sábado, 25 de junio de 2022

La derrota de EEUU, Unión Europea, OTAN y el nazismo



La aldea multipolar se ha constituido como un frente internacional ante la urbe hegemónica que es causante de las mayores desgracias en el mundo.

Definitivamente, la aldea multipolar se ha constituido como un frente internacional para propender por la soberanía, la dignidad, la verdadera libertad de la humanidad, en contravía de la urbe hegemónica, causante de las mayores desgracias que han ocurrido en el mundo.

Uno de los símbolos más importantes es la factible constitución del G8, países dispuestos a construir un diálogo igualitario, de independencia y relaciones mutuamente beneficiosas, conformado por China, India, Rusia, Indonesia, Brasil, México, Irán y Turquía, con un 24,4 de producto interno bruto (PIB) y paridad del poder adquisitivo por delante del G7, compuesto por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EE.UU., abandonando progresivamente el dólar como divisa de comercio internacional y compra de energía.

La derrota estadounidense.

Después de confirmarse que USA no ha tenido ningún triunfo militar después de vencer a Japón a través de la aplicación monstruosa de la bomba atómica asesinando a más de 300.000 civiles indefensos, generando más del 85% de los conflictos en el mundo, hoy la ley de la compensación se devuelve en el más alto nivel de inflación y pobreza desde hace cuatro décadas con un incremento de la violencia, racismo, pobreza, entre otros elementos de la crisis interna.

La prueba reina de su derrota la confirma Biden al culpar a Rusia y a las empresas petroleras nacionales de la inflación (“dolor financiero”) y los conflictos propios de una sociedad, que desde hace 150 años se reparte el poder entre la misma clase dominante dividida hábilmente en dos partidos, impidiendo actores progresistas.

El golpe por la incapacidad administrativa y política de Biden (con mínimos índices de aprobación), fue dado hace días atrás por el Instituto Estadounidense del Petróleo y la asociación Fabricantes estadounidenses de combustibles y petroquímicos (AFPM), declarando que la situación actual no se materializó de la noche a la mañana, ya que los altos precios del crudo son un desequilibrio entre la oferta y la demanda unido a la pandemia, la fuerte demanda de los consumidores y la prohibición de los productos rusos. Además, le exigieron que fomente una mayor producción nacional de energía, insistiendo en la equivocada agenda política de la Administración agravando las presiones inflacionistas.

Los recientes doble mensajes de Washington sobre la paz a través de negociaciones comienzan a mostrar que la operación militar especial rusa avanza constantemente.

La derrota de la Unión Europea.

Al ver la desesperación de los países europeos por arrebatar a otros la vacuna del Covid 19, la posición xenófoba ante la inmigración, su prohibición de la cultura rusa, es fiel radiografía del egoísmo y la avaricia. Más aún, haberse constituido en el patio trasero de EE.UU., especialmente al dejarse embaucar en una guerra que fue propiciada por la Casa Blanca y Zelenski, aceptando la visión nazista del mundo.

Los conflictos por el alza del costo de vida a grados inimaginables han explotado en el aumento del rechazo cada vez más creciente sobre ese daño que Washington lo tenía calculado: su idea es no tener competidor en ningún continente, avalado por las ambiciones geopolíticas de dirigentes que castigan a sus propios ciudadanos, absolutamente dependientes de las órdenes foráneas, traicionando a sus propias naciones.

No comprender que la crisis se debe a que ellos, USA y Europa, aplican sanciones irracionales a Rusia, bloquean sus finanzas, prohíben sus importaciones y exportaciones e impiden que exporte sus combustibles, rompiendo la cadena de suministros, significa alienación.

La derrota de la OTAN.

La OTAN, creada para oponerse a la U.R.S.S. debió disolverse en 1991. Sin embargo, se autoasignó una función atroz: generar conflictos y propiciar el mercado de armas. Así, hasta hoy es responsable de decenas de masacres, genocidios, destrucción infraestructural y humana…sin ganar ninguno de los eventos en los que se ha involucrado y que dan cuenta hoy de naciones destruidas como Yugoslavia, la actual Serbia, Yemen, Irak, Afganistán, entre muchos otros.

La OTAN ha sido derrotada militarmente en Ucrania e irresponsablemente ha intentado que la juventud, adultos y mujeres ruso ucranianas y ucranianas, mueran por defender sus propios intereses militaristas, lo que evidencia una moralidad oscura pese a la mediática falsa.

Finalmente, tres hechos ratifican la derrota de la troika corporativa militarista y el nazismo:

A, la aldea multipolar, llena de sentido y dignidad, se posiciona en la Humanidad pese a quienes desean continuar explotando a los pueblos del mundo.

B, la Operación Militar Especial de Rusia puso los puntos sobre las íes claramente al triunfar sobre la hegemonía imperial, junto a las naciones que en el siglo XXI se han unido al clamor de libertad soberana. Se sabe que ya no será fácil para el complejo militar industrial armar guerras atroces en el orbe.

C, se prepara un Tribunal Internacional para juzgar a Zelenski y líderes occidentales por enviar a su población a una muerte segura o asesinar por la espalda a quienes desean la paz. Que muchos prisioneros de guerra ucranianos no deseen regresar es producto del miedo a la represión nazi cuando los reciban como traidores y no como víctimas de un régimen fascista.

Definitivamente si la Troika no logra sus objetivos de destrucción y es detenida por la multipolaridad, el mundo tendrá un nuevo orden mundial justo con un camino de seguridad y progreso basado en la ciencia, la economía colectiva y la protección del único espacio donde habitar llamado Planeta Tierra.


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