jueves, 23 de abril de 2026

El Gobierno de Damasco y las acusaciones incesantes contra Hizbullah

Los gobernantes de Siria son conscientes de todas las razones que impiden a Hizbullah utilizar el territorio sirio en contra de sus deseos actuales, pero insisten en lanzar una acusación tras otra contra Hizbullah, lo que suscita interrogantes sobre el trasfondo de esta insistencia.

El Gobierno de Damasco y las acusaciones incesantes contra Hizbullah

Los gobernantes de Damasco persisten en lanzar acusaciones contra Hizbullah con una insistencia que suscita interrogantes sobre la veracidad y los motivos subyacentes de tales imputaciones, especialmente en el contexto de la vasta agresión israelí contra Líbano y en medio de la agresión estadounidense-israelí contra Irán.

¿Existe realmente una infraestructura de Hizbullah en Siria? ¿Está vinculada a lo que denominan "los remanentes"? ¿Qué hacía un rabino israelí en Damasco para que Hizbullah planeara su asesinato? ¿Y cómo la idea de resistir al ocupante israelí en el sur de Siria se convirtió en una acusación que justifica el arresto y la demonización?

No es deshonroso para Hizbullah atacar a un israelí en Damasco, Dubái o en cualquier parte del mundo, ni tampoco lo es formar células para atacar a la aviación israelí en el cielo del sur de Siria.

Es su derecho natural bombardear cualquier incursión israelí en territorio sirio, y posee la legitimidad política y moral para todo ello. Sin embargo, no lo hace y niega todas estas acusaciones de manera clara e inequívoca.

Previamente, Hizbullah se opuso a la guerra contra Siria e intervino en favor de la estructura de su antiguo régimen, consciente de que Líbano y Siria comparten un destino común.

La caída de la resistencia en Siria estrangularía a la Resistencia de Líbano (Hizbullah), especialmente en sus suministros armamentísticos, y abriría un corredor israelí en lo profundo del territorio sirio, transformando la tierra siria en un espacio israelí contra Líbano en medio del vacío de soberanía emergente.

Esto es lo que ocurre ahora sin ambages, ya que “Israel” utiliza el sur de Siria para flanquear en lo profundo de la Bekaa, especialmente con helicópteros Apache, lo cual ha sucedido varias veces durante la agresión actual.

Hizbullah niega todas las acusaciones que el Gobierno de Damasco le dirige al respecto, no por “Israel”, ciertamente, pues ha entrado en una confrontación de campo integral con él después de una fría paciencia que duró 15 meses.

Que estas acusaciones sirias lleguen en medio de la agresión no añade ni resta nada a la posición de Hizbullah frente a “Israel” o al gobierno libanés cómplice de la agresión. Sin embargo, Hizbullah niega estas acusaciones con insistencia por varias razones, las más importantes son:

Primero: Porque, de hecho, abandonó la arena siria ante los nuevos acontecimientos, y está ansioso por pasar página del pasado. No le conviene entrar en una renovada hostilidad con los nuevos gobernantes de Damasco, independientemente de sus claras orientaciones dentro de la órbita estadounidense.

Segundo: Hizbullah es consciente de la dificultad de moverse en la arena siria, especialmente con el aumento de la tensión interna y sectaria en su contra.

Tercero: Hizbullah se esfuerza por no involucrar a los partidarios de la Resistencia allí, en medio de la confusión general. No es un secreto que hay quienes intentan vincular cualquier movimiento de resistencia contra “Israel”, proveniente de estos, con una salida del nuevo régimen, lo que incita a una escalada de la brutalidad que llegó al extremo de cometer masacres en la costa el verano pasado.

Cuarto: La prioridad de Hizbullah es clara respecto al interior sirio, y se relaciona con superar el pasado, a pesar de la validez de su visión política sobre este pasado.

En caso de que se logre esta superación, su prioridad fue y seguirá siendo activar su línea de suministro, y no empujar la arena siria hacia opciones que su gobierno anterior o actual no desea.

No es un secreto que el régimen anterior no se involucró en el Diluvio de Al Aqsa, y Hizbullah se comprometió con ello, a pesar de su capacidad en ese momento para empujar la arena siria a participar en contra de la voluntad de su régimen.

Sin embargo, se conformó con el mínimo, que era mantener la arena siria como una línea de suministro armamentístico y político, algo de lo que ahora carece y no buscará sin un acuerdo con el gobierno de Damasco o algunas de sus corrientes.

Quinto: Hizbullah apuesta por cambios internos en Siria, que obliguen a sus gobernantes a una modificación, aunque sea relativa, en su actual alineación.

Quizás las recientes manifestaciones sirias en solidaridad con los prisioneros palestinos abrieron una ventana de esperanza, con intenciones aún no claras, especialmente ante la creciente arrogancia israelí contra Siria, que llegó al punto de que “Israel” hablara de confrontar el eje sunita en Siria y Turquía, y de considerar al Gobierno de Damasco como una mera banda producto de Daesh, a pesar de las negociaciones directas que tuvieron lugar entre ambas partes, en las que Damasco se mostró más dispuesta que "Tel Aviv" a un acuerdo de seguridad.

No obstante, "Tel Aviv" se mostró reticente por razones relacionadas con planes israelíes que se están preparando en dirección al Estado druso y al corredor de David, además de concesiones políticas sustanciales que “Israel” desea imponer a Damasco.

Los gobernantes de Siria son conscientes de todas las razones que impiden a Hizbullah utilizar el territorio sirio en contra de sus deseos actuales, pero insisten en dirigir acusación tras acusación contra Hizbullah.

Esto suscita la pregunta sobre el trasfondo de esta insistencia en lanzar tales imputaciones contra Hizbullah, las cuales no la deshonran tanto como a estos gobernantes que se oponen a cualquier acto de resistencia contra "Israel", que ocupa su tierra e irrumpe en sus hogares.

Trasfondo y Razones del Aumento de las Acusaciones de Damasco contra Hizbullah:

Primero: Vincular cualquier acto de resistencia contra "Israel" dentro de Siria con el período de la guerra interna con el régimen anterior, mediante la conexión con Hizbullah.

Con esto se pretende frenar el ímpetu de la juventud siria auténtica que busca la resistencia y no tiene la menor vinculación con ninguna entidad organizativa, especialmente con la aparición de llamamientos a la resistencia juvenil, inspirados en el enfrentamiento ocurrido en la aldea siria de Beit Jenn a principios del invierno de 2025, en el que decenas de jóvenes sirios se apresuraron y se enfrentaron a la incursión israelí, causando varias bajas en sus filas. Esto preocupó a los gobernantes de Damasco, ya que tales llamamientos podrían sentar las bases para una resistencia popular siria que contravenga las orientaciones del actual régimen sirio.

Segundo: El aumento de las acusaciones contra Hizbullah en medio de la actual agresión israelí se enmarca en el contexto de la presión sobre Hizbullah, la cual proviene del Palacio de Baabda y de Damasco, en medio de la intensa comunicación entre ambas partes, e incluso con el partido extremista Fuerzas Libanesas, y la armonía declarada entre ellos contra el armamento de Hizbullah.

Tercero: Justificar las detenciones que la seguridad del régimen sirio lleva a cabo contra los jóvenes resistentes en el sur de Siria, considerándolos vinculados al régimen anterior a través de la referencia al papel de Hizbullah.

Cuarto: Profundizar la brecha entre la nueva realidad siria y el eje de la resistencia, considerando que la élite política y religiosa en Siria se centra en la prioridad de la estabilidad de esa nación y el levantamiento de las sanciones estadounidenses, incluso a costa de ignorar la ocupación israelí del sur sirio.

Quinto: Reforzar la alineación del régimen sirio contra Irán en la guerra estadounidense-israelí, recordando a la opinión pública siria una supuesta insistencia de Hizbullah en intervenir en los asuntos sirios.

Sexto: Estas acusaciones sirias contra Hizbullah sientan las bases para una futura etapa en la que el régimen de Damasco podría verse impulsado a intervenir en Líbano, en medio de la escalada de la agresión contra Irán y Líbano, y la probabilidad de reanudación de los combates en el contexto de la frágil tregua que se viola día y noche.

No debe pasarse por alto la incitación del enviado estadounidense Thomas Barrack, quien no abandona Siria sin regresar a ella, y quien anunció el deseo del gobierno de Damasco de anexionar Líbano, considerándolo un balneario sirio.

No son de extrañar los intentos de seducir al régimen sirio con un papel regional que supere su tamaño actual y lo rescate de su pasado daeshista, ofreciéndole una credencial de legitimidad global, en un momento en que varias señales han surgido de Damasco al respecto. La última de ellas no son las amenazas explícitas del Ministerio del Interior sirio a Hizbullah, ni la primera la incitación sectaria takfirista del Muftí de Siria, Osama Al Rifai.

Todas las razones se entrelazan en la escalada de las acusaciones sirias contra Hizbullah, conformando en su conjunto un discurso de súplica hacia "Tel Aviv", en un intento continuo de los gobernantes de Damasco, y a la cabeza de ellos el nuevo presidente del régimen, de huir de su pasado reciente.

Él es consciente de que las ambiciones de Netanyahu en Siria tienen un principio, pero no un fin.

¿Servirá de algo tal súplica a expensas del territorio sirio y del futuro de la nación en su eterna lucha contra los más hostiles a los que creen?




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