sábado, 27 de junio de 2026

Fallece el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en Cuba.



Nació en Artemisa, en la provincia de La Habana, tierra de héroes que estremece, al pensar en los hijos que una vez vio marchar hacia el asalto del cual muchos no regresaron.

Este muchacho, de apenas 21 años sobrevivió, a pesar de figurar entre los que se ofrecieron voluntarios para ocupar un puesto en la avanzada. Estuvo entre los ocho seleccionados para tomar la posta 3 del cuartel Moncada, y sería el primero en penetrar al cuartel, después de bajar de un golpe la cadena que impedía el paso en esa área, junto a sus compañeros José Ponce y Jesús Montané, y resultaría de los últimos en salir, luego de resultar herido.

Entre los 27 asaltantes que fueron detenidos y juzgados por el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba, estaba el muchacho que luego de permanecer un tiempo en la cárcel de Boniato, fue trasladado hacia el reclusorio nacional de Isla de Pinos.

La misma Isla del Abra donde José Martí, muchos años antes, padeció por las llagas del tobillo y más aun le sangraba el alma, como a él y sus compañeros ahora, por el dolor de no saber la patria libre, a pesar de los sacrificios.

El presidio es siempre duro, al joven de Artemisa lo aislaron junto a Oscar Alcalde, Ernesto Tizol, Agustín Cartaya e Israel Tápanes, en el pabellón destinado a enfermos mentales, tal vez por ser de los primeros en entonar las notas del Himno Nacional ante la visita del tirano Batista al penal.
La amnistía hizo posible la salida de él y sus compañeros, en mayo de 1955. Aún resonaban en sus oídos los alaridos de los reclusos enfermos y maltratados que llenaban las celdas, pestilentes e inhumanas donde había permanecido.

Entonces seguirían las actividades revolucionarias y nuevamente la prisión hasta obtener la libertad y su traslado a México, a fin de ayudar a organizar y entrenarse para una expedición, la del yate Granma, donde 82 expedicionarios navegaron gracias al milagro de los sueños y los propósitos que generan una lucha como la nuestra.
Ya andaba por los 24 años y por sus condiciones y actitud fue nombrado jefe de una de las escuadras, y segundo al mando del Pelotón de la Retaguardia que dirigía Raúl Castro.

Con el “bautizo de fuego” de Alegría de Pío, los expedicionarios fueron sorprendidos por el enemigo, y no estaba él en esos momentos junto a su pelotón, pues andaba ocupado en la repartición de los pocos suministros con los que contaba la tropa.

Ametralladora en mano se enfrentó al adversario y tras la dispersión de sus compañeros quedó solo, hasta encontrarse con el Che Guevara y otros combatientes poco después. El monte y una cueva serían oportuno refugio, en esos momentos, de los cuales el Che escribió: ...Resolvimos mantenernos allí durante el día, aunque con el compromiso expresamente tomado por los cinco, de luchar hasta la muerte. Quienes hicieron este pacto nos llamamos: Ramiro Valdés, Juan Almeida, Chao, Benítez y el que esto relata...

Después de días sin comida ni descanso, totalmente extenuados, tuvo lugar el reencuentro con Fidel Castro en Cinco Palmas. Las almas se alzaron junto a los brazos amigos, por saber con vida al jefe de la Revolución y ante la posibilidad de arribar a La Plata y alcanzar la Sierra Maestra para continuar la lucha. Los sueños, suelen cumplirse cuando son fuertes y verdaderos, aunque parezcan imposibles.

Primero se integró el joven en la columna 1, a la que llamaron todos Columna madre. Posteriormente integró la 4 y al crearse la columna invasora 8 Ciro Redondo, al mando del comandante Ernesto Che Guevara, fue designado su segundo jefe. De manera que realizó la invasión a Occidente y posteriormente, una vez en el territorio de la antigua provincia de Las Villas, participó en las acciones del Escambray, hasta el triunfo de enero de 1959, al que arribó con los grados de comandante, obtenido desde los primeros momentos de la lucha en la Sierra.

Después del triunfo revolucionario continuó la trayectoria que le hace merecedor de la admiración y respeto del pueblo cubano, desde su designación como jefe militar en la región central y posteriormente segundo jefe de la fortaleza de La Cabaña en La Habana, hasta la fundación de los órganos de la Seguridad del Estado y ocupar su jefatura.

Como Ministro del Interior, al crearse este en 1961 y en 1979, en que fue designado nuevamente para el cargo, tras ocupar otros puestos como Viceministro Primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR; Ayudante del Comandante en Jefe en la organización del trabajo de dirección del gobierno y otras responsabilidades en diferentes ministerios. Hay que aclarar que todas estas funciones las cumplió mientras fungía como Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Desde 1996 se desempeña como Presidente del Grupo Industrial para la Electrónica del SIME.

Numerosas medallas y condecoraciones han distinguido el paso de quien es miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, merecedor de la Orden Playa Girón y Diputado a la Asamblea
Nacional del Poder Popular por el municipio de Artemisa, esa pródiga tierra donde el 28 de abril de 1932, nació este hombre en cuyo pecho brilla la estrella de Héroe de la República de Cuba, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.







Tomado de MUNDOLATINO CUBA

Misión incumplida – Parte III: Tras una guerra fallida, EEUU se ve obligado a reconocer soberanía de Irán


El memorando entre Irán y EE.UU. marca, según el artículo, un giro estratégico al reconocer la soberanía iraní tras el fracaso de la presión y la guerra.

Por el equipo de redacción de Press TV

El memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) entre Irán y Estados Unidos representa un punto de inflexión, no solo por poner fin a las hostilidades del enemigo, sino también por constituir un reajuste fundamental de la dinámica de poder en la región de Asia Occidental.

Aunque gran parte de los comentarios internacionales se han centrado en los aspectos tácticos del alivio de las sanciones o de las negociaciones nucleares, la verdadera magnitud de este logro reside en el reconocimiento formal, de carácter contractual, de la soberanía y la integridad territorial de Irán.

Es importante destacar que este reconocimiento proviene de un Estado que, durante más de cuatro décadas, ha mantenido una política de máxima presión, subversión y supuesto ‘cambio de régimen’ contra la República Islámica.

Esta victoria diplomática, alcanzada gracias a la resiliencia y la capacidad de disuasión de Irán, constituye el logro político más importante del memorando y sienta una base nueva, aunque frágil, para un nuevo orden regional en el que Irán fija las condiciones.

El principio fundamental: la soberanía como base del MoU

En esencia, el memorando de 14 puntos firmado la semana pasada por los presidentes de ambos países establece un marco claro y vinculante. La disposición más importante es el compromiso explícito de ambas partes de “respetar mutuamente su soberanía e integridad territorial y abstenerse de intervenir en los asuntos internos de la otra parte”.

No se trata de un simple detalle de protocolo diplomático, sino del principio fundamental sobre el que descansa todo el memorando. Sin este reconocimiento mutuo, ningún acuerdo puede ser estable ni creíble, y constituye además un criterio para medir la seriedad de la parte estadounidense.

Para Irán, este compromiso representa la culminación de una exigencia que ha planteado de forma constante desde la Revolución Islámica de 1979. La aceptación formal de este principio por parte de Estados Unidos supone un cambio profundo respecto de su enfoque histórico y una importante victoria política para Teherán.

La relevancia del memorando también se pone de manifiesto por aquello que no aparece en su texto. No hay ninguna referencia al llamado ‘cambio de régimen’, ni exigencias para desmantelar el programa iraní de misiles balísticos, ni llamados explícitos a eliminar por completo su capacidad de enriquecimiento de uranio. Al aceptar la coexistencia en lugar de la confrontación, Washington parece haber abandonado, al menos por el futuro previsible, cualquier estrategia orientada a derrocar a la República Islámica.

Esto es considerado ampliamente como una prueba del fracaso de los objetivos iniciales de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel. La guerra no produjo un ‘cambio de régimen’ ni pudo eliminar las capacidades estratégicas de disuasión de Irán.



Forzar el paso de la ‘máxima presión’ al reconocimiento

El camino hacia este momento no fue allanado por la buena voluntad de Estados Unidos, sino por la firmeza estratégica de Irán. Durante décadas, Washington intentó debilitar sistemáticamente a Irán mediante una estrategia multifacética, que abarcó desde severas sanciones económicas hasta amenazas militares directas y el apoyo a grupos terroristas y separatistas antiraníes.

La campaña de ‘máxima presión’ de la Administración Trump buscó transformar las protestas internas en disturbios e inestabilidad. El propio Trump admitió públicamente que Estados Unidos había suministrado armas a insurgentes antiraníes a través del Kurdistán iraquí con el objetivo de generar caos interno.

El memorando alcanzado después de que la campaña militar no lograra sus objetivos señala, según el autor, un abandono definitivo de este enfoque sostenido durante años por sucesivas administraciones estadounidenses. Al aceptar los principios de soberanía y no injerencia, Estados Unidos se habría visto obligado, en la práctica, a renunciar a su método preferido de ejercer presión.

Las disposiciones del memorando son claras: cualquier amenaza futura, apoyo a movimientos separatistas armados o intento de fomentar disturbios constituiría una “violación directa” del primer artículo del acuerdo. Para Irán, esto representa una garantía de importancia crítica.

Según el texto, la parte estadounidense aceptó estas condiciones debido a la fortaleza, la capacidad de disuasión y la determinación del pueblo iraní, y no por voluntad propia. Asimismo, sostiene que la maquinaria militar estadounidense capituló frente a una fuerza de respuesta que no pudo derrotar de manera decisiva en el corto plazo. La decisión de tratar a Irán como una potencia regional creíble, en lugar de un supuesto ‘Estado paria’, sería una consecuencia directa de los elevados costos de la guerra y de la capacidad iraní para resistir la campaña de presión.



Protección de los intereses nacionales fundamentales: el estrecho de Ormuz y más allá

El principio de soberanía se extiende más allá de las fronteras políticas para abarcar los intereses nacionales vitales y los activos estratégicos de Irán. El memorando, aunque tiene como objetivo reducir las tensiones, refuerza firmemente el papel de Irán como un actor crucial e indispensable en la región.

Un punto clave es la administración del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio mundial situada en aguas iraníes. El memorando garantiza el compromiso de Irán de asegurar el paso seguro de los buques mercantes, proporcionando un alivio a la economía mundial.

Sin embargo, esto no representa una victoria estadounidense ni supone que Washington haya adquirido control sobre el estrecho. Irán se ha apresurado a reafirmar sus derechos soberanos sobre esta vía marítima, tal como considera que le corresponde.

En respuesta pública a las afirmaciones estadounidenses, funcionarios iraníes han declarado que el estrecho de Ormuz nunca volverá a las condiciones anteriores a la guerra y que será administrado por la República Islámica de Irán.

Además, Irán también ha comunicado a Omán que ningún corredor marítimo en el estrecho será seguro si no cuenta con la aprobación de las autoridades iraníes. Esta postura firme demuestra que, aunque Irán pueda facilitar el tráfico marítimo, sigue decidido a ejercer el control sobre este activo estratégico y a obtener beneficios de él, desafiando claramente las anteriores suposiciones de Estados Unidos.

Según el texto, el memorando consolida el principio de que ignorar a Irán o menoscabar sus derechos soberanos en el golfo Pérsico ya no constituye una opción viable para Washington ni para sus aliados.



El futuro del memorando depende de la voluntad política en Washington

Además, la permanencia de este paradigma basado en la soberanía no está garantizada. El futuro del memorando sigue dependiendo de la voluntad política en Washington.

Ya existen voces influyentes que se oponen al acuerdo preliminar. Algunos senadores estadounidenses han argumentado que concede demasiado terreno a Irán, lo que, según el texto, ha generado preocupación en Washington.

De acuerdo con el artículo, la lógica del ‘bandolerismo estadounidense’ sugiere que Estados Unidos, si se le presenta la oportunidad, difícilmente respetará un acuerdo de paz y podría utilizar a sus aliados, especialmente a Israel, para ejercer presión o incluso violar directamente los términos del memorando.

De hecho, Israel es presentado como uno de los principales perdedores, ya que no fue parte de las negociaciones y aparentemente tuvo poca influencia sobre el resultado.

El memorando, según el texto, pone de manifiesto una creciente divergencia entre los intereses estratégicos de Estados Unidos y los objetivos bélicos de Israel, lo que plantea la posibilidad de que futuras guerras pongan en riesgo la frágil estabilidad alcanzada. No obstante, las autoridades iraníes han advertido que cualquier violación del principio de soberanía recibirá una respuesta contundente.

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Arquitectura de la resistencia: comprender la doctrina de defensa de Irán más allá de la versión occidental


Bajo el liderazgo del régimen israelí y de los “grupos de expertos” aliados sionistas, los líderes políticos occidentales, los planificadores militares y los medios de comunicación han retratado a Irán como un “actor irracional” impulsado por el extremismo ideológico y la agresión regional.

Por Iqbal Jassat

Esta narrativa engañosa ha cumplido un propósito estratégico al ocultar una realidad más incómoda: la doctrina militar de Irán no se basa en la conquista, la expansión o el dominio convencional en el campo de batalla, sino en la supervivencia.

En gran parte del discurso público se omite el hecho de que toda la estructura militar de Irán evolucionó en respuesta al aislamiento, las sanciones, el cerco y las repetidas amenazas de “cambio de régimen”.

Tras la histórica Revolución Islámica de Irán de 1979, que derrocó a un títere occidental y a la que siguió una devastadora guerra impuesta por Occidente por el régimen baazista de Sadam Husein contra Irán, Teherán llegó a la conclusión de que no podía competir directamente con la abrumadora superioridad tecnológica de Estados Unidos y sus aliados.

El resultado fue el desarrollo de una doctrina de defensa centrada en la disuasión, la resistencia y la resiliencia, en lugar de la superioridad convencional.

Lo que habitualmente se presenta como agresión es, a menudo, el componente visible de una estrategia mucho más amplia diseñada para imponer costos a cualquier adversario que contemple la agresión. El objetivo es lograr que cualquier acto de agresión militar sea tan costoso, prolongado y perjudicial que los líderes políticos en Washington o Tel Aviv reconsideren el valor de la guerra misma.

Mientras que los ejércitos occidentales suelen buscar victorias rápidas y decisivas mediante la superioridad tecnológica y una potencia de fuego abrumadora, Irán busca prolongar la guerra. Cuanto más se prolonga un conflicto, mayor es la carga financiera, política y social que se impone a sus adversarios. Los estrategas iraníes calculan que las sociedades democráticas tienen menor tolerancia al sufrimiento militar y económico prolongado que el propio Irán.

Esto explica su enorme inversión en misiles y drones.

La lógica es simple. Un dron relativamente económico puede obligar al adversario a gastar misiles interceptores mucho más caros. El objetivo no es solo el daño militar, sino el agotamiento económico. Cada interceptación supone un gasto considerable.



Cada oleada de drones se convierte en una prueba de sostenibilidad. El campo de batalla se extiende más allá de las instalaciones militares, abarcando presupuestos, cadenas de suministro y paciencia política.

Este enfoque pone al descubierto una vulnerabilidad que rara vez se aborda en los medios de comunicación convencionales. La tecnología militar avanzada suele conllevar costes extraordinarios. La estrategia de Irán busca instrumentalizar ese desequilibrio.

Otro elemento que se suele omitir en el debate público es hasta qué punto Irán ha redefinido el propio campo de batalla.

Mediante su apoyo a Hezbolá, la Resistencia iraquí, Ansarolá y los movimientos de liberación palestinos HAMAS y la Yihad Islámica, Irán ha desarrollado lo que denomina un Eje de Resistencia. Los gobiernos occidentales describen estas relaciones exclusivamente a través del lenguaje de la guerra subsidiaria. Sin embargo, desde la perspectiva de Teherán, representan una posición estratégica clave.

Por lo tanto, una guerra contra la República Islámica de Irán ya no puede limitarse a un solo campo de batalla. Se convierte de inmediato y automáticamente en un conflicto regional.

Los beneficiarios de las narrativas que reducen estas dinámicas a simples “marcos de terrorismo” son evidentes. Este enfoque elimina el contexto histórico y suprime el análisis de cálculos de seguridad regional más amplios. Simplifica una sofisticada estrategia de disuasión, convirtiéndola en una fábula moral más fácil de vender al público nacional.

Quizás el componente más significativo y menos comprendido de la doctrina iraní sea su estructura de mando descentralizada.

Durante décadas, la planificación militar occidental e israelí se ha basado en gran medida en estrategias de eliminación de líderes. La premisa es sencilla: eliminar a los comandantes y organizaciones militares clave los vuelve ineficaces.

Irán dedicó años a estudiar los fracasos del ejército de Sadam Husein durante la invasión estadounidense de Irak en 2003 y concluyó que las estructuras de mando centralizadas representaban vulnerabilidades fatales. El resultado fue el desarrollo de la doctrina de defensa en mosaico.

Según este modelo, Irán se divide en múltiples comandos regionales semiautónomos capaces de funcionar de forma independiente si el liderazgo central se ve afectado. Cada comando posee capacidades de inteligencia local, infraestructura logística y autoridad operativa. Si las comunicaciones fallan o los altos mandos mueren, se espera que los comandantes regionales continúen combatiendo siguiendo directrices preestablecidas.



Si un comandante muere en acto de servicio, otro asume inmediatamente la responsabilidad. El objetivo es sencillo: garantizar que las fuerzas armadas nunca dejen de funcionar.

La doctrina militar de Irán también considera la geografía como un componente activo de la guerra.

Su terreno montañoso proporciona barreras defensivas naturales. Las vastas distancias dificultan cualquier invasión terrestre. Los complejos de misiles subterráneos excavados en las profundidades de las montañas protegen los activos críticos de los bombardeos aéreos.

Lo más importante es que el estrecho de Ormuz le otorga una posición estratégica sobre uno de los puntos de estrangulamiento energético más importantes del mundo.

Los informes occidentales suelen centrarse en los arsenales de misiles y el armamento militar, prestando mucha menos atención a la realidad estratégica de que la geografía en sí misma sigue siendo uno de los elementos disuasorios más poderosos de Irán.

La capacidad de influir en los mercados energéticos mundiales transforma una guerra regional en una crisis económica internacional. Esto amplía los costos políticos de la guerra mucho más allá de los participantes directos.

Luego viene el elemento de la difusión de información. Irán conoce la importancia de un mensaje preciso. Estados Unidos, los miembros de la OTAN, Israel, Rusia y China participan en operaciones de información similares. Sin embargo, el debate público suele presentar la comunicación estratégica occidental como diplomacia pública, mientras que los mensajes iraníes se presentan como propaganda.

La lección más importante de la doctrina militar iraní es que nunca se diseñó para lograr una victoria militar tradicional. Su propósito es la disuasión y, evidentemente, ha demostrado ser eficaz, como podemos observar en cómo tanto Estados Unidos como Israel se han visto acorralados.

Los planificadores militares de Irán han construido un sistema diseñado para sobrevivir a los bombardeos, absorber las pérdidas de liderazgo, prolongar las guerras en el tiempo e imponer costos económicos y políticos cada vez mayores a los agresores.

Esta realidad suele estar ausente del debate público porque complica las narrativas predominantes de “irracionalidad y agresión”. Revela una doctrina militar moldeada menos por ambiciones de conquista que por cálculos de supervivencia.

Las pruebas demuestran que el enfoque estratégico de Irán no es el dominio en el campo de batalla, sino la resistencia.

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miércoles, 24 de junio de 2026

Yemen prepara operación para romper el bloqueo de 11 años

El Gobierno de Cambio y Construcción de Yemen prepara una nueva fase de operaciones para romper el bloqueo de 11 años del país, tras el llamado del movimiento Ansarolá.

En un comunicado publicado el martes, el Gobierno de Yemen anunció que, en respuesta al llamamiento de Sayed Abdulmalik al-Houthi, el líder del movimiento de resistencia Ansarolá de Yemen, para adoptar medidas concretas que pongan fin a la presencia militar de las fuerzas ocupantes extranjeras en las provincias del sur del país y al bloqueo impuesto desde hace 11 años.

Las fuerzas del movimiento popular dependientes del Ministerio de Defensa han elevado su nivel de preparación combativa para llevar a cabo operaciones e intensificar los ataques de represalia.

El Gobierno de Saná añadió que está preparado para desplegar cientos de miles de combatientes entrenados en el campo de batalla y aseguró que el número de voluntarios ya asciende a cientos de miles, organizados en decenas de brigadas militares, cuya formación y adiestramiento continúan de manera intensiva.
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El diario libanés Al Akhbar informó, citando a fuentes militares conocedoras del asunto, que el número de efectivos de las fuerzas voluntarias entrenados por el Ministerio de Defensa de Yemen desde finales de 2023 ha alcanzado aproximadamente un millón de personas.

Según el informe todas las tribus yemeníes han declarado su disposición a participar activamente en la lucha por la liberación y la independencia.


Previamente, el Parlamento de Yemen había aprobado una ley para intensificar las operaciones destinadas a romper el bloqueo impuesto contra el país. Asimismo, el Consejo Consultivo de Saná expresó su apoyo al llamamiento de Ansarolá.

La guerra acabó con la vida de decenas de miles de yemeníes, sin lograr en ningún momento su principal objetivo: restablecer en el poder al antiguo gobierno de Yemen, aliado de Riad.


Ese gobierno había huido del país en medio de una lucha por el poder, lo que llevó a Ansarolá, el movimiento de resistencia popular de Yemen, a asumir la gestión de los asuntos del Estado.

Tras el frágil alto el fuego auspiciado por la ONU en 2022, Estados Unidos, Reino Unido y el régimen israelí llevaron a cabo múltiples rondas de ataques a gran escala contra Yemen.

Según el texto, esas ofensivas buscaban debilitar la capacidad de Saná para lanzar ataques de apoyo contra objetivos israelíes en respuesta a la guerra que Tel Aviv libra en la Franja de Gaza.


Tribus yemeníes se suman como voluntarias tras el llamado de Sayed Abdulmalik al-Houthi para romper bloqueo de Arabia Saudí y aliados.

El bloqueo a Yemen comenzó en 2015 tras la invasión militar saudí de este país. Estados Unidos se sumó al bloqueo en octubre de 2016. El cerco se intensificó tras el ataque con misiles de Ansarolá contra Riad el 6 de noviembre de 2017.

A partir de esta fecha, la coalición liderada por Arabia Saudí cerró todas las fronteras marítimas, terrestres y aéreas de Yemen, impidiendo que la ayuda internacional llegara al pueblo yemení. Estos acontecimientos han provocado protestas de las organizaciones pro derechos humanos y las Naciones Unidas han instado a levantar completamente el bloqueo a Yemen, afirmando que ocho millones de personas están al borde de la hambruna.



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