miércoles, 31 de diciembre de 2025

CGRI: El futuro, sin lugar a dudas, pertenece a la Resistencia palestina

Los comandantes de la Resistencia palestina asesinados por Israel.

El CGRI de Irán ha considerado como un “signo de victoria” frente al ejército israelí el martirio de Abu Obeida, portavoz de las Brigadas Al-Qassam, la rama militar de HAMAS.

El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha calificado como un “signo de victoria” para las fuerzas palestinas y “derrota” para el ejército israelí, en un comunicado emitido el miércoles con motivo del martirio de Abu Obeida, el portavoz enmascarado del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y algunos combatientes de la Resistencia palestina.

El CGRI ha calificado este martirio, que considera injusto y resultado del terrorismo, como un signo de la eficacia, el orgullo y la victoria de los combatientes de la Resistencia palestina en el campo de batalla, así como de la derrota del ejército israelí frente a la Resistencia. “El futuro, sin duda, pertenece a la Resistencia”, ha recalcado.

La nota ha subrayado que este hecho refleja “la verdadera imagen de la firmeza, la resistencia y el florecimiento de los combatientes de la Resistencia” frente al régimen “terrorista e infanticida” de Israel. “Sin duda, el camino de los mártires está vivo, y el eco de la Resistencia islámica no se apagará hasta la liberación de la sagrada Al-Quds (Jerusalén)”, ha agregado.




Al lamentar el martirio de Abu Obeida y de otros combatientes de HAMAS, el documento ha elogiado la “narrativa precisa y clara de las victorias de la Resistencia palestina” presentada por Abu Obeida, la cual ha causado consternación entre los medios de propaganda sionistas, que buscan censurar y distorsionar la firmeza de las fuerzas palestinas.

Asimismo, al recordar la integración del campo de batalla con la narrativa de la Resistencia antisionista, se ha resaltado el desarrollo y la proyección del “discurso de la Resistencia” a nivel mundial, especialmente entre los pueblos de Europa y Estados Unidos, fortaleciendo “el flujo de lucha contra la opresión en el ámbito internacional”.


Al conmemorar a los mártires de Al‑Quds (Jerusalén), el CGRI ha reafirmado una vez más la continuidad de su camino hasta la liberación total de la sagrada Al‑Quds (Jerusalén) y la eliminación del régimen sionista ocupante y usurpador de esta tierra sagrada.


msr/rba
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lunes, 29 de diciembre de 2025

¿Qué implica el reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel?


Israel, Somalilandia y el mar Rojo: una maniobra estratégica para controlar Bab el-Mandeb que revela profundas tensiones, contradicciones regionales y posibles escenarios de fracaso.

Introducción: el reconocimiento como arma geopolítica

En la arquitectura del poder internacional, pocos actos resultan tan determinantes y cargados de significado como el reconocimiento de un miembro de la ONU. Se trata de un gesto con profundas implicaciones legales, normativas y, sobre todo, estratégicas. La decisión de Israel de extender este reconocimiento a la República de Somalilandia, una entidad que ha mantenido una independencia de facto relativamente estable desde 1991 pero que permanece atrapada en un limbo jurídico internacional, excede con creces cualquier formalidad diplomática.

La medida se presenta como un ejemplo revelador de la realpolitik del siglo XXI, una maniobra calculada para redefinir las dinámicas de influencia en uno de los corredores marítimos más sensibles del sistema internacional. El mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, arterias por donde transita una proporción significativa del comercio global, se convierten en el escenario donde el reconocimiento político se transforma en instrumento de proyección estratégica. En este contexto, el gesto israelí no solo altera el estatus de un territorio periférico, sino que introduce una variable inesperada en el equilibrio de poder regional.

Desde una perspectiva determinada, el movimiento encarna una lógica estratégica fría y coherente. En un orden global donde la ventaja competitiva se mide cada vez más por el control de infraestructuras críticas como puertos, cables de datos y corredores energéticos, y no por la posesión de fronteras convencionales, Israel ha identificado y explotado un vacío geopolítico. Somalilandia carece de reconocimiento internacional pero opera como entidad política. En ese funcionamiento reside su principal valor estratégico, la ubicación.

Para un Estado como Israel, cuya seguridad económica y energética depende de la fluidez de las rutas marítimas, establecer una posición permanente de vigilancia e influencia en la entrada meridional del mar Rojo equivale a una póliza de seguro estratégica de primer orden. Esta interpretación, compartida en círculos de decisión en Tel Aviv y Abu Dabi, presenta el reconocimiento como un ejercicio de precisión calculada, un paso destinado a consolidar un eje emergente y reconfigurar el equilibrio regional en favor de una alianza pragmática y tecnocrática.

Sin embargo, existe una lectura más profunda y potencialmente más reveladora. La iniciativa israelí, por su propio grado de audacia, constituye también una apuesta de alto riesgo ejecutada en un momento de fragilidad estructural significativa dentro del mismo bloque que aspira a reforzar. Al vincular su proyección estratégica en el mar Rojo al destino de la arquitectura de poder de Emiratos Árabes Unidos en el Cuerno de África y Yemen, Israel podría haber subestimado las fuerzas centrífugas y las contradicciones que atraviesan su propia coalición.

Lo que desde una perspectiva se presenta como una expansión discreta, desde otra aparece como la construcción de un saliente estratégico sobre terreno inestable. Este análisis se propone examinar esta doble realidad, la lógica de la proyección de poder que sustenta el reconocimiento y las fracturas latentes que amenazan con transformar una jugada concebida como maestra en fuente de vulnerabilidad crítica.

Parte I: La visión estratégica. La lógica del poder desnudo y la reescritura de reglas

El reconocimiento de Somalilandia no responde a un impulso humanitario ni a una reconsideración histórica de su estatus. Es, ante todo, un ejercicio de cálculo estratégico deliberado, anclado en principios de geopolítica clásica reinterpretados para las condiciones del siglo XXI.

1. El valor supremo de la ubicación: Bab el-Mandeb como objetivo

En el núcleo de la maniobra se encuentra la aspiración de ejercer control o al menos influencia dominante sobre el estrecho de Bab el-Mandeb. Este corredor marítimo de apenas treinta kilómetros de ancho conecta el océano Índico con el mar Rojo y, por extensión, con el canal de Suez. Es una arteria crítica del comercio mundial, por la que transita alrededor del 12 por ciento del tráfico global y una proporción significativa de los flujos de hidrocarburos.

Para Israel, cuya seguridad económica y energética depende de la continuidad de estas rutas, cualquier interrupción prolongada tendría consecuencias inmediatas y severas. Somalilandia, con su puerto de aguas profundas en Berbera, ofrece una plataforma idónea para vigilancia, inteligencia y proyección de seguridad. Desde esa posición, Tel Aviv puede supervisar no solo el tráfico comercial, sino también los movimientos militares y de milicias en las costas yemeníes, las capacidades de actores hostiles y las dinámicas navales de potencias rivales. Es la expresión práctica de un principio cada vez más aceptado en la geopolítica contemporánea, una estación de escucha o un acceso portuario puede resultar más valioso que un tratado formal de defensa.

2. La sinergia con Emiratos Árabes Unidos: la alianza logística e inteligencia

Esta iniciativa no opera de forma aislada. Su alcance se amplifica mediante la integración con la estrategia de infraestructura y proyección de Abu Dabi. Durante la última década, los Emiratos han construido sistemáticamente una red de puertos, bases logísticas y mecanismos de influencia en el Cuerno de África. Berbera constituye uno de sus nodos principales, pero no el único. El archipiélago de Socotra, estratégicamente situado a la entrada del golfo de Adén, ocupa un lugar central en este entramado.

Emiratos ha invertido significativamente en la infraestructura de Socotra, transformándola en un punto de apoyo para vigilancia y proyección regional. Israel, en este esquema, no necesita desplegar una red propia costosa y visible. Puede acoplar sus capacidades avanzadas de inteligencia de señales, cibernética y reconocimiento a la infraestructura física y al capital político ya establecidos por Abu Dabi. De esta interacción surge un arco de influencia discreto pero eficaz, Emiratos aporta infraestructura y relaciones locales, Israel suministra tecnología e inteligencia. El resultado es una arquitectura de seguridad paralela en el sur del mar Rojo.

3. Objetivos estratégicos de orden superior

El reconocimiento también responde a un conjunto de objetivos interrelacionados que trascienden la seguridad marítima inmediata:Recalibración del equilibrio de poder en el golfo Pérsico. Al reforzar a Abu Dabi como socio estratégico con mayor profundidad operativa, Israel favorece un reequilibrio dentro del Consejo de Cooperación del Golfo, proporcionando un contrapeso a la primacía saudí y ampliando su margen diplomático.

Presión indirecta sobre Egipto. Una posición consolidada en Bab el-Mandeb otorga a Israel una palanca informativa sobre El Cairo, combinando vigilancia del tráfico hacia el canal de Suez con disputas egipcias en torno al Nilo y Etiopía.

Limitación de la proyección turca. El eje Berbera-Socotra restringe el espacio de maniobra de Ankara y complica sus aspiraciones en la región.

Contrapeso frente a China. La consolidación de un activo estratégico alineado con Occidente, junto con una posible presencia estadounidense, introduce un elemento de equilibrio frente a la base militar china en Yibuti.

Esta es la lógica de la maniobra calculada, un movimiento de múltiples capas destinado a asegurar un activo duradero, reforzar una alianza clave y reposicionar a Israel como actor estratégico relevante. Es la geopolítica del poder desnudo, donde la legitimidad normativa es secundaria frente al valor decisivo de la geografía.

Parte II: La fractura oculta. Cuando el terreno cede bajo los pies de la estrategia

La planificación estratégica, por impecable que sea, choca con la complejidad y volatilidad del terreno. La implementación de esta visión se produce en un momento de profunda convulsión dentro de la arquitectura de poder que debía sostenerla, revelando vulnerabilidades significativas.

1. El frente yemení: la retaguardia en llamas

El talón de Aquiles se encuentra en Yemen, especialmente en el sur. La red de influencia emiratí, construida mediante el apoyo al Consejo de Transición del Sur (STC) y otras facciones, constituye la base logística y política que conecta Berbera con Socotra y proporciona profundidad estratégica. Sin control efectivo de los corredores yemeníes, Somalilandia corre el riesgo de quedar aislada.

El contragolpe interno es significativo. Arabia Saudita, socio formal de los EAU en la coalición militar yemení contra Ansarolá, se opone a la agenda separatista del STC, percibida como amenaza a la integridad yemení y a su propia seguridad fronteriza. Los recientes ataques aéreos saudíes contra posiciones del STC y las demandas de retirada representan más que escaramuzas tácticas, constituyen una declaración política y militar contra el proyecto de proyección de poder emiratí-israelí.

El efecto es claro. La alianza Israel-EAU se ve obligada a defender su retaguardia estratégica frente a un aliado nominal. La arquitectura alternativa que debía irradiar desde Berbera depende ahora de un corredor terrestre convertido en campo de fricción entre antiguos socios.

2. La respuesta de Teherán: cálculo del beneficiario indirecto

Desde la perspectiva iraní, la situación se analiza con frialdad. El objetivo histórico de Irán en el mar Rojo ha sido mantener capacidad de veto asimétrica sobre la navegación no ejercer control directo. El eje Berbera-Socotra, reforzado por inteligencia israelí, buscaba neutralizar esa capacidad.

La crisis emiratí introduce una variable disruptiva. Teherán interpreta la disfunción no como derrota sino como una oportunidad estratégica. Los recursos destinados a operar el sistema de vigilancia se concentran en apagar incendios en Yemen, debilitando la coherencia operativa del eje. El reconocimiento israelí sigue siendo valioso, pero la ventana táctica se desplaza hacia consolidar redes de inteligencia y preparar contramedidas, mientras los rivales se consumen en conflictos internos.

3. La reacción en cadena y los riesgos de aislamiento

La exposición de esta vulnerabilidad genera efectos colaterales:

Aislamiento de Abu Dabi. Lejos de consolidar su ascenso, la jugada ha expuesto la profunda fragilidad de la posición emiratí. Abu Dabi se encuentra en una posición paradójica: proyecta un poder enorme a través de puertos y bases distantes, pero su red de alianzas locales se está desintegrando. Arroja piedras desde una torre de cristal cuyos cimientos están agrietándose.

Oportunidades para Turquía y Egipto. Ankara, rival regional de los EAU, ve abrirse una ventana. Puede redoblar su apoyo a Somalia (que se opone furiosamente al reconocimiento de Somalilandia), presentándose como un garante más estable y legítimo de la soberanía somalí, y capitalizar el descontento hacia la ingeniería territorial emiratí-israelí. Egipto, por su parte, aunque incómodo con la creciente presencia israelí, puede encontrar cierto alivio en que la capacidad de Tel Aviv para presionar a través del Mar Rojo se vea complicada por sus propias crisis aliadas.

El Riesgo de Implosión Local: La apuesta podría fracasar de la manera más estrepitosa. Un STC derrotado o marginado por Arabia Saudita no solo destruiría la red logística planeada, sino que convertiría a Somalilandia en un activo estratégico aislado y potencialmente insostenible, un símbolo costoso de una estrategia sobre-extendida y mal calculada. Además, valida la narrativa de Ansarolá y otros actores de resistencia, que pueden enmarcar su lucha no solo contra Israel, sino contra un proyecto de fragmentación colonial que ni siquiera sus oponentes directos apoyan de manera unánime.

Conclusión: la paradoja del poder cartográfico

El reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel encarna la paradoja central del poder en la era contemporánea: la capacidad de redibujar mapas estratégicos mediante un acto de voluntad choca de manera inevitable con la persistente realidad de la política local, las lealtades tribales y las rivalidades históricas entre aliados.

La jugada es, a la vez, un acto de audacia estratégica y una apuesta de alto riesgo. Audaz porque identifica y se apropia de una posición de valor incalculable, aplicando una lógica de poder desnuda, despojada de ilusiones. Por otro lado, supone un riesgo porque subestima las fuerzas tectónicas de la región: la determinación saudita y la capacidad de Ansarolá en Yemen, recordatorios de que los actores locales pueden revertir los planes con una eficacia implacable.

El tablero del mar Rojo ha sido reconfigurado, pero no hacia un orden estable bajo dominio israelí-emiratí. Ha entrado en una fase de contestación compleja y multinivel, donde las líneas de fractura atraviesan precisamente las alianzas que aspiraban a controlarlo. La jugada maestra evidencia, sobre todo, que incluso el poder más calculado y desnudo no está exento de las leyes de la política regional ni de sus articulaciones contrahegemónicas.

Por Xavier Villar


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viernes, 26 de diciembre de 2025

El Eje de la Resistencia: La Arquitectura de un Discurso Geopolítico


Hay momentos en los que la política regional no se explica mejor por el recuento de misiles, alianzas o líneas de frente, sino por la persistencia de una idea.

Por Xavier Villar

En el caso de Irán y su entorno estratégico, el análisis dominante ha tendido durante años a privilegiar lecturas materialistas y funcionales, reduciendo su proyección regional a capacidades, apoyos tácticos o equilibrios de poder. Sin embargo, esa mirada deja fuera el elemento más constante y estructurante del proyecto iraní: la soberanía entendida como autonomía política. La cuestión central nunca ha sido técnica ni instrumental, sino la voluntad de preservar una capacidad de decisión propia frente a actores decididos a condicionarla o erosionarla.

Es sobre ese eje intangible pero decisivo donde se ha articulado, una y otra vez, lo que se conoce como el Eje de la Resistencia. Más que una alianza militar o una red de intermediarios armados, se trata de un marco político y discursivo que ofrece coherencia a una constelación diversa de actores. Su centro gravitacional e intelectual se sitúa en Teherán, no como cuartel general operativo, sino como referencia política. El discurso que articula ese eje es, ante todo, un discurso de autonomía, formulado a través de una gramática islámica que combina soberanía, justicia y oposición al orden hegemónico. Esa narrativa ha demostrado una notable capacidad de adaptación, incluso cuando sus expresiones materiales han sido golpeadas con dureza.

La reconstrucción que hoy está en marcha no es, por tanto, únicamente organizativa o estratégica. Es, sobre todo, la rearticulación de ese discurso y de su capacidad para seguir dotando de sentido y dirección a una red de actores que opera en un entorno regional cada vez más volátil y fragmentado.

Génesis y evolución: de la réplica retórica al marco de acción

El término “Eje de la Resistencia” (Muḥawwar al-Muqāwamah) surgió, de forma significativa, como una réplica discursiva deliberada. Apareció en la prensa árabe a comienzos de la década de 2000 como respuesta directa a la noción del “Eje del Mal” formulada por el entonces presidente estadounidense George W. Bush. Este origen resulta clave. Mientras Washington agrupaba a determinados Estados bajo una categoría moralizante de amenaza y desviación, la contranarrativa proponía unificar a actores dispares bajo una noción positiva de resistencia legítima frente a una hegemonía percibida como injusta. Desde el inicio, el Eje no se concibió como una estructura jerárquica de mando, sino como un marco compartido de interpretación de las relaciones de poder y de las formas de impugnarlas.

Irán, bajo el liderazgo del ayatolá Seyed Ali Jamenei, adoptó y reformuló este concepto, elevándolo de consigna reactiva a eje central de su política exterior. Teherán pasó a definirse no solo como un Estado entre otros, sino como un “gobierno de resistencia”, situando la oposición a lo que denomina la arrogancia global (istikbār-e jahānī) en el centro de su identidad política. Se trata menos de una postura militar que de una posición de fondo, de carácter epistémico. El marco que propone ofrece una lectura coherente del orden internacional como un sistema estructuralmente desigual, dominado por potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, y por un proyecto israelí percibido como expansionista. Frente a ese escenario, la resistencia organizada, sostenida y multifacética se presenta como la única vía viable para los pueblos y Estados que se consideran marginados u oprimidos (mustaz‘afīn). Este esquema no solo identifica aliados y adversarios, sino que prescribe una forma de acción política, dotando de sentido y dirección a una estrategia de largo plazo.

Los Pilares Narrativos: Anatomía de un Discurso Cohesionador

Entender el Eje como un constructo discursivo eficaz exige descomponer los pilares narrativos que lo sostienen. Son estos elementos, plásticos en su aplicación pero estables en su núcleo, los que han permitido una cohesión notable pese a la heterogeneidad política, confesional y nacional de sus integrantes.

El primer pilar es la solidaridad transnacional articulada en torno a una causa común. El Eje configura una comunidad política imaginada que trasciende las fronteras estatales y, de forma significativa, atenúa las divisiones sectarias. Aunque su columna vertebral es mayoritariamente chií, ha incorporado de manera pragmática y políticamente eficaz a actores suníes como HAMAS y la Yihad Islámica Palestina, unificándolos bajo la causa palestina como emblema supremo de la injusticia regional. Esta solidaridad se alimenta de valores compartidos, la cultura del sacrificio y el martirio, la primacía de la justicia frente a una paz impuesta, el respaldo activo a los movimientos de liberación, y a su vez los reproduce. No se trata de una alianza administrativa ni contractual, sino de una fraternidad simbólica forjada en una narrativa de lucha histórica compartida.

El segundo pilar, y quizá el más decisivo para el núcleo iraní, es la soberanía concebida como valor no negociable. El discurso del Eje sitúa la defensa de la autodeterminación nacional en la cúspide de su jerarquía normativa. Para Irán, esto implica salvaguardar su proyecto político y su derecho a un desarrollo autónomo, incluidas sus capacidades tecnológicas y defensivas. Para Hezbolá en El Líbano, la soberanía se expresa en la resistencia frente a la ocupación pasada y a la injerencia persistente. Para Ansarolá en Yemen, adopta la forma de oposición a una coalición liderada por Arabia Saudí, interpretada como extensión de un orden hegemónico externo. En este marco, sanciones, presiones diplomáticas o ataques militares se presentan como vulneraciones de una soberanía sacralizada, lo que permite legitimar la “resistencia” no como agresión, sino como derecho inherente y deber político, y en muchos casos también religioso.

El tercer pilar es el pragmatismo estratégico como método operativo. Frente a la caricatura de una ideología rígida y autodestructiva, el discurso del Eje ha demostrado una capacidad sostenida de cálculo y adaptación. No se trata de un bloque monolítico ni de una maquinaria de respuesta automática. Su trayectoria reciente revela una calibración cuidadosa entre una retórica de confrontación maximalista y la preservación de los intereses vitales de cada uno de sus componentes. La participación decisiva de milicias integradas en el Eje de Resistencia en Irak y de Hezbolá en Siria contra el Estado Islámico constituye el ejemplo más elocuente. Actores declaradamente hostiles a Estados Unidos cooperaron de facto con una coalición liderada por Washington para neutralizar una amenaza común, el takfirismo, priorizando la estabilidad regional y su propia supervivencia sobre cualquier noción de pureza ideológica.

La prueba de fuego: adaptación narrativa y latencia estratégica del Eje de la Resistencia

Los últimos años han planteado los desafíos más severos a la coherencia y credibilidad del Eje como narrativa operativa. La guerra en Gaza, la eliminación de figuras centrales como Qasem Soleimani y, de forma particularmente reveladora, el enfrentamiento militar directo entre Irán e Israel en junio de 2025 han sido interpretadas por comentaristas escépticos como la prueba del carácter mítico del Eje o incluso de su colapso definitivo. Sin embargo, una lectura desde el prisma discursivo y político revela no un fracaso, sino un proceso complejo de adaptación, sofisticación narrativa y reorganización estratégica.

Desde la ofensiva israelí de múltiples frentes iniciada tras el ataque de HAMAS el 7 de octubre de 2023, y acentuada después de la guerra de doce días de junio de 2025, los actores del Eje han adoptado una fase de latencia cuidadosamente calculada. Lejos de implicar debilidad, esta pausa refleja un repliegue inteligente orientado a preservar capacidades, fortalecer legitimidad y consolidar influencia regional. Desde finales de 2024, distintos informes documentan dinámicas de reorganización institucional, movilización social y expansión de la inserción política en sus entornos nacionales.

El episodio de junio de 2025 resulta particularmente ilustrativo. Ante un ataque israelí de gran escala, la respuesta iraní fue calculada y simbólica, diseñada para restablecer la disuasión sin precipitar una guerra total. Los llamados frentes aliados del Eje, Hezbolá en Líbano, las milicias en Irak y Ansarolá en Yemen, no desataron una ofensiva coordinada masiva, como la retórica de unidad de los frentes podría haber sugerido. Desde un enfoque militar estricto, esto podría interpretarse como desconexión. Sin embargo, desde la lógica del discurso del Eje, esta contención refleja deliberadamente un control, evitando una escalada regional masiva que pudiera forzar una intervención estadounidense directa y desestabilizar a todos los componentes del bloque.

En el Líbano, Hezbolá ha reorientado su estrategia hacia la resiliencia comunitaria y la autosuficiencia política, desplegando programas de asistencia, subsidios de vivienda y microcréditos que refuerzan su base en zonas de mayoría chií. En este sentido, el movimiento demuestra que la fuerza no se mide solo en confrontaciones abiertas, sino en la capacidad de organizar tiempo, recursos y voluntades hacia objetivos de largo plazo.

En Irak, la estrategia se centra en la institucionalización y la transformación de la presencia política en influencia estable. La inserción de actores del Eje en estructuras estatales y proyectos de desarrollo económico evidencia un enfoque inteligente: consolidar poder mediante legitimidad y rutinas administrativas más que por confrontación directa. Esto refuerza la percepción de normalidad y estabilidad, consolidando su rol como actor indispensable en la arquitectura política nacional mientras proyecta un relato de soberanía y reconstrucción frente a presiones externas.

Dinámicas similares se observan en Yemen. Ansarolá está centrado la gobernanza territorial y social, proyectando autoridad y legitimidad a través de redes comunitarias y administración cotidiana. La narrativa de autodeterminación y defensa frente a la injerencia externa se convierte en un eje de cohesión interna y en instrumento de proyección política regional.

Esta fase demuestra que el Eje no es un bloque dependiente de recursos externos, sino un proyecto político-autónomo que utiliza su narrativa, cohesión social y capacidad de adaptación para mantener relevancia y cohesión. Su fuerza reside menos en la confrontación inmediata que en la construcción de un marco epistémico común: un lenguaje de resistencia que organiza percepciones, jerarquiza amenazas y ofrece coherencia estratégica a actores diversos que comparten afinidades e intereses, aun cuando operan con independencia táctica.

Este enfoque recalca un principio central del Eje: la resistencia se construye sobre la autonomía y el cálculo estratégico, integrando capacidades locales, disuasión selectiva y gestión de riesgo a largo plazo. La narrativa maestra del bloque se ajusta, incorporando cálculo frío, resiliencia comunitaria y resistencia prolongada como virtudes superiores al impulso inmediato. La capacidad de absorber un golpe severo, responder de manera simbólica y mantener influencia política se presenta internamente como una forma de poder racional y superior, reafirmando la centralidad de Irán y la cohesión del Eje como un actor político estratégico en la región.

Conclusión: La resiliencia de la narrativa y su futuro

La obsesión occidental con mapas de misiles, cadenas de mando y suministros de armamento ha oscurecido sistemáticamente la comprensión del fenómeno más duradero y potente en la geopolítica regional. El Eje de la Resistencia es, ante todo, una arquitectura de significado. Funciona como un marco discursivo sólido que permite a actores diversos, desde un Estado revolucionario con ambiciones regionales hasta milicias profundamente enraizadas en sus contextos locales, interpretar su lugar en el mundo, legitimar sus acciones ante sus bases sociales y forjar alianzas sobre la base de una cosmovisión compartida más que de intereses materiales inmediatos.

Su fuerza no se mide únicamente, y quizás ni siquiera principalmente, por la capacidad de desatar guerras coordinadas en múltiples frentes, una idea que el episodio de 2025 ayudó a desmentir. Su verdadero poder reside en estructurar opciones políticas, dar sentido épico a luchas locales y sostener una alternativa conceptual frente al orden de seguridad dominante. La interacción dialéctica entre el centro ideológico iraní, que establece los principios fundamentales, y las periferias operativas, como Hezbolá, Yemén y las milicias iraquíes, que aplican esos principios con pragmatismo en sus contextos, es lo que otorga al Eje su sorprendente resiliencia y capacidad de evolución.

La reconstrucción más significativa no ocurre únicamente en talleres de misiles o drones, aunque esos avances existen, sino en la rearticulación continua de esta narrativa para una era de confrontación directa y de cálculos geopolíticos mucho más complejos. Mientras el discurso de la resistencia siga ofreciendo un propósito histórico, un escudo de legitimidad soberana y un sentido de comunidad, el Eje, como idea-fuerza, continuará siendo un factor central tanto en el imaginario político como en la realidad operativa de la región.

La cuestión esencial, según esta narrativa, sigue siendo la soberanía y la capacidad de definir el propio destino sin condicionamientos externos. Este principio ha demostrado ser resistente y probablemente seguirá siéndolo.

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jueves, 25 de diciembre de 2025

Moncada: Proclama de Asfura ”es fraude e imposición extranjera”

La candidata oficialista del Partido Libertad y Refundación en las elecciones 2025 de Honduras, Rixi Moncada. (Foto: Reuters)

La candidata de Libre consideró “fraude” e “imposición extranjera” la proclamación del conservador Nasry Asfura como ganador de las elecciones presidenciales en Honduras.

Asfura, del conservador Partido Nacional y apoyado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, fue declarado el miércoles por el órgano electoral como el virtual presidente electo de Honduras, tras obtener el 40,26 % de los votos en las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.

“En Honduras el Consejo Nacional Electoral (CNE) atendiendo las instrucciones del imperio, asesinó nuestra incipiente democracia, pero nuestro pueblo no es ingenuo: la proclama del presidente electo es un fraude y una imposición extranjera. Traicionaron la Patria”, escribió este jueves, la candidata oficialista del Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, en su cuenta de X.

Moncada, en referencia a los partidos Nacional y Liberal, afirmó que el bipartidismo en Honduras “dejó las huellas de su plan criminal y fraudulento en 26 audios que deben ser investigados hasta las últimas consecuencias”.

Puso de manifiesto que el mundo debe saber que durante el silencio electoral los empresarios que pidieron la intervención de Donald Trump pagaron mensajes masivos amenazantes contra los votantes que reciben remesas, con la única intención de torcer la voluntad popular.




Moncada, quien obtuvo el 19,19 % de los sufragios, también denunció trampas del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) por falta transparencia y democracia electoral, aseverando que se mantendrá en resistencia en contra del golpe electoral perpetrado por el CNE.

Las elecciones presidenciales en Honduras se desarrollaron en un contexto de presión externa, especialmente desde Estados Unidos. El respaldo de figuras políticas estadounidenses al candidato conservador, así como la polarización entre los candidatos y la incertidumbre sobre la transparencia del proceso, generó tensión y abrió debates sobre la soberanía y autonomía del sistema electoral del país centroamericano.



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domingo, 21 de diciembre de 2025

Informe: Occidente libra “guerra invisible” contra Irán y Rusia

La sede del Centro de Excelencia de Defensa Cibernética Cooperativa de la OTAN en Tallin, Estonia, 9 de enero de 2020.

Un informe revela que Occidente ha pasado de una postura defensiva a una estrategia ofensiva en el ciberespacio, apuntando a sitios críticos de Rusia e Irán.

El diario alemán Die Welt, en un informe publicado este domingo, avisa que los ataques occidentales se llevan a cabo principalmente infectando los sistemas informáticos en Rusia e Irán.

Según el medio, Estonia es el principal centro europeo de análisis de datos, operaciones de ciberdefensa y medidas antinformáticas. “Durante mucho tiempo, los gobiernos occidentales se han centrado no solo en la defensa, sino también en las capacidades ofensivas, ejecutando estos ataques, por ejemplo, mediante el envío encubierto de virus informáticos a Rusia o Irán”, ha resaltado.




En su artículo “Guerra invisible: ¿Cómo Europa ataca secretamente a Rusia?”, el periódico también remarca que el ‘Centro de Excelencia de Ciberdefensa Cooperativa de la OTAN’ se encuentra en Tallin, capital estonia, a solo diez minutos de la oficina del primer ministro de este país.


Al respecto, ha señalado que la zona está cercada con alambre de púas y los edificios están cubiertos por cámaras de vigilancia, lo que evidencia inmediatamente la presencia del personal militar.

Conforme al medio germano, el centro opera con 70 personas, incluidos miembros del Ejército alemán (Bundeswehr), que participan en la identificación, detección y el análisis de ciberataques, asesoran a los Estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y desarrollan e implementan contramedidas.

Irán ha sido objeto de ataques cibernéticos y operaciones de sabotaje por parte del régimen de Israel y Estados Unidos en los últimos años, lo que ha llevado al país persa a adoptar medidas para reforzar sus defensas.

Las autoridades dicen que los sistemas informáticos de varios ministerios gubernamentales han sido equipados con modernos sistemas de software y hardware para evitar ataques que podrían causar interrupciones generalizadas y afectar los servicios públicos.


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miércoles, 17 de diciembre de 2025

WPost: Trump coordinó con Israel planes de ataque a Irán

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu,(Izda.), da la mano con con el presidente de EE.UU., Donald Trump, durante un reunión en Washington. (Foto: EFE)

Un diario estadounidense revela que, mientras se llevaban a cabo las negociaciones nucleares, Trump coordinaba operaciones e inteligencia con Israel contra Irán.

Según publicó el miércoles el periódico estadounidense The Washington Post, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunió con el presidente de EE.UU., Donald Trump, al inicio de su segundo mandato, le presentó cuatro opciones sobre cómo llevar a cabo una operación contra Irán.

En un primer escenario, Netanyahu explicó cómo progresaría la operación si Israel atacara por su cuenta. La segunda opción consistía en que Israel dirigiera la operación con una mínima asistencia estadounidense.

El tercer escenario planteaba una cooperación y coordinación total entre ambos aliados durante el ataque. La cuarta opción contemplaba que Estados Unidos asumiera la conducción de la operación.



Tras ese encuentro, se iniciaron intensos planes estratégicos entre ambas partes. Según The Washington Post, Trump buscaba dar una oportunidad a la diplomacia nuclear con Irán, pero al mismo tiempo mantuvo el intercambio de información y la planificación operativa con Israel.

Fuentes cercanas indicaron que Israel también consideraba importante la diplomacia con Irán para convencer a la opinión pública mundial.


En efecto, Irán y Estados Unidos celebraron cinco rondas de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear a principios de este año. Mientras, Trump lanzaba declaraciones cruzadas —de diálogo y amenazas— sobre Teherán. Cuando se había programado la sexta ronda, para el día 15 de junio, Israel lanzó dos días antes, el 13, una ofensiva militar sorpresa, seguida de ataques estadounidenses el 22 de junio contra instalaciones nucleares clave en Isfahán, Natanz y Fordow.

Irán respondió la agresión con fuerza lanzando cientos de misiles balísticos y drones contra objetivos estratégicos israelíes en los territorios ocupados en el marco de la operación ‘Verdadera Promesa III’, así como la base aérea de Al-Udeid en Catar, la mayor base militar estadounidense en Asia Occidental.


El 24 de junio, Irán, mediante sus exitosas operaciones contra el régimen israelí y Estados Unidos, logró detener el asalto ilegal, imponiendo un alto el fuego a los agresores.


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martes, 16 de diciembre de 2025

A FONDO: ¿Quién es Kast, presidente electo y líder de extrema derecha de Chile?

El nuevo presidente electo de Chile, José Antonio Kast

José Antonio Kast, admirador de Pinochet y con discurso de mano dura, ganó la presidencia tras una de las elecciones más polarizadas en Chile.

El candidato de extrema derecha José Antonio Kast, del Partido Republicano —quien afirma inspirarse en el presidente estadounidense Donald Trump—, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile, marcando un giro significativo en el panorama político del país sudamericano.

Kast, que hizo campaña con la promesa de expulsar a los migrantes indocumentados y endurecer las medidas contra el crimen, obtuvo el 58 por ciento de los votos frente a la candidata de izquierda Jeannette Jara, que alcanzó el 42 por ciento, en una de las elecciones más polarizadas de los últimos tiempos. En la primera vuelta, Kast había quedado en segundo lugar detrás de Jara, pero posteriormente se impuso en la segunda vuelta de diciembre, con un fuerte respaldo de todo el espectro de la derecha.

“Chile necesita orden, orden en las calles, en el Estado y en las prioridades que se han perdido”, declaró el dirigente conservador de línea dura, de 59 años, quien asumirá el cargo el 11 de marzo de 2026, durante su discurso de victoria ante sus seguidores.

Su triunfo es visto ampliamente fuera de Chile como parte de un giro más amplio hacia la derecha en la política latinoamericana, con líderes conservadores que han ganado elecciones en países como Ecuador y Bolivia en los últimos meses.



Kast se ha postulado a la presidencia en varias ocasiones. En las elecciones de 2021 perdió frente al presidente en ejercicio Gabriel Boric, al obtener el 44 por ciento de los votos. En los comicios de 2017 compitió como candidato independiente y consiguió alrededor del ocho por ciento de los sufragios.

Tras ejercer durante más de 10 años como diputado por la Unión Demócrata Independiente (UDI), de centroderecha, dejó el Congreso en 2016. Posteriormente, en 2019, el líder de 59 años fundó el Partido Republicano, una fuerza política de línea más dura, orientada a atraer a votantes desencantados por el aumento de la inseguridad y el estancamiento económico.

Se formó como abogado, pero posteriormente ingresó en la política, convirtiéndose en concejal de la ciudad de Buin en 1996.

Kast nació en 1966 en Santiago, la capital del país, en el seno de una familia de inmigrantes alemanes con vínculos con el nazismo.

Su padre fue miembro del Partido Nazi en Baviera antes de emigrar a Chile tras la Segunda Guerra Mundial. No obstante, el presidente electo ha afirmado que su padre fue reclutado de manera forzada por los nazis.



El hermano mayor de Kast, Miguel, fue presidente del Banco Central y ministro de Gobierno a comienzos de la década de 1980, durante el régimen del general Augusto Pinochet. Bajo su dictadura de 17 años, miles de personas fueron asesinadas, desaparecidas por la fuerza y torturadas.

El admirador de Pinochet
El presidente electo es un admirador de Pinochet. De hecho, Kast, que hizo campaña a favor de la continuidad del general Augusto Pinochet (1973-1990) en el plebiscito de 1988, es el primer pinochetista en llegar a La Moneda en democracia.

Hace cuatro años llegó a decir que si el general Augusto Pinochet estuviera vivo, votaría por él. Cuando le preguntaron en debates o entrevistas, se limitó a decir que tiene “las mismas convicciones”, pero que “hoy los chilenos tienen otras urgencias”.

Kast respalda posturas extremadamente conservadoras y también se ha mostrado a favor de conceder libertad a personas condenadas por violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen de Pinochet.

Guille Vidal

@eltemagv

Jose Antonio Kast, presidente electo de Chile: -Hijo de un nazi -Apoyó a Pinochet durante la dictadura -Se relaciona con Santiago Abascal (VOX) -Alineado con Milei, Noboa, etc... 

Se vienen tiempos difíciles para el pueblo chileno. #FuerzaChile 





Jose Antonio Kast, presidente electo de Chile:
 -Hijo de un nazi 
-Apoyó a Pinochet durante la dictadura 
-Se relaciona con Santiago Abascal (VOX) 
-Alineado con Milei, Noboa, etc... 
Se vienen tiempos difíciles para el pueblo chileno. #FuerzaChile 

Kast ha señalado con frecuencia a El Salvador como modelo para sus políticas más duras contra el crimen.

Este mes, Kast se reunió con el ministro de Seguridad de El Salvador, cuyo presidente, Nayib Bukele, ha sido elogiado por su dura represión contra las pandillas, aunque se le ha acusado de violaciones de los derechos humanos.

Algunas de las cosas que escuchó en la reunión, dijo Kast, “podrían también eventualmente aplicarse en Chile”.

MARCELINO AGUILAR

@MARCELINOMXES

¡KAST SE PONE LA GORRA AZUL Y BLANCA!  
El presidente electo de Chile lo dijo sin titubear:  
“El Salvador es el ejemplo perfecto de cómo la seguridad y el orden traen inversión y confianza jurídica.”  
Y dejó claro que aplicará en su gobierno las estrategias del método Bukele para devolverle la paz a Chile.  
En resumen: Kast se pone la gorra azul y blanca… y los nayifóbicos ya están temblando en todo el continente. 

#KastPresidente, #Bukele, #MétodoBukele, #ElSalvador, #Chile, #Seguridad, #Inversión, #GorraAzulYBlanca, #Latinoamérica, #Nayifóbicos,


¿Cuáles son sus principales políticas?
Kast hizo campaña centrado en la seguridad pública, prometiendo adoptar un enfoque de mano dura contra el crimen en Chile, a pesar de que el país es uno de los más seguros de América Latina.

Se ha comprometido a desplegar al Ejército en zonas con altos índices delictivos y ha prometido construir más cárceles. Una encuesta de IPSOS realizada en octubre entre votantes chilenos mostró que el 63 por ciento de los encuestados consideraba la seguridad como una de sus principales preocupaciones.

El presidente electo también adopta una postura dura frente a la migración. Ha propuesto crear una fuerza policial inspirada en la agencia estadounidense Immigration and Customs Enforcement (ICE), que este año ha llevado a cabo numerosas redadas de “estilo militar” en comunidades migrantes y centros de trabajo en Estados Unidos para localizar a personas indocumentadas, muchas de las cuales han sido detenidas con fines de deportación.

ICE es la entidad responsable de gestionar el sistema federal de inmigración de Estados Unidos y ha sido objeto de crecientes críticas por su conducta hacia los inmigrantes en todo el país, incluidos aquellos que residen legalmente.

Yap Tv Radio

@YapTvEcuador1

#Chile || El ganador de las elecciones presidenciales José Antonio Kast hace un llamado contundente a los migrantes irregulares, para solucionar parte de la crisis que vive el país.


Al igual que Donald Trump, Kast ha propuesto construir infraestructura a lo largo de la frontera norte del país para impedir el ingreso de personas y ha prometido deportar a cientos de miles de migrantes indocumentados.

Kast también ha amenazado con imponer un estado de sitio en la región de la Araucanía, en Chile, con el fin de expulsar a grupos indígenas armados. La medida que propone otorgaría amplios poderes a las Fuerzas Armadas, incluidos registros y detenciones sin orden judicial, y suspendería derechos civiles fundamentales.

Cumbre de la ultraderecha regional: Milei recibirá a Kast
Este martes, 16 de diciembre, Kast abordó su vuelo hasta Buenos Aires, donde le espera una intensa agenda con la que promete coordinar situaciones de seguridad, migración y economía con el país vecino.

El futuro mandatario tiene una conocida relación de amistad con el que será su par en Argentina, el ultraderechista Javier Milei, y, en esa línea, lo primero será sostener una reunión bilateral con el jefe de Estado en la Casa Rosada.


@thecliniccl

 AHORA | José Antonio Kast inicia sus actividades en Argentina y arriba hasta el Ministerio de Economía junto al embajador chileno en argentina, José Antonio Viera-Gallo: durante la jornada se reunirá con el mandatario Javier Milei 



Milei y Kast conversaron telefónicamente en noviembre tras la primera vuelta.

“Con el presidente Milei conversamos el día que yo pasé a la segunda vuelta, y tenemos grandes sueños para que a nuestros conciudadanos les vaya bien y eso requiere una armonía. Eso requiere claridad en las normas (…) Ellos tienen muchas condiciones para producir mucho y nosotros tenemos muchas condiciones para prestarle un servicio porque somos la cara hacia el Asia Pacífico”, señaló Kast en esa ocasión.

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Chile: La derrota de la ambigüedad; anatomía de un colapso político

El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, junto a su esposa, en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, 15 de diciembre de 2025.(Foto: AFP)

El 58 % que consagró a José Antonio Kast no constituye meramente un voto de castigo a una gestión coyuntural; representa la implosión de una arquitectura política completa.

Por Jean Flores Quintana, Politólogo

La victoria de la ultraderecha en Chile es el síntoma terminal de una fractura que el liderazgo del Ejecutivo intentó disimular sistemáticamente bajo la alfombra de la retórica. La debacle del progresismo no se explica por deficiencias comunicacionales ni por tácticas electorales de última hora; el colapso se produjo porque la conducción del Estado convirtió la indefinición en su doctrina central, apostando al capital político individual a costa de desdibujar los principios rectores de su propio sector.

Para la audiencia internacional es imperativo comprender la genealogía de este desenlace: el proceso que llevó a Gabriel Boric a La Moneda no se inició con su figura. Su gobierno fue el resultado —y hoy el cierre abrupto— de un ciclo de movilizaciones sociales que se remonta a los años 90, cuando el pueblo mapuche y las primeras manifestaciones estudiantiles encendieron las chispas iniciales contra un modelo neoliberal administrado con fanatismo ideológico por los gobiernos de la ex Concertación. El 18 de octubre de 2019 marcó el parteaguas de la historia moderna de Chile; no fue un motín espontáneo, sino la saturación ante décadas de abuso. No existiría la administración actual sin esa acumulación histórica que culminó en el estallido. Sin embargo, el gobierno optó por una gestión desconectada de ese mandato fundacional, buscando validación en los mismos poderes fácticos impugnados por la revuelta.

Esta desconexión derivó en un doble estándar estructural. Se instaló una ambigüedad calculada, diseñada para buscar la validación de la socialdemocracia occidental aun a riesgo de perder la conexión material con la realidad chilena. Esta incoherencia se hizo patente en la política internacional: un liderazgo que condena retóricamente el genocidio en Gaza, pero que en la geopolítica dura se alinea disciplinadamente con la OTAN, blanqueando a los batallones ultranacionalistas de Ucrania.

No obstante, la contradicción alcanzó su punto crítico en el propio hemisferio. La administración no solo se sumó a la narrativa estadounidense contra Venezuela, utilizando epítetos contra el presidente Nicolás Maduro, sino que incurrió en una omisión de gravedad estratégica para la región: guardó un silencio sepulcral cuando Estados Unidos inició operaciones militares en el mar Caribe. Ante el despliegue de fuerza de una potencia extranjera, que atentaba directamente contra el derecho internacional y la soberanía latinoamericana, un gobierno autodefinido de izquierda optó por la mudez. Esa inacción no fue neutralidad; fue la validación tácita de la diplomacia de las cañoneras en la frontera regional.

Esta lógica tuvo su correlato en la política interna. En el intento de enviar señales de "gobernabilidad" al gran empresariado, el Ejecutivo desplegó la fuerza estatal contra los mismos actores que nutrieron su ascenso. Se reprimió a estudiantes secundarios en la Alameda, se desalojaron campamentos y tomas de terreno en contextos de crisis habitacional, y se persiguió policialmente al comercio ambulante, cortando las fuentes de subsistencia informal sin ofrecer alternativas estructurales. Estas medidas, lejos de garantizar el orden público, funcionaron como señales de ruptura con la base social popular.

El error de diagnóstico fue también antropológico. La administración, volcada hacia un "purismo discursivo" y agendas identitarias, renunció a articular un discurso que convocara a los trabajadores desde sus condiciones materiales de vida. Al abandonar la centralidad del conflicto capital/trabajo, el oficialismo dejó a la deriva al sujeto uberizado. Este trabajador contemporáneo, formateado por la economía de plataformas, ya no se reconoce en las lógicas sindicales del siglo XX, sino que se percibe como un emprendedor en potencia, un lobo voraz en busca de conquistas financieras. Este sujeto no encontró respuestas en el gobierno. Aquí reside la clave sociológica del ascenso de Franco Parisi y el posterior trasvasije de sus votos hacia la ultraderecha: el votante popular, ante la precariedad, prefirió la promesa de desregulación y liquidez del populismo de mercado antes que la tutela moral de una élite ilustrada.

El resultado es la entrega del poder a un bonapartismo criollo. José Antonio Kast no asume por una conversión ideológica masiva de la población, sino como la figura de autoridad contratada por el gran capital para blindar el modelo de las AFP e Isapres ante el vacío de la política tradicional.

Las implicancias transcienden las fronteras chilenas. La alarma debe encenderse en Caracas, La Paz, Brasilia y Ciudad de México. El triunfo de Kast representa la instalación de una cabeza de playa del "trumpismo" en el Pacífico Sur. Su hostilidad declarada hacia los BRICS y su rechazo al multipolarismo confirman su rol: anclar a Chile a la hegemonía occidental, saboteando la integración regional para actuar como gendarme geopolítico de Washington en la zona.

Finalmente, para quien dude sobre la naturaleza de este nuevo ciclo, la evidencia simbólica es irrefutable. Los festejos en el sector alto de la capital no fueron celebraciones de sana convivencia democrática, sino actos de reivindicación histórica. La presencia de iconografía alusiva al dictador Augusto Pinochet y al torturador Miguel Krassnoff envía un mensaje global: en Chile, el consenso del "Nunca Más" ha sido derogado por las urnas.

La conclusión es tajante: el 14 de diciembre de 2025 no solo se derrotó a un gobierno, se derogó un consenso civilizatorio. Se cierra el ciclo de la transición y se abre la compuerta a una revancha histórica. Ante una 'motosierra' afilada para desmembrar lo público, el desafío de las fuerzas democráticas deja de ser electoral para volverse existencial: la supervivencia física y moral de la comunidad. Queda demostrado, con la brutalidad de los hechos, que coquetear con la validación de la élite y olvidar el mandato popular es la forma más eficiente de pavimentar el camino hacia el abismo autoritario.

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domingo, 14 de diciembre de 2025

China publica nuevo documento de política sobre las relaciones con América Latina y el Caribe


China ha publicado su tercer documento de políticas sobre América Latina y el Caribe (ALC), que sirve como guía integral para fortalecer las relaciones entre China y ALC.

Este último documento de políticas es la continuación del primero, publicado en 2008, y del segundo, publicado en 2016.

Con más de 10.000 palabras, el documento funciona como una extensa “lista de verificación de cooperación” que describe las áreas clave de colaboración entre China y ALC.

La lista incluye tanto proyectos de infraestructura esenciales para el desarrollo de ALC como iniciativas de gran envergadura en educación, salud e intercambio cultural.

Los esfuerzos actuales de cooperación están experimentando una importante modernización, centrándose en una mayor integración de las cadenas industriales y de suministro, la innovación científica y tecnológica colaborativa y la distribución inclusiva de beneficios para el bienestar de las personas.

El nuevo documento de políticas aborda la urgente necesidad de modernización de los países de ALC, a la vez que demuestra el compromiso de China con el desarrollo compartido en la región. Cai Wei, ministro adjunto de Asuntos Exteriores de China, enfatizó en la ceremonia de lanzamiento, a la que asistieron diplomáticos y medios de comunicación de varios países de América Latina y el Caribe, que este documento de política refleja la dedicación de China al fortalecimiento de los lazos con América Latina y el Caribe.

“Esto demuestra la gran importancia que China concede a esta relación y su profundo compromiso con la búsqueda del desarrollo común con los países de América Latina y el Caribe”, declaró Cai, añadiendo que el documento servirá como hoja de ruta para las relaciones entre China y América Latina y el Caribe en la nueva era.

El crecimiento futuro de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe se describe en propuestas de intercambios y cooperación en más de 40 áreas, respondiendo activamente a las necesidades de los países de América Latina y el Caribe en materia de comercio, inversión, finanzas, ciencia y tecnología, innovación y cambio climático, entre otras.

El documento establece un marco para impulsar cinco programas clave con América Latina y el Caribe: el Programa de Solidaridad, el Programa de Desarrollo, el Programa de Civilización, el Programa de Paz y el Programa de Conectividad entre los Pueblos.

Aborda intercambios de alto nivel, cooperación de alta calidad en la Franja y la Ruta, comercio e inversión, innovación científica y tecnológica, así como intercambios militares. El documento también destaca la colaboración en la reforma del sistema de gobernanza económica global y el impulso de la Iniciativa de Desarrollo Global, la Iniciativa de Seguridad Global y la Iniciativa de Civilización Global.

“Al presentar este documento, confirmamos que nuestra relación no se limita a las transacciones e intercambios económicos, sino que se basa en valores compartidos que trascienden las circunstancias políticas y económicas, y en la profunda convicción de que juntos podemos construir un mundo más próspero, justo y sostenible”, afirmó Martin Charles, decano del Cuerpo Diplomático de los Estados de América Latina y el Caribe en China y embajador de Dominica en China.

Añadió que la implementación del documento de políticas será crucial para el avance de una comunidad de futuro compartido entre China y América Latina y el Caribe, lo que impactará directamente la cooperación en la construcción de infraestructura, la educación, la cultura, la agricultura, entre otros ámbitos.

Source: Press TV



Tomado de Al manar