domingo, 2 de agosto de 2026

La estrategia migratoria de la monarquía marroquí y el jardín europeo - Parte I


La crisis de Ceuta trasciende la migración: revela una estrategia de presión geopolítica donde Marruecos instrumentaliza los flujos migratorios para condicionar a España y Europa.

La monarquía marroquí, en estrecha alianza estratégica con Estados Unidos y bajo la influencia del régimen sionista israelí - recordando en ello declaraciones del entorno de Benjamín Netanyahu respecto a que Marruecos debería impulsar la recuperación de Ceuta y Melilla [i] - ha impulsado una irrupción de 50 mil personas, gran parte de ellos ciudadanos marroquíes y una minoría provenientes de países del Sahel a la ciudad autónoma de Ceuta.

Ceuta es un enclave español, situado en el norte de África, a 20 kilómetros del sur español. Una acción que significó la muerte, hasta el cierre de este comentario de 67 personas. Gran parte de ellas ahogadas, como también producto de una estampida tras una carga de las fuerzas militares y policiales españolas. Hechos que contaron, con anterioridad, con el beneplácito y hasta el apoyo evidente del ejército y la policía marroquí. Fuerzas que no impidieron la irrupción fronteriza. Alentando la irrupción y superación de las vallas de control, tanto terrestres como marítimas.

Los acontecimientos no son fortuitos. Tienen el claro objetivo de la monarquía Alauí, encabezada actualmente por el rey Mohamed VI, de presionar a España y la Unión Europea en dos ámbitos estratégicos precisos: poner freno a los acuerdos energéticos entre España y Argelia (tradicional enemigo de Marruecos) y a la Unión Europea, para generar la aceptación de la ocupación y colonización de Marruecos del territorio saharaui.

Ceuta, junto a Melilla, la otra ciudad autónoma bajo dominio español en límite con Marruecos, son definidas, en su condición política jurídica internacional como territorios pertenecientes a España. Dotadas de soberanía plena y por tanto con rechazo a ser considerada en algún estatus colonial. Regiones que son, por tanto, parte componente de la Unión Europea convertida en la única frontera europea con el continente africano.


Ambos enclaves no están clasificados en el listado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como territorios pendientes de descolonización El año 1975, Marruecos, a la par que invadía el territorio del Sáhara Occidental – actual República Árabe Saharaui Democrática (RASD) - solicitó formalmente al Comité de Descolonización de la ONU que incluyera a ambas ciudades en la lista de territorios pendientes de descolonizar. Sin embargo, el organismo desestimó la solicitud y no tomó ninguna medida al respecto.

Como sí lo ha hecho, con el territorio del pueblo saharaui, con gran parte del territorio ocupado, colonizado y su población sometida, tanto a la violación de crónica de sus derechos humanos y otra parte de ella en el transtierro en el desierto argelino, en los campamentos de Tinduf.

España ejerce dominio sobre Melilla desde 1497 y sobre Ceuta desde 1580. Este último un territorio de 19 kilómetros cuadrados, heredado de Portugal y ratificada en el Tratado de Lisboa de 1668). Marruecos no reconoce la soberanía española y afirma que dichos territorios son ciudades ocupadas, en base los criterios de la continuidad geográfica y la integridad territorial.

Ambas ciudades tienen vallas fronterizas con un fuerte contingente policial y militar, con barreras que en su momento estuvieron dotadas de las llamadas “concertinas – alambres equipados con cuchillas dentadas diseñadas para engancharse en la ropa y la piel y que provocaban cortes profundos, desgarros y mutilaciones con hemorragias que llegaron a causar la muerte de decenas de inmigrantes. Un mecanismo sustituido, a partir de las denuncias de organismos de derechos humanos, por estructuras cilíndricas invertidas en la parte superior – conocidas como "peine invertido" que dificulta el agarre para evitar que las personas escalen.

Las noticias que conocemos de Ceuta y las decenas de fallecidos nos demuestra que, en la arquitectura de las relaciones internacionales el tema fronterizo dejó de ser una simple demarcación territorial, para convertirse en un instrumento activo de presión política.

Así sucede con los anhelos de una población magrebí que, allende el Mediterráneo en su frontera sur europea mira con ojo ávido y de ensoñación el poder ingresar a la fortaleza europea, en busca de mejores condiciones de vida. En el Magreb, la política exterior liderada por el rey Mohamed VI ha consolidado una doctrina geopolítica claramente orientada a presionar a España en particular y Europa en general, con el tema migratorio. Frenando o catalizando los flujos migratorios en dirección a Europa. Utilizado por Rabat como un resorte estratégico de negociación. Los inmigrantes, en este escenario, no son personas con sueños y anhelos, son simplemente monedas de cambio.


Para políticos peninsulares, como es el caso de Gabriel Rufián, Portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados "La dictadura marroquí al servicio de Estados Unidos e Israel chantajea un verano más a España y Europa convirtiendo a su propia gente en carne de cañón arrojadiza" [ii] Una crítica que no se adentra, por ejemplo, en las políticas hipócritas de los socios europeos de España, que aprovechan en forma grotesca y oportunista los sucesos en Ceuta, para implementar aún más sus políticas restrictivas a la inmigración, sobre todo del mundo africano.

La monarquía marroquí utiliza, igualmente, no sólo la vulnerabilidad social de su población, sino también hechos políticos puntuales que apoyan su discurso colonial, como presión estratégica. Recordemos que ya el año 2021, el actual presidente de la RASD, Brahim Galli fue ingresado a un centro hospitalario español, lo que desató la furia de la monarquia alauí [iii] que tuvo como resultado, el relajar, deliberadamente, los controles fronterizos en el perímetro de Ceuta lo que originó que más de 10 mil personas – gran parte de ellas jóvenes y menores de edad de sectores precarizados de la región cruzaran a nado o a pie la valla fronteriza en Ceuta.

En ese entonces, en medios españoles, el analista José Bautista, señalaba que lo acontecido en Ceuta es un modus operandi no fortuito. Una estrategia estructurada a largo plazo donde “el régimen de Mohamed VI vuelve a usar la miseria de los marroquíes como arma arrojadiza contra España para obtener más dinero y apoyo en su ocupación del Sáhara Occidental” Complementaba dicha idea consignando que las instituciones europeas ceden económicamente o flexibilizan la aplicación de resoluciones judiciales con tal de evitar que Rabat “active el grifo migratorio” [iv] tal como acontece hoy.

Hoy, a cinco años de aquel suceso se vuelve a poner de manifiesto, la manera, ya contumaz, de cómo el poder de la Monarquía marroquí utiliza la precariedad estructural del país, la falta de oportunidades laborales, sobre todo en el norte para utilizar a las instituciones del estado para impulsar el irrumpir en los enclaves bajo el dominio español como Ceuta y Melilla. Con las fuerzas de seguridad del país magrebí, abriendo los accesos fronterizos y permitiendo el paso masivo de ciudadanos tras una narrativa que daba a conocer una apertura de la frontera y que existían posibilidades de empleo al otro lado de la valla.

Lejos de tratarse de un fenómeno espontáneo, este tipo de crisis ha sido reconocida en múltiples oportunidades por el aparato diplomático de Rabat como una réplica política a la postura española sobre el Sáhara Occidental, evidenciando la disposición de la monarquía a exponer la integridad de sus ciudadanos a cambio de ventajas estratégicas.

En esencia, lograr que España reconozca los planes de autonomía tejidos por Marruecos y voceados, Urbi et Orbi pro el lobby marroquí, respecto del Sáhara occidental, en virtud de los anhelos expansionistas de la monarquía Alauí y no en función de respetar los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui.

Es posible distinguir, en lo descrito, un par de pinzas de presión, que evidencia a un régimen monárquico presidio por Mohamed VI que instrumentaliza la migración, la miseria de su población precarizada e incluso las disputas partidistas en Madrid – con una ultraderecha que habla de nacionalismo y defensa del país, pero se entrega mansamente a la hegemonía estadounidense - como un vehículo de confrontación, chantaje político y proyección de poderes extrarregionales. ¿Cuáles son estas pinzas señaladas?

Primero: el grifo migratorio como negocio con la búsqueda de incentivos financieros para una monarquía corrupta como la marroquí, que ha perfeccionado una estrategia de menú de "contención a la carta": donde abre o cierra las válvulas de los flujos migratorios según sus necesidades económicas y exigencias de la casta civil y militar que detenta el poder en Marruecos. Rabat exige constantemente millonarias transferencias a la Unión Europea bajo la eterna promesa de aumentar la seguridad fronteriza.

Si se suman todos los ámbitos de cooperación bilateral del bloque europeo con el país magrebí (que además de seguridad incluyen reformas estatales, transición verde y protección social), las subvenciones directas superan ampliamente los 1.500 millones de euros en los últimos 10 años. A ello sumemos los apoyos de Estados unidos y el régimen israelí en sus afames de ampliar su radio de influencia.

Es así como, el control migratorio funciona como una moneda de cambio, que permite blindar acuerdos comerciales pesqueros, en los que se vulneran los derechos del territorio ocupado del Sáhara Occidental en los llamados caladeros del Atlántico, que pertenece al pueblo saharaui y que sin embargo son explotados, ilegalmente, por Marruecos y barcos faeneros de la Unión Europea. Cuando la justicia europea o las decisiones de Madrid no favorecen los intereses económicos de la corte alauí, miles de seres humanos son lanzados a la frontera, por mar o tierra, como simples piezas humanas de un tablero de ajedrez.


Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista internacional

Articulo para HispanTV

LA GUERRA HÍBRIDA LLEGA A CEUTA


La suspensión de Schengen por parte de Italia y el discurso de la extrema derecha se suman a las sospechas de una guerra híbrida con la vista puesta en el castigo a España.

Por Xavier Villar

Lo sucedido en Ceuta, uno de los territorios españoles en el África continental, ha desatado un doble debate. En el plano interno, la derecha y la extrema derecha han acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de “dejadez frente a la invasión”. El presidente, por su parte, calificó los hechos como una "violación de la integridad territorial de España", sentenciando: "Ceuta es una ciudad española y lo ocurrido ayer merece toda nuestra condena y nuestro rechazo". Sin embargo, el debate más sugerente desde la perspectiva geopolítica, y eje central de este artículo, es el posible papel de Israel en los supuestos esfuerzos por castigar a Madrid por su apoyo a Palestina.

La crisis se desencadenó el pasado jueves 30 de julio, cuando cerca de 50.000 personas procedentes de Marruecos lograron franquear la frontera de Ceuta. Las autoridades confirmaron el fallecimiento de al menos 72 personas ahogadas en el intento. No obstante, este viernes fuentes del Ministerio del Interior apuntaban que más de 48.000 de estos migrantes ya habían regresado a territorio marroquí.

Las especulaciones sobre un presunto respaldo israelí a lo que diversos medios ya definen como una “guerra híbrida” contra España cobraron fuerza tras la viralización en redes sociales de artículos publicados a principios de año por analistas próximos a Israel. Estos sostenían que Washington y Tel Aviv deberían respaldar las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla como mecanismo de presión sobre Madrid.

En marzo, Michael Rubin, investigador principal del American Enterprise Institute, instó a Rabat a organizar una nueva "Marcha Verde" hacia los enclaves españoles. En un texto publicado por el Middle East Forum, Rubin propuso que ciudadanos marroquíes se dirigieran a Ceuta y Melilla con excavadoras, cruzaran la frontera desarmados e izaran la bandera de Marruecos. Presentó esta iniciativa como una respuesta a lo que él mismo describió como la "hipocresía anticolonial" de España.

No es la primera vez que Marruecos instrumentaliza a su propia población. Ya lo hizo en abril de 2021, cuando utilizó a unos 12.000 migrantes, incluidos miles de menores, como ariete en la frontera de Ceuta. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Principalmente, la posición de España y su proyección internacional: desde su rechazo a participar en una eventual guerra contra Irán hasta su crítica feroz al genocidio en Gaza.

En esta línea, el politólogo portugués Bruno Maçaes recordaba recientemente un artículo de abril en el que analistas proisraelíes instaban a Tel Aviv a ayudar a Marruecos a tomar el control de Ceuta para escarmentar a España. Conviene recordar que Madrid reconoció al Estado de Palestina en mayo de 2024 y, posteriormente, decretó un embargo de armas, prohibió el atraque en puertos españoles a buques con combustible para el ejército israelí y vetó el tránsito de aeronaves con armamento destinado a Israel a través de su espacio aéreo. Tel Aviv denunció estas medidas como antisemitas, lo que motivó la llamada a consultas de la embajadora española.

Otro texto publicado en abril por el medio israelí Ynet sugería que Israel podría utilizar su influencia en Washington para facilitar a Marruecos la "recuperación" de Ceuta y Melilla. Su autor, Amine Ayoub, también miembro del Middle East Forum, planteó el respaldo a las reivindicaciones territoriales de Rabat como un castigo a España por cuestionar las políticas estadounidenses e israelíes. Ayoub esbozó tres vías de presión: señales diplomáticas directas de apoyo a Marruecos, cabildeo en Washington y campañas acusando a España de hipocresía por reconocer Palestina. Su conclusión era clara: ayudar a Rabat a "recuperar" los enclaves serviría para "escarmentar" a un aliado de la OTAN que había osado desafiar a Washington y Tel Aviv.

El propio Maçaes sentenciaba en la red social X que todos los indicios apuntaban a un “ataque híbrido más que a una mera cuestión migratoria”.

Las relaciones entre Marruecos, Israel y Estados Unidos añaden otra capa de complejidad al análisis. En 2020, Rabat firmó los Acuerdos de Abraham con Israel, impulsados por la Casa Blanca, a cambio de que Washington reconociera su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Aquel pacto incluyó el respaldo explícito al plan de autonomía marroquí, abandonando décadas de ambigüedad diplomática en favor de una posición nítida. Israel completó este triángulo estratégico en julio de 2023, cuando el primer ministro Benjamín Netanyahu reconoció formalmente la "marroquinidad" del Sáhara.

Como muestra de esta nueva política, Marruecos bautizó recientemente una autopista de 1.055 kilómetros que conecta Tiznit con Dajla como "Autopista Presidente Donald J. Trump". Esta infraestructura busca erigirse en un instrumento deliberado de poder estatal y una expresión física de su soberanía sobre el Sáhara Occidental, territorio clasificado por la ONU como no autónomo y pendiente de descolonización. Mientras Rabat reclama la soberanía total, el Frente Polisario, que representa al pueblo saharaui, defiende su independencia y mantiene en el exilio la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pese a su escaso reconocimiento internacional.

A la luz de estos antecedentes, resulta evidente que lo acaecido en Ceuta trasciende la mera inmigración, aunque esta se utilice como herramienta decisiva para condicionar la política doméstica española y, por extensión, la europea. De hecho, la crisis ha servido para visibilizar no solo las fracturas de la UE, sino una auténtica ofensiva política contra España orquestada por varios de sus socios. Todo comenzó con la inesperada y, para muchos analistas, desproporcionada reacción del Gobierno italiano de Giorgia Meloni, exigiendo “el endurecimiento de la política migratoria de España”. Roma anunció este viernes la suspensión de los acuerdos Schengen con Madrid, activando los controles fronterizos para los ciudadanos extracomunitarios que viajen en avión o barco entre ambos países. A la postura italiana se sumaron rápidamente Polonia, Finlandia, Austria, la República Checa y Dinamarca.

La pregunta es, por tanto, obvia: ¿a quién beneficia esta crisis? En primer lugar, a Marruecos, que siempre ha defendido la “marroquinidad de Ceuta y Melilla”. En segundo, a Israel, que observa con satisfacción al Gobierno de Pedro Sánchez en un momento de profunda vulnerabilidad, de cara a influir en las próximas elecciones generales de 2027. Valga como ejemplo la actitud del embajador israelí en la ONU, Danny Danon, quien publicó en X: “España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado el estado de emergencia en Ceuta tras la crisis por su política de inmigración”. Poco importaba que Madrid no hubiera declarado tal estado de emergencia; el objetivo de Danon era mediatizar el caos y colocar al Ejecutivo español en el banquillo de la opinión internacional.

En la misma línea se ha manifestado la administración Trump, otro de los grandes beneficiados. La cuenta oficial del Departamento de Estado publicó un mensaje mostrando su “solidaridad con el pueblo de España y con todos los europeos frente a esta flagrante violación de su soberanía y de sus derechos humanos”, para acto seguido añadir: “Este incidente inaceptable es consecuencia directa de los esfuerzos deliberados del Gobierno español por permitir y facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa”.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, recalcó por su parte que la situación en España es “un lamentable recordatorio de las consecuencias de la migración masiva y de las políticas globalistas de la izquierda radical”.

Por último, a nivel doméstico, el gran beneficiario es Vox. La formación de extrema derecha, alineada con Trump e Israel, encuentra en la inmigración, especialmente la musulmana, el eje central de su discurso. Un relato que no solo busca criminalizar al otro, sino difundir la teoría del reemplazo poblacional y la pérdida de la homogeneidad nacional; es decir, la defensa de una supuesta "blanquitud" entendida no en términos fenotípicos, sino culturales.

Todo parece indicar que este episodio de guerra híbrida contra España ha funcionado como un severo recordatorio de que las acciones políticas no son gratis, y de que alejarse de Estados Unidos e Israel tiene un precio.

Etiquetas


653 militares de EEUU heridos en la guerra con Irán; 64, altos oficiales

Los medios estadounidenses, citando los últimos balances del Departamento de Guerra, han cifrado en 653 el número de militares heridos en la guerra contra Irán.

La cifra de militares estadounidenses heridos durante la guerra con Irán ha ascendido a 653, de los cuales 64 eran oficiales de alto rango.

Según el medio estadounidense The War Horse, entre los heridos, 64 pertenecían a la Armada, 51 a la Fuerza Aérea y 19 al Cuerpo de Marines.

Los hallazgos muestran que las lesiones cerebrales traumáticas (TBI) se han convertido en el principal tipo de lesión, y que los soldados del Ejército concentran la mayor parte de las bajas.

Según informes, al menos 170 militares estadounidenses sufrieron lesiones relacionadas con la cabeza desde el inicio de la guerra hasta principios de abril.



De acuerdo con The War Horse, el 1 de marzo un dron iraní atacó el centro de operaciones de las fuerzas estadounidenses en el puerto de Al-Shuaiba, Kuwait.

El medio afirma que el ataque, en el que murieron seis militares estadounidenses, fue el más mortífero contra las fuerzas de Estados Unidos durante la guerra y que, durante el mismo, un coronel del Ejército estadounidense sufrió una lesión cerebral como consecuencia de la onda expansiva.

La actualización de la cifra de militares estadounidenses heridos se produjo después de que Irán intensificara su estrategia de represalias en respuesta a las violaciones de EE.UU., comprometiéndose a atacar objetivos enemigos en una proporción de al menos dos a uno; es decir, por cada objetivo iraní alcanzado, al menos dos objetivos enemigos serán atacados en respuesta.


El pasado 1 de abril, The Intercept informó que Washington estaba llevando a cabo un “encubrimiento de bajas”, al señalar que cerca de 750 militares estadounidenses habían muerto o resultado heridos, una cifra considerablemente superior al balance oficial de Estados Unidos.



Etiquetas


Según un informe, la mayoría de las lesiones cerebrales traumáticas en la guerra de Irán afectan a tropas del ejército estadounidense.

La guerra en Irán entra ya en su sexto mes, y el número de militares estadounidenses heridos sigue aumentando.

 

Por Penélope López

Jueves, 30 de julio de 2026, 17:00

FAYETTEVILLE, NC (WTVD) -- La guerra en Irán entra ahora en su sexto mes y el número de militares estadounidenses heridos sigue aumentando.

Según el Departamento de Defensa, 653 soldados estadounidenses han resultado heridos desde que comenzó el conflicto.

Un nuevo informe revisado por ABC News detalla cómo resultaron heridas esas tropas durante las primeras semanas de la guerra. Los hallazgos, publicados inicialmente por The War Horse , muestran que las lesiones cerebrales traumáticas (LCT) se han convertido en la lesión más frecuente, y que los soldados del Ejército representan la mayoría de las bajas.

"Nuestros hombres y mujeres que están en el frente saben a qué se han apuntado. Pero cuando regresan a casa, esperan recibir apoyo", dijo Aleta Chambers, ayudante y tesorera de Veteranos Estadounidenses Discapacitados en Fayetteville.

Ese apoyo es fundamental para la misión de la sección de Fayetteville. "Les ayudamos a presentar su documentación. Les ayudamos a asegurarse de que tengan todos los documentos justificativos para que su reclamación esté completa y se tramite lo más rápido posible", dijo Chambers.

Chambers, un veterano de la Fuerza Aérea que colabora como voluntario tres días a la semana, ha sido testigo de cómo las lesiones de combate pueden afectar a los veteranos mucho después de que abandonan el campo de batalla. "Es muy doloroso ver a los veteranos lidiando con estos problemas y tratando de recuperarse. Y luego, además, tienen que luchar por sus beneficios a través de un proceso diferente. Por eso estamos aquí, para defender sus derechos y apoyarlos".

El informe detalla las lesiones sufridas por las tropas desde el comienzo de la guerra hasta la segunda semana de abril, cuando Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas.

Los datos del Departamento de Asuntos de Veteranos indican que los veteranos con lesiones cerebrales traumáticas tienen casi el doble de probabilidades de morir por suicidio.

Bajas por rango militar

Más de 270 de las aproximadamente 400 víctimas eran soldados del Ejército.

Entre ellos, 64 oficiales del Ejército, incluidos 20 capitanes y 13 tenientes coroneles, resultaron heridos.

Los registros muestran que en las primeras horas de la guerra, el 1 de marzo, hubo 91 bajas, y otras 70 el 18 de marzo, muy por encima del promedio diario de aproximadamente 14 heridos.

Esos dos incidentes representan el 40 por ciento de las víctimas en el conjunto de datos.

El repunte del 18 de marzo se produjo un día después de que Estados Unidos matara a Ali Larijani, el máximo responsable de seguridad de Irán, en un ataque aéreo. Los registros también revelan que dos generales sufrieron heridas en la cabeza el 1 de marzo. Cabe destacar que las bajas en este conflicto suelen ser de mayor edad que en otras guerras.

¿Qué es una lesión cerebral traumática (LCT)?

El Dr. Scott Klenzak, director del programa de psiquiatría de Cape Fear Valley, explicó: "Una lesión cerebral traumática ocurre cuando el cerebro sufre un daño a causa de un traumatismo. El cerebro puede lesionarse de muchas maneras, como en el ámbito militar, por ejemplo, con las grandes bombas que estallaron en las bases militares de Oriente Medio durante la guerra de Irán. Dependiendo de la proximidad a la explosión, se puede sufrir una lesión por explosión y, en ocasiones, por metralla. Pero a menudo, solo afecta al cerebro. No se ve, pero sin duda se siente".

Síntomas de una lesión cerebral traumática

El Dr. Scott Klenzak dijo: "Los síntomas inmediatos son muy similares a los de una conmoción cerebral. Así que vas a tener confusión, desorientación, vas a tener una".

Los efectos de una lesión cerebral traumática pueden ser duraderos. "Es muy silenciosa. Uno no se da cuenta, pero con el tiempo las personas pueden sufrir lo que llamamos daño en el lóbulo frontal o daño en sus funciones ejecutivas. Pueden experimentar cambios de personalidad. Puede ser sutil o muy evidente".

Según el Dr. Klenzak, la recuperación de una lesión cerebral traumática puede tardar hasta un año. Afirmó que el mejor tratamiento consiste en el reposo y en evitar una segunda lesión en la cabeza durante la recuperación.

Hasta el momento, dieciocho soldados estadounidenses han muerto en combate durante la guerra en Irán.


sábado, 1 de agosto de 2026

Petro afirma que Netanyahu está creando un “holocausto mundial”


El presidente colombiano denunció los crímenes cometidos por Israel en Asia Occidental y advirtió que tales acciones pueden ser el anticipo de un “holocausto mundial”.

En declaraciones a la prensa, tras ser recibido la víspera por el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, en el Palacio de la Revolución, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, alertó el viernes de que lo que ocurre en Asia Occidental “no es para congratularse”, sino que “puede ser el anticipo de un holocausto mundial, de una barbarie generalizada”.

En esta línea, el presidente colombiano sostuvo que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, procura salvarse políticamente y prolongar su permanencia en el poder mediante “guerras fuera de Israel”.

Según Petro, Netanyahu intenta intensificar las guerras “para salvarse de un juicio internacional, que como los nazis del tribunal de Núremberg se merece por ser genocida”.



En 2024, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí y el exministro de guerra, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con los conflictos en Gaza. Sin embargo, Israel ha rechazado las acusaciones, alegando que las órdenes tienen motivaciones políticas.


El Ministerio de Salud palestina ha anunciado el sábado que, desde que se anunció el alto el fuego el 10 de octubre de 2025, 1222 palestinos han muerto y otros 4053 han resultado heridos

La institución ha actualizado el balance de víctimas palestinas por la agresión israelí contra Gaza iniciada el 7 de octubre de 2023, señalando 73 349 muertos y 174 162 heridos; además ha puesto de relieve que un número de víctimas permanece bajo los escombros y en las calles, mientras que los equipos de rescate aún no han podido acceder a ellas.

El régimen de Tel Aviv continúa con sus crímenes, ignorando las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) que piden el fin de la guerra y las órdenes de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la necesidad de prevenir el genocidio en Gaza.


Etiquetas