lunes, 21 de agosto de 2017

Tres mentiras de EE.UU. que destruyen su relación con Rusia

"Sin que importe quién esté en la Casa Blanca", algún "poder detrás de la escena" está claramente en contra de cualquier tipo de cooperación entre Washington y Moscú, asevera un periodista estadounidense.
El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, pronuncia un discurso durante una reunión con soldados estadounidenses que participan en los ejercicios militares conjuntos Noble Partner 2017, dirigidos por la OTAN en la base militar de Vaziani, Georgia, el 1 de agosto de 2017. Irakli Gedenidze / Reuters
En lo que respecta a Rusia, Washington se ha comportado "como un mentiroso compulsivo", sostiene en un artículo para RT el escritor y periodista estadounidense Robert Bridge, que analiza tres mentiras estadounidenses que destruyen su relación con Rusia.
Mentira 1: "Ni una pulgada hacia el este"
La primera "fea falsedad" de Washington ocurrió en febrero de 1990 cuando ofreció la garantía verbal de que la OTAN no se expandiría "una pulgada hacia el este". Hoy en día, "las franquicias de la OTAN están haciendo un negocio floreciente a una pulgada de la frontera rusa", escribe el periodista.
A medida que los Ejércitos extranjeros se extienden a lo largo de la frontera de Rusia, "la única opción que le queda a Moscú es militarizarla". Pero incluso este acto natural de autodefensa "es desacreditado como una prueba perfecta de la supuesta mala intención de Rusia", señala el autor del artículo para agregar que "las mentiras crean más mentiras".
Soldados estonios participan en el ejercicio militar Hedgehog 2015 de la OTAN en Tapa, Estonia, el 12 de mayo de 2015. / Ints Kalnins / Reuters
Sin un auténtico enemigo en el horizonte, el bloque militar occidental se ha enfrentado a un dilema "desafiante y peligroso": cómo convencer a los países a unirse a un club militar costoso cuando no existe una amenaza legítima. Por lo tanto, afirma Bridge, Occidente se ha visto obligado a crear "un monstruo" que la alianza atlántica utiliza como excusa para su propia existencia, cuando en realidad, es la OTAN liderada por EE.UU. (y no Rusia) la que ha estado "pisoteando de manera constante y diabólica" los derechos soberanos de las naciones y los pueblos desde los ataques del 11-S.
Mientras tanto, la promesa rota de la OTAN de no avanzar hacia la frontera de Rusia ha dejado al continente europeo "menos seguro ahora que en cualquier período desde el final de la Guerra Fría", se lamenta Bridge.
Mentira 2: "Vamos a cooperar en la defensa antimisiles de EE.UU."
El periodista recuerda que "lo que más les preocupaba a los rusos" en el momento en que Barack Obama llegó a la Presidencia de EE.UU. fue el escudo de defensa antimisiles que su predecesor George W. Bush había planeado para Europa del Este.
Al principio, el nuevo presidente anunció que "dejaría de lado" el plan de Bush, optando por una alternativa menos ambiciosa. Sin embargo, lo que hizo en realidad fue reforzar su defensa antimisiles en Europa.
Mientras tanto, prosigue Bridge, Moscú "esperó pacientemente" después de que Washington dijera que estaría dispuesto a cooperar en el sistema de defensa antimisiles, el cual, al fin y al cabo, estaba supuestamente diseñado para desviar un ataque de un "Estado canalla" en el continente.
Sin embargo, al parecer, Washington tenía otras ideas, y Moscú, "harta de negociaciones que no iban a ninguna parte", se centró en diseñar misiles capaces de superar cualquier sistema de defensa, indica el analista, para concluir que "la promesa de EE.UU. de cooperación en defensa de misiles, al igual que la de no expandir la OTAN, resultó ser otra mentira".
Mentira 3: "Aliados contra el terrorismo"
Después de los ataques del 11-S, el presidente ruso Vladímir Putin fue el primer líder mundial en llamar a George Bush y expresar sus condolencias por la muerte de 3.000 personas en suelo estadounidense, pero además, se ofreció a EE.UU. para apoyarle en la lucha contra el terrorismo.
Sin embargo, a pesar de todo el ruido acerca de la asociación antiterrorista entre EE.UU. y Rusia, desde los atentados, Moscú y gran parte del mundo se vieron obligados a "permanecer como espectadores silenciosos anteuna pesadilla estadounidense titulada 'la guerra contra el terrorismo'". Entretanto, las naciones de Oriente Medio y el norte de África "estaban cayendo como fichas de dominó" a medida que EE.UU. seguía un "programa desastroso y muy antidemocrático de cambio de regímenes", que ahora está intentando implementar en Siria.
Soldados rusos en vehículos blindados patrullan una calle en Alepo, Siria, el 2 de febrero de 2017. / Ali Hashisho / Reuters
Aquí es donde Rusia decidió tomarse en serio las afirmaciones estadounidenses sobre su "asociación contra el terrorismo", y en 2015, a raíz de una solicitud oficial del Gobierno sirio, entró en la lucha contra el Estado Islámico. A pesar de los éxitos militares rusos en Siria con respecto a la eliminación del EI, Washington "se ha negado tercamente a ayudar a Rusia en sus esfuerzos". En cambio, Washington ha elegido un camino "que intenta castigar a Rusia" por interferir en otro intento estadounidense de cambio de régimen en otro Estado soberano, opina Bridge.
En definitiva, "podemos ver el hilo mentiroso que conecta las presidencias de George W. Bush, Barack Obama y ahora parece que la de Donald Trump también", apunta el periodista. Bridge explica que, "sin que importe quién esté en la Casa Blanca", algún "poder detrás de la escena" está claramente en contra de cualquier tipo de cooperación entre EE.UU. y Rusia. Sin embargo, si no se remedia, "esta ola de rusofobia que ha atravesado EE.UU. podría resultar en una de las mayores tragedias de nuestro tiempo", en la que, concluye, "podría perderse mucho más que la verdad".

miércoles, 16 de agosto de 2017

Todo lo que tienes que saber sobre Corea del Norte


Corea del Norte se mantiene, desde hace muchos años, como el lugar más impenetrable del mundo. Sputnik traspasó el muro invisible pero grueso que sella sus fronteras para relatarte lo más destacado sobre el llamado Reino Ermitaño.
Actualmente, Corea del Norte ocupa las portadas de los periódicos por sus lanzamientos de misiles balísticos, cada uno de los cuales constituye una violación flagrante de las resoluciones de la ONU.
En marzo de 2016, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó de forma unánime la resolución número 2.270, que endurece las sanciones al país asiático para que renuncie a su programa nuclear y a los lanzamientos de misiles.
Pero los misiles son solo la punta del iceberg de lo que es Corea del Norte.
Pyongyang adoptó hace décadas una política de aislamiento e incluso confrontación con la mayoría de la comunidad internacional y vive como si no le importara la opinión del resto del mundo. Pero, ¿qué se esconde detrás de este extraño comportamiento?
Los antecedentes
La historia del Estado coreano se remonta a principios del primer milenio de nuestra era. Su territorio cambiaba de forma, donde existían diferentes reinos que vivieron numerosas invasiones. En el siglo VII se forma el primer Estado coreano unificado.
A finales del siglo XIV llega la época de la dinastía Joseon, que de nuevo vivió varias invasiones —incluida la invasión japonesa— en el siglo XVI. Después de eso, Corea aprueba la política de aislamiento —de ahí surge el nombre de Reino Ermitaño—. Los dos siglos siguientes en Corea son conocidos como la época de la paz.
La dinastía Joseon existió hasta el siglo XX, y se extendió desde 1392 a 1910. A finales del siglo XIX, Corea estableció estrechas relaciones bilaterales con Rusia, sobre todo debido al peligro que suponía para su existencia como nación la política expansionista de Japón. Con el apoyo de Rusia, en 1897 se proclama el Imperio coreano.
Pero el imperio no duró mucho: tras la derrota rusa en la guerra con Japón (1905), Tokio obligó a Seúl —la capital de Corea en aquel momento— a firmar una serie de acuerdos humillantes. Todo esto culminó en 1910 con el Tratado de Anexión Japón-Corea, y desembocó en la ocupación nipona de la península por 35 años.
Durante la ocupación, los coreanos sufrieron lo peor del nacionalismo japonés y padecieron la llamada política de asimilación que implicaba la prohibición de la enseñanza, la prensa y el uso del idioma coreano. Muchos coreanos recibieron nombres japoneses y, además, Tokio estimuló la migración japonesa a la península tratando de borrar todo lo coreano de estas tierras.
Surgimiento del Estado comunista
Cuando los países del eje fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, Japón fue obligado a retirarse de todos los territorios ocupados, incluida Corea. Los aliados —en particular la URSS y EEUU— liberaron la península y la dividieron en dos. La Unión Soviética ocupó la parte norte, sobre el paralelo 38, mientras que Estados Unidos se desplegó en los territorios al sur del paralelo 38.
Ambos países querían unir toda la península bajo su mando y pronto se celebraron elecciones en sus respectivas áreas de influencia, mutuamente no reconocidas. En Corea del Norte, el protegido de Moscú y antiguo líder de la guerrilla comunista, Kim Il-sung, ganó las elecciones. Para 1948 se convirtió en el primer ministro de la recién proclamada República Democrática Popular de Corea —con su capital fijada 'temporalmente' en Pyongyang—.
El 25 de junio de 1950, Corea del Norte lanzó un ataque con el fin de unificar toda la península de Corea bajo un solo Gobierno socialista. En aquel momento, los Gobiernos occidentales pensaron que la ofensiva había sido orquestada por Moscú, a pesar de que la decisión había sido tomada unilateralmente por el Gobierno norcoreano.
Las tropas norcoreanas lograron capturar rápidamente Seúl y la mayoría de la península, aislando a las tropas surcoreanas en un pequeño perímetro cerca de la ciudad de Busan —en el sur—. Sin embargo, con el apoyo de las tropas estadounidenses, lograron recuperar Seúl y tomar Pyongyang. El contragolpe hizo que el Sur pudiera establecer el control sobre todo el país y dejó a las tropas comunistas atrapadas cerca de la frontera con China.
Cuando los comunistas coreanos estaban a punto de perder la guerra, Pekín envió a sus 'voluntarios' y pronto lograron retomar la iniciativa. A pesar del avance del nuevo contragolpe, las tropas norcoreanas no consiguieron conquistar el sur. Hasta la firma del cese al fuego, las tropas de ambos bandos lucharon cerca del paralelo 38, así que nadie pudo salir victorioso de este conflicto, que se cobró la vida de más de 2,5 millones de personas.
La era de los Kim
Tras el fin de la Guerra de Corea, Kim Il-sung estableció lentamente un enorme culto a su personalidad. Cuando se produjo el conflicto entre China y la URSS, el Gobierno de Kim Il-sung se mostró neutral y siguió con su política de 'aprovechar los vientos', tratando de mantener buenas relaciones con los dos países.
Este comportamiento no gustó ni en Moscú, ni en Pekín, así que Pyongyang 'no se salió con la suya' y sufrió pérdidas en su industria cuando ambos países pusieron punto final a su cooperación con Corea del Norte.
Este espíritu independiente determinó el surgimiento de las ideas Juche —'autosuficiencia' es una de las traducciones posibles de este complejo término coreano— en los años 70 del siglo pasado, una variante nacionalista del comunismo.
9Con la muerte de Kim Il-sung en 1994 —proclamado más tarde 'presidente eterno'—, su hijo, Kim Jong-il, heredó el título de jefe de Estado. Y continuó con su política, construyendo el culto a su propia personalidad. Su 'reinado' coincidió con la disolución de la URSS y el bloque socialista y las inundaciones que causaron una hambruna masiva entre la población norcoreana.
En 2009, Corea del Norte realizó con éxito una prueba nuclear subterránea, sumándose a la lista de países que poseen armas nucleares. La ONU y varios Estados impusieron entonces sanciones contra el país asiático, pero Pyongyang hizo caso omiso y continuó y continúa desarrollando dichas armas.
En 2011 falleció Kim Jong-il y su hijo menor, Kim Jong-un —el líder actual del país— asumió el poder. Su mandato ha estado marcado por tres pruebas nucleares —de 2013, 2015 y 2016, la última, con una potente bomba de hidrógeno— y la escalada de tensiones con Corea del Sur.
El panorama político actual
Muchos piensan que Corea del Norte tiene un solo partido —como la mayoría de las repúblicas socialistas—, pero en realidad, además del Partido del Trabajo de Corea (PTC), hay otros dos: el Partido Social Demócrata de Corea y el Partido Chondoísta Chong-u, que reconocen el papel dirigente del PTC. Estos tres partidos forman parte del Frente Democrático para la Reunificación de la Patria, que promueve las ideas Juche.
Estas dos agrupaciones no tienen poder real, sino que buscan dar la imagen de que existe en el país una democracia real.
Kim Jong-un lleva el título de Líder Supremo de este país asiático y tiene enormes poderes. Pyongyang también celebra elecciones parlamentarias, pero, en este caso, también son una simulación.
En la actualidad, Corea del Norte mantiene buenas relaciones con un número limitado de países, entre los que destacan Rusia y China, que son sus socios más importantes.
Últimamente, las pruebas de misiles y el avance en el programa nuclear han causado molestia en Pekín y Moscú, que rechazaron las acciones unilaterales de Pyongyang. A la hora de la verdad, el Reino Ermitaño no tiene ningún aliado debido a su política de 'verso suelto'.
Su gente
Corea del Norte es uno de los pocos Estados cuya población está formada por un solo grupo étnico. Los coreanos representan casi el 100% de la población. Hablan el idioma coreano, que difiere del idioma estándar de Corea del Sur, pero sigue siendo mutuamente comprensible. La variante del norte es más 'pura' en términos de vocabulario, aunque tiene préstamos del ruso y otros idiomas, mientras que la de Seúl tiene muchos préstamos del inglés.
10Originalmente, Corea era un de las regiones con una mayor parte de la población budista o confucionista, pero actualmente muchos coreanos son ateos. A pesar de todo, las antiguas religiones siguen teniendo sus seguidores. Cabe subrayar que en Corea existe una religión propia llamada chondoísmo —Cheondogyo, 'la religión de la Vía Celestial', en coreano— que cuenta con hasta 4 millones de seguidores en toda la península.
El nivel de alfabetización alcanza el 100% y la totalidad de los norcoreanos ha cursado educación primaria y secundaria. Sin embargo, solo el 14% de los hombres y el 7% de las mujeres tienen educación superior. El sistema de sanidad en el país garantiza el acceso gratuito a todos los niveles de la asistencia médica.
La población del país es de unos 25 millones de personas, con más de 3 millones de norcoreanos que viven en la capital del país, Pyongyang. Corea del Norte tiene un sistema de castas —el 'songbun', en coreano— que se divide en tres categorías: los leales, los vacilantes y los hostiles. Solo los leales —es decir, descendientes de los luchadores por la independencia y familiares de los soldados fallecidos en la guerra de Corea— pueden vivir en la capital.
La comunidad internacional considera que en Corea del Norte se producen graves violaciones de los derechos humanos. Los opositores al régimen, según varios informes, son encarcelados en campos de concentración donde sufren torturas y son privados de los derechos más básicos.
Poca gente intenta escapar del país a través de la frontera con China, a pesar de que es el 'mejor' punto para huir. La frontera con Corea del Sur es totalmente hermética debido a que los dos Estados coreanos están separados por 'la zona desmilitarizada', que en realidad e irónicamente, es una de las zonas más militarizadas en el mundo. Los que escapan de Corea del Norte, una vez encontrados por las autoridades chinas, son devueltos a las autoridades norcoreanas, que los internan a menudo en campos de concentración. Los familiares de estos 'criminales', supuestamente, también pueden sufrir un castigo por sus 'delitos'.
Pyongyang, en varias ocasiones, tachó de "propaganda capitalista" estas acusaciones, y afirmó que son mentiras que buscan dañar la imagen del país.
La economía
Dada la influencia de la Unión Soviética, la economía de Corea del Norte desde sus inicios se basaba en las ideas comunistas, es decir, era una economía socialista clásica controlada por el Estado.
En la mayoría del siglo XX, el nivel de vida durante varias décadas fue bastante bueno gracias a la ayuda de los países del bloque socialista —especialmente de la URSS—. Corea del Sur, a su vez, tenía un nivel inferior o semejante de desarrollo económico en comparación con Pyongyang.
Pero las cosas cambiaron con la disolución de la URSS y el bloque socialista. Moscú rompió entonces casi todos los lazos económicos y esto acabó siendo un desastre para el país.
La grave situación económica, en combinación con las inundaciones que se produjeron en la región, causó una gran hambruna que, según varias estimaciones, se podría haber cobrado la vida de hasta dos millones de personas. Este desastre humanitario es conocido en Corea del Norte como 'la ardua marcha'.
Actualmente, la economía de Pyongyang, según diferentes estimaciones, es unas 30 o 40 veces menor que la de Seúl. Sus principales industrias siguen siendo la agricultura y la industria pesada. El país tiene tres importadores principales: China, Corea del Sur y Rusia.
Con la llegada de Kim Jong-un al poder, su Gobierno empezó a realizar reformas que buscan liberalizar la economía norcoreana favoreciendo la creación de una economía de mercado.
El mercado negro ha existido en el país desde hace unas décadas, pero la forma en que la jefatura norcoreana se relaciona con él ha cambiado con el paso del tiempo.
Hace unos años, el Gobierno norcoreano se dio cuenta de la necesidad de disponer de cierta economía de mercado para el país, cuya economía se encuentra en estado grave.
Así comenzaron las reformas económicas actuales, que constan de tres elementos clave. El primero es la legalización 'de facto' de la venta privada —actualmente, los comerciantes pueden vender sus productos sin temer la persecución del Estado—.
El segundo es el de la autonomía aumentada de las empresas norcoreanas, que tras las reformas obtuvieron el derecho de autogestionarse, elaborar sus propios presupuestos y manejar sus recursos humanos.
Y el tercero, y tal vez el más importante, es el paso hacia el sistema agrario basado en las unidades familiares y no en las granjas colectivas. Además, anteriormente el Estado recogía la mayoría de la cosecha y la menor parte se quedaba en manos de los granjeros, ahora, las familias pueden retener la mayoría de su cosecha y solo deben entregar un tanto por ciento menor al Estado.
Estas medidas de liberalización ya han supuesto un alza económica y han mejorado el nivel de vida de los norcoreanos. No obstante, las últimas actividades militares de Pyongyang causaron la indignación de la comunidad internacional y la imposición de nuevas sanciones, que ya han dañado la economía de este país asiático.
El futuro
El Juche sigue determinando la vida de Corea del Norte hasta el día de hoy. De hecho, esta autosuficiencia refleja la historia contemporánea de Corea del Norte y la mentalidad de los coreanos. Algunos expertos vinculan el Juche con el nacionalismo japonés, ya que la ideología coreana podría ser una 'reacción' a la japonesa.
El programa nuclear norcoreano, los lanzamientos de misiles balísticos, la mayor militarización de la población en el mundo —47,8 soldados por cada 1.000 habitantes—, el aislamiento y muchas otras características propias del país estarían relacionadas con las ideas de 'autosuficiencia', el Juche. Por tanto, no es sorprendente que muchos sigan llamando a este país el Reino Ermitaño.
La mayoría de los norcoreanos comparte esta ideología, apoya al Gobierno de los Kim y cree que van a acabar con Estados Unidos —el enemigo principal del país— de ser necesario.
Aunque cada año un experto vaticina que el Gobierno de los Kim caerá, en realidad, no parece que a corto plazo su propia gente vaya a derrocar a su líder y el sistema actual acabe reunificándose con Seúl.
Al contrario, debido a su hermetismo y a la falta de información del pueblo, este está dispuesto a entregar su vida por los Kim y es poco probable que se produzca un vuelco en la situación.
Sin embargo, con la liberalización de la economía también puede producirse una liberalización de la sociedad y es imposible saber con certeza qué consecuencias tendrá este cambio en el futuro.

Presidenta de Corea del Sur ve posible la paz y la unificación con el Norte


Una excursión por el metro de Pyongyang




domingo, 13 de agosto de 2017

La razón por la que Pyongyang no confía nada en Washington

La razón por la que Pyongyang no confía nada en Washington

© REUTERS/ KCNA

Corea del Norte quiere hacerse con armas nucleares para contener a EEUU. Mientras el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, asegura no buscar el cambio del poder en Pyongyang, Kim Jong-un "sería un tonto al confiar en cualquier promesa de EEUU", opina Doug Bandow en su artículo para The National Interest.
El jefe de la diplomacia estadounidense declaró recientemente que EEUU no busca el cambio de régimen en Corea del Norte.
"La idea es que Kim [Jong-un] debería relajarse, aceptar ceder sus bombas nucleares y sus misiles y entrar en una hermosa amistad con EEUU… Como Muamar Gadafi en 2003", escribe Bandow recordando los acuerdos del asesinado líder libio sobre el cese de su programa armamentístico.
La única política viable para Kim
Según el autor, la cuestión es que "Corea del Norte solo puede contar consigo misma". Internamente, el país es mucho más pobre que su vecino del sur.
En cuanto a potencial bélico se refiere, Seúl está protegido directamente por EEUU mientras que los vecinos de Pyongyang —Moscú y Pekín—, aunque amistosos o como mínimo neutrales en la disputa, apenas estarían dispuestos a entrar en una guerra con una superpotencia para salvar a la dinastía de los Kim.
En una situación tal, de ejércitos totalmente incomparables, los misiles y las armas nucleares "son una herramienta relativamente barata para defenderse".
"Los chillidos provenientes de Washington no los producen los que temen ser atacados, sino los que ven la imposibilidad de atacar sin consecuencias", valora el analista.
Hay varias ventajas en la posesión misiles, enumera Bandow: el prestigio internacional, la posibilidad de presionar a los vecinos y el fortalecimiento del apoyo de los militares al régimen vigente. Pero desarrollar misiles de largo alcance"tiene sentido solo para enfrentarse a EEUU", apunta.
"Sin las amenazas de Washington, Pyongyang simplemente ignoraría la potencia lejana", opina Bandow, pero "como no es el caso, Corea del Norte lógicamente busca medidas para llevar la guerra a EEUU".
Una buena razón para dudar de las promesas estadounidenses
En medio de toda la fuerte retórica, Tillerson busca convencer a Pyongyang de que "no hay nada que temer". ¿Debería Kim Jong-un creerlo? De palabra, no, solo de acción, según el autor.
En cuanto a las palabras, Tillerson como diplomático "siempre diría que es por la paz" a pesar de que "los diplomáticos mintieron desde la primera negociación en la historia humana", escribe Bandow.
Además, el presidente de EEUU, Donald Trump, expresó varias opiniones sobre Kim Jong-un en un corto período de tiempo, las calificaciones fueron desde "chico astuto" a "un loco", así que queda por ver si se forma alguna postura estable en su política, opina.
Finalmente, los 'halcones' estadounidenses siempre buscan algún conflicto, como en el caso de los senadores John McCain y Lindsey Graham, que ya plantearon la idea de una acción militar, recuerda el autor.
Incluso en caso de respetar el valor de la palabra dada, el futuro de Corea del Norte no está asegurado.
En este sentido, Bandow vuelve a mencionar la caída del coronel Gadafi en Libia tras el cambio de Administración en Washington.
"Si Kim depone las armas, ¿qué podría prevenir un cambio de postura de EEUU similar al caso libio?", pregunta.
Acciones en vez de palabras
El autor prosigue teorizando sobre qué medidas podrían realmente acercar el desarmamiento nuclear de Corea del Norte.
Primero, EEUU debe frenar el flujo de amenazas militares obvias: declaraciones de 'ataques hipotéticos', cometarios sobre 'las opciones sobre la mesa', vuelos de bombarderos etc.
Segundo, "las tropas desplegadas en Corea del Sur deben volver a casa", asegura Bandow. La alianza bilateral con Corea del Sur es lo que pone a los militares norteamericanos en la línea de frente con Pyongyang.
"Corea del Sur es capaz de defenderse. Seúl debe crear un Ejército y adoptar medidas para contener al Norte de un ataque, o ganar en un conflicto si se desata", agrega.
En este sentido, "es posible que [las medidas] incluyan la creación de armas nucleares surcoreanas", teoriza.
"El comportamiento de EEUU debe cambiar. Cuando Washington deje de apuntar sus armas contra Corea del Norte, este último dejará de necesitar una herramienta de detención nuclear. Así, la decisión para EEUU radica en si defender a Corea del Sur merece poner en riesgo al pueblo estadounidense", concluye Bandow.

Kim Jong-un: ¿un psicópata o un líder racional?

viernes, 11 de agosto de 2017

Fotos del dosier secreto de la KGB: Imágenes inéditas de la detención de topos

Los traidores de los servicios secretos de un país son conocidos coloquialmente como topos. La URSS fue víctima de un verdadero auge de esta tendencia en los años 70 y 80 del siglo pasado.
Vitaliy Belousov / Sputnik
En vísperas de la perestroika anunciada por Mijaíl Gorbachov, el numeroso personal de los principales servicios secretos del país, la KGB y el GRU [inteligencia militar], vivió una verdadera epidemia de traiciones.
Durante los setenta años de existencia, la URSS fue un país con déficit total de bienes de consumo, pero nunca experimentó una escasez de desertores, sobre todo agudizado los últimos años de su existencia.
Ellos representaban todos los estratos de la población: asistentes de líderes y bailarines, escritores, atletas, científicos y trabajadores. Pero aquellos eran desertores 'físicos'. A inicios de los ochenta, esta tendencia de 'retirarse' a Occidente se extendió entre el personal de los servicios especiales soviéticos. En términos profesionales, estos sujetos son denominados topos, y el daño que hacen es incalculable, ya que antes de emigrar venden los secretos de su país, así como a sus compañeros, con el fin de preparar su 'bienvenida' a Occidente.
Sin embargo, estos fueron una fracción insignificante entre los miles de agentes de espionaje y contraespionaje soviéticos, indica el portal ruso National Defense en un artículo dedicado a algunos topos soviéticos de los últimos años de existencia de la URSS. 
Guenadi Smetanin, teniente coronel del GRU, junto con su esposa
La detención del agente 'millón': coronel Smetanin. / archive
A finales de agosto de 1985, el subcomandante del grupo antiterrorista Alfa, adjunto a la KGB, el teniente coronel Vladímir Zaitsev, fue convocado con urgencia de sus vacaciones para preparar a un grupo con el fin de 'recoger' [en la jerga de los agentes de la KGB esto significaba una 'detención oculta'] a Guenadi Smetanin, coronel del GRU y subcomandante de la red de espionaje en Lisboa.
La información sobre Smetanin fue proporcionada por Aldrich Ames, un espía muy valorado de la KGB que en aquel entonces dirigía el departamento de contraespionaje en uno de los departamentos de la CIA.
Guenadi Smetanin y su esposa Svetlana estaban involucrados con Estados Unidos desde 1983. El propio coronel ofreció sus servicios de espía a la CIA solicitando un millón de dólares, por lo que recibió el apodo secreto de 'millón' en la nómina secreta de la agencia.
Guenadi y Svetlana fueron 'recogidos' quince minutos después de que su tren saliera de Kozlovka, cerca de Kazán, Rusia.
Allí mismo, en el compartimiento del vagón donde fueron detenidos, ambos fueron vestidos con prendas preparadas para tal caso, a fin de confiscarles todas sus pertenencias personales: se trataba de una regla que respetaba el grupo de detención durante todas las capturas con el propósito de descubrir objetos en los era posible colocar cápsulas con veneno mortal.
En este caso, el veneno fue hallado posteriormente en las gafas de Smetanin.
Guenadi Varénik, coronel de la KGB
'Recogen' al coronel de KGB Varénik. / archive
Guenadi Varénik, un oficial de la KGB que oficialmente era corresponsal de la agencia de noticias APN en Bonn, trabajó para Estados Unidos durante poco más de 6 meses.
Varenik ofreció sus servicios al oficial de la CIA Charles H. Leven en abril de 1985. En Bonn pudo manipular con habilidad el miedo de la CIA ante la 'omnipresente' KGB al denunciar que los servicios secretos de la URSS habían preparado una operación con el fin de sembrar el caos y el descontento entre la población germana por la supuesta presencia de tropas estadounidenses en Alemania [cosa que inventó]. Para ello, alegó que la KGB tenía preparadas minibombas para colocarlas en restaurantes y burdeles frecuentados por soldados de Estados Unidos.
Según confesó Varenik más tarde durante los interrogatorios, esta absurda idea se le había ocurrido tras ver una película estadounidense.
Sin embargo, esta invención causó un revuelo increíble en la sede de la CIA en Langley.
Acostumbrado a conseguir dinero fácil, Varenik incluso inventaba información para sus empleadores sin levantarse del sofá. 
De todos modos, el topo traicionó a varios compañeros de trabajo y le proporcionó a la CIA copias de documentos clasificados a los que tuvo acceso. 
Valeri Martynov, teniente coronel de la KGB
El invariable ritual de hacer cambiarse a un 'topo', para buscar ampolla con veneno. En la foto: detención del teniente coronel Martynov. / archive
El viaje del teniente coronel Valeri Martynov a Washington en 1982 fue considerado por la inteligencia como de gran prestigio, ya que le daba la oportunidad de realizar una carrera brillante.
En la costa este de Estados Unidos se encuentran muchos laboratorios de investigación, industrias, centros de información y bibliotecas, hecho que proporcionaba al oficial mucho material científico y técnico. Allí, numerosas conferencias y presentaciones a las cuales asistía le abrieron enormes oportunidades de establecer contactos útiles en términos de reconocimiento.
Pero fue precisamente durante estos contactos que Martynov quedó enganchado. Se le ofreció informar a Moscú que su conocimiento sobre los científicos era de interés, lo que le brindaba a la CIA un canal de entrega de desinformación a la URSS. La desinformación era lo suficientemente atractiva y durante tres años Martynov la suministró a la URSS.
Los estadounidenses le pagaban al topo entre 200 y 400 dólares al mes, lo cual da motivos para suponer que el dinero no era el principal motivo de su traición. De hecho, su principal objetivo era hacer una carrera en la KGB y mantener mejor a su familia, brindando a sus niños buena educación, algo que él pensaba lograr gracias a su trabajo para Estados Unidos. 
En términos simples: optó por traicionar a su patria a cambio del bienestar familiar. 
Dmitri Poliakov, el mayor general del GRU que se vengó por su hijo
La cabina telefónica, donde el general Poliakov dejaba un signo de estar dispuesto a entrar al contacto. / archive
Este topo, con el rango más alto entre los detenidos, fue 'recogido' por los agentes del grupo Alfa en julio de 1986 en una tranquila calle de la capital de la URSS. Aquel día, el general mayor Dmitri Fédorovich Poliakov, vestido de uniforme de gala, se dirigía a la Academia Militar para brindar un discurso de felicitación a sus recientemente graduados oficiales de inteligencia militar rusa… y traicionarlos posteriormente.
Durante 25 años, Poliakov trabajó para Estados Unidos, primero para el FBI, después para la CIA. El dañó que causó a su país fue colosal.
Dmitri Poliakov sirvió a Estados Unidos no por ser víctima de un chantaje o de su propia cobardía. El general era un traidor convencido.
El detonante principal de la traición de Dmitri Poliakov fue el deseo de vengar la muerte de su hijo, fallecido cuando era bebe.
En noviembre de 1961, cuando Poliakov trabajaba en la sede del GRU en Nueva York, en Estados Unidos se produjo una gran epidemia de gripe. El menor de sus tres hijos se enfermó y tuvo una complicación cardíaca. Para salvarlo era necesaria una costosa cirugía urgente. Poliakov solicitó el dinero a sus jefes para que su hijo fuera operado en un hospital de Nueva York. Sin embargo, le negaron este dinero y su bebe murió.
Poliakov se puso en contacto con el FBI casi inmediatamente. Más tarde, cuando el topo ya estaba trabajando para la CIA, en las 'entrañas' de la agencia fue creado un verdadero departamento para el análisis de los datos y documentos que este suministraba.
Pero además de entregar documentos secretos, Poliakov traicionó a muchas personas. Trabajando para el GRU en Birmania, en la India, en la Oficina Central del Estado Mayor General del Ejército o en la Academia Militar, entregó a los estadounidenses datos sobre unos 1.500 oficiales soviéticos y unos doscientos agentes de nacionalidad extranjera.
Un golpe muy duro para la inteligencia militar rusa fue su revelación de topos soviéticos: seis oficiales de alto rango de EE.UU. y un oficial británico que trabajaban para la URSS. 
Finalmente, el traidor fue denunciado por Robert Hanssen, un topo soviético de alto rango dentro del FBI.

Fuente:  RT.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Washington llama a Maduro "dictador" y después afirma que quiere dialogar con él

Cada día pareciera uno diferente para las relaciones entre el Gobierno estadounidense y Venezuela. Sus voceros sueltan calificativos que después recogen sin que alguien tenga la certeza de hacia dónde va su política exterior.
Flickr / Diego Cambiaso

Las recientes declaraciones de algunos voceros de Washington sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, son tan diversas que parecieran venir de gobiernos distintos.
"El gobierno de Donald Trump suele ser muy desprolijo en el orden de sus declaraciones", afirma a RT el analista Luis Quintana.
En menos de una semana, los medios han publicado declaraciones de funcionarios estadounidenses que han presentado diferentes puntos de vista sobre la situación política venezolana.
El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, manifestó tras las elecciones de miembros a la Asamblea Nacional Constituyente, donde participaron más de ocho millones de votantes, que estaban evaluando todas la opciones "para crear un cambio de condiciones" en Venezuela, reseña 'Público'.
El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a 13 altos funcionarios del Gobierno venezolano y al presidente Maduro, como parte de las medidas que anunció que llevaría a cabo si se realizaban las elecciones del pasado 30 de julio, donde hubo una participación calificada como "histórica" de los seguidores del chavismo.
Tillerson dijo que se plantean que el mandatario venezolano "quiera marcharse por voluntad propia" o puedan "hacer que el Gobierno vuelva a su Constitución", recoge 'Público'. Sin embargo, las elecciones presidenciales en Venezuela están previstas para el 2018, cuando Maduro cumpla la totalidad de su mandato.
Aunque el asesor de seguridad nacional estadounidense, Herbert McMaster; el secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin y el propio Trumpcoinciden en llamar 'dictador' a Maduro, el encargado de Sudamérica del Departamento de Estado, Michael Fitzpatrick, afirma que EE.UU. quiere dialogar con el mandatario venezolano.
"No reconocemos necesariamente gobiernos paralelos o aparte. Respetamos al gobierno oficial de Venezuela y del presidente Maduro en este momento", asegura Fitzpatrick, según el 'Nuevo Herald', que cita a EFE.
La Asamblea Nacional venezolana, actualmente en desacato, ha declarado ilegítimo en varias oportunidades a Maduro y recientemente trató de juramentar ilegalmente a unos magistrados paralelos a los elegidos en el 2015.
Distintos mensajes, mismo objetivo
Para Quintana, las diferencias en el mensaje evidencian "que en la administración Trump no todos tienen el mismo rol y no todos ven las cosas de la misma manera".
"Ahora lo que importa es su interés superior", que se logra, en su opinión, a través del financiamiento a los opositores, campañas mediáticas internacionales, sanciones contra altos funcionarios y bloqueos a transacciones extranjeras.
En su punto de vista, las declaraciones de funcionarios estadounidenses "guardan coherencia con desplazar del poder a la Revolución Bolivariana". "Adjetivos van y vienen. Lo que cuenta son las acciones", sostiene.
Recientemente, el canciller venezolano denunció una operación psicológica de desinformación sobre Venezuela llevada a cabo presuntamente por la CIA.
Venezuela: "EE.UU. está creando la sensación de que estamos al borde de una guerra"
El experto en análisis político, Freddy Fernández, dijo a RT que "no hay unidad de criterio entre distintos grupos en EE.UU. como para fijar una estrategia clara hacia Venezuela".
"No es tan fácil lograr un acuerdo. Allí se confrontan radicales con figuras un poco más conservadoras sobre cómo llevar adelante la política exterior", expresa Fernández, periodista venezolano.
Según su punto de vista, EE.UU. no ha podido "construir un bloque determinante en América Latina que avale su agresión" contra el país sudamericano.
Similitudes con la oposición venezolana
Recientemente los medios locales han publicado declaraciones de dirigentes opositores que discuerdan sobre las acciones a tomar luego de la elección a la Asamblea Nacional Constituyente.
A pesar de que la oposición se encuentra aglutinada en la Mesa de la Unidad (MUD), algunos de sus integrantes consideran participar en las elecciones de gobernadores en diciembre.

Diosdado Cabello R @dcabellor
Tanta ignorancia me abruma, ayúdenme: la oposición un día dice q el CNE hizo fraude y ahora q participarán en las elec. regionales. ?????
Los radicales, como el diputado Freddy Guevara, plantean más protestas, desconocer las instituciones del Estado y conformar un Poder Electoral paralelo, según el diario 'Tal Cual'.
Fernández cree que existe una "gran relación" entre la oposición venezolana y algunos grupos que manejan la política exterior estadounidense.
Donald J. Trump
✔@realDonaldTrump

Venezuela should allow Leopoldo Lopez, a political prisoner & husband of @liliantintori (just met w/ @marcorubio) out of prison immediately.

"Ninguno de los dos tiene una visión política clara para evaluar la realidad venezolana".
Para el periodista los resultados de las pasadas elecciones resultaron "sorprendentes", a pesar de los obstáculos que tuvo el proceso.
El "ala radical de la oposición venezolana está quedándose sola frente al fracaso de la ola violenta terrorista secundada por muchos medios internacionales", considera el Fernández, al hacer referencia a los más de 100 muertos y destrozos que dejaron 120 días de protestas violentas en el país.

Nathali Gómez


miércoles, 2 de agosto de 2017

¿ Locura total o lógica absoluta?: Qué mueve a Corea del Norte a realizar sus pruebas de misiles

Varios expertos aseguran que Pionyang actúa de manera "fríamente racional" en relación a su programa nuclear, explica el columnista Max Fisher que intenta entender el objetivo y la lógica de estos esfuerzos.
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, junto al misil balístico estratégico Hwasong-12, el 15 de mayo de 2017.
En un primer momento las estimaciones sobre Corea del Norte describían este país como irracional o retorcido por culpa de su propia ideología. Sin embargo, casi todos los expertos descartan ahora esas explicaciones y aseguran que la astucia de este país prueba lo fríamente racional que es, sostiene Max Fisher, columnista del diario 'The New York Times', en un nuevo artículo.
Fisher recalca que el propio país comunista ha señalado que sigue adelante con sus programa nuclear y de misiles para que el mundo lo reconozca como un miembro de pleno derecho, así como para mejorar las relaciones con EE.UU. y Corea del Sur, aunque bajo sus propias condiciones.
Según este plan —adelanta el columnista—, Washington levantaría las sanciones contra Pionyang y sacaría sus tropas —todas o una gran parte de ellas— de Corea del Sur. Asimismo, se le daría la bienvenida al líder norcoreano Kim Jong-un en otros países y en las Naciones Unidas.
Sin embargo, Fisher cita a expertos que predicen el fracaso de semejantes objetivos, si bien apuntan a que, posiblemente, las mismas autoridades norcoreanas saben que el éxito de una iniciativa como esta es poco probable, si bien siguen adelante con las pruebas por considerarlas el único medio de garantizar la supervivencia del país a largo plazo.
"Lo copian todo de las relaciones entre China y EE.UU."
El enigma de las intenciones de Corea del Norte se puede resolver por medio de un análisis histórico, según expertos citados por Fisher. En concreto, si nos atenemos a la historia de China bajo el Gobierno de Mao Zedong (que encabezó el país desde 1943 y hasta su muerte en 1976).

Mao Zedong, fundador de la República Popular China. / wikipedia.org
El columnista recuerda que por aquel entonces China se había convertido de un país "aislado y amenazado por Estados Unidos" y en "un miembro de pleno derecho de la comunidad internacional reconocido incluso por sus antiguos enemigos", lo que —apunta— logró hacer tras convertirse en una potencia nuclear.
"Por su lenguaje y su actitud se ve que, básicamente, lo copian todo de China y EE.UU.", estima Joshua H. Pollack, editor de 'The Nonproliferation Review', revista especializada en asuntos vinculados con el ámbito nuclear. En este sentido, Fisher refiere varios casos en los que Pionyang ofreció a EE.UU. intercambios de visitas de altos funcionarios, un paso que —recuerda el columnista— también dio la China de Mao Zedong.
Las políticas de Kim Jong-un también se basan en la estrategia de 'byungjin', que prevé el avance paralelo en los ámbitos nuclear y económico, según John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, Corea del Sur. "Desde este punto de vista, [Pionyang] podría duplicar el modelo chino al normalizar las relaciones exteriores con EE.UU. y otros países, basándose en la fuerza disuasoria nuclear", afirma Delury.
Un fin más agresivo: La creación de una sola Corea bajo el liderazgo de Kim Jong-un
El misil balístico estratégico norcoreano Hwasong-12, el 15 de mayo 2017. / KCNA
Sin embargo, varios expertos citados por Fisher no descartan la posibilidad de que el líder norcoreano busque crear una sola Corea bajo su liderazgo.
La reunificación de ambos países sería "la única solución a largo plazo de los problemas crónicos de seguridad experimentados por el régimen [norcoreano]", sostiene en una investigación B. R. Myers, especialista en Corea del Norte de la universidad surcoreana de Dongseo, citado por el columnista.
En el mismo documento Myers señala que la cúpula política del país comunista habría concluido que "la unificación no sería posible mientras las tropas de EE.UU. se encontraran en Corea del Sur", por lo que decidió desarrollar armas suficientemente potentes para obligar a Washington a sacarlas del vecino del sur.
En este sentido, las investigaciones de la diplomacia nuclear ofrecen dos lecciones: "que la estrategia de Corea del Norte, probablemente, fracasará y que el país intentará [llevarla a cabo] en cualquier caso", concluye el columnista. Y, entre otras razones, porque las armas nucleares aumentan el riesgo que corren ambas partes de desatar un posible conflicto, hecho que mantiene el statu quo, estima Fisher, apuntando que tal resultado conduciría a un escenario contrario a los fines de Corea del Norte.



Fuente: RT.