viernes, 26 de mayo de 2017

Manuel Zelaya: "Mi derrocamiento inició la restauración conservadora en América Latina"

Manuel Zelaya: "Mi derrocamiento inició la restauración conservadora en América Latina"

© Foto: Telma Lu
En exclusiva con la periodista Telma Luzzani, para el programa radial Voces del Mundo de Sputnik, el expresidente hondureño Manuel Zelaya, habló sobre el golpe de Estado que sufrió en 2009, el imperialismo y el crecimiento de la derecha en América Latina.


Manuel Zelaya: “La restauración conservadora comenzó con mi derrocamiento como presidente”

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El golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya, en Honduras, fue un cimbronazo para los países que venían llevando, con éxito, políticas progresistas en América Latina. Los golpes militares al viejo estilo volvieron a ser una amenaza posible. Pero aún más: Honduras fue el laboratorio de los futuros "golpes blandos" donde los poderes Legislativo y Judicial jugarían un rol principal. En Tegucigalpa, el expresidente Zelaya dialogó sobre ese pasado y reveló los aspectos más oscuros del poder. Entre otras cosas, contó cómo la embajada de Estados Unidos en nuestros países confecciona los gabinetes que los presidentes deberán aceptar; por qué el Ejército hondureño decidió a último momento no asesinarlo y por qué él, que toda su vida fue un político de derecha, decidió abandonar a su clase y luchar por un modelo de izquierda para su país.
Telma Luzzani: El golpe de Estado del 2009 contra Honduras es considerado como el inicio de lo que el presidente Rafael Correa llamó "la restauración conservadora" en América Latina, es decir, una ofensiva de Estados Unidos, de los poderes fácticos y de las oligarquías regionales para retomar el poder en toda la región. ¿Qué evaluación hace usted ocho años después?
Manuel Zelaya: Sí, la restauración conservadora comenzó con mi derrocamiento. Este retorno de las derechas agresivas y reaccionarias de América Latina no es coyuntural. Es una respuesta planificada desde Washington por fuerzas que sintieron que estaban perdiendo espacios en la región. Bolivia, Venezuela, Ecuador, como la propia Argentina, iniciaron un proceso de recuperación de bienes que corresponden a la nación, como los servicios públicos o los recursos naturales y esto irritó a las trasnacionales norteamericanas y europeas. Yo, por ejemplo, toqué intereses de las petroleras. Cuando traje a Petrocaribe, dijeron: "Competencia desleal para las trasnacionales del petróleo", porque aquí las compañías norteamericanas y europeas estaban acostumbradas a asociarse con el Estado hondureño y formar oligopolios. También toqué intereses de los bancos al traerles competencias como el ALBA, con financiamiento a bajísimos intereses, igual que el Banco Mundial, pero antiimperialista, democrático y de un bloque de países que trabajan por la solidaridad humana, no por el comercio. Esto irritó a Washington. Entonces se asociaron con los militares, con la élite que ha gobernado Honduras durante siglos y me derrocan violentamente.
TL: ¿Es cierto que lo llevaron a la base militar que ocupa el Pentágono en Palmerola?
MZ: Sí. Ellos entraron a mi casa en la madrugada, sin órdenes de allanamiento, sin ninguna demanda. Entraron violentamente, a los balazos, rompiendo todo y me llevaron.
TL: ¿Cuántos soldados eran?
MZ: Por lo menos 250. Yo, siendo presidente, vivía en mi casa. Es pequeña, tres habitaciones y una sala comedor. Unos 180 metros cuadrados con un patio donde estacionamos los vehículos. Bueno, la casa fue inundada por los militares. Se bajaron 10 comandos de soldados con ropa de combate, encapuchados, sólo se les veía los ojos. Entraron a los gritos, tirando puertas y sometiendo a la guardia presidencial. Era un escándalo. Me subieron a un avión y la primera escala fue en la base de Palmerola. Ahí se reabasteció de combustible. Yo al principio pensé que íbamos para Cuba o Venezuela pero me bajaron en Costa Rica.
TL: ¿Usted bajó en la base de Palmerola o fue sólo para reabastecimiento?
MZ: Los militares que me tenían cautivo bajaron y se reportaron ante los jefes de la base. Yo miraba por la ventanilla. Hay dos jefes ahí porque es una base mixta hondureña y norteamericana. Se reportan y luego me llevaron a Costa Rica. Ahí me abandonaron en un aeropuerto. Me quedé solo, en ropa de dormir. ¡Imagínate! Un presidente de Centroamérica… Yo me dije: ¡Qué miseria la de estos países, qué farsa la democracia, qué sistema más oprobioso el de América Latina! Un grupo de militares con una élite perniciosa asociada con los halcones de Washington saca a un presidente electo democráticamente y lo bota en el aeropuerto de un país vecino.
TL: Con una fuerza de 250 personas.
MZ: Militares, no civiles. Militares armados hasta los dientes, con granadas, chalecos… Y por el cielo de Honduras empezaron a volar helicópteros, aviones de combate sembrando terror en la población. Fue un golpe de Estado militar a la antigua. Después le entregaron el gobierno a los civiles y ese mismo día fueron al Congreso y dijeron que yo había firmado una renuncia. Como pasó con Salvador Allende en Chile ¿te acuerdas?
TL: Y también con el presidente Hugo Chávez en 2002, salvo que después se desmintió que él hubiera firmado cualquier renuncia.
MZ: Igual conmigo. La renuncia era falsa. Yo la desmentí desde Costa Rica, pero siguió el proceso igual. EEUU al principio condenó el golpe pero a los pocos meses se unió al golpismo para hacer elecciones bajo fuego, lo mismo que hacen en Afganistán, en Iraq, en Libia, en todos los países que invaden. Y desde aquel 2009 para acá, en Honduras se ha instalado una dictadura militar con fachada civil, fachada legal, que la dirigen los dos partidos tradicionales que me sacaron del poder. Por eso afirmo que la restauración conservadora en América Latina es un proceso bien planificado. Pero también digo que no tiene futuro porque surge como una respuesta reaccionaria de las cúpulas frente a la demanda del pueblo ante el fracaso del modelo neoliberal. El capitalismo patriarcal y patrimonial fracasó en los 90, en 1998 aparece Hugo Chávez, el Socialismo del siglo XXI y hoy están intentando otra vez parar esa demanda del pueblo. Pueden detenerla por un tiempo, ponerle diques y obstáculos, pero los pueblos siguen avanzando. Yo no creo que pueda sostenerse mucho tiempo este retorno de la derecha en Latinoamérica y el Caribe.
TL: Hay quienes sostienen que esto es posible porque existe además un Plan Cóndor mediático.
MZ: En Paraguay destituyeron a Fernando Lugo por la fuerza, en Honduras a mí, en Brasil a Dilma Rousseff también por la fuerza. Es decir que la restauración conservadora lleva conspiración. Combina ataques mediáticos, fuertes engaños publicitarios y fraudes electorales. La restauración es violenta. No es pacífica, ni democrática. No conozco las interioridades del proceso político en Argentina, pero creo que el kirchnerismo, representado Cristina Kirchner, está sometido a un ataque mediático salvaje. Esa matriz mediática hace que el pueblo sea engañado. El voto de un pueblo que no tiene información oportuna, objetiva, que no tiene la capacidad de discernir, es un voto falso, engañoso. La elección de Mauricio Macri es un fraude político.
TL: ¿Qué opina de lo que está pasando en Venezuela?
MZ: El objetivo es evidente. La Revolución Bolivariana es un símbolo latinoamericano y caribeño, como lo fue la Revolución Cubana. Cuba nunca se venció ni fue derrotada. Murió Fidel después de sufrir 600 atentados y Cuba sigue manteniendo la dignidad que necesitamos los pueblos para sobrevivir. Ahora han acrecentado la agresión contra Venezuela, contra Nicolás Maduro. Todo latinoamericano que tenga el mínimo de conciencia colectiva, de querer el bien común para estos pueblos, debe de estar al lado de Maduro y la Revolución Bolivariana, acechada, rodeada, cercada, conspirada internamente con columnas que, como caballos de Troya, agreden a su pueblo. Entonces, si nosotros admiramos a Cuba por lo que resistió durante más de 50 años, y sigue resistiendo el bloqueo, debemos de admirar también lo que el pueblo de la Revolución Bolivariana está soportando en condiciones inclusive peores porque Venezuela no es una isla, tiene fronteras con Colombia, con Ecuador, con Brasil. Y luego, Barack Obama hace un decreto diciendo que Venezuela es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Imagínate, esa potencia que es millones de veces más grande diciendo que Venezuela es un peligro. ¡El peligro son ellos para la humanidad! El Goliat declarando que David es una amenaza con su honda. Venezuela tiene problemas porque el imperio está acechándola y rodeándola. Pidámosle a EEUU que saque sus narices de Venezuela.
TL: El actual presidente Donald Trump ha dado un giro de 180 grado respecto a lo que prometió durante su campaña en relación China y Rusia ¿Qué cree que pasó?
MZ: Yo siempre lo dije: el imperio es más fuerte que sus presidentes. Los pueblos eligen a sus presidentes pensando que son los que mandan. Yo que estuve sentado en la silla presidencial sé que te dejan gobernar y mandar únicamente si obedeces las órdenes tanto del imperio de turno, como de la oligarquía mediática, económica y militar que gobiernan nuestros países. Si estás en contra de ellos, tienes a los medios nacionales y a las principales cadenas de radio y televisión del mundo encima, a los bancos y a las transnacionales encima. Inclusive las iglesias, las ONGs, los sectores reaccionarios en las universidades, todos se te vienen en contra cuando tú estás realmente queriendo hacer reformas sociales en pro del bien común. A mí, en este pequeñito país, siendo presidente, me derrocó la élite de aquí asociada con los norteamericanos y los militares. Y a Trump lo está venciendo el complejo militar industrial de su país. Él es un empresario. Llegó a la Casa Blanca con sus ideas de cómo gobernar el país y el mundo. Pero cuando le empiezan a explicar los réditos económicos que logran invadiendo, haciendo la guerra, sometiendo países para apropiarse de sus recursos naturales, entonces él empieza a comportarse como cualquier presidente de una potencia que conspira contra la paz. Pensar que Trump puede sobreponerse al imperio es una quimera. Tiene de espaldas el imperio. A él lo pueden aplastar el día que quieran. El imperio lo está venciendo.
TL: Ud. era un dirigente de derecha. ¿Por qué razón cuando ganó la presidencia adoptó políticas de izquierda? ¿Su clase social, la de la derecha, le perdonó ese vuelco?
MZ: No. No me lo van a perdonar nunca, aunque yo ya les perdoné a ellos el daño que nos han hecho. Y me vine de la derecha, donde estuve muchos años, a la izquierda porque la razón histórica, inteligente, sensible, humana, está de este lado. La historia la construyen los pueblos, no las élites. Yo tenía un sueño, una esperanza, una quimera. Me metí en política a los 30 años, cuando vino la democracia después de gobiernos militares. Pasé desde una aldea en una zona rural y después de 25 años de una lucha titánica llegué al punto de ser presidente de Honduras. Luché 25 años. Todos los días. Abandoné todo: empresa, familia, todo para irme a la lucha política y llegué a la presidencia. Y ahí me senté con la cúpula militar, con las élites económicas, las mediáticas, las empresariales, con las iglesias y con el imperio.
TL: Con la embajada.
MZ: Más que la embajada: con el Departamento de Estado, el Departamento de Comercio, el Comando Sur, la Unión Europea, que fueron parte de todo ese proceso. Yo me senté con los organismos internacionales de tú a tú. Con el Vaticano. Me senté pues a hablar y a ver las cosas en la realidad. Entonces un amigo que estaba presidiendo las compañías petroleras en Honduras me dijo la verdad: "¡Ni un penique, presidente! Es nuestro dinero, nos ha costado demasiados años ganarlo en nuestras compañías trasnacionales. Corresponde a concesiones, a contratos que hemos hecho y ni un penique le vamos a ceder al Gobierno". Yo les demostraba que esas ganancias eran fruto de precios indebidos, que sus actividades económicas no respetaban ni siquiera las reglas del sistema capitalista. Y les dije: "Ustedes están aquí con políticas económicas fraudulentas, con monopolios, poniendo precios injustos, sacrificando a este país, ¿cómo es que no podemos llegar a acuerdo?" Ellos me apoyaron para llegar a presidente, pero cuando llegué querían que fuera su gendarme, su operador, querían que les autorizara absolutamente todo. ¿Cómo podía permanecer de ese lado de la historia? Si allí lo único que se busca es el poder por sí mismo, ni siquiera el dinero. Lo único que se busca es el beneficio para quienes ya les sobra absolutamente todo, donde yo siempre estuve, pero creí que tenía en ese momento la capacidad de convencerlos. Y no. ¿Sabes cuál fue la primera petición que me hizo la Casa Blanca? Que le diera una visa de asilo diplomático a Posada Carriles, al terrorista. ¿Cuál fue la primera petición aquí en Honduras? Que nombrara el gabinete de gobierno que ellos habían diseñado en la embajada.
TL: Así directo.
MZ: Así directo. Me dijeron: "Aquí está la lista de las personas que usted va a nombrar en su gabinete, para que la analice". Así dominan nuestros países. Entonces cuando tú llegas y ves esa realidad, ¿cómo puedes permanecer en un lugar que sabes que es la desgracia de la humanidad? Tienes que cambiar. Entonces, lo primero que hice fue hablarle a Chávez para que me ayudara con petróleo. Hablé con Cristina Kirchner, con Lula. Honduras no tenía relaciones con los países de la región. Nunca había venido un presidente de Brasil a este país hasta que yo traje a Lula. Me uní al bloque antiimperialista del ALBA, escuché las demandas populares, empecé a trabajar con los sindicatos, los obreros, los maestros, los campesinos pero también con los agricultores, los ganaderos y los empresarios. Empecé a trabajar en una óptica eminentemente pluralista ideológicamente y democrática. Pero es mentira que ellos quieran la democracia. Lo que quieren son concesiones para sus privilegios económicos y llevarse todo.
TL: Pero usted no se opuso al modelo capitalista.
MZ: Yo no me opongo a que haya grupos empresariales económicos fuertes. ¡Que hagan el dinero que quieran! Como presidente me opuse a que les nieguen a los demás la posibilidad de tener una oportunidad, de sentirse seres dignos, con libertad de tomar decisiones. Denuncié la forma farisea y falsa de los discursos que hacen las potencias sobre la democracia en nuestros países. Yo les decía: "¿Cómo es que como presidente no puedo subirle los derechos al pueblo porque se oponen los principales poderes fácticos?" Ahí empezó mi cambio. No pensaba en izquierda o derecha, sino en cómo hacer el bien común. No quise llegar a la presidencia para pasar sin pena ni gloria, sino someterme a cualquier sacrificio para decir la verdad. El día del golpe de Estado, los militares dijeron que la orden era matarme. ¿Me dejaron vivo? Pues que me aguanten, porque cada segundo desde que me dejaron vivo les he demostrado que siguen estando equivocados, y la conciencia que se crea en todos estos pueblos cada día es mayor. Nadie nos va a regalar a nosotros ni libertad, ni independencia, ni soberanía, ni Estado de derecho, ni república, ni derechos de solidaridad con los pueblos. Eso se gana luchando y hay que estar dispuesto, en ese sentido, al sacrificio.
TL: ¿Sabe por qué no cumplieron la orden de matarlo?
MZ: No me mataron porque los militares hondureños se opusieron a mi muerte. Hubo dos sesiones en la que ellos deliberaron y votaron. Ahí el ejército decidió que me iban a sacar pero no me iban a asesinar.
TL: ¿La orden de matarlo vino del sector civil?
MZ: Un civil no le ordena a un militar. No sé de dónde vino la orden pero puedo suponerlo: a un militar le ordena otro de mayor jerarquía. Para mí la orden vino de los rangos de estrellas que gobiernan el mundo. Y aquí estoy, diciéndole la verdad para que los pueblos abran los ojos, como decía nuestra luchadora Berta Cáceres, "¡Despierta, humanidad!".



jueves, 25 de mayo de 2017

LA VERDADERA HISTORIA DEL SUPUESTO ATAQUE QUÍMICO EN SIRIA

Yusuf Fernández

El pasado miércoles, EEUU, Reino Unido y Francia presentaron una resolución anti-siria en la ONU basándose en informaciones falsas, según denunció la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova.
Los países occidentales actuaron de nuevo en base a la campaña iniciada por los grupos terroristas de Idleb, en primer lugar por el Frente al Nusra, vinculado a Al Qaida, y por el opositor Observatorio Sirio pro-Derechos Humanos, detrás del cual se halla un solo individuo, Rami Abdurrahman, que desde su despacho en Londres insiste en conocer todo lo que ocurre en Siria hasta el punto de ser citado continuamente por agencias como AFP como fuente de los acontecimientos en ese país.
Los Cascos Blancos, vinculados al Frente al Nusra, son otra fuente manejada por los medios occidentales en relación a Siria. Este grupo, subvencionado por los gobiernos occidentales, ganó recientemente el Oscar por un documental, a pesar de lo cual su cinematógrafo principal, Jalid Jatib, vio denegada la entrada en EEUU por el Departamento de Seguridad de la Patria de EEUU siguiendo el principio de los militantes son buenos en Siria pero malos en Occidente.
Numerosos medios y periodistas en Occidente han dejado claros los vínculos que unen a los Cascos Blancos con Al Nusra, que fueron calificados recientemente por Abu Jaber Al-Sheikh, el líder de Tahrir al Sham (el nuevo nombre adoptado por al Nusra y sus aliados) como “los soldados ocultos de la revolución” en un vídeo que circula en YouTube y las redes sociales.
En base a tales fuentes y apenas 24 horas después del ataque terrorista contra el metro de San Petersburgo en Rusia, una vasta campaña de mentiras e intoxicación fue lanzada por los medios que apoyan a los terroristas en Siria, árabes y occidentales, contra el gobierno sirio, acusándolo de “gasear a los habitantes de Idleb”.
Esta nueva campaña ha sido lanzada además pese a que Damasco destruyó en 2014 todos sus arsenales químicos bajo la égida de la ONU y este proceso fue confirmado por los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). El experto ruso Said Gafurov dijo, en este sentido, a Sputnik que “los norteamericanos saben perfectamente que Siria no tiene armas químicas. Damasco abandonó este tipo de armas en 2014. Ellas han sido destruidas. Los norteamericanos pagaron el proceso, que fue llevado a cabo usando tecnologías rusas. Ellos son conscientes de eso. Eso es por lo que sus alegaciones son declaraciones vacías que no deben ser tomadas en serio”.
El analista de defensa ruso, Igor Nikulin, un antiguo miembro de la Comisión de Armas Químicas y Biológicas de la ONU, también dijo que EEUU reconoció que Damasco destruyó sus armas químicas en 2014.
“El entonces presidente de EEUU, Barack Obama, informó de ello personalmente y tomó todo el crédito por este hecho, mientras que la OPAQ recibió el Premio Nobel de la Paz. No hay premio más alto que el Premio Nobel en el mundo. En otras palabras, puede ser visto como una prueba matemática absoluta de que todas las armas químicas de Siria fueron destruidas. Los inspectores de la ONU estuvieron presentes durante el proceso de eliminación”.
El único grupo que posee ahora ese armamento es el Frente al Nusra, que lo ha usado en el pasado contra civiles. La existencia de sustancias químicas por parte de Al Nusra y de fábricas e instalaciones donde tales armas se producen ha sido denunciada ya por Siria hace tiempo a la OPAQ y a la propia ONU.
Rusia ha señalado precisamente las similitudes entre los gases de Jan Sheijun y los utilizados por los terroristas en Alepo, en el área de Maarat Umm Haush, en noviembre de 2016 y que hirieron a unas 40 personas, sin que los países occidentales, que han estado protegiendo al Frente al Nusra en los pasados años, reaccionaran en modo alguno.
Otro punto de interés aquí es que “cuando el Ministerio ruso de Defensa se dirigió al liderazgo de la OPAQ “con la petición de que enviara urgentemente sus expertos a Alepo para participar en la recogida de análisis” la organización se negó alegando temas de seguridad. No existió nunca, sin embargo, “un tema de seguridad” cuando los países occidentales acusaron falsamente al gobierno sirio de utilizar armas químicas.
Algunos regímenes de la región, que patrocinan el terrorismo en Siria, han visto en esta campaña una nueva oportunidad para repetir el escenario que fracasaron en lograr en agosto y septiembre de 2013, es decir, una intervención militar directa contra el gobierno del presidente Bashar al Assad. Rusia ha sido también objetivo de esta campaña, que coincidió además casualmente con el atentado terrorista de San Petersburgo, en un intento general de presionar a Moscú para que abandone a su aliado sirio y permita la instalación de un régimen terrorista sectario en Damasco de tipo talibán y títere de los regímenes de Qatar, Arabia Saudí y Turquía, que son los tres grandes aliados de Occidente en la región y principales patrocinadores del terrorismo takfiri en el mundo.
Sin embargo, este objetivo ha fracasado y tanto el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, como el ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, han dejado claro que Rusia seguirá apoyando a Siria en su lucha contra el terrorismo y que este tipo de provocaciones no servirán a los países occidentales ni a sus aliados regionales para lograr sus propósitos. En este sentido, la oposición de Rusia y China servirán, como en 2013, para frenar los propósitos agresivos de las potencias occidentales y sus aliados regionales.

Artículos de Yusuf Fernández

http://spanish.almanar.com.lb/75638

LA VERDADERA HISTORIA DEL SUPUESTO ATAQUE QUÍMICO EN SIRIA
El Ministerio de Defensa de Rusia desmintió todas las acusaciones contra el gobierno sirio en relación al supuesto ataque con sustancias químicas en la localidad de Jan Sheijun, en la provincia de Idleb.
La Defensa rusa aseguró que la aviación siria realizó un ataque aéreo contra un almacén de los terroristas donde se fabricaban municiones químicas para ser utilizados en Siria e Iraq.
“El 04 de abril entre las 11:30 y 12:30 los aviones sirios atacaron una agrupación de los vehículos blindados y un almacén de los terroristas, ubicados en las afueras de la ciudad de Jan Sheijun”, precisó el portavoz de la Defensa rusa, Ígor Konashénkov, citando los datos de los radares rusos.
El almacén atacado se utilizaba para la producción de los proyectiles con ojivas químicas, subrayó el militar en una reunión con los periodistas.
“Esta misma fábrica suministraba armas químicas para los terroristas en Iraq. El uso de estos proyectiles ha sido confirmado tanto por las organizaciones internacionales como por las autoridades (iraquíes)”, explicó.
Además, esas mismas municiones fueron utilizadas en Alepo en otoño del año pasado. En aquel entonces, los especialistas rusos entregaron los datos sobre el uso de varias sustancias químicas por los terroristas a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), recordó Konashénkov.
“Los síntomas de la intoxicación tras los ataques de otoño en Alepo son iguales a los que se pueden ver en las grabaciones de Jan Sheijun, difundidas en las redes sociales”, agregó.
“Afirmamos que esta información es objetiva y veraz”, aseveró Konashénkov en conclusión.
El martes 04 de abril la Coalición Nacional de Fuerzas Opositoras y Revolucionarias de Siria denunció 80 muertos y 200 heridos a causa de un ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun en la provincia de Idleb del que acusó a las tropas gubernamentales.
Por su parte, el Mando del Ejército de Siria declaró que las fuerzas sirias no emplearon armas químicas en los ataques “ni en Idleb ni en otra parte del territorio sirio”.
La ONU inició una investigación del incidente mientras la OPAQ se declaró “preocupada” por los reportes sobre el presunto uso de armas químicas.
No obstante, EEUU y otros países, como Canadá, responsabilizaron al Gobierno sirio del “ataque químico” sin esperar los resultados de la investigación de la ONU.

Fuente: Al Ahed News

AnnurTV

http://annurtv.com/la-verdadera-historia-del-supuesto-ataque-quimico-en-siria/


HACKER ASEGURA QUE ATAQUE QUÍMICO EN SIRIA ES OBRA DE EL PENTÁGONO


Afirma hacker acceso a correos de coronel del ejército americano que vinculan el ataque químico en Siria con El Pentágono 
Washington.- Un hacker de los Estados Unidos, subió a su sitio web http://pastebin.com/zeXpsRnh, los detalles de una conversación entre Anthony Jamie MacDonald, director general de Personal de la oficina de Operaciones y Planes del Jefe Adjunto del Estado Mayor de Inteligencia del Ejército y su esposa sobre los hechos en Siria en donde al parecer, se externa que fueron obra de El Pentágono.
El pirata informático dijo que logró acceder a la información personal del coronel misma que se puede ver en el portal www.pastebin.com y que pone en tela de juicio los alegatos americanos de que el ataque químico fue obra de el gobierno sirio.
En un correo que aparece en la página, el coronel Anthony envía un mensaje a Eugene Furst, a quien felicita por la “exitosa operación” y adjunta el enlace del ataque químico aparecido en el Washington Post del 21 de agosto pasado.
Además se menciona la correspondencia entre Jennifer, la esposa del coronel MacDonald con un amiga suya que confiesa que no puede dejar de pensar en los niños que fallecieron en ese “terrible ataque con gas” en Siria y afirma: “Yo también me asusté. Pero Tony (Anthony) me consoló. Dijo que los niños no resultaron heridos, fue hecho para las cámaras (medios). Así que no te preocupes querida mía”, contesta Jennifer.
Aunque la versión del hacker está todavía en duda, cabe destacar que las informaciones sobre el número de muertos en el ataque son contradictorias porque mientras Estados Unidos asegura que son mil 426 muertes, Rusia asegura que se trata de 500 y Francia dice que son 281.


martes, 23 de mayo de 2017

"En Venezuela la oposición hace ver a Caín como si fuera Abel"

El poder económico venezolano, en defensa de sus intereses, marca la agenda de los medios de comunicación de las corporaciones afines. El mensaje: invisibilizar al chavismo y derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro.
Marco BelloReuters
Si sintonizara un noticiero fuera de Venezuela, ¿qué vería?, ¿cómo interpretaría esas imágenes?, le pregunta RT a Freddy Fernández, periodista y analista de medios.
"La gente afuera solo consume que en Venezuela hay unas movilizaciones supuestamente pacíficas, que están siendo reprimidas y que no existe ningún apoyo al Gobierno en el país", dice.
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En su opinión, en la nación suramericana existe "una rebelión de la élite", debido a que los sectores privilegiados fueron desplazados del poder político, tras la llegada de Hugo Chávez en 1999, y quieren recuperarlo.
Aunque esa élite perdió el poder político, no perdió el económico, en su punto de vista. "Su conexión con las grandes corporaciones en el mundo es normal", lo que explica su alianza con los medios transnacionales de la derecha.
"Si entendemos esto, entendemos que la mediática mundial está comprometida en acabar con el Gobierno popular de Nicolás Maduro", agrega.
Caín y Abel
La información sobre Venezuela es presentada como "si Caín fuera Abel y Goliat asegurara que es David", afirma Fernández, quien toma como referencia esos personajes bíblicos que se contraponen.
La derecha se presenta en el exterior como golpeada por la crisis y el hambre y, según refiere, "es un tema que jamás les ha tocado, es una oposición millonaria, sostenida en dólares desde afuera, sustentada en partidos y ONG financiadas directamente desde EE.UU.".
En su punto de vista, los sectores poderosos "no ven a los seguidores del chavismo como seres humanos sino como tipos detestables dignos de ser eliminados".
"Hay una construcción cultural que llevan mucho tiempo realizando: la deshumanización del chavismo".
Según este discurso, "los chavistas son un grupo de gente que no alcanza la categoría de seres humanos, son delincuentes, personas con limitaciones intelectuales que accedieron al poder y que dañan a la clase media y los empresarios".
Para ello, explica, se valen de medios de comunicación y redes sociales, que en su opinión "contribuyen a la eliminación del otro, a borrar lo que no me gusta y a quedarme con quienes dicen lo mismo que yo".
Diccionario de la derecha
Es común ver en los medios aliados con la oposición términos que distorsionan la realidad venezolana.
Se usan palabras como "jóvenes", "estudiantes", "pueblo", cuando se habla de actos de violencia llevados a cabo por grupos de choques pagados por la oposición en contra de personas e infraestructura pública.
"Los presentan como 'jóvenes soñadores' que aspiran a la libertad y tratan de lograr imagen que muestren represión".
No se menciona que esas actividades ocurren en su mayoría en "zonas gobernadas por partidos comprometidos con los intentos de golpe de Estado", dice.
Por ejemplo, en Caracas, generalmente la violencia se desata en el estado fronterizo de Miranda, gobernado por Henrique Capriles, quien resultó perdedor en las elecciones contra Nicolás Maduro el 15 de abril de 2013. Esa noche, en una alocución televisiva, llamó a sus seguidores a no aceptar los resultados y a descargar la rabia, lo que causó el asesinato de 11 militantes del chavismo.
La 'dictadura'
En contraste, para hablar sobre el Gobierno, las palabras más utilizadas por la mediática son: "dictadura", "régimen", "represión".
A pesar de la supuesta dictadura resulta paradójico que "quienes participan en estas actividades lo hacen abiertamente, se emiten mensajes por las redes sociales, dan su opinión por emisoras de radio y periódicos, sin que eso suscite algún problema para su vida cotidiana", afirma el periodista venezolano.
"Se oculta cualquier movilización del chavismo y cualquier expresión de apoyo a la revolución bolivariana. Los medios actúan como si la realidad del país no existiera y lo único que hay es confrontación contra el Gobierno".

Fuente: RT.

viernes, 19 de mayo de 2017

¿Es hora de disolver la Organización de Estados Americanos?

Por Carlos Santa María


Definitivamente sí. Y las razones proceden de esta institución misma denominada por analistas serios como Ministerio de Colonias, debido fundamentalmente a su forma vasalla de proceder en América, obedeciendo en la mayoría de decisiones al gobierno estadounidense.
Su origen es la Conferencia Internacional Americana de Bogotá en 1948 con el objetivo de desarrollar la democracia y la libertad continental, a partir de la orientación eficaz de Washington. No obstante, destaca en su historia el silencio ante las dictaduras militares, los golpes suaves, respecto a las desapariciones forzadas y a los asesinatos de periodistas, líderes políticos y sociales, su apoyo al neoliberalismo, el narcotráfico, las bases militares y las guerras económicas, en un proceso intervencionista y golpista. La primera bandera de la extrema derecha en la OEA fue el derecho a la libertad de expresión, enriquecido con un arsenal mediático de comunicación privada donde manipulan la realidad con total impunidad.
Cabe resaltar su posición en Punta del Este, Uruguay, en enero de 1962, donde el Comandante Ernesto Guevara denunció a USA por su constante desestabilización de la revolución cubana y los intentos de invadir el país; asimismo, por la política de domesticación de América Latina, posición que condujo a la expulsión de Cuba del organismo y al rompimiento de relaciones diplomáticas con ella de todas las naciones miembros, excepto México.
Este permanente beneficio que obtienen las élites americanas de la OEA se subraya por el mutismo cómplice en el derrocamiento del presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, la invasión a Playa Girón en abril de 1961 y el desembarco de marines estadounidenses en República Dominicana en 1965 (1).
Destaca nuevamente la “neutralidad” frente a la invasión inglesa a Las Malvinas (1982), el asesinato del Primer Ministro de Grenada, Maurice Bishop, en 1983, mirando hacia otro lado en los conflictos bélicos de Centroamérica y ante la invasión a Panamá en 1989. La OEA calló al conocer la Operación Cóndor, plan organizado por la CIA para destruir soberanía e instaurar dictaduras afectando a Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, donde el asesinato, desaparición y mutilación, fueron herramientas de represión que desarticularon la oposición democrática.
Venezuela parece ser en este siglo el principal país a desestabilizar pues la Organización de Estados Americanos no condenó el golpe de estado y caos programado en abril de 2002, ni en el 2014, ni la violencia bachaquera, proponiendo la activación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA con el fin de aislar a dicha nación avalando la brutal guerra económica que propicia conflicto, escasez, acaparamiento, contrabando, liderazgo violento, paramilitarismo e invasión (2).
Tres hechos son importantes de analizar: uno, en junio de 2009 la Asamblea General de la OEA, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, eliminó la resolución que en 1962 expulsó a Cuba de ese foro, sosteniendo la incompatibilidad del marxismo-leninismo con el Sistema Iberoamericano y que el alineamiento con el bloque comunista quebrantaba la unidad y solidaridad del hemisferio, lo que corrobora la ideología intransigente de Washington. Dos, la OEA fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y ninguna reforma podría cambiar su naturaleza, ni su historia, por eso Cuba jamás regresará, ha escrito Fidel Castro.
Tres, América Latina debe apostar por mecanismos regionales de integración donde la complementariedad, el respeto y la solidaridad sean sus principios para las relaciones entre los pueblos. Posiblemente la actitud más digna sería el desacato a todas sus resoluciones por representar a un solo país, Estados Unidos, lo que demostraría a quien está supeditado políticamente en tanto órgano de poder, denunciando persistentemente su atroz historia de “infidelidades” con la verdad, la democracia y la justicia social en América.
Tal vez la Carta Democrática debería aplicarse a países que han sufrido una cruenta represión o guerra civil como México, Colombia, Honduras, Paraguay, entre otros; aplicarla a gobiernos neoliberales que auspician los golpes “suaves” o violentos como Honduras, Paraguay y Brasil; aplicarla a la violación de los derechos económicos como en Perú, Argentina o Chile; aplicarse a las cruentas dictaduras de los setenta, las que nunca fueron excluidas de este órgano.
En lo que concierne a Almagro, reconocido funcionario de ultra derecha que ostenta el cargo de Secretario General, no es necesario hablar ya que su rol persecutor de Venezuela se ha convertido en su principal tarea, obviamente compartiendo las indicaciones entregadas por el Pentágono y llevando al límite la función de dicha organización como instrumento ideológico de las grandes élites dominantes en América Latina. Como ha sido comprobado, no ha sido la OEA un organismo autónomo y soberano que haya realizado fuertes acciones en apoyo a los gobiernos populares. Por el contrario, siguiendo las órdenes del gobierno estadounidense siempre ha atacado a las naciones que han iniciado proyectos de independencia social.
Cabría preguntarse si la postura de la Asamblea Nacional de Nicaragua, que por unanimidad rechazó la iniciativa de ley Nica Act 2 que impulsa el Congreso de USA para controlar el financiamiento de entidades bancarias multilaterales, sería aceptado por los representantes en la OEA, especialmente bajo el argumento de la Casa Blanca según el cual en esta nación centroamericana no existe democracia y es un país vulnerable ante el lavado de dinero. La respuesta es evidente. 


jueves, 18 de mayo de 2017

Venezuela y Estados Unidos: pulseada por el petróleo

Estados Unidos es, por lejos, el país de todo el mundo que consume la mayor cantidad de petróleo.
Por Marcelo Colussi
Venezuela y Estados Unidos: pulseada por el petróleo 
Entre su enorme parque industrial, la inconmensurable cantidad de vehículos particulares y medios masivos de transporte que movilizan a su población y el monumental aparato militar de que dispone (más su reserva estratégica, calculada en 700 millones de barriles), su consumo diario de oro negro ronda los 20 millones de barriles. Quien le sigue, la República Popular China, llega apenas a la mitad de esa cifra: unos 10 millones de barriles diarios.
Esa cantidad monumental de hidrocarburos la produce el mismo país en su subsuelo: aproximadamente el 60 % de ese petróleo sale del mismo Estados Unidos. De hecho, es uno de los más grandes productores mundiales de ese producto. Pero tanto es su consumo, que el 40 % de lo que quema diariamente proviene de fuentes externas. Contrariamente a lo que la percepción generada por los medios de comunicación puedan hacer creer, de este total de petróleo importado, la mayor parte no viene de Medio Oriente y el Golfo Pérsico (que aporta un 35% de las importaciones) sino del Hemisferio Occidental (65 %): Canadá, México, Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela. De hecho, este último provee alrededor de un 12 % de lo que se consume en la potencia norteamericana.
El interés prioritario del gobierno de Estados Unidos por mantener bajo control el Medio Oriente, África y Latinoamérica radica en las reservas petrolíferas que allí se encuentran (más otras reservas estratégicas, como gas, agua dulce, determinados minerales, biodiversidad de las pluviselvas tropicales). Venezuela, para su desgracia, posee las más grandes reservas petrolíferas del mundo, al menos de las conocidas hasta ahora.
¿Por qué para su desgracia? Por dos motivos: el primero (que no es el del interés prioritario en el presente análisis, pero que no puede soslayarse), porque durante todo el siglo XX la existencia de esta riqueza llevó a impulsar un capitalismo rentista que impidió un desarrollo armónico, equilibrado y sostenible en el tiempo. De hecho, este recurso natural generó una aristocracia petrolera que vivió parasitariamente por décadas, sin producir ninguna otra cosa que burocracia, al lado de grandes mayorías paupérrimas, quitándole al país la posibilidad de impulsar una industria propia, e incluso un agro autosuficiente.
Esa cultura rentista-urbana ayudó a despoblar las áreas rurales creando ciudades como Caracas, verdaderos monstruos urbanísticos que dieron cobijo a miles y miles de desplazados internos que venían en busca del paraíso de esta supuesta bonanza económica que traía el “dinero fácil”, pero que no sirvió más que para crear un sociedad bastante disfuncional, plagada de Miss Universos y adoración por Miami y el despilfarro, pero sin base de sustentación genuina más allá de los petrodólares, junto a barriadas populares paupérrimas añorando alguna migaja del famoso “derrame”. Esa cultura rentista que se extendió por décadas, hedonista incluso, dio como nefasto resultado no producir más alimentos sino contentarse (¿enorgullecerse?) con importarlos. La seguridad alimentaria es una condición mínima e indispensable para la autonomía de un país; y Venezuela, tierra tropical sumamente fértil, pese al flujo interminable de divisas provenientes del petróleo, nunca la logró. Años de proceso bolivariano no han conseguido terminar con la dependencia del oro negro (aproximadamente la mitad de su ingreso sigue siendo la cuenta petrolera).
Pero el segundo motivo por el que hablar de desgracia para la suerte de los venezolanos es el estar asentados sobre una reserva fabulosa. Por lo pronto, los petróleos bituminosos de la Franja del Orinoco aseguran abastecimiento, al ritmo mundial actual de consumo, por lo menos para 50 años más.
La estrategia imperial de Washington sabe que necesita petróleo para el mantenimiento de su “american way of live” (léase: consumo desenfrenado, que no cesa a pesar de la crisis que se vive desde el 2008). Ese consumo necesita en forma creciente del petróleo. El capitalismo, pese a saber de la catástrofe ecológica que este modelo de desarrollo suscita, no puede parar en su voracidad, dado que en su arquitectura interna necesita del oro negro como savia vital. “Así como los gobiernos de los Estados Unidos [y otras potencias capitalistas] necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compañías petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petróleo en todo el mundo y las rutas de transporte” (James Paul, en el informe del Global Policy Forum).
La cultura del petróleo, que no es sino decir “el capitalismo”, se alimenta de este producto de manera imprescindible. Van indisolublemente asociados. El Socialismo del Siglo XXI no pudo (no quiso, no supo) cambiar esa tendencia.
La desgracia para Venezuela es que las reservas de petróleo que no están bajo suelo estadounidense, para Washington es como si estuvieran. Dicho de otra forma: la prosperidad de la principal potencia capitalista necesita esas reservas al costo que sea. Eso explica la volatilidad suprema del Medio Oriente, con un Israel que juega el papel de “sucursal hiper armada” de Estados Unidos (con poder nuclear no declarado oficialmente), las continuas e interminables guerras en África sub-sahariana, y la agresividad sin par demostrada contra Caracas. ¿Por qué? Porque ahí está parte del reaseguro de esa forma de vida (irracional e irresponsable) que generó el capitalismo. Que la degradación ambiental generada por los gases del efecto invernadero negativo producto de la quema de petróleo nos estén ahogando, al capitalismo no le importa. Business are business.
Venezuela, con su Revolución Bolivariana iniciada con Hugo Chávez, no es, en sentido estricto, un país socialista donde terminó de una vez el capitalismo. Así como no lo son –o son procesos complejos, confusos a veces– otros modelos sociales populares y nacionalistas que han tenido o están teniendo lugar en Latinoamérica en estos últimos años, que le hacen alguna cosquilla al capitalismo o al imperialismo: Brasil con el PT, Argentina con Kirchner o Fernández, Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Correa. En la Franja del Orinoco, en Venezuela y en el medio de la Revolución Bolivariana, siguen operando compañías multinacionales privadas, que repatrían ganancias a sus casas matrices, como las estadounidenses Chevron/Texaco o la Exxon/Mobil, la británica British Petroleum, la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, la francesa Total, la argentina Pérez Companc, la española Repsol. De hecho, el gobierno bolivariano fijó en un 50% de lo facturado las regalías que esas empresas deben pagar al Estado venezolano.
Entonces, si las multinacionales petroleras no han cerrado su negocio en Venezuela, y aún con esa alta carga impositiva continúan operando muy felices, ¿por qué esta agresividad tan grande de Washington hacia la Revolución Bolivariana?
El analista político colombiano-venezolano Ramón Martínez lo dice claramente: “Hay una intención de la derecha internacional de detener cualquier proceso de democratización popular, de avance hacia planteos sociales que le den protagonismo a los trabajadores, por lo que se hace cualquier cosa para detener esos cambios, tal como vemos que se está realizando en Venezuela (…). La idea es sacar de en medio cualquier proceso que se plantee soberanía nacional. Sabemos que ninguno de estos son gobiernos socialistas en sentido estricto; no son marxistas en sentido clásico, pero sí impulsan mejoras para las grandes mayorías populares. No son gobiernos que llegaron a través de una revolución socialista, pero sí están en contra de las políticas imperiales. Esto le duele a la derecha, y aquí en Venezuela, aunque las grandes empresas mantienen sus negocios, han salido de la dirección política del país. Eso es algo que no perdonan, y por eso mismo el imperio también reacciona”.
Si algo le preocupa a esa geoestrategia de la clase dirigente estadounidense es que no tiene totalmente asegurado el manejo de esa gran reserva de Venezuela (como pareciera que lo sí lo tiene en el Golfo Pérsico). No contar con un gobierno dócil, que se arrodilla mansamente ante su dictado, es una bomba de tiempo. De ahí la obsesión por detener la Revolución Bolivariana a toda costa, primero con Chávez en la presidencia, ahora con Nicolás Maduro.
La estrategia de Washington no repara en nada para lograr su objetivo. En Venezuela, salvo la opción militar, ya ha probado de todo: intento de golpe de Estado, sabotaje petrolero, violencia callejera, desabastecimiento y mercado negro, caos social, desinformación mediática. Desde hace un tiempo se está intentando crear una “crisis humanitaria” generalizada. En realidad, el país no vive la situación caótica que la prensa comercial presenta, pero es sabido –siguiendo al ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels– que “una mentira repetida mil veces termina transformándose en una verdad”, por lo que la matriz de opinión lanzada al público hace de Venezuela un “desastre inhabitable”.
“Venezuela atraviesa un período de inestabilidad significativa el año en curso debido a la escasez generalizada de medicamentos y comida, una constante incertidumbre política y el empeoramiento de la situación económica”, declaró recientemente el Jefe del Comando Sur, el almirante Kurt W. Tidd, en su informe al Comité de Servicios Militares del Senado estadounidense. De ahí que, según la estrategia en marcha, “la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría obligar a una respuesta regional”, agregó el funcionario. ¿Habrá que entender eso como “posibilidad de una intervención militar multinacional encabezada por la OEA”? No sería impensable, sabiendo el papel (triste y lamentable) jugado por ese organismo regional, “Ministerio de Colonias de Washington”, como lo llamara el Che Guevara.
Es más que claro que hay un plan trazado en las altas esferas decisorias de Estados Unidos para intervenir en Venezuela, según puede desprenderse de ese largo historial de sabotajes y agresiones, y también según lo que puede leerse en un documento que circula en la red: “Plan para intervenir a Venezuela del Comando Sur de Estados Unidos: Operación Venezuela Freedom-2”, firmado por su titular, el almirante Kurt W. Tidd, fechado en febrero de 2016. Perder esas estratégicas reservas petroleras no entra en su lógica de dominación.
El supuesto “caos” y la insoportable y vergonzosa “crisis humanitaria” que viviría el país caribeño, en realidad no son tales. Son producto de esa interesada y artera manipulación mediática que prepara condiciones para acciones políticas (¿o militares?). En ese sentido, y con la más absoluta energía, debe denunciarse el plan en juego y pedirse (exigirse) el total respeto a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela.


miércoles, 17 de mayo de 2017

"Tenemos la bomba H": ¿Cómo funciona este arma termonuclear de Corea del Norte?

El delegado de Corea del Norte en Occidente, el español Alejandro Cao de Benós, sostiene que Pionyang está preparado para un ataque nuclear preventivo.
Sue-Lin Wong Reuters
En mitad de la escalada de tensión en aumento entre Washington y Pionyang respecto al desarrollo del programa nuclear norcoreano, el portavoz y representante español de Corea del Norte, Alejandro Cao de Benós, habló con varios medios de comunicación para recordar que el país al que representa está preparado para responder a una agresión nuclear por parte de Washington.

Según Cao de Benós, Pionyang "está perfectamente preparada con armas nucleares y termonucleares". "Tenemos la bomba H", añadió. La H, explicó, es "una bomba termonuclear 100 veces más potente que una nuclear". Con usar tres o cuatro de ellas se puede "acabar con el mundo entero".

Una bomba atómica convencional, como las que EE.UU. lanzó sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, consta de núcleos de átomos de uranio 235 y plutonio 239 que, durante el proceso de fisión nuclear, se dividen en otros átomos más pequeños y así liberan energía.

No obstante, una bomba H o de hidrógeno consta de dos partes: una bomba atómica primaria y otra de combustible secundaria, por lo que en la explosión de este tipo de bombas se producen los procesos de fisión primero y, segundo, el proceso de fusión.

Al explotar la bomba atómica por el proceso de fisión, se calienta y condensa el combustible de la bomba de fusión bombardeándolo con neutrones. Estos se combinan con deuterio y tritio, que se fusionan formando núcleos más grandes y formando helio, que libera una inmensa cantidad de energía.

La bomba más potente conocida fue del Zar, fabricada y probada en Rusia por la URSS en 1961. Su explosión alcanzó los 50 megatones, lo que equivale a una potencia 3.000 veces mayor que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima.




jueves, 11 de mayo de 2017

ÚLTIMA HORA: 50.000 soldados estadounidenses están siendo preparados por McMaster para invadir Siria


Mayor sorpresa la política exterior de Trump (y pesadilla global) pueden estar por venir.
Estamos en las primeras etapas de lo que puede ser un repunte masivo de la violencia en Siria, como asesor de Trump seguridad nacional, el general HR McMaster, está trazando una invasión estilo de George W. Bush de Siria.
En un artículo publicado en Bloomberg por Por Eli Lake titulado, “ Trump dijo que no a las tropas en 
Siria. Sus ayudantes no están tan seguros “, parece que las voces contra la guerra como Steve Bannon ahora han sido reemplazados con halcones pro-guerra como McMaster ... y Trump está firmemente en las garras del campo de guerra.
El pantano está tomando abajo Trump muy rápidamente, y una guerra mundial, con el potencial de destruir la vida en la tierra, está tomando forma.
La escucha de su retórica de campaña, lo último que se puede esperar Donald Trump hacer como presidente sería a escalar una guerra terrestre en el Medio Oriente. Ganó la nominación republicana el año pasado por una campaña contra la guerra tanto de George W. Bush en Irak y la guerra de Barack Obama en Libia.
Pero tan jóvenes presidencia de Trump ha demostrado, muchas de las posiciones de política exterior del candidato no están tan firmemente mantenidos como sus seguidores habían esperado. No se trata sólo de que Trump golpeó el régimen sirio después de un ataque de armas químicas de la semana pasada a los rebeldes fuera de Damasco. No son sólo sus recientes reveses en manipulación de la moneda china y la OTAN. Mayor sorpresa la política exterior del presidente puede estar por venir.
De alto nivel de la Casa Blanca y administración de los funcionarios me dicen que el asesor de seguridad nacional de Trump, el general HR McMaster, ha estado presionando discretamente sus colegas para cuestionar las suposiciones subyacentes de un proyecto de plan de guerra contra el Estado islámico que mantendría una presencia de tropas de tierra ligero estadounidense en Siria. 
Los críticos de McMaster dentro de la administración dicen que quiere enviar a decenas de miles de tropas de tierra del valle del río Eufrates. Sus partidarios insisten en que sólo está tratando de facilitar un mejor proceso interinstitucional para desarrollar la nueva estrategia de Trump para derrotar el califato describe a sí mismo que controla el territorio en Irak y Siria.
A las fuerzas de operaciones especiales y algunas fuerzas convencionales han estado en Irak y Siria desde 2014, cuando Obama dio marcha atrás y ordenó una nueva campaña aérea contra el Estado islámico. Pero hasta ahora, la presencia de Estados Unidos en el terreno ha sido mucho más pequeña y más tranquila que las campañas militares más tradicionales, en particular para Siria. Es la diferencia entre las botas sobre el terreno y las zapatillas en el suelo.
El propio Trump ha sido en diferentes lados de este problema. El prometió durante su campaña que iba a desarrollar un plan para destruir el Estado Islámico. A veces, durante la campaña, dijo que estaba a favor de enviar tropas de tierra a Siria para realizar esta tarea. Más recientemente, Trump dijo a Fox Business esta semana que eso no sería su enfoque para luchar contra el régimen sirio: “No vamos a Siria”, dijo.
Mismo McMaster ha encontrado resistencia a una presencia de tropas de tierra más robusto en Siria. En dos reuniones desde finales de febrero del gabinete de seguridad nacional de Trump, conocido como el comité de los directores, los principales asesores de Trump no han logrado alcanzar un consenso sobre la estrategia del Estado islámico. La Casa Blanca y funcionarios de la administración dicen que el Secretario de Defensa James Mattis, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos Joseph Dunford y el general Joseph Votel, que está a cargo del Comando Central de Estados Unidos, se oponen a enviar más fuerzas convencionales en Siria. Mientras tanto, la Casa Blanca estratega Stephen Bannon ha burlado de McMaster a sus colegas como tratando de empezar una nueva guerra de Irak, según estas fuentes.
Debido a que el gabinete de seguridad nacional de Trump no ha llegado a un consenso, el plan de guerra del Estado Islámico se está debatiendo en el comité de coordinación de la política, el grupo interagencial alojado en el Departamento de expertos en la materia Estado que prepara a los temas de comité y diputados de los directores del comité, después de lo cual alcanza una pregunta escritorio del presidente para una decisión.
La génesis de este debate se inicia con una de las primeras acciones de Trump como presidente, cuando le dijo al Pentágono para desarrollar una estrategia para derrotar al Estado islámico. Primer asesor de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, se opuso el envío de fuerzas convencionales en una zona de guerra complicada, donde estarían los objetivos de Al Qaeda, el Estado Islámico, Irán y Rusia. En breve mandato de Flynn, apoyó un acuerdo con Rusia para trabajar juntos contra el Estado islámico y Siria afiliado de Al Qaeda, similar a la secretaria de Estado una ganga de Obama, John Kerry intentó y no pudo sellar con Moscú.
En el interior del Pentágono, los líderes militares favorecen una versión más robusta de la estrategia de Obama contra el Estado islámico. Esta ha sido una combinación de ataques aéreos y las fuerzas de operaciones especiales que entrenan y apoyan a las fuerzas locales. Los líderes militares están a favor de levantar las normas restrictivas de la participación de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos y el uso de apoyo aéreo más estrecha, como helicópteros de ataque, en futuras operaciones contra la capital del estado islámico en Raqqa.
McMaster sin embargo, es escéptico de este enfoque. Para empezar, se basa principalmente en las milicias kurdas de Siria para conquistar y defender el territorio de mayoría árabe. Jack Keane, un general retirado del ejército de cuatro estrellas que se encuentra cerca de McMaster, quien reconoció esta semana que las fuerzas kurdas han estado dispuestos a luchar contra el Estado islámico, mientras que las milicias árabes han luchado principalmente contra el régimen de Assad.
“Nuestros muchachos de operaciones especiales creen con razón que esta era una fuerza probada que podría pelear”, dijo Keane de los combatientes kurdos. “Si bien esto tiene sentido táctico, no tiene sentido estratégicamente. Esos son los países árabes, y los árabes no van a aguantar a los kurdos sirios retomando las tierras árabes. Cada vez que seleccione una opción militar, usted tiene que determinar qué estado final voluntad política, este apoyo. Lamentablemente esta opción nos pone de nuevo a la mesa de dibujo “.
Hay otras razones que depender demasiado de los kurdos en Siria presenta problemas. La Fuerza Aérea de Estados Unidos se basa en la base aérea de Incirlik en Turquía para lanzar bombardeos sobre posiciones de los Estados islámicos en Siria. Los turcos consideran que las fuerzas kurdas de Siria a ser aliados de los separatistas kurdos en Turquía y se han quejado de que Obama estaba armando a las milicias de manera efectiva con las armas que se convertiría en su propio gobierno. (Propio presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, cínicamente declaró la guerra a su propia población kurda en 2016, lo que exacerba estas tensiones.)
Keane, quien dijo que no estaba hablando de McMaster, me dijo que estaba a favor de un plan para comenzar una operación militar a lo largo del valle del río Eufrates. “Una mejor opción es comenzar la operación en el sureste a lo largo del valle del río Eufrates, establecer una base estadounidense de las operaciones, el trabajo con nuestros socios de la coalición árabes sunitas, que han hecho repetidas ofertas para ayudarnos contra el régimen y también ISIS. Hemos convertido los abajo durante la administración de Obama.” Keane añadió que las fuerzas convencionales de los Estados Unidos sería el ancla de ese impulso inicial, que dijo que muy probablemente requerirá alrededor de 10.000 fuerzas convencionales de los Estados Unidos, con la expectativa de que los aliados árabes de la región proporcionarían más tropas al esfuerzo liderado por Estados Unidos.
“El presidente quiere derrotar a ISIS, que quiere ganar, lo que necesita es una fuerza terrestre de la coalición convencional liderada por Estados Unidos que puede tomar Raqqa y limpiar el valle del río Eufrates de ISIS todo el camino hasta la frontera con Irak”, dijo Keane. “Manos retorcidas sobre las tropas terrestres de Estados Unidos en Siria era un fetiche de la administración Obama. Tiempo para mirar honestamente a una estrategia militar ganadora “.
Casa Blanca y funcionarios de la administración familiarizadas con el debate actual me dicen que no hay consenso sobre el número de tropas para enviar a Siria e Irak. Dos fuentes me dijeron un plan prever el envío de hasta 50.000 soldados. Blogger y teórico de la conspiración Mike Cernovich escribió el 9 de McMaster que quería 150.000 tropas de tierra para Siria abril, pero funcionarios estadounidenses con los que hablé dijeron que el número era muy exagerados y tal plan no ha sido objeto de examen.
En público del callados McMaster no ha revelado el apoyo a las fuerzas terrestres convencionales en Siria. Pero el domingo en una entrevista con Fox News, McMaster dio algunas ideas sobre su pensamiento sobre la estrategia más amplia contra el Estado islámico. “Estamos llevando a cabo operaciones muy eficaces, junto con nuestros socios en Siria y en Irak para derrotar ISIS, para destruir ISIS y restablecer el control de ese territorio, el control de esas poblaciones, proteger a las poblaciones, permiten a los refugiados regresan, iniciar la reconstrucción”, dijo .
Eso es significativo. Obama nunca dijo que el objetivo de la intervención de Estados Unidos en Irak y Siria era derrotar al Estado islámico, y mucho menos para proteger a la población del grupo y comenzar la reconstrucción. Esos objetivos son mucho más cerca de los objetivos de la estrategia de aumento de George W. Bush para Irak al final de su segundo mandato, en virtud del cual las fuerzas estadounidenses convencionales integrados con el ejército iraquí “limpiar, mantener y construir” zonas que pertenecieron a Al Qaeda de franquicia.
McMaster a sí mismo no es ajeno a la oleada. Como joven coronel sirviendo en Irak, fue uno de los primeros oficiales militares para formar una alianza exitosa con las fuerzas locales, en Tal Afair, para derrotar al predecesor al Estado islámico, Al Qaeda en Irak. Durante la guerra de Irak, McMaster se convirtió en uno de los asesores más cercanos a David Petraeus, el general de cuatro estrellas que dirigió la estrategia de contrainsurgencia en Irak, que venció a Al Qaeda en Irak - y provocó una paz temporal, incómodo allí.
Que la paz desentrañado después de que Obama se retiró todas las fuerzas estadounidenses de Irak a finales de 2011. El propio Obama nunca se disculpó por esa decisión, a pesar de que tuvo que enviar a las fuerzas de operaciones especiales de regreso a Irak en el verano de 2014 después de que el Estado Islámico capturó Mosul, Irak la segunda ciudad. Argumentó que las fuerzas estadounidenses en Irak se han visto atrapados en el interior de una guerra civil tuvo que quedaron.
El grupo de ex asesores militares a Petraeus tomó un punto de vista diferente. Ellos argumentaron que el abandono estadounidense de Irak dio la mayoría chií existe una licencia para perseguir una agenda sectaria que proporciona una apertura política y militar para el Estado islámico. Una presencia activa de Estados Unidos en Irak habría restringido esas fuerzas sectarias.

Uno de los asesores era HR McMaster. Es ahora a Trump que decidir si poner a prueba la teoría de campo de Petraeus o tratar de derrotar al Estado Islámico con una huella de luz en Siria. Dicho de otra manera, Trump debe decidir si quiere hacer la guerra de Bush o continuar Obama.


ALEX CHRISTOFOROU


http://theduran.com/breaking-50000-us-troops-prepared-invade-syria-bloomberg/

jueves, 4 de mayo de 2017

El neocolonialismo del imperio y su estrategia del caos

Parece que el mundo europeo se encuentra en la postura del «silencio de los corderos», en la paranoia del brote psicótico organizado por operaciones de «terrorismo» en Francia y en Alemania y de «desestabilización» que se suceden en todo el mundo a un ritmo acelerado, a través de los rumores, la desinformación, el engaño, la mentira, la manipulación, las escenificaciones al estilo de Hollywood de la información tóxica y todas sus intervenciones ilegales que justifican la estrategia del Imperio para conseguir la obediencia absoluta de los pueblos…
Quien aspira a ser «el rey del mundo» ya ha sido capaz de pensar en hacerse rico dándole al enemigo armas y medios para librar guerras, todo ello enviando a sus propios soldados a que otros miles los asesinen, como ocurrió entre junio de 1944 y mayo de 1945. Esto podía imaginarse y concebirse perfectamente en la tradición «monroísta» de los EE. UU. y en nombre de su lógica capitalista sacrosanta, presentada como el ideal que debía imponerse por todos los medios al mundo entero, destruyendo de manera obsesiva a su contrario, el comunismo, que era visto como el único enemigo mortal, el «sol rojo de Satán», ¡que tenía que ser borrado del panorama político antes de que provocase el eclipse fatal del «sol de oro del ángel del bien»!
La mentira y la manipulación, garantizadas por la guerra mediática, se han convertido en el servicio fundamental del credo de las élites dirigentes de los EE. UU. El imperialismo estadounidense utiliza todas las armas que tiene a su disposición: mediáticas, económicas, políticas, ideológicas y militares, que siempre están enmarcadas en la doctrina llamada «monroísmo» (1823), en memoria del presidente James Monroe. En 1847, el general Zachary Taylor se encargó de que se aplicase dicha doctrina. Imaginó una conocida canallada para apropiarse del inmenso territorio de Tejas engañando al Estado mejicano. Esta estrategia del engaño, la manipulación, el false flag y el saqueo del Estado después de la desestabilización es lo que se denomina comúnmente en la actualidad «monroísmo».
La «estrategia del caos» dio tan buenos resultados en Vietnam, América Latina, Afganistán, Irak, Libia, Yemen, etc. que los EE. UU. tuvieron la ocasión de perfeccionar a placer su técnica de la desestabilización y, después, la eficacia de este nuevo tipo de guerra del «caos» interpuesta por mercenarios contra las naciones que se les resistiesen, que en los países cristianos debe denominarse «neonazi» y en los predominantemente musulmanes, «islamista».
Debido a que el «caos por la guerra» es la condición sine qua non de la economía estadounidense, la lista de las guerras lanzadas por los EE. UU. desde su creación es, como resultado, casi interminable. Ahora bien, para librar todas estas guerras, harían falta «legiones» de soldados.
Desde 1945, el imperialismo estadounidense utilizó principalmente a sus propios soldados, como en Corea, Cuba o Vietnam, o se basó en dictaduras fascistas, como la de Franco en España, la de Salazar en Portugal, la de los Coroneles en Grecia, las dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Salvador, Nicaragua, Taiwán, etc. Asimismo, organizó el terrorismo en Europa para eliminar a los partidos comunistas, que se habían vuelto demasiado fuertes y populares en los países europeos. Para ello, se apoyó en milicias de extrema derecha, denominadas «Gladio», que se hacían pasar por grupos de extrema izquierda con el único propósito de desacreditar a los comunistas y a la izquierda política en general. Gladio funcionó desde 1945 hasta 1992, al menos en toda Europa occidental.
De hecho, no sería imposible que la Gladio hubiera sido reactivada recientemente por su creadora y comanditaria tradicional: la CIA. La manera de proceder en los atentados terroristas como el de Niza de 2016 se parece tanto por múltiples razones… [Cf. Le Djihad et le management de la terreur (en español, «La Yihad y la gestión del terror»), Jean-Yves Jézéquel, 2016, que se publicará próximamente].
Debido a un movimiento revolucionario de liberación que nació en América Latina en los años 50 con los intentos de reforma de Jacobo Arbenz Guzmán en Guatemala, que resultaron fallidos por el golpe de Estado que planeó la CIA en 1959, los EE. UU., con su obsesión conservadora y reaccionaria, difundieron su odio hacia la libertad de los demás en nombre del liberalismo, al menos hasta la década de los 80. Las organizaciones estadounidenses más crueles causaron estragos en toda América Latina contra las guerrillas: en Cuba, Bolivia (donde la CIA ordenó que la dictadura militar asesinase al Che Guevara en La Higuera el 9 de octubre de 1967), Venezuela, Brasil, Colombia, Perú y Honduras; apoyaron las dictaduras civiles y militares de los países latinoamericanos en su totalidad; etc.
Estas fuerzas «oscuras» todavía no eran «islamistas». Estaban formadas por criminales «cristianos», verdaderamente fascistas y firmemente anticomunistas. Los «contras» nicaragüenses (1979-1990) o grupos criminales contrarrevolucionarios eran un ejército de mercenarios de los EE. UU. que llevaba a cabo ataques contra los pueblos, decapitaba rehenes, torturaba siguiendo instrucciones precisas que aparecían en manuales especialmente concebidos por la CIA (el KUBARK, el Project X, el Human Resource Exploitation Training Manual, etc.), al igual que ocurre actualmente en Afganistán, Irak, Yemen, Libia, Siria, etc.
Los «contras» estaban financiados por Washington a través de la venta ilícita de armas a Irán, que en aquella época estaba en guerra con Irak. Los EE. UU. fomentaron esta guerra para debilitar ambas naciones con el fin de preparar el vasallaje para una futura desestabilización. En la actualidad, podemos ver el resultado en Irak y entendemos mejor la resistencia de Irán.
Al Qaeda y ahora Dáesh son, en realidad y en definitiva, ejércitos de mercenarios estadounidenses que realizan el mismo «trabajo» criminal para los intereses del Imperio. Se puede afirmar que los EE. UU. continúan con la estrategia del caos, aunque no tiene salida, como se demuestra poco a poco en la actualidad.
Todo el mundo recuerda la famosa demostración de Powell ante la ONU. Jane Kirkpatrick, embajadora de los EE. UU. en la ONU durante el gobierno de Reagan, mostró un artículo falso, que apareció en la revista francesa Le Figaro Magazine, para justificar una guerra en América Central. Entonces, ¿fue Colin Powell quien se encargó de aplicar la política de saqueo que tuvo lugar después? Curiosamente, Powell repitió el gesto de Kirkpatrick 30 años después para justificar la invasión de Irak.
Frente al poder y la importancia del bloque soviético, el Imperio debía encontrar la ocasión de enfrentarse a él para derribarle sin exponerse demasiado y sin correr el riesgo de una escalada nuclear. Fue Afganistán quien le brindó la ocasión, donde, desde finales de los años 70, varios rebeldes islamistas tomaron las armas contra un gobierno laico y amigo de la Unión Soviética. Reagan rebautizó estas wahabíes oscurantistas con el nombre cínico de «combatientes de la libertad» y las convirtió en sus nuevas legiones imperiales, comprometidas a luchar contra el comunismo.
Esto permitió al «eje del bien» desestabilizar en su beneficio la principal zona energética del planeta y amenazar directamente a sus competidores potenciales por la presión de cientos de miles de «yihadistas» fanáticos convencidos de servir a un ideal musulmán (a excepción de sus jefes). Cuando descubrió el interés de esta nueva fórmula inaugurada en Afganistán y después en la antigua Yugoslavia, el Imperio participó en este peligroso juego en el que se utilizaban mercenarios con un objetivo ideológico diametralmente opuesto a sus intenciones geopolíticas, pero que, con toda certeza, instalaría el caos.
Al igual que los muyahidines afganos, los «rebeldes» sirios son los soldados de infantería de los EE. UU. y de sus aliados: Gran Bretaña, Francia, Israel, Turquía, las monarquías oscurantistas de Arabia Saudita y de Catar, etc.
El objetivo inmediato, que afecta a Siria, es destruir el Gobierno de Damasco, que, según el sondeo más fiable (YouGov Siraj), cuenta con el apoyo de la mayoría de sirios. A largo plazo, se busca arrebatarle a Rusia un aliado clave de Oriente Medio. Con una visión a más largo plazo, el objetivo es, obviamente, acabar con la potencia rusa por ser una amenaza para llevar a cabo el proyecto PNAC («Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense») y por haberse convertido recientemente en una nueva amenaza directa para la hegemonía del dólar por su inesperada iniciativa de los BRICS y del CIPS con su aliado chino.
El riesgo nuclear ya es muy evidente. Los editorialistas del periódico estadounidense The Washington Post, que promovieron la mentira sobre las «Armas de destrucción masiva» en Irak, le piden a Obama que ataque Siria. Sin embargo, Obama permanece callado. En cambio, Hillary Clinton, que se alegraba públicamente de su papel de verdugo después de la destrucción de Libia, repitió en varias ocasiones que, si fuese presidenta, «iría más lejos» que Obama.
Actualmente, la propaganda de guerra está en pleno apogeo con este lado absurdo y cínico. En los años 50, la inquisición de McCarthy, que estaba obsesionada con el anticomunismo, persiguió y acabó con diplomáticos, funcionarios y periodistas. La represión fue odiosa contra aquellos que cuestionaron las mentiras y la paranoia acerca de la URSS y de China. Hoy en día, la propaganda antirrusa ha vuelto.
En Gran Bretaña, Luke Harding, del periódico británico The Guardian, destacó por su odio hacia Rusia. En lo que se puede considerar un diluvio de «parodias periodísticas», Harding atribuyó a Vladímir Putin todas las desgracias del mundo. La estupidez es alarmante. Sin embargo, y, al parecer, hay suficientes tontos que se traguen felizmente estas tonterías y saquen provecho de los bastardos y perversos. Desde que salió a la luz el escándalo de los Papeles de Panamá, este periodista, completamente comprometido con la causa de la verdad y de la información, mencionó a Putin, procurando añadir una foto del Jefe de Estado ruso. Harding se burlaba sin vergüenza y sin darle mucha importancia de la injusticia y del mal que atribuía gratuitamente y sin escrúpulos a Putin, quien, por su parte, no se aparecía en ninguno los documentos que se presentaron. Pero, ¿qué más daba? ¡El mal ya estaba hecho, y eso era lo único que importaba!
Al igual que Milošević, Putin se estaba convirtiendo rápidamente en el mismísimo diablo. Fue él quien «derribó un avión de la aerolínea Malaysia Airlines en Ucrania». El titular decía descaradamente: «Por lo que a mí respecta, Putin ha matado a mi hijo». No hacen falta pruebas. Arruinemos felizmente a las personas y sus reputaciones: ¡a quién le importa! Fue Putin quien misteriosamente llegó a ser responsable de que se derrocase el Gobierno elegido en Kiev en 2014. ¡No importa si la lógica y los documentos mostraban que Washington había organizado y financiado el golpe de Estado en Kiev! La Subsecretaria de Estado de los EE. UU. y encargada de Europa, Victoria Nuland, le dijo lo siguiente por teléfono y sin ambigüedad alguna al Embajador de los EE. UU. en Ucrania: «Que la UE se vaya a la mierda». Nuland pronunció estas palabras en relación con la crisis de Ucrania, según una pista de audio subida a Youtube el jueves 6 de febrero. ¡Sin embargo, los europeos siguen siendo los aliados ingenuos de estos fascistas que se burlan abiertamente de ellos!
La campaña de terror desencadenada por las milicias neonazis contra la población de habla rusa de Ucrania, en la región de Dónbass, fue resultado del «ataque» de Putin. Era un sinsentido, pero la manipulación era cada vez mayor y la mentira más creíble para todos los imbéciles que se tragaban sin dudar este discurso cínico a ultranza. Evitar que Crimea se convirtiese en una base de la OTAN con sus misiles apuntando a Rusia y proteger a la población mayoritariamente rusa que había votado en un referéndum para integrarse en Rusia eran ejemplos del «ataque» de Putin: Crimea «se había «anexionado». La calumnia de los medios de comunicación se había transformado en una guerra de los medios de comunicación.
Los EE. UU. tomaron hace 10 años la decisión de derrocar el «régimen» de Damasco, tal y como nos lo reveló el general Wesley Clark, ex Comandante de las fuerzas de la OTAN en Kosovo, el 2 de marzo de 2007, a través de la emisora de radio estadounidense Democracy Now. Este General del ejército de los EE. UU. también nos mostró que la CIA había programado la caída y la ocupación militar estadounidense de Irak, Afganistán, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, finalmente, Irán. Este proyecto se titula: «Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense» (PNAC).
Para justificar moralmente esta Santa Cruzada política, habría que pasar por un golpe de efecto que diese toda la «legitimidad» deseable y el pistoletazo de salida a la Tercera Guerra Mundial, iniciada en Irak por el desencadenamiento de hordas criminales que sembrasen el caos a los efectos de la aplicación del PNAC. Este golpe de efecto finalmente se produjo. Fue un espectacular sacrificio, con una ofrenda de 3.000 víctimas. Ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en el altar del templo dedicado al dios supremo de las altas finanzas: el World Trade Center. El Imperio no contemplaba el fracaso del capitalismo. Por lo tanto, era posible imaginarse la destrucción del World Trade Center, con la vida de 3.000 ciudadanos en juego, con el único fin de justificar una guerra del «eje del bien» contra los enemigos externos que derrotaron el sistema. Este fracaso solo podría proceder de enemigos externos, y no del propio sistema.
Después de esta señal «providencial», que se dio como una licencia mundial para matar, Irak fue devastado. La antigua Yugoslavia ya había sido el escenario de la desestabilización planificada para Europa, demasiado reacia a los proyectos de la OTAN. Después de probar el nuevo modus operandi desarrollado en el viejo continente, era necesario consolidar el caos en Afganistán. Las «revoluciones o primaveras árabes» iban a proliferar. Libia fue destruida a su vez durante una «revolución» encabezada por «rebeldes impregnados de espíritu democrático”, como comentó François Hollande, comprometido con derrocar a Bashar al-Ásad para poner en su lugar a un fiel servidor de los intereses del Imperio.
Algunos intentos de desestabilización en el continente europeo fracasaron drásticamente, como la guerra de los musulmanes de Chechenia, operación llevada a cabo en Osetia del Sur y en Georgia en agosto de 2008, que fue una especie de prueba realizada para medir el poder de Rusia antes de enfrentarse a Ucrania.
China y Rusia aliadas, frente a los EE. UU. y sus aliados, desempeñan en la actualidad el papel de la «muleta» de color rojo vivo que excita al toro, condenado a morir por una estocada final previsible y prevista… Gracias a Sarkozy y a Hollande, los líderes en los que nos inspiramos, estamos del lado del animal que se cansa sin necesidad antes de morir indudablemente.
Los EE. UU., armando a los yihadistas y a todos los fanáticos terroristas de Al Qaeda y del Frente Al-Nusra, repiten lo que hicieron con Hitler y confirman esta confesión de Hillary Clinton: «Los Estados Unidos fueron quienes crearon Al Qaeda», con la firme intención de luchar al mismo tiempo contra ellos en Irak, en Afganistán y en Mali, con el ejército francés… También esperan combatir en Siria dentro de poco, cuando el fruto maduro haya caído finalmente en las alforjas del gran cazador furtivo o pirata de Washington.
La técnica “monroísta” tradicional de los EE. UU consiste en introducir primero el gusano en la fruta, e intervenir a continuación para “salvar” la fruta de la descomposición ocasionada por el gusano, masacrando el gusano que habían creado previamente para la causa. Antes de nada, hay que originar primero una corrupción para justificar como «moral» una intervención armada. Sin esta afinada técnica, ¡ni el Congreso ni el Senado votarían los presupuestos militares necesarios para que triunfe el «eje del bien», que quiere instalar el caos programado en todo el mundo!
El Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) exculpó al entonces Presidente serbio, Slobodan Milošević, de los crímenes de guerra cometidos durante la Guerra de Bosnia, que sucedió entre 1992 y 1995, incluyendo la masacre de Srebrenica: ningún medio de comunicación oficial occidental tuvo el valor de sacar a la luz este importante acontecimiento. The Guardian fue el único que hizo un breve comentario en sus columnas. La conclusión a la que llegó el TPIY denuncia de forma demasiado directa la verdad sobre la campaña de manipulación y de desinformación que permitió a la OTAN sus intervenciones, tan abusivas e ilegítimas como ilegales, en 1999 contra Serbia. Pero ¿qué importa la verdad? ¡El mal ya está hecho! En la cabeza de los occidentales manipulados, los serbios prorrusos son los «malos», que masacraron a los «buenos» kosovares, defendidos por los muyahidines proestadounidenses (armados y trasladados a Kosovo por el ejército de los Estados Unidos).
Lo que quedará grabado a fuego en la mente de la gente es esta terrible manipulación y las imágenes de las películas de Hollywood financiadas por la CIA, necesarias para la propaganda. Lo que sigue asegurando el éxito de estas películas que lavan cerebros es el hecho de que mezclan con astucia algo de verdad con algo de mentira y lo presentan como una suposición indiscutible y nunca discutida de la «verdad objetiva de los acontecimientos». La película estadounidense Savior (en español, «Salvador»), de 1998, forma parte de esta manipulación. Después vendrán las pruebas posteriores a los hechos, como Warriors (en español, «Luchadores»), del año 2000, y En territorio enemigo, de 2002… Los Estados Unidos hacen morir a un hombre exculpado de sus acusaciones, mientras que ellos mismos practican a gran escala y con total impunidad los crímenes odiosos de los que acusan a los otros: los contrarios a su imperio. «Si las leyes de Núremberg se hubiesen aplicado realmente, todos los presidentes de los Estados Unidos de la posguerra habrían sido ahorcados», escribió Noam Chomsky.
Milošević murió «de una parada cardíaca» en 2006, solo, en su celda en La Haya, por la única voluntad de los Estados Unidos. Los estadounidenses le negaron una intervención quirúrgica que podría haberle salvado la vida, y su estado empeoró hasta su muerte. Los EE. UU. se deshicieron así, fácilmente, de un hombre que les resultaba demasiado molesto. WikiLeaks lo reveló y lo confirmó después. Hay rumores que hablan también de envenenamiento, pero la ausencia de «fuentes» no permite confirmar esta afirmación. Además, ¡nunca nadie ha oído protestar a Amnistía Internacional por el caso Milošević ni por el comportamiento criminal de los Estados Unidos!
Milošević fue víctima de la propaganda de guerra que actualmente corre a raudales por nuestras pantallas y periódicos. Su caso nos señala la espada de Damocles, suspendida sobre nuestras cabezas. Los medios de comunicación occidentales lo llamaban el «carnicero de los Balcanes», responsable de «genocidios», en particular en la provincia de Kosovo. El ex Primer Ministro británico, Tony Blair, hizo referencia al Holocausto y exigió medidas contra «este nuevo Hitler».
David Scheffer, Embajador itinerante para crímenes de guerra, declaró: «un total de 225.000 hombres albaneses étnicos, de entre 14 y 59 años» fueron asesinados por las fuerzas de Milošević. ¡Todo eso era falso porque los yihadistas de la OTAN fueron los responsables de esa masacre! ¿Qué compensación ofrecieron los anglosajones para la memoria de este hombre y de su país? Los criminales notorios, permanentes, decididos e incorregibles que trataron a los inocentes como delincuentes, intentando hacerse pasar ellos mismos por inocentes, ¡se llaman Estados Unidos de América! Si alguien necesitaba pruebas, ¡puede considerarse bien servido!
Los bombardeos de la OTAN, dirigidos por Bill Clinton y Tony Blair, ¡estaban justificados por las mentiras de Scheffer! La OTAN masacró así a cientos de civiles en hospitales, colegios, iglesias, parques y estudios de televisión, destruyendo a su paso todas las instalaciones de la economía serbia. Nos acordaremos de la «Conferencia de Paz» de Rambouillet (Francia). Madeleine Albright, la entonces Secretaria de Estado de los EE. UU., inmortalizaría la infamia y el cinismo de este país, declarando que la muerte de medio millón de niños iraquíes «valía la pena».
Albright le impuso una «oferta» a Milošević: la ocupación militar de su país y la obligación de crear un «mercado libre» neoliberal. En caso de rechazar estas condiciones, bombardearían Serbia. Esta «oferta» se recogía en un «Anexo B», que los medios de comunicación oficiales no habían leído, obviamente, y que habían censurado de forma escrupulosa, pues el objetivo era aplastar el último estado «socialista» prorruso e independiente de Europa.
Una vez que la OTAN empezó a bombardear, hubo un auténtico tsunami de refugiados kosovares «que huían de un holocausto». Al final del conflicto, los equipos internacionales de inspectores de la ONU se reunieron en Kosovo para exhumar a las víctimas. El propio FBI no consiguió encontrar una sola fosa común, a pesar de lo que afirma increíblemente la película de Hollywood ‘En territorio enemigo’, y volvió a su país. El equipo médico-legal español denunció con rabia y profundamente contrariado «una pirueta semántica de las máquinas de propaganda de guerra de la OTAN». El recuento final de muertes en Kosovo ascendió a 2.788. Esta cifra incluía a los combatientes de ambos bandos, así como a los serbios y romaníes asesinados por el «Frente de Liberación de Kosovo», organización combatiente formada por muyahidines importados de Afganistán por los EE. UU. y, por tanto, al servicio de la OTAN. No hubo genocidio. El ataque de la OTAN fue, al mismo tiempo, un fraude monumental, comprensiblemente odioso, y un crimen de guerra demostrado. La única responsable de los horrores perpetrados «ilegalmente» en la antigua Yugoslavia es la OTAN (EE. UU.)… ¿Qué vino después de todo esto? ¡Nada! Peor que nada: en 2008, la Fiscal del Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia, Carla Del Ponte, confesó que había sufrido presiones para no investigar los crímenes de la OTAN… El Imperio se burla totalmente del «derecho» y de la «justicia», ya que él es de por sí el derecho y la justicia: aquel que dicta «el bien y el mal», Dios, el Poder absoluto que no debe rendir cuentas ante nadie y, si alguien se las pide, le ejecuta sin miramientos mediante un dron: ¡es la moda!
La pléyade de grupos islamistas, todos salafistas radicalizados, congregados en el EIIL, ISIS o Dáesh, no solo fue creada por Occidente, en lo que concierne en primer lugar a Al Qaeda, sino que también, por lo que respecta al resto de grupos reunidos en este autodenominado «Estado Islámico», fueron entrenados, armados, y financiados por las petromonarquías absolutas del Golfo y sus aliados, los servicios secretos de los países de la OTAN, así como por Israel, fuertemente implicado en el apoyo al Dáesh.
Después del caos provocado en Irak por la intervención de los Estados Unidos, se organizó un grupo para resistir ante las masacres interconfesionales de este país musulmán (chiitas y sunitas). El domingo 29 de noviembre de 2015, a las 20:55, el político francés Hubert Védrine respondió acerca de esto a las preguntas de Laurent Delahousse, en su programa de entrevistas ‘Un jour dans l’histoire’ (en español, «Un día en la historia»), titulado «De Bin Laden al Dáesh: hacia los orígenes de la yihad», en el canal France 2.
Védrine explicaba que Nouri al-Maliki era un chiita que dirigía el Gobierno iraquí desde 2006. No obstante, tras la política confesional de Maliki, que había alienado a la minoría sunita, esta se unió a los grupos yihadistas de influencia sunita, presentes en Irak, para defender su comunidad, injustamente maltratada y acusada permanentemente de querer adueñarse del Poder. La obsesión de Maliki prohibía la existencia de un gobierno de coalición entre sunitas y chiitas. Sin embargo, era la condición sine qua non de la paz en Irak. Estos grupos de combatientes sunitas resistentes en Irak se reagruparon en una organización más eficaz. Al crecer y organizarse, se adueñaron de las reservas de armas del ejército iraquí, al que le superaron rápidamente los acontecimientos. Con este armamento, proporcionado por los Estados Unidos al ejército iraquí, pudieron atacar prisiones en las que había sunitas encerrados en masa para liberarles. Una vez liberados, los sunitas que habían sido encerrados y maltratados por el nuevo régimen de Maliki tomaron las armas sin dudar y se unieron a los grupos de resistencia o rebelión sunita.
Este grupo, reforzado por varios miles de hombres sedientos de venganza, se desplazó después a Siria, donde se transformó por una especie de imanación de todos los otros grupos, muy numerosos, para formar una nueva entidad que tomó el nombre de Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL= Dáesh o ISIS).
El Ejército Sirio Libre fue creado por los EE. UU., Israel y los países del Golfo. Sus dirigentes se presentaron como los jefes de la oposición siria. Estos vinieron para respaldar a Al-Nosra y al resto de grupos del Dáesh. El Congreso estadounidense les asignó la cantidad de 500 millones de dólares para acabar con Bashar al-Ásad e instalar en Siria un régimen a las órdenes de los EE. UU. y de sus aliados europeos, pero, sobre todo, y, al fin y al cabo, bajo el control y para beneficio de las reivindicaciones geopolíticas de Israel.
La consigna que se les dio a los hombres del Dáesh fue masacrar a los musulmanes alauitas (una de las ramificaciones religiosas musulmanas a la que Bashar al-Ásad pertenecía) que protegían a los cristianos en Siria. Los antiguos oficiales y militantes del Partido Baaz Árabe Socialista de Sadam Husein se vieron sin techo en Irak y echados a la calle tras la muerte de su líder. Todos ellos se unieron, como es natural, a las filas del Estado Islámico, que los necesitaba.
Para invadir Irak y Siria en un ataque relámpago, el Dáesh utilizó armas pesadas compradas por los sauditas en Ucrania. Estas se transportaron en avión y barco por Turquía. Las reservas del ejército iraquí, que contenían equipamiento blindado estadounidense, fueron atacadas y saqueadas después.
Más tarde, la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT), con la logística de la OTAN, preparó trenes especiales que transportaron estas armas en el terreno. En cuanto se llevó a cabo la invasión, los estadounidenses asociaron dos células especiales a los grupos de combatientes: la primera estaba compuesta por un grupo de expertos en comunicación, formados en Fort Bragg, en los EE. UU. (declaración del General Flynn para la CNN); y la segunda estaba constituida por expertos en administración civil; es decir, por personas con el poder de nuestros jefes de policía. Así, se crearon nueve «prefecturas» en Siria y siete en Irak. Este personal no era yihadista, evidentemente, pero mandó hacer el trabajo a yihadistas. Entre esos expertos, que recibieron una compleja formación, se encontraban antiguos pilotos de cazas y de helicópteros de combate de los Estados Unidos.
Por tanto, debemos entender que el Dáesh es un niño que nació por voluntad de Occidente, a través de la pareja polígama OTAN-CIA/Mossad-Monarquías del Golfo. Son dos estados, no dos personas individuales, los que financian esta enorme organización, sin contar con el dinero del tráfico de petróleo. Estos dos estados son los amigos y aliados de Sarkozy, primero, y de Hollande, después: Arabia Saudita y Catar. Dichos países son dictaduras oscurantistas abominables donde se practica el salafismo radicalizado y donde reina la sharia, con todos los horrores que supone, sobre todo para las mujeres. La dictadura de Bashar al-Ásad siempre ha estado lejos de parecerse a uno de esos regímenes. Sin embargo, «Bashar al-Ásad debe irse», dice Hollande, porque «Bashar no merece estar en la Tierra», indica Fabius. No obstante, los abominables dirigentes wahabitas de Arabia Saudita que financian el terrorismo internacional, ¡ellos sí son dignos de estar en la Tierra!
Para entenderlo mejor, hay que precisar que el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) está constituido por kurdos de Turquía y de Siria que luchan contra el Dáesh, mientras que los kurdos del Kurdistán iraquí lo apoyan, por la simple razón de que el jefe Barzani, Presidente de esta región, también es un importante agente del Mossad israelí desde 1950. Barzani es kurdo, pero, antes que eso, es un agente oficial del Mossad. Así adivinamos por qué esos kurdos son los aliados del Dáesh: ¡porque están al servicio de los intereses de Israel!
Esta operación de creación del Estado Islámico, planificada en Omán por los EE. UU., Israel, Turquía, Arabia Saudita, Catar y Francia con Gran Bretaña, dio como resultado esta organización, que se puso en seguida a reclutar a miles de combatientes de todo el mundo, gracias a la herramienta de la propaganda y de los expertos en comunicación…
De esta forma, cada uno tiene la respuesta a su pregunta, mientras nosotros nos seguimos preguntando por qué los Estados Unidos no querían incluir al Dáesh en la lista de la ONU de organizaciones terroristas. Así, ¡cada uno podrá entender por qué también es imposible bloquear sus cuentas bancarias!
La estrategia del caos está perfectamente perfilada. Sin embargo, hay un imprevisto que ha llegado para poner en riesgo el caos programado: la Federación Rusa. Y así es como este enfrentamiento se ha dado antes de lo previsto, con el descubrimiento de una potencia inesperada, tanto económica como militar…

La realidad no es lineal, sino compleja. Es la complejidad la que ha venido a perturbar la simplicidad de la visión lineal de los agentes del Imperio…


Jean-Yves Jézéquel

La fuente original de este artículo es Mondialisation.ca: Le néo colonialisme de l’empire et sa stratégie du chaos, donde fue publicado el 24 de noviembre de 2016.
Traducido para Umoya por Isabel Fernández Palacio y Rocío Porto Urbano (Universidad de Salamanca).


http://umoya.org/2017/01/16/el-neocolonialismo-del-imperio-y-su-estrategia-del-caos/