jueves, 18 de junio de 2026

Un 18 de junio de 1954, comenzaba el golpe de estado contra Guatemala, orquestado y apoyado por la CIA, que derrocó a un presidente progresista elegido por el pueblo, Jacobo Árbenz.


Un 18 de junio de 1954, comenzaba el golpe de estado contra Guatemala, orquestado y apoyado por la CIA, que derrocó a un presidente progresista elegido por el pueblo, Jacobo Árbenz. 
 
Árbenz fue derrocado por la CIA por llevar a cabo una reforma agraria necesaria para el pueblo trabajador guatemalteco pero contraria a los intereses de la United Fruit Company de EEUU y los terratenientes agrícolas nacionales. 
 
En 1950, el 76 % de toda la poblacion de Guatemala poseía menos del 10 % de las tierras; mientras que la United Fruit Company de EEUU poseía el 50% de todas las tierras y la oligarquía lacaya del imperialismo apenas siendo un 1% de la población poseía un 40% de las tierras. 

La junta del gobierno de la Revolución de 1944, comandada por Árbenz, ya había hecho grandes reformas como el derecho a voto de la mujer y total reconocimiento como ciudadana, el fin de las condenas de prisión y trabajos forzosos por tener deudas, creación de separación de poderes, reforma educativa... 

Tras los mayores avances sociales de la historia de Guatemala, la CIA en su paranoia anticomunista digna de Hitler, dijo que la URSS había instalado "una cabeza de playa en América" en suelo Guatemalteco. 

Para acabar con todo progreso, la CIA, aprovechando la ignorancia en la población, la excesiva apertura tolerante del gobierno de Árbenz y la falta de organización armada en la defensa de la revolución, infiltró a células propagandísticas contrarrevolucionarias como Radio Liberación para llevar al pánico a la población (inventándose  historias absurdas como que un submarino de la URSS llegó a Guatemala para infiltrar 3 "agentes rojos") y empezó a armar un ejercito de mercenarios de 480 soldados para invadir el país a ordenes del coronel golpista Castillo Armas. 

A las 8 de la tarde del 18 junio, los 480 soldados golpistas apoyados por la CIA, invadieron Guatemala con el apoyo logístico y material de 10 saboteadores enviados por EEUU, que volaban los puentes para boicotear toda defensa contra la invasión. 

Realmente este fue el primer golpe de estado psicológico de la CIA, las células propagandistas que EEUU tenia infiltradas en el país, hicieron creer a la población que mas de 10.000 soldados habían invadido el país y que los soldados guatemaltecos se unían a ellos masivamente, creando el pánico en la población y empujando a que apoyasen al "ganador". 

Nada de eso sucedió, de hecho la única invasión que sucedió fue la de la CIA... y fue absolutamente desastrosa, los mercenarios iban arrastrándose a pie con equipos demasiado pesados, tal fue el ridículo, que 122 mercenarios de EEUU fueron aplastados por apenas 30 soldados revolucionarios de Guatemala y otros 170 mercenarios fueron arrasados por 40 obreros portuarios armados en apenas horas. 

Tras la derrota circense de los mercenarios durante los primeros días, el coronel golpista Castillo pidió a EEUU que bombardearan la capital de Guatemala, algo que tambien fue ridículo pues solo alcanzó un tanque de combustible que creó un incendio que fue apagado en apenas 20 minutos. 

Pero el trabajo manipulador psicológico de la CIA (como durante toda la Guerra Fría) si que fue un éxito en la población y logró su objetivo de derrocamiento, los altavoces de propaganda infiltrados en el país seguían diciendo a la población que los militares guatemaltecos ante EEUU se rendían uno tras otro y la población en pánico lo creía. 

La histeria creada por la CIA fue tal, que Árbenz, que estaba viendo en primera persona los fracasos rotundos del golpe de estado, pidió a sus militares ir al frente para terminar de aplastar a los mercenarios y los militares cercanos suyos tenían miedo que EEUU interviniera para matarlos, ya que decían que habían visto tropas anfibias estadounidenses de apoyo a los mercenarios. 

La trampa psicológica de la CIA de enviar unos soldados estadounidenses para crear terror funcionó, en apenas unos días una guarnición entera de los militares guatemaltecos de Árbenz se rindieron ante un ejercito golpista que estaba siendo totalmente aplastado y que no tenia nada que hacer militarmente.

Tras ver la cobardía de sus militares que lo traicionaron por miedo, Jacobo Árbenz puso la puntilla a la revolución social de 1944, viéndose obligado a anunciar su dimisión el 27 de junio de 1954 y a huir a México. 

La CIA, a base de pura manipulación en la población y sin apenas fuerza militar, había conseguido derrocar un gobierno progresista elegido por el pueblo.




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