viernes, 13 de marzo de 2026

CGRI: Irán tiene bajo control una parte considerable del espacio aéreo israelí

Destrucciones causadas debido a un ataque iraní con misiles contra Israel, 28 de febrero de 2026. (Foto: Reuters)

Irán ha informado que lanzó una operación de represalia masiva contra Israel, interrumpiendo de hecho las capacidades de vigilancia aeroespacial del régimen.

El comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Seyed Mayid Musavi, ha indicado en una publicación en X este viernes que 30 misiles balísticos superpesados, con ojivas que pesan entre 1 y 2 toneladas, fueron disparados “contra objetivos específicos en los territorios ocupados” durante el jueves por la noche.

Según el comandante iraní, la operación ha logrado interrumpir y destruir sistemas clave de vigilancia y control aeroespacial del régimen.

Como resultado de esta operación “una parte considerable del espacio aéreo del régimen está ahora bajo nuestro control”, ha expresado.



El 28 de febrero, Estados Unidos y el régimen israelí iniciaron su agresión militar no provocada contra Irán, asesinando al exlíder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyd Ali Jamenei, y a varios altos mandos militares, así como a cientos de civiles iraníes.

Irán comenzó a tomar represalias inmediatamente contra la agresión criminal lanzando andanadas de ataques con misiles y drones contra los territorios ocupados por Israel, así como contra las bases estadounidenses en países de la región.


Las Fuerzas Armadas iraníes han prometido continuar la guerra contra Estados Unidos y el régimen israelí hasta que se arrepientan de haber lanzado la agresión contra la República Islámica.

El cuartel general central de Jatam al-Anbiya declaró la semana pasada que Irán posee armamento avanzado de alta precisión, que supera la capacidad militar del país según la evaluación que hace el enemigo.



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jueves, 12 de marzo de 2026

Trece Días de Guerra y el Fracaso de una Estrategia

Misiles balísticos lanzados desde Irán hacia objetivos israelíes en represalia tras los ataques aéreos contra el territorio iraní. (Foto: EFE)

Al cumplirse trece días de la guerra contra Irán, es necesario examinar dónde realmente reside el fracaso.

Por Xavier Villar

Los primeros ataques de lo que Teherán ya denomina la Guerra del Ramadán fueron presentados por Washington y Tel Aviv como un preludio a un Oriente Próximo (Asia Occidental) reconfigurado. Según las declaraciones oficiales, se aspiraba a eliminar físicamente al liderazgo iraní, neutralizar sus capacidades de misiles y demostrar una fuerza tan abrumadora que neutralizara su proyección regional. Sin embargo, el desarrollo de las operaciones ha dejado claro que no existía un plan coherente, ni de entrada ni de salida, y que los supuestos objetivos se encuentran lejos de ser alcanzables.

El costo humano de la guerra es significativo. Más de 1500 personas han perdido la vida, incluidas numerosas niñas en la escuela primaria Shajare Tayebé, en Minab, cuyo ataque se ha convertido en un símbolo de la violencia indiscriminada estadounidense. Las cifras de bajas estadounidenses permanecen opacas; los informes oficiales reconocen solo una fracción, mientras que el número real probablemente sea mucho mayor. En Israel, la población enfrenta una creciente sensación de vulnerabilidad. Misiles y drones iraníes han logrado penetrar de manera sostenida la defensa aérea, incluido el Iron Dome, mediante una estrategia deliberada de saturación que agota los interceptores. Esta combinación de coordinación regional y persistencia operativa ha vuelto a poner de manifiesto, como ya ocurrió en junio durante la guerra de los doce días, que la red de defensa, presentada hasta ahora como infranqueable, no es tal.

El ataque que acabó con la vida del Líder, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, no produjo la descomposición esperada por los planificadores estadounidenses. Lejos de provocar levantamientos populares o la rendición de las fuerzas de seguridad, la figura de Khamenei consolidó la cohesión interna. La Asamblea de Expertos se reunió discretamente y reforzó la continuidad de las líneas de defensa, demostrando la resiliencia de las instituciones iraníes frente a intentos de desestabilización. El enfoque de decapitación, piedra angular de la doctrina militar israelí y estadounidense, ha mostrado su limitación frente a un Estado con estructuras profundamente arraigadas y legitimidad institucional.

Los recursos movilizados por Estados Unidos hasta ahora superan los 11 000 millones de dólares en menos de dos semanas, reflejando la confianza de Washington en que puede sostener conflictos prolongados lejos de su territorio. Mientras tanto, la economía interna estadounidense empieza a sentir el impacto: el precio de la gasolina ha subido y la opinión pública se muestra crecientemente escéptica respecto a una guerra cuya justificación estratégica carece de claridad. El verdadero fracaso reside en la subestimación de la resistencia iraní, de las dinámicas regionales y de la complejidad política del conflicto.

La Resistencia como Disuasión

La administración estadounidense no ha mostrado indicios de contar con un plan coherente de seguimiento. Como expresó el senador Mark Warner, la fase posterior al ataque inicial nunca se presentó con claridad. Esta ausencia de previsión operacional se ha traducido en un escenario donde Irán, con su liderazgo renovado, mantiene la cohesión y una estrategia de respuesta calculada.

La estrategia de defensa iraní, centrada en misiles y drones, ha sido eficiente para proyectar fuerza y disuasión, demostrando que la superioridad aérea y tecnológica no garantiza resultados inmediatos. Durante estas oleadas de ataques, las fuerzas iraníes han alcanzado instalaciones en el Golfo Pérsico, Jordania, Emiratos, Kuwait, Irak y territorios ocupados, utilizando sistemas de producción nacional y destruyendo activos estratégicos críticos, incluido equipo avanzado de vigilancia y radares enemigos.

Un elemento central ha sido la colaboración entre el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán y Hezbolá. Han identificado vulnerabilidades en la red de alerta temprana israelí y estadounidense, apuntando a radares en Catar, Jordania, Emiratos y Arabia Saudí, y golpeando infraestructura clave como la estación de comunicaciones por satélite Ha’Ela Teleport y la base Sdot Micha. Esta estrategia ha degradado progresivamente la eficacia del Iron Dome y otros sistemas de interceptación, dejando brechas que permiten que más misiles alcancen objetivos. Cada ataque en infraestructura se entiende como una inversión para un eventual ataque masivo, no como un objetivo aislado, mostrando un plan de largo plazo que va más allá de la reacción inmediata.

Además, la dependencia de Israel en sistemas estadounidenses, a veces lejanos y vulnerables, ha quedado expuesta. Cada batería de defensa utilizada para proteger otra reduce la cobertura efectiva sobre objetivos civiles, generando decisiones difíciles sobre dónde asignar recursos defensivos. Como resultado, los tiempos de advertencia se han reducido drásticamente, lo que provoca frustración tanto entre civiles como en autoridades israelíes. La narrativa mediática de una supuesta derrota de Hezbollah e Irán no hace más que intensificar la percepción de impotencia y vulnerabilidad de Israel.

Durante estas operaciones, Irán ha rechazado sistemáticamente cualquier alto el fuego que no implique una transformación sustancial del marco de negociación impuesto por Washington. La República Islámica no negocia desde una posición donde sus capacidades sean consideradas el problema a resolver; insiste en que la cuestión central es la agresión estadounidense e israelí y el orden regional que la sustenta. Teherán busca revertir la lógica de las negociaciones, redefiniendo la agenda para abordar la conducta de Estados Unidos e Israel y situando el objetivo en la conclusión definitiva de la guerra, preservando su identidad como república islámica revolucionaria.

Esta postura se fundamenta en experiencias pasadas, cuando bajo la cobertura de diplomacia activa Estados Unidos atacó objetivos iraníes, reforzando la percepción de que las negociaciones habían funcionado como instrumento de engaño estratégico. La posición iraní es clara: cualquier acuerdo debe romper el ciclo de guerra recurrente y garantizar que el conflicto no pueda reiniciarse fácilmente. No se busca un cese temporal de hostilidades, sino un acuerdo integral que transforme las condiciones estratégicas que permitieron la recurrencia de la guerra.

En este sentido, se puede decir que el objetivo estratégico iraní es sostener los impactos necesarios para garantizar que la guerra total se traduzca en disuasión efectiva y en lo que podría describirse como un “alto el fuego total”, en el que los costes de reanudar el conflicto sean prohibitivos. Cualquier acuerdo duradero debe contemplar no solo la seguridad de Irán, sino también las alianzas regionales bajo su paraguas, incluyendo a Hezbolá, que se han vuelto parte integral de su disuasión.

La Batalla de Ormuz y la Economía de la Persistencia

El estrecho de Ormuz ha sido un ejemplo claro del fracaso estratégico de la campaña estadounidense y aliada. La guerra ha afectado gravemente el tráfico marítimo, vital para el comercio global de petróleo, con ataques a embarcaciones y restricciones a la navegación que han demostrado la limitación de la presencia estadounidense en la región. La capacidad ofensiva iraní, combinada con drones y misiles de bajo costo, ha mostrado que la superioridad tecnológica no se traduce automáticamente en control del terreno ni en seguridad para la navegación civil.

El impacto económico se ha dejado sentir de manera inmediata. El precio del petróleo Brent ha superado los 100 dólares por barril en varias ocasiones, alterando mercados y cadenas de suministro de fertilizantes, medicamentos y materias primas esenciales. Ormuz se convierte así en un punto de presión estratégico, donde Irán puede proyectar su influencia sin comprometer su territorio ni su población, generando costos políticos y económicos considerables para Estados Unidos y sus aliados.

La cuestión central es la persistencia. Si Estados Unidos no logra colapsar la infraestructura de misiles y drones iraníes, Teherán puede mantener una campaña de desgaste prolongada. Los impactos acumulados sobre la economía y la política interna estadounidense pueden superar rápidamente el deseo de sostener la guerra. La ambigüedad de las declaraciones presidenciales estadounidenses, entre el “éxito rotundo” y la advertencia de limitar las capacidades de Irán, refleja la dificultad de traducir superioridad militar en resultados estratégicos claros.

El conflicto ha demostrado que la estrategia iraní combina planificación, paciencia y coordinación regional, con objetivos claros de disuasión y preservación de influencia, mientras obliga a Estados Unidos e Israel a revisar sus suposiciones sobre cómo medir la efectividad en una guerra de desgaste prolongada.

El resultado es un conflicto en el que la narrativa mediática occidental sobre el éxito militar se enfrenta a la evidencia de una resiliencia iraní que no es caótica, sino deliberadamente estructurada. Cada oleada de misiles, cada dron enviado, cada punto de infraestructura seleccionado, refleja una estrategia coherente de maximizar presión, proteger capacidades y mantener la iniciativa en la negociación futura. Esta guerra no se resuelve únicamente por el poder aéreo, sino por la capacidad de sostener impactos, recalibrar la defensa enemiga y redefinir las condiciones de un eventual alto el fuego que garantice disuasión permanente y un marco regional más estable desde la perspectiva iraní.


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Trump «mentiroso, estúpido»: Las voces en EEUU que se oponen a la guerra contra Irán se hacen más fuertes


Una ola de críticas está creciendo en EEUU denunciando la guerra de la administración Trump contra Irán. En los últimos dos días, varios senadores y representantes demócratas han condenado públicamente la guerra estadounidense contra Irán, advirtiendo que Washington se está viendo arrastrado a un conflicto peligroso y potencialmente prolongado sin la autorización del Congreso.

Dirigiéndose a Donald Trump, los legisladores lo acusaron de «estúpido» y «mentiroso», advirtiendo que la guerra corre el riesgo de aumentar la inestabilidad en Oriente Medio y poner en peligro a las fuerzas estadounidenses.

Mediante una serie de declaraciones publicadas en X, un grupo de legisladores estadounidenses criticó duramente la guerra, calificándola de imprudente, inconstitucional y carente de un objetivo estratégico claro.

Senado

Encabezando las críticas estuvo el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, quien acusó a Trump de ser un «mentiroso». En una conferencia de prensa el miércoles, Schumer afirmó que la administración Trump está difundiendo información errónea sobre la guerra, especialmente sobre los ataques aéreos contra una escuela en Minab, Irán.

"Trump afirmó que el misil Tomahawk que impactó la escuela en Irán no era de EEUU, sino de Irán. Irán no tiene misiles Tomahawk", declaró el líder demócrata del Senado.

Otro crítico de Trump es el senador Chris Van Hollen, senador demócrata por Maryland, quien acusó a la administración Trump de engañar al público estadounidense y de iniciar un conflicto innecesario. Van Hollen argumentó que Trump había “mentido al pueblo estadounidense” y advirtió que la guerra podría poner en peligro a las tropas estadounidenses, sin un final claro.

“Se convirtió en el primer presidente tan estúpido e imprudente como para poner en riesgo vidas estadounidenses en apoyo a la búsqueda, durante 40 años, del primer ministro israelí Netanyahu de una guerra para un cambio de régimen en Irán”, declaró Van Hollen, según una publicación en su cuenta X.

El senador Adam Schiff, senador demócrata por California y miembro del Senado con una amplia experiencia en supervisión de inteligencia, también condenó la guerra de EEUU contra Irán, advirtiendo que EEUU corre el riesgo de caer en otro costoso conflicto en Oriente Medio sin la autorización del Congreso.

El senador Chris Murphy, senador demócrata por Connecticut y una voz destacada en política exterior dentro del Senado, afirmó que la administración Trump no ha presentado una estrategia coherente para el conflicto.

La senadora Patty Murray, senadora demócrata por Washington y una de las miembros más veteranas del liderazgo demócrata del Senado, se sumó a las críticas, enfatizando que el Congreso no debe quedar al margen cuando se toman decisiones sobre la guerra.

El senador Dick Durbin, senador demócrata por Illinois y líder demócrata del Senado, también expresó su profunda preocupación, enfatizando que la Constitución de EEUU otorga al Congreso la autoridad para declarar la guerra y advirtiendo contra la escalada militar unilateral.

Cámara de Representantes

Las críticas no se limitaron al Senado. Varios miembros de la Cámara de Representantes también se sumaron a la ola de oposición.

La representante Rashida Tlaib, representante demócrata por Michigan y miembro del progresista «Squad», citó un informe del New York Times que demuestra la responsabilidad de EEUU en el ataque a la escuela en Minab, Irán. Pidió el impeachment de Trump.

La representante demócrata por Nuevo México, Melanie Stansbury, argumentó que no se consultó al pueblo estadounidense antes de que Washington «se involucrara en otro gran conflicto en el Oriente Medio» e instó a la destitución del secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth.

La representante demócrata por California, Sara Jacobs, miembro del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, advirtió que la guerra corre el riesgo de desestabilizar la región y poner en mayor peligro a las fuerzas estadounidenses.

El representante demócrata por Ohio, Shontel Brown, también criticó la escalada y pidió diplomacia en lugar de ampliar la confrontación militar.

Afuera del Congreso, el gobernador de California, Gavin Newsom, también intervino, advirtiendo que la guerra podría tener profundas consecuencias para la seguridad y la estabilidad de EEUU en la región.

El aumento de críticas refleja un debate más amplio en Washington sobre si la administración Trump lanzó la guerra sin la aprobación del Congreso. Varios legisladores ya han solicitado audiencias y posibles votaciones bajo la Ley de Poderes de Guerra para limitar o poner fin a la campaña militar.

A medida que avanza la guerra contra Irán, el coro de oposición de los legisladores estadounidenses parece estar creciendo, lo que indica que la batalla política en Washington sobre la guerra contra Irán apenas está comenzando.




Tomado de: Al Manar 

"Es fundamental seguir сon el bloqueo de Ormuz": El nuevo líder supremo de Irán se dirige a la nación

Mojtabá Jameneí, de 56 años, el segundo hijo del ayatolá Alí Jameneí, fue elegido previamente como nuevo líder supremo.                                                                       El nuevo supremo líder de Irán, Seyed Mojtabá Jameneí. 8 de marzo de 2026.Legion-Media

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, segundo hijo del ayatolá Alí Jameneí, asesinado el primer día de los masivos bombardeos de Washington y Tel Aviv contra Teherán, dirigió este jueves un mensaje a la nación persa que fue leído por televisión en medio del conflicto armado que se ha ampliado por todo Oriente Medio.

"Es fundamental seguir utilizando la medida de bloquear el estrecho de Ormuz. Se ha estudiado abrir otros frentes donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable, y su activación se llevará a cabo si la situación de guerra persiste y en función de los intereses", reza el mensaje del líder supremo que no apareció en persona.


Además, se dirigió a sus ciudadanos. "No debe permitirse ningún daño a la unidad entre los individuos y los distintos sectores del pueblo, que normalmente se hace especialmente visible en tiempos de dificultad. Esto se logrará dejando de lado los puntos de desacuerdo", afirmó. "No dejen de ayudarse unos a otros", agregó.

"La tercera parte de mis palabras es un sincero agradecimiento a nuestros valientes combatientes, que en circunstancias en las que nuestra nación y nuestra querida patria ha sido objeto de una agresión injusta por parte de las cabezas del frente de la arrogancia, han bloqueado el avance del enemigo con sus golpes contundentes y les han hecho abandonar la ilusión de poder dominar nuestra querida patria e incluso dividirla", declaró el líder supremo.

Se ha estudiado abrir otros frentes donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable, y su activación se llevará a cabo si la situación de guerra persiste

En su discurso, el ayatolá también mencionó a su padre difunto. "Tuve el honor de ver su cuerpo después de su martirio; lo que vi fue una montaña de firmeza, y oí que su mano sana permanecía cerrada en puño", dijo.

Asimismo, advirtió que Teherán exigirá reparaciones a sus enemigos por los daños sufridos. Indicó que, si se niegan a pagar, Irán procederá a incautar bienes en la medida que considere adecuada y, si no fuera posible, destruirá activos de ese mismo valor.


Dirigiéndose a los líderes de algunos países de la región, Jameneí recordó que Irán comparte frontera terrestre o marítima con 15 países vecinos y afirmó que siempre ha deseado mantener relaciones "cálidas y constructivas" con todos ellos. Sin embargo, acusó a sus enemigos de haber establecido bases militares y financieras en parte de esos países desde hace años para asegurar su dominio sobre la región.

"En el reciente ataque se utilizaron algunas bases militares y, naturalmente, tal y como habíamos advertido explícitamente, solo hemos atacado esas bases sin agredir a esos países", declaró Jameneí y añadió que, a partir de ahora, Irán "se verá obligado" a continuar con este tipo de acciones.
"No renunciaremos a vengar a los mártires"

El líder iraní recomendó cerrar esas bases "cuanto antes" y afirmó que deberían haber comprendido que las promesas de Estados Unidos sobre el establecimiento de seguridad y paz "no eran más que una mentira". "Estos países deben dejar clara su posición respecto a los agresores de nuestra querida patria y los asesinos de nuestro pueblo", aseveró.


"No renunciaremos a vengar la sangre de los mártires", continuó Mojtabá Jameneí. "Una parte limitada de esta venganza ya ha tomado forma concreta hasta ahora, pero mientras no se alcance su grado completo, este expediente seguirá estando por encima de los demás, y mostraremos una sensibilidad aún mayor en particular con respecto a la sangre de nuestros niños y menores".

En este sentido, recordó el mortífero ataque estadounidense contra una escuela primaria —que causó la muerte de 175 personas, en su mayoría niñas— y otros casos similares.

Conforme a la Constitución iraní, la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 ulemas (juristas islámicos), que son elegidos cada ocho años por voto popular, ha nombrado al sucesor del líder supremo asesinado. Así, Mojatabá Jameneí, de 56 años, tendrá la última palabra en todos los asuntos de Estado y desempeñará la función de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, al que su padre otorgó más poder durante sus casi 37 años de mandato.
¿Quién es el nuevo líder supremo?

Nacido el 8 de septiembre de 1969 en Mashhad, una ciudad de gran importancia religiosa al noreste de Irán, Jameneí estudió teología desde su adolescencia y en 1999 continuó sus estudios para convertirse en clérigo.


Sus relaciones políticas comenzaron a formarse durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, cuando sirvió en un batallón donde entabló vínculos duraderos con figuras que luego ascendieron a altos cargos en el aparato de seguridad iraní. Parece tener fuertes vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y con la milicia Basij.

Asimismo, mantuvo comunicación constante con los comandantes militares y los líderes del Frente de Resistencia, en particular con Hassan Nasrallah, el máximo líder de Hezbolá, y Qassem Soleimani, el comandante de la Fuerza Quds, la unidad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Ambos fueron asesinados por EE.UU. e Israel.

El nuevo líder supremo de Irán es viudo y tiene tres hijos. En 2019 fue sancionado por EE.UU. tras ser acusado de promover, según se dijo textualmente, "las ambiciones regionales desestabilizadoras y los objetivos internos opresivos de su padre".Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán la madrugada del sábado 28 de febrero con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica.
Los ataques se cobraron la vida del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares. Mojtabá Jameneí, hijo del líder supremo asesinado, fue elegido como su sucesor.
En respuesta a la ofensiva, Teherán reaccionó con varias oleadas de misiles balísticos y drones hacia Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio.

Arden petroleros en Oriente Medio, mientras Irán expone cómo poner fin a la guerra: MINUTO A MINUTO



"Apoyo decidido": Lavrov habla con su par de Cuba

El canciller ruso subrayó "la inaceptabilidad de la presión económica y política que ejerce Estados Unidos sobre Cuba".

Bruno Rodríguez y Serguéi Lavrov.Sergei Bobylev / Sputnik

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, mantuvo una conversación telefónica este jueves con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, informa la web de la Cancillería rusa.

Durante el contacto que tuvo lugar por iniciativa de la parte cubana, los cancilleres abordaron varios temas cruciales de las relaciones bilaterales y de la agenda internacional.


"Lavrov reafirmó la postura de principio respecto a la inaceptabilidad de la presión económica y política que ejerce Estados Unidos sobre Cuba. Se expresó un apoyo decidido al pueblo cubano en la defensa de la soberanía estatal y el derecho a elegir su propio camino de desarrollo", reza el comunicado.

Los ministros también consideraron el calendario de los próximos contactos ruso-cubanos, incluida la próxima 23.ª reunión de la comisión intergubernamental sobre de cooperación comercial, económica, científica y técnica.

El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales" como Hamás y Hezbolá y de permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y China.

Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen a contravía de la orden ejecutiva de la Casa Blanca. Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca reconoció que su Administración mantenía contactos con La Habana e indicó que se proponen llegar a un acuerdo, aunque calificó al país caribeño de "nación en decadencia" que "ya no cuenta con Venezuela" para sostenerse.

Estas palabras tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. contra Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue ahora reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.