulaziz como rey, su hijo, Saúd, fue destronado por el consejo familiar tras 10 años de reinado: El rey Faisal, que le sucedió, fue asesinado por su sobrino. Aunque durante los reinados de los reyes sucesores, Jalid, Fahd y Abdullah, las disputas dentro de la familia real estuvieron calmadas, muchos incidentes, como el asedio de Meca en 1979, las guerras del golfo, y el surgimiento de al-Qaeda, han obstaculizado el propio establecimiento de la paz interna en Arabia.

Robin Wright incluye la lucha interna de la familia real entre las causas actuales de la potencial separación de Arabia Saudí. Cuando el rey Abdullah estaba en su lecho de muerte, hubo muchas provocaciones concernientes a la sucesión al trono que podrían haber llevado a la discordia. Una anodina cuenta en medios sociales con el nombre de “Mujtahid” reportó buena parte de nuevas y provocativas historias con el objetivo de enfrentar entre sí a los candidatos potenciales al trono. Sin embargo, el sentido común prevaleció y Salmán bin Abdulaziz heredó el trono en conformidad con las leyes de sucesión del reino.
El bienestar económico, que es visto como otra razón que estorba a la integridad unificada de Arabia Saudí, también ha sido usada desde largo tiempo atrás. Arabia saudí tiene en torno a 1.500 millones de dólares de inversiones en EEUU e Inglaterra. Con la recientemente promulgada ley de compensación, saliendo del congreso de los EEUU, Arabia Saudí ahora está enfrentándose a un riesgo significativo con un volumen de 7.500 millones de dólares en juego.
El conflicto chií-sunní todavía es otro factor desestabilizador que amenaza a la península arábiga. El movimiento conocido como “chiismo británico” por Jamenei, está exhibiendo una actitud extremadamente hostil hacia el wahabismo, y de este modo, está instando a los wahabíes contra los chiíes. Adicionalmente, la ejecución del líder chií de Arabia, al-Nimr, a principios de 2016, llevó a Irán y Arabia Saudí al borde de la guerra.

También han habido muchas provocaciones durante la guerra civil yemení, que pusieron a Arabia saudí en una posición difícil ante el público global. En septiembre, 140 personas murieron y 535 fueron heridas en uno de los ataques más sangrientos en los años recientes. Por este ataque, que apuntó contra inocentes mujeres, niños y ancianos que se habían congregado en un funeral para ofrecer condolencias, también fue culpado el gobierno saudí. Los medios de comunicación de EEUU publican noticias constantemente sobre cómo Arabia Saudí financia organizaciones terroristas. Atentados terroristas y tragedias ocurrieron durante el periodo del Hajj en Medina. Incidentes similares ocurrieron uno tras otro, haciendo que el país pareciera que estaba bajo fuerte asedio.
El rey recientemente coronado, Salmán bin Abdulaziz es consciente del peligro y está en la búsqueda de nuevos aliados. Arabia saudí desea tomar parte en la reciente aliada formada por las iniciativas de Putin y Erdogán. El príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhammad bin Nayef, dejó claras sus intenciones al declarar: “Turquía y Arabia Saudí están siendo atacadas, así pues, necesitamos el apoyo mutuo”. Turquía, Arabia Saudí, y Rusia, asistieron al encuentro EEUU-Rusia mantenido en octubre como aliados.
Durante 200 años, los cartógrafos de oriente medio han modelado intrincadamente la región de acuerdo con sus planes. Impusieron sus propias políticas en la región al mantener el dominio sobre estados, ejércitos, clanes, y líderes políticos o religiosos. A día de hoy, todo estado cuyas fronteras están en cuestión, se enfrenta a un grave peligro. Ningún estado o líder político puede hacer frente a este ataque organizado en solitario. Alianzas sólidas construidas sobre la lealtad y la confianza son necesarias para que sea efectiva la lucha contra la partición. Todo estado que haya de hacer una lucha individual, será un objetivo fácil. Por esta razón, “todas las filas necesitan cerrarse urgentemente”. La única solución para los países de la región, yace en la unidad. La alianza entre Turquía y Arabia Saudí será el núcleo de una unión de corazón que, dentro de poco, congregará a todos los demás países musulmanes en torno a ella.

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Fuente: Katehon.com