miércoles, 27 de agosto de 2025

Consejo de Seguridad, menos EEUU, exige fin de hambruna en Gaza

Mujeres y niños palestinos esperan recibir porciones de comida de un comedor social en Jan Yunis, en Gaza, 27 de agosto de 2025. (Foto: AFP)

Todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, menos EE.UU., piden el fin inmediato de la hambruna en Gaza, avisando que “el tiempo apremia”.

Todos los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), con excepción de Estados Unidos, han clamado este miércoles detener de inmediato la hambruna en la Franja de Gaza, subrayando que la emergencia humanitaria debe abordarse sin más demora.

En un comunicado conjunto, los 14 de los 15 países miembros del CSNU aseveraron que Israel debe cambiar de rumbo y recordaron que durante las treguas anteriores se había demostrado la posibilidad de mejorar la situación de la población civil en la Franja de Gaza, ahora asediada por cinco meses consecutivos por todos lados.

La declaración se produjo tras la confirmación oficial de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC), que advirtió sobre la hambruna en la gobernación de Gaza —ubicada en el centro y norte del enclave— y alertó de que podría extenderse a Deir al Balá y Jan Yunis a finales de septiembre.



Los miembros del organismo internacional destacaron además su confianza en la labor de la IPC frente a las críticas de Israel, que ha exigido retirar el informe alegando manipulación de los datos.

“Esta es una crisis provocada por el hombre. El uso de la hambruna como arma de guerra está claramente prohibido por el Derecho Internacional Humanitario”, enfatizaron, al tiempo que instaron a implementar las resoluciones del Consejo, en particular la 2417, que contempla la persecución legal contra los responsables de emplear el hambre como herramienta bélica.


La Franja de Gaza vive desde hace meses una catástrofe humanitaria sin precedentes debido al asedio y los continuos ataques israelíes. Diversos organismos de la ONU han advertido que más de un millón de personas se encuentran en riesgo de hambruna. El Consejo de Seguridad ha aprobado en reiteradas ocasiones resoluciones que exigen el acceso humanitario y el respeto al Derecho Internacional, sin embargo, estos gritos han caído al saco roto ante la ignorancia del régimen israelí con el respaldo de Estados Unidos.



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Vídeo: Hezbolá muestra músculo a Israel en rechazo al desarme


Hezbolá difunde un vídeo en el que aparece su líder, el sheij Naim Qasem, vestido de militar y asegurando que el movimiento libanés no depondrá las armas.

El vídeo incluye escenas en el que el sheij Qasem, secretario general del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano, con uniforme militar, supervisa de cerca el entrenamiento de las unidades de Hezbolá.

También muestra el lanzamiento de misiles, entrenamiento y desplazamiento de unidades de infantería, uso de sistemas de defensa aérea, y planificación de operaciones de campo de Hezbolá, lo que confirma la preparación de la Resistencia libanesa para enfrentar cualquier amenaza con firmeza y poder.

La grabación, titulada “El mundo verá nuestro poder”, incluye también fragmentos del reciente discurso incendiario del sheij Qasem, en el que enfatizó que Hezbolá no entregará sus armas.

“No dejaremos las armas que nos protegen frente a nuestro enemigo, y no permitiremos que Israel se mueva libremente en nuestro país”, dijo el lunes el líder de Hezbolá. “Estas armas representan nuestra alma, nuestro honor, nuestra tierra y nuestra dignidad”, remarcó.



Enfatizó además que El Líbano necesita urgentemente recuperar su soberanía, y que todos los problemas del país provienen del enemigo israelí y su principal aliado, Estados Unidos.

El Gobierno libanés aprobó el 7 de agosto la controvertida propuesta estadounidense para desarmar a Hezbolá antes del fin del año en curso.


Sin embargo, el líder de Hezbolá insiste en que el desarme del movimiento de Resistencia y del pueblo libanés ante la agresión del régimen israelí es un grave error y pidió al Ejecutivo anularlo

La controvertida decisión del gobierno libanés desató una ola de rechazos y condenas dentro del país árabe. 



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https://www.hispantv.com/noticias/el-libano/620405/hezbola-lider-qasem-uniforme-militar-desarme

Venezuela y la locura estadounidense de intervenciones caducas en América


Venezuela resiste las intervenciones caducas de Estados Unidos, que buscan desestabilizar su soberanía y apoderarse de sus recursos.

Por: Carlos Santa María

En estos días escuchaba por casualidad en las redes un programa colombiano sobre Venezuela y decidí intervenir exponiendo la agresión que significaba intentar infundir miedo con navíos de guerra a una nación soberana y valiente. De inmediato uno de los participantes dijo que Nicolás Maduro, el presidente legítimo, estaba negociando ya su escape del país, ante lo cual manifesté que era una idea absurda y que en diciembre confirmarían lo erróneo de sus apreciaciones.

Sin embargo, el día de ayer escuché en la radio de ultraderecha (también colombiana), la “W”, no sólo esa idea sino la legalidad de una intervención estadounidense si “sentían” que su seguridad nacional estaba en riesgo por las drogas que ingresaban al territorio, lo que confirmaba ya una campaña orquestada para generar zozobra en Venezuela creando la idea de que el mandatario estaba aterrorizado, negociando su salida, inclusive planteando Brasil o México como los posibles destinos.

Infobae, una agencia informativa de la inteligencia extranjera, publicaba que Jaime Bayley sentenciaba que el mandatario estaba planificando ya su fuga a Nicaragua con su familia para asilarse (26/08/2025), según la cual “El periodista reveló cómo la dictadura venezolana ha tejido acuerdos con gobiernos aliados para garantizar un escape seguro y anticiparse a un eventual colapso político en Caracas.”, sin aportar evidencia alguna de sus temerarias afirmaciones, como es lo habitual en este autodenominado “ periodista”.

La verdad es que la orden internacional dada por las élites sionistas que manejan gran parte de los Medios internacionales, de crear una mentira sin bases, ha sido dada a los Medios Masivos de Desinformación (MMdeD), con el fin de amparar una matriz legalizada de invasión a Venezuela por EE.UU.

Los presuntos argumentos serían, sin ninguna prueba que demuestre lo expuesto, una dirección criminal del presidente venezolano de un llamado “Cartel de los Soles”, que no existe y es una ficción novelesca, asociado a Hezbolá en El Líbano, y a través de Arabia Saudí u otras monarquías del Golfo Pérsico, por medio de las cuales llevan la droga a Estados Unidos…en un viaje absolutamente desquiciado de un lugar del mundo a otro para finalizar en Miami.

Asimismo, como “prueba”, han confiscado activos de Venezuela presentándolo como propiedades del mandatario, lo que puede ser mediáticamente interesante, aunque hasta un niño de escasa edad lo consideraría absurdo.

La semana pasada se informó que Washington había ordenado el envío de un escuadrón anfibio a las costas venezolanas para controlar las mafias traficantes: el USS San Antonio, el USS Iwo Jima y el USS Fort Lauderdale, que transportan a 4500 efectivos, incluidos 2200 infantes de marina, y ahora agregan el USS Lake Erie y el USS Newport News, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear de ataque rápido, convirtiéndose claramente en una grave amenaza a la paz y la seguridad de la región. Cabe señalar que América Latina y el Caribe han sido declaradas como Zona Libre de Armas Nucleares, mediante el Tratado de Tlatelolco (1967), cuyo Protocolo II fue ratificado por EE.UU.

La pregunta infantil, ya que ese es el nivel que manejan desde Occidente, es: ¿cómo un submarino nuclear detendrá el tráfico de drogas? ¿Será que lanzarán misiles nucleares a embarcaciones que la transporten? La respuesta destruye todo el argumento basado en el sofisma de detener el tráfico de drogas a EE.UU., además de demostrar que en EE.UU. no se hace nada para apresar a las mafias estadounidenses que existen y hacen parte de los gobiernos a través de presiones indebidas. Saben que Venezuela no posee prácticamente campos de explotación coquera y han desarrollado una lucha frontal en este sentido.

La locura producto de la desesperación de la ultraderecha venezolana es tal que incluso han determinado la forma de entrega de la presidencia a María Corina Machado, junto con Guaidó, y la aceptación de Washington a todo ello.

Sin embargo, lo real es que la DEA (Administración de Control de Drogas), oficina de manejo de las drogas en América Latina y el mundo, es el principal cartel de Estados Unidos, ya que en los lugares donde ha sido expulsada ha decrecido notablemente el cultivo y producción de la heroína, coca u otras, donde Afganistán con los talibanes y Ecuador con Rafael Correa, lograron lo dicho. Y Venezuela es un territorio libre de sembradíos, por lo cual la supuesta amenaza a la seguridad de EE.UU. es absolutamente artificial y las supuestas propiedades del presidente Maduro son propiedades del estado.

El objetivo fundamental es tener un gobierno arrodillado a través del “cambio de régimen” para apoderarse de las riquezas de la nación, tanto del petróleo como otros productos, a través de una política de intimidación, escondiendo flagrantemente su concentración de mafias en el propio seno del gobierno estadounidense.

Venezuela ya ha desplegado todo el sistema de defensa, pues solo la fortaleza de una nación detiene los intereses coloniales, y la movilización patriótica ejerce una muralla insalvable para el neocolonialismo.

Finalmente, el lema de Donald Trump el cual es “Make America great again”, es decir, “Haz América grande otra vez”, es una de las locuras más grandes de un mandatario ya que América es un continente, es lo primero, y está conformado por 35 países, por lo cual es un imposible racional lograr que todas esas naciones sean desarrolladas plenamente gracias a la labor de una sola persona. Eso se identifica en términos siquiátricos como una enfermedad mental asociada a la sociopatía, representada en bipolaridad y esquizofrenia, razón de su megalomanía, ascenso y descenso de sus estados de ánimo, escasa capacidad lingüística y coordinación, más una personalidad maníaco depresiva. Desafortunadamente ese es un peligro dada su inestabilidad que puede llevarlo a bombardear un país o considerar una “extracción” con asesinato incluido en forma de magnicidio.

Definitivamente Venezuela no está sola, ni lo estará.


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martes, 26 de agosto de 2025

"Inquisición" histórica: Ucrania endurece su ofensiva contra el pasado común con Rusia

Según una ley aprobada por la Rada Suprema, los monumentos de la II Guerra Mundial podrían ser modificados para cumplir con el objetivo de "descomunización" que persigue Kiev.

Imagen ilustrativa.NurPhoto / Contributor / Gettyimages.ru

Una nueva ley aprobada por la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania la semana pasada ha suscitado duras críticas, por crear una institución de censura en el país e introducir una suerte de "inquisición" histórica.

Analicemos qué disposiciones contiene el documento y qué provocó el descontento entre una parte de la población.
¿Qué estipula la ley?
El acto legislativo № 13273, que aún no ha sido refrendado por Vladímir Zelenski, refuerza drásticamente el papel del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional en la vida del país.


Entre las innovaciones más importantes se encuentra "el establecimiento de reglas para nombrar y renombrar calles, plazas e instituciones de acuerdo con las leyes de descomunización y descolonización". Las autoridades regionales tienen seis meses para eliminar del espacio público toda manifestación de 'políticas rusas'. El conflicto ruso-ucraniano, por su parte, pasará a llamarse oficialmente "guerra por la independencia de Ucrania", y la fecha de su inicio será el 19 de febrero de 2014.

Además, el Instituto Ucraniano de Memoria Nacional podrá establecer "conclusiones, explicaciones y recomendaciones obligatorias" para la población sobre una serie de asuntos ideológicos.

La normativa exige que los "sitios conmemorativos de la Segunda Guerra Mundial" -es decir, monumentos, memoriales y tumbas de soldados caídos- sean modificados para cumplir con los objetivos de "descolonización" y "descomunización".

Esto implica la eliminación de los símbolos asociados con Rusia y la URSS, el cambio de las fechas de 1941-1945 por 1939-1945 y la inclusión de inscripciones en ucraniano. Se prohibirán en los monumentos los símbolos comunistas, como la estrella roja, así como las inscripciones 'Gran Guerra Patria' o sus derivados e incluso la cinta de San Jorge.

Las inscripciones en ucraniano deberán ser las más grandes y estar ubicadas en el centro. Además, no se podrán incluir menciones a ciudades que hayan recibido los títulos rusos de "ciudad heroica" o "ciudad de gloria militar". El cumplimiento de estos requisitos conllevará una remodelación radical, o incluso la demolición, de esos monumentos.
"La Santa Inquisición tuvo una vez tal poder"
El descontento público en torno a esta medida va en aumento porque, en opinión de la gente, limita sus derechos y libertades. El politólogo Yuri Romanenko, por ejemplo, considera que la ley establece en Ucrania "un régimen de represión de la disidencia".


Algunos critican también el poder ilimitado que otorga al Instituto Ucraniano de Memoria Nacional.

"La cuestión no es que se haya ignorado la Constitución, sino que ahora, en lugar de ella, existirá el Instituto Ucraniano de Memoria Nacional. Otras anteriores leyes inconstitucionales fueron puntuales, pero esta coloca a una de las autoridades en la posición exclusiva de censura (lo cual está prohibido por la Constitución) y árbitro (prerrogativa del poder judicial). El Instituto Ucraniano de Memoria Nacional ahora tiene derecho a interferir en cualquier asunto del ámbito humanitario, imponiéndole la etiqueta de 'propaganda antiucraniana'. Determinará el alcance de lo permitido en el diálogo científico, la retórica pública, los fundamentos de la educación y la preservación de monumentos", denunció Olga Mijáilova, experta del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos.

"La Santa Inquisición tuvo una vez tal poder (incluido el derecho de quitar de las estatuas antiguas cualquier cosa que fuera desagradable a la vista; les recuerda eso algo, ¿no?)", ironizó.

El desmantelamiento de todo lo relacionado con la cultura rusa o la época soviética, una práctica que se ha vuelto frecuente en Ucrania, empezó tras la promulgación de la ley de descomunización. Y después del inicio de la operación militar especial de Moscú, la campaña contra todo lo ruso se recrudeció. 

Ucrania sigue intentando prohibir todo lo ruso: la lengua, el arte, la cultura, así como "reescribir" la historia y 'olvidar' las hazañas de los antepasados soviéticos, que liberaron el territorio actual del país de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

En este contexto, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, denunció que las autoridades de Ucrania llevan años implementando una política de "desrusificación agresiva" y de "asimilación forzada", oprimiendo los derechos de la población rusófona que vive en el país.




Soberanía y conflicto: la encrucijada del Líbano ante el desarme de Hezbolá

Seguidores de Hezbolá protestan en Beirut contra la decisión del gobierno de poner todas las armas del país bajo control estatal, 8 de agosto de 2025.

En las últimas semanas, Líbano ha entrado en una fase crítica de su historia reciente, marcada por tensiones políticas, sociales y estratégicas que podrían definir su futuro durante años.

Por Xavier Villar

El escenario está atravesado por dos hechos que revelan la magnitud de la pugna entre actores internos y presiones externas. De un lado, la determinación del gobierno libanés, respaldado por Estados Unidos, Israel y sus aliados regionales, de avanzar en el desmantelamiento del poder armado de Hezbolá. Del otro, la respuesta firme del movimiento de resistencia, que, junto a su aliado histórico, Amal, ha convocado a movilizaciones masivas en defensa de su arsenal, reivindicándolo como emblema de soberanía nacional y de resistencia legítima.

La convergencia simultánea de estas dinámicas señala un punto de inflexión en el entramado político, social y geoestratégico libanés, donde el equilibrio es más frágil que nunca y el riesgo de fracturas internas y regionales es palpable.

Israel y EEUU: una estrategia para contener la influencia regional

En julio y agosto de 2025, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu emitió una declaración sin precedentes, en la que afirmó estar dispuesto a colaborar con el gobierno libanés para desarmar a Hezbolá. Este mensaje representa una evolución en la política de Tel Aviv, que hasta ahora se había concentrado en acciones militares indirectas, bombardeos selectivos o conflictos intermitentes. Ahora, con el apoyo activo de Washington, la estrategia apunta a lograr un consenso político en Beirut para que el monopolio del uso legítimo de la fuerza quede exclusivamente en manos del Estado libanés, lo que implicaría desmantelar el poder militar de Hezbolá.

Estados Unidos, por su parte, condiciona gran parte de su respaldo financiero y diplomático a Beirut —en un país hundido en una crisis económica y política sin precedentes— a la aceptación de este plan y a la entrega del armamento pesado en manos de Hezbolá. Esta presión externa se enmarca en una estrategia más amplia destinada a reducir la influencia de un proyecto político alternativo en la región y a neutralizar a cualquier actor que no se alinee con los intereses occidentales.

Más allá del discurso oficial de “restaurar la soberanía libanesa”, esta operación constituye un intento de reconfigurar el mapa geoestratégico del Levante a través de la neutralización de Hezbolá, la principal fuerza de defensa del país frente a la ocupación israelí. Al vincular un eventual repliegue de sus tropas en el sur del Líbano al avance en la desmilitarización de la resistencia, Israel plantea una ecuación perversa: condicionar la retirada de un ocupante ilegal al desarme de quienes sostienen la soberanía nacional. Se trata, en realidad, de una negociación encubierta entre Tel Aviv y Washington que busca someter a Beirut a un chantaje geopolítico, despojando a los libaneses de su derecho legítimo a la autodefensa.

Hezbolá y Amal: la articulación de una resistencia soberana

Contrario a la narrativa occidental que reduce a Hezbolá a un “proxy” chií o a un actor sectario subordinado a Teherán, el movimiento constituye en el contexto libanés un fenómeno político y social complejo, que combina soberanía nacional, resistencia frente a la ocupación y reivindicación islámica. Su alianza con el movimiento Amal, liderado por Nabih Berri, refuerza esa dimensión autónoma, ofreciendo un anclaje político que desborda las fronteras sectarias y se proyecta como parte integral del tejido nacional libanés.

En este marco, Hezbolá no puede ser entendido únicamente como un grupo armado: es un actor político, social y cultural sostenido en un pacto con su base comunitaria —particularmente la chií—, pero también en una narrativa nacionalista que defiende el territorio y la independencia frente a presiones internas y externas. Esta perspectiva se refleja en el enérgico llamado conjunto a manifestaciones masivas en la plaza Riyadh al-Solh de Beirut, espacio emblemático tanto de la soberanía libanesa como de la protesta popular.

El arsenal de Hezbolá se presenta como “sagrado y honorable”, un garante indispensable de la dignidad y la soberanía nacional. Su desmantelamiento no es visto como una simple medida de seguridad, sino como un intento de someter políticamente al país, debilitando las capacidades de resistencia frente a agresiones y ocupaciones israelíes que han marcado la historia contemporánea del Líbano.

La dimensión social y política de la confrontación

Mientras el gobierno libanés —con el respaldo explícito de Washington y Tel Aviv— sostiene que el monopolio estatal de las armas es condición indispensable para garantizar estabilidad y desarrollo, Hezbolá y Amal contraponen un discurso que convierte la defensa del armamento en un asunto de identidad nacional y dignidad colectiva. En esta lógica, cualquier intento de desarme implica un costo social elevadísimo, traducido en el riesgo de fracturas sectarias, crisis políticas o incluso episodios de violencia en las calles. La resistencia ha advertido que una desmilitarización impuesta, sin un consenso político amplio, podría devolver al país las tensiones que precedieron a la guerra civil de 1975-1990 o al estallido de violencia de 2008.

Este encuadre social y político coloca a Líbano en una encrucijada crítica, donde la confrontación rebasa con creces las instituciones estatales y los debates parlamentarios: involucra a una comunidad organizada y movilizada en torno a Hezbolá, que dispone de una red de apoyo profundamente enraizada en el tejido social y capaz de proyectar su fuerza en múltiples dimensiones de la vida nacional.

La fractura en el sistema político libanés

La decisión del gobierno de convocar a las Fuerzas Armadas para diseñar y ejecutar un plan de desarme antes de diciembre de 2025 —un calendario impuesto por la presión estadounidense— ha profundizado la fragmentación del sistema político libanés. Los ministros aliados a Hezbolá y Amal abandonaron las sesiones ministeriales vinculadas al tema, respaldando la postura de rechazo frontal del secretario general de Hezbolá, Naim Qasem, quien subrayó que la organización ignorará cualquier decisión relativa al desarme, argumentando que su arsenal es indispensable para la defensa frente a las amenazas israelíes.

En este escenario, la situación política se mantiene extremadamente inestable. Sectores prooccidentales dentro del parlamento y del gobierno presionan para avanzar con el proceso, alegando la necesidad de cumplir compromisos internacionales y asegurar recursos cruciales para la economía nacional. Mientras tanto, la fragilidad del Ejecutivo se evidencia en la amenaza concreta de que Hezbolá y Amal puedan inducir un voto de censura o desencadenar una crisis institucional capaz de desplazar al gobierno actual.

Contexto posterior al conflicto de 2024-2025

No puede perderse de vista que este escenario se construye sobre las secuelas del conflicto bélico de 2024 entre Israel y Hezbolá, que culminó con un alto al fuego negociado en noviembre de ese año y mediado por la intervención diplomática estadounidense. Durante el enfrentamiento, Hezbolá sufrió pérdidas significativas en personal y equipamiento; sin embargo, al mismo tiempo, consolidó su legitimidad en amplios sectores del país como un actor que defendió la soberanía nacional y se mantuvo firme frente a agresiones externas.

Es importante señalar que Israel mantiene ocupadas cinco posiciones estratégicas en el sur del Líbano, situación que Hezbolá utiliza como argumento central para rechazar cualquier desarme unilateral que no vaya acompañado de una retirada definitiva y verificable por parte del ocupante—algo que, hasta la fecha, no se ha producido.

Las sombras del escenario regional

En el tablero regional, Irán mantiene un compromiso estratégico con Hezbolá como parte de su política de resistencia frente a Israel. No obstante, Hezbolá no debe interpretarse como una mera extensión de la política iraní. Su relación con Teherán es compleja, basada en convergencias estratégicas y apoyo logístico, pero con un alto grado de autonomía y agencia propia. La influencia del movimiento Amal, que forma parte de esta red de resistencias, demuestra que el rol de Hezbolá en Líbano surge de un entramado interno y regional en constante tensión y negociación, y no como un instrumento subordinado de actores externos

Desde Teherán, el mensaje es claro: la seguridad y la soberanía del Líbano no pueden garantizarse sin un Hezbolá armado. La continuidad del movimiento se considera una barrera indispensable frente a la imposición de un orden regional dominado por Israel y sus aliados, consolidando así su papel estratégico en el equilibrio de fuerzas del Levante.

Reflexiones finales: un futuro incierto y lleno de desafíos

El cruce entre el desarme impulsado por la presión internacional y la resistencia interna en defensa del arsenal de Hezbolá constituye una de las tensiones más peligrosas para la estabilidad de Líbano y de la región. El gobierno libanés, con el respaldo de potencias occidentales y aliados regionales, busca consolidar el Estado reduciendo los poderes paralelos; Hezbolá y Amal representan la resistencia organizada que protege no solo su fuerza militar, sino, sobre todo, la soberanía y la independencia del país frente a presiones externas que buscan limitar su autonomía.

Lo que está en juego trasciende la mera supervivencia de un actor político o militar: se trata de la defensa de la esencia misma del Líbano como Estado soberano y nación plural, cuya autonomía ha sido históricamente desafiada por presiones externas y agendas foráneas. La actual tensión podría conducir a un acuerdo de convivencia precario y temporal, o bien abrir la puerta a una escalada que devuelva al país a escenarios de violencia y crisis, con repercusiones directas en la estabilidad regional.

En este contexto, la prudencia y la apertura al diálogo no son meras recomendaciones diplomáticas: son herramientas esenciales para que Líbano pueda sostener su soberanía, mantener su independencia estratégica y resistir intentos de subordinación externa, evitando así un deterioro que comprometa no solo su integridad interna, sino también el equilibrio de poder en toda la región.

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