sábado, 28 de febrero de 2026

Se escuchan fuertes explosiones en Baréin

Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque aéreo contra Irán en la madrugada de este sábado. Ataque confirmado por las autoridades iraníes que no hablan de víctimas fatales
Explosiones en Bahréin

El Ministerio del Interior de Bahréin lanzó esta mañana (sábado) las sirenas debido a las explosiones que se escucharon en el país.

El Ministerio instó a los ciudadanos y residentes a mantener la calma, dirigirse inmediatamente al lugar seguro más cercano y evitar el uso de las carreteras principales a menos que sea absolutamente necesario, todo ello en beneficio de la seguridad pública.

En un comunicado oficial, el Ministerio confirma que las autoridades competentes están monitoreando de cerca la situación. Subrayó la importancia de observar las instrucciones emitidas a través de los canales oficiales y no dejarse engañar por rumores ni por la circulación de información no verificada.
El Ministerio agregó que proporcionará más orientación y actualizaciones a medida que evolucione la situación, garantizando así la seguridad de la comunidad.
 

EE. UU. e Israel lanzan un ataque conjunto contra Irán

El primero en anunciar el ataque ha sido el Ministerio de Defensa israelí, al informar de que Israel había lanzado un «ataque preventivo contra Irán» para «eliminar las amenazas» a su país
 
Explosiones en la capital iraní
 
En un comunicado emitido esta mañana, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró un "estado de emergencia especial y permanente" en todo Israel.

Según medios iraníes, las primeras explosiones se escucharon en el centro de Teherán.

La agencia de noticias Fars, afirma haber recibido informes de que varios misiles impactaron en la capital, y que también se oyeron varias explosiones en el norte y el este de la ciudad.

El ataque se produce en una situación de alta tensión regional tras semanas de amenazas de Estados Unidos de una acción militar en el país persa y en medio de las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos, cuya última ronda de producida el jueves y de la que hay otra prevista para el lunes.

Coincidiendo con el anuncio del ataque, en todos los móviles de Israel ha sonado una «alerta de emergencia extrema» avisando a la población de que busquen espacios protegidos cerca y eviten desplazamientos innecesarios.

Se trata de la misma alerta que sonó cuando el Gobierno israelí atacó Irán en junio de 2025, tras lo que empezó la llamada guerra de los 12 días.

En ciudades como Jerusalén, donde se ha escuchado durante la mañana el sobrevuelo de aviones, han saltado las alarmas antiaéreas.

Desde Teherán, medios iraníes han reportado al menos tres explosiones en el centro y norte de la capital iraní, poco después de que Israel anunciase que había lanzado ataques contra la República Islámica.

“Se han levantado columnas de humo en algunos puntos de Teherán después de que se escuchan varias explosiones”, informó la televisión estatal iraní antes de que se cortase su señal, según Efe.
 
 
 

Cuba presenta el armamento incautado en la lancha con bandera de EEUU que invadió las aguas nacionales


El coronel Víctor Álvarez Valle, segundo jefe del Órgano Especializado de Delitos contra la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior (Minint), presentó un balance sobre el armamento incautado en la lancha con placas de Florida que invadió las aguas nacionales y agredió a elementos de seguridad.
 
El coronel especificó que se incautaron 12 fusiles, dos escopetas, 12 pistolas, más de 12.000 municiones de diversos calibres, más de 130 cargadores, cócteles Molotov, así como un dron y un generador eléctrico.










jueves, 26 de febrero de 2026

Díaz-Canel tras neutralización de lancha de EEUU: Cuba no agrede ni amenaza

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, 4 de enero de 2026.

El presidente cubano ha reiterado el derecho de la isla a la legítima defensa ante “cualquier agresión terrorista”, tras frustrar la incursión de una embarcación estadounidense.

“Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional”, ha declarado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en su cuenta de X.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha recalcado en su cuenta de X que “la defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad nacional es un deber ineludible”.

“Cuba ha debido enfrentar numerosas infiltraciones terroristas y agresivas procedentes de EE. UU. desde 1959, con un alto costo en vidas, heridos y daños materiales”, ha asegurado el canciller cubano.

El miércoles, el Ministerio del Interior de Cuba informó que abatió a cuatro tripulantes de una “lancha infractora” procedente de EE. UU. que ingresó en sus aguas y abrió fuego contra fuerzas cubanas.

“Como consecuencia del enfrentamiento, por la parte foránea cuatro agresores resultaron abatidos y seis lesionados, quienes fueron evacuados y recibieron asistencia médica”, ha afirmado el Ministerio cubano.




De acuerdo con las primeras investigaciones, todos los participantes en el intento de incursión son cubanos residentes en EE. UU., con antecedentes de “actividad delictiva y violenta”.

En la embarcación se incautaron “fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje”, precisaron las autoridades cubanas. Del mismo modo, se informó de la detención en su territorio de una persona enviada desde EE. UU., que pretendía “garantizar la recepción de la infiltración armada” y que ya confesó su participación en la operación fallida.



La nueva agresión estadounidense ocurrió mientras Washington anunciaba una ronda de nuevas sanciones contra la isla. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a aquellos países que suministraran crudo a Cuba y declaró una emergencia nacional ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.



Etiquetas


Cuba abate a 4 tripulantes de “lancha infractora” procedente de EEUU

 

Cuba informa que abatió a cuatro tripulantes de una “lancha infractora” procedente de EE.UU. que ingresó en sus aguas y abrió fuego contra fuerzas cubanas.

En un comunicado, el Ministerio del Interior ha informado que las tropas cubanas detectaron este miércoles “una lancha rápida infractora dentro de las aguas territoriales cubanas con matrícula de la Florida, Estados Unidos, con folio FL7726SH, que se aproximó a una 1 milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo, provincia Villa Clara”.

Tras ello, la nota explica que una unidad de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior compuesta por cinco combatientes cubanos solicitó una identificación a integrantes del barco, sin embargo, “desde la lancha infractora se abrió fuego contra los efectivos cubanos que provocaron que el comandante de la embarcación cubana, resultara lesionado”.

“Como consecuencia del enfrentamiento, por la parte foránea cuatro agresores resultaron abatidos y seis lesionados, quienes fueron evacuados y recibieron asistencia médica”, ha agregado el Ministerio del Interior de Cuba.



El comunicado ha ratificado la voluntad de la isla de proteger sus aguas y soberanía. “Ante los actuales desafíos, Cuba ratifica su voluntad de proteger las aguas territoriales, teniendo como base que la defensa nacional es un pilar fundamental para el Estado cubano a favor de la protección de su soberanía y la estabilidad en la región”, ha subrayado.


Además, ha explicado que las autoridades han abierto las investigaciones para el total esclarecimiento de los hechos.


Etiquetas


martes, 24 de febrero de 2026

El principal partido opositor en Argentina enfrenta un problema de "cohesión interna", dice experto


Juan Lehmann

Desde Argentina

Periodista argentino. Sociólogo graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Trabajó en C5N, A24, Radio 10, Radio Del Plata y Radio Con Vos, entre otros medios. Realizó la cobertura de todas las elecciones legislativas y presidenciales argentinas desde el 2016.

El principal partido de oposición de Argentina aceleró la sangría de legisladores en el Senado tras la aprobación de la reforma laboral, cayendo a su nivel más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. "La oposición todavía no logró abroquelar un espacio unificado para oponerse al Gobierno", dijo a Sputnik un experto.

La sucesión de victorias legislativas de la Casa Rosada llevó a una ruptura parlamentaria en el principal espacio de oposición. Tras la aprobación de la reforma laboral, tres senadores confirmaron su salida del interbloque peronista. La ruptura se formalizó en la antesala de la sesión preparatoria de la Cámara alta, donde resta apenas un trámite para que se convierta en ley el proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

Con esta fractura, el peronismo pasó de 28 a 25 bancas en un Senado de 72 miembros. El número representa su piso histórico en cuatro décadas, desde el retorno democrático en 1983. Aunque conserva capacidad para bloquear mayorías agravadas para, por ejemplo, designar jueces —los dos tercios equivalen a 48 votos—, pierde volumen político y margen de maniobra frente a un oficialismo que logró capitalizar divisiones internas.


Los tres legisladores que abandonaron el interbloque —Sandra Mendoza, Carolina Moisés y Guillermo Andrada— responden a gobernadores con diálogo fluido con la Casa Rosada: Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). En los últimos meses, esos mandatarios provinciales del norte del país acompañaron iniciativas clave del Ejecutivo, como el presupuesto y la reforma laboral, lo que generó tensiones con la conducción nacional del peronismo, cuyo órgano institucional —el Partido Justicialista— es presidido desde 2024 por Cristina Fernández de Kirchner.

Desde 1983, el peronismo mantuvo una posición dominante en la Cámara alta, ya fuera como mayoría propia o como primera minoría con capacidad de veto. Esa hegemonía comenzó a erosionarse tras las elecciones legislativas de 2021 y se resquebrajó durante el Gobierno de Alberto Fernández (2019-2023). La ruptura actual solo profundiza esa tendencia.
+
El nuevo bloque de Convicción Federal argumentó que la decisión responde a diferencias estratégicas con la conducción kirchnerista y a la necesidad de "ocupar los espacios institucionales" en las comisiones. La disputa se había intensificado luego de que sectores del peronismo decidieran no participar en determinados dictámenes, una postura cuestionada por los legisladores que ahora se apartaron.
+
La fragmentación reconfigura el mapa parlamentario. Tras su triunfo en las recientes elecciones legislativas, Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y, con el acompañamiento del PRO —partido de Mauricio Macri— y espacios aliados como la Unión Cívica Radical y bloques provinciales, alcanza alrededor de 44 votos. Aunque aún se encuentra a cuatro bancas de los dos tercios, el oficialismo queda más cerca de reunir mayorías especiales para proyectos que requieren ese umbral.
+

El quiebre no implica, al menos por ahora, un alineamiento automático de los tres senadores con el Gobierno. En la votación de la reforma laboral, todos los integrantes de Convicción Federal se manifestaron en contra del proyecto. Sin embargo, la nueva correlación de fuerzas reduce la capacidad de coordinación del peronismo como bloque opositor homogéneo.

El trasfondo es también territorial. El Senado representa a las provincias y la ruptura refleja el distanciamiento de varios gobernadores respecto de la conducción nacional del peronismo. En un escenario de ajuste fiscal y negociación permanente con la Casa Rosada por recursos fiscales, los mandatarios provinciales priorizan acuerdos puntuales por sobre la denominada disciplina partidaria.

Para Milei, la división opositora consolida una dinámica parlamentaria favorable, que comenzó a delinearse tras el triunfo electoral en las legislativas. Sin contar con mayoría propia, el oficialismo ya había logrado aprobar proyectos resistidos como el de la privatización de obras públicas. La fractura del peronismo reduce la posibilidad de un frente unificado capaz de bloquear o condicionar esas iniciativas.

Un golpe no digerido

"La salida de senadores del bloque peronista es un coletazo directo que continúa el resultado electoral de las elecciones legislativas", dijo a Sputnik el politólogo y analista Facundo Cruz. A su juicio, el triunfo en las urnas fortaleció a Javier Milei y llevó al sistema político a reacomodarse en función de esa nueva correlación de fuerzas.

Según el experto, el dato simbólico es central: "El bloque justicialista es el más chico de la historia". Durante cuatro décadas, el peronismo mantuvo en el Senado un núcleo compacto capaz de aprobar o bloquear leyes. "Milei rompió con esa inercia que nadie había logrado perforar", destacó.

"El Gobierno fue a jugar el juego tradicional: intercambiar recursos por votos. Así llevó a que los gobernadores, incluso los peronistas, terminaran apoyando varias de sus leyes, y eso derivó en esa ruptura", esgrimió el consultor.

El analista advirtió que el nuevo esquema no implica hegemonía oficialista, sino mayor fragmentación. "Si Milei no puede construir mayoría propia, alienta la división y trabaja con una Cámara más fragmentada", donde los apoyos se negocian caso por caso. En ese marco, destacó que "el oficialismo viene logrando apoyos para avanzar con su agenda y, al no tener mayoría propia, opta por 'dividir a la oposición' como estrategia parlamentaria".

¿Problema de conducción?

A pesar del insoslayable rol que la expresidenta Cristina Kirchner (2007-2015) ocupa en el espectro opositor como líder del Partido Justicialista, Cruz consideró que existe una virtual acefalía: "Es un proceso de agonía", describió. Desde 2023, el espacio acumula hitos de debilitamiento "sin una conducción consensuada ni renovación clara", en un contexto donde la fortaleza del Gobierno reduce incentivos para su reunificación.


La mirada fue compartida por el politólogo Diego Reynoso. Consultado por Sputnik, el especialista sostuvo que "hay un problema de fondo, que es el de la cohesión interna, y no es algo nuevo". Para el analista, "en el peronismo todavía no hubo un proceso de reorganización clara en torno a propuestas concretas, sino más bien una resistencia en torno a lo que hace el Gobierno".

De acuerdo a Reynoso, el recambio dirigencial asoma como uno de los principales desafíos de la oposición. "En otras épocas, el peronismo dirimía sus tensiones llamando a elecciones internas, algo que no está ocurriendo ahora y que quizás sea incluso más costoso para el futuro del movimiento", destacó.

"La oposición todavía no logró abroquelar un espacio unificado para oponerse al Gobierno, y eso se ve no solo en la salida de algún que otro senador, sino en la solidez interna del bloque para hacer frente a Milei. Está claro que hay una tensión a cielo abierto", remarcó.



Cuba llama a luchar, resistir y vencer frente a las amenazas imperiales

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, habla durante un acto por el 50. ° aniversario de la creación del Poder Popular, Habana, 24 de febrero de 2026.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha exigido este martes a luchar y resistir frente a las amenazas imperiales, reafirmando la soberanía del país.

“Lucharemos, pelearemos, resistiremos, transformaremos y, sobre todas las adversidades y amenazas imperiales, nos creceremos y venceremos”, afirmó el martes, Díaz-Canel, en su discurso por el 50 aniversario de la creación del Poder Popular (la arquitectura en niveles administrativos del país) celebrada en Habana.

En otra parte de su alocución, el presidente cubano habló de un “contexto nacional complejo, marcado por dificultades económicas, en un escenario mundial convulso” y de un país donde hay “dolores acumulados”, “inconformidades legítimas” e “impaciencias”.

Subrayó principalmente el peso de las sanciones estadounidenses, el “criminal bloqueo recrudecido” y toda una “larga lista de ataques y amenazas”.

 

Denunció en este sentido “la máxima presión económica» de EE.UU., las “medidas coercitivas unilaterales”, la inclusión de Cuba en la “espuria y manipulada” lista de países promotores del terrorismo y la “agresiva presión del odio como componente fundamental de la incesante guerra mediática”.


Destacó aquí el efecto de “una genocida orden ejecutiva que pretende privar de importantes suministros energéticos vitales al país”, en referencia a la decisión firmada el 29 de enero por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que denomina a Cuba de “amenaza inusual y extraordinaria”.

El 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.

La medida establece un nuevo sistema arancelario que permitiría a la Casa Blanca aplicar gravámenes adicionales a las importaciones de cualquier país que, directa o indirectamente, suministre petróleo a la isla.

La Habana condenó las nuevas sanciones de Estados Unidos, tildándolas de brutal acto de agresión y advirtiendo sobre su impacto en el bloqueo económico y aranceles.



Etiquetas



lunes, 23 de febrero de 2026

Rusia denuncia endurecimiento del bloqueo de EEUU contra Cuba

Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Rusia ha condenado el reciente endurecimiento del bloqueo de EE.UU. contra Cuba y ha alertado que las sanciones buscan frenar su desarrollo e impedir vínculos económicos.

“Estas sanciones ilegales tienen un objetivo claro: obstaculizar el desarrollo del país y limitar su interacción económica productiva con otros Estados”, ha señalado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en un comunicado este lunes.

La Cancillería rusa ha precisado que Washington ha ejercido una política de presión sostenida contra Cuba mediante la imposición de nuevas medidas coercitivas, las cuales han deteriorado la situación económica y energética de la isla, vulnerando normas del derecho internacional.

Desde Moscú han advertido que estas acciones forman parte de una estrategia destinada a debilitar a La Habana, afectando directamente a la población civil y restringiendo el acceso de la isla a suministros esenciales.

Las autoridades rusas han enfatizado que las recientes medidas punitivas de Estados Unidos han colocado a Cuba al borde de una crisis energética, condenando con firmeza las acciones ilegales contra La Habana y el endurecimiento de un bloqueo que ya se prolonga por casi siete décadas.

El recrudecimiento del bloqueo ha dificultado la capacidad de intercambio internacional y el funcionamiento de sectores clave de la economía cubana, según han señalado las autoridades rusas.



En este contexto, la semana pasada, el canciller cubano Bruno Rodríguez se reunió en Moscú con el presidente ruso Vladímir Putin y con el canciller Serguéi Lavrov, en el marco de una visita de trabajo. Desde el Kremlin detallaron que uno de los temas tratados durante el encuentro fue la ayuda a Cuba.

Putin tildó de “inaceptables” las nuevas sanciones impuestas contra la isla y recordó que Moscú ha estado siempre del lado de Cuba en su lucha por la independencia y el derecho a seguir su propio camino de desarrollo.


El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” en relación con Cuba, al calificar al país caribeño como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

La medida impone un nuevo sistema arancelario que permitiría a la Casa Blanca aplicar aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que, directa o indirectamente, suministre petróleo a la isla.

La Habana condenó las nuevas sanciones de Estados Unidos, tildándolas de un brutal acto de agresión y advirtiendo sobre su impacto en el bloqueo económico y los aranceles.



Etiquetas


domingo, 22 de febrero de 2026

Arsenal estratificado de Irán, preparado para disuadir—y aniquilar—portaaviones de EEUU en el Golfo Pérsico


Irán despliega un arsenal escalonado para disuadir y desafiar a los portaaviones de EE.UU. en el Golfo Pérsico, elevando el costo de cualquier confrontación.

Por: Ivan Kesic

A medida que las tensiones aumentan en el Golfo Pérsico en medio del refuerzo militar estadounidense, la República Islámica de Irán ha reunido meticulosamente un arsenal diverso y sofisticado diseñado para enfrentarse al símbolo más poderoso del poder naval estadounidense: el portaaviones.

En las últimas semanas, Estados Unidos ha desplegado dos de sus más formidables buques de guerra, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, en las aguas que rodean el Golfo Pérsico.

Con el presidente estadounidense Donald Trump advirtiendo que la diplomacia debe prevalecer o la acción militar seguirá, la retórica de Washington ha sido recibida con una respuesta calculada y decidida desde Teherán.

Las fuerzas armadas iraníes, lideradas por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), realizaron extensos ejercicios navales en el estrecho de Ormuz, los cuales fueron seguidos por maniobras conjuntas con Rusia.

En el centro de esta ecuación se encuentra una pregunta estratégica que ha ocupado a los planificadores militares durante décadas: ¿puede una potencia naval relativamente menor disuadir o incluso dañar a un portaaviones de propulsión nuclear?

Para Irán, la respuesta no se encuentra en una sola arma milagrosa, sino en una estrategia integral, estratificada y en constante evolución para negar el acceso.

Este enfoque, basado en décadas de desarrollo autóctono y pensamiento asimétrico, busca transformar las estrechas aguas del estrecho de Ormuz y la vasta extensión del mar Arábigo en un entorno de alto riesgo para cualquier adversario, demostrando que la era de la supuesta invulnerabilidad del portaaviones en proximidad a las costas iraníes ha terminado efectivamente.



Advertencia del Líder: Palabras forjadas en acero

La confrontación estratégica entre Irán y Estados Unidos se cristalizó en recientes declaraciones del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

Respondiendo directamente al despliegue de fuerzas navales estadounidenses y a las amenazas provenientes de Washington, enmarcó el conflicto no como uno de barcos contra barcos, sino de voluntad contra hardware.

El ayatolá Jamenei reconoció el peligro inherente que representa un portaaviones de EE.UU., describiéndolo como una pieza de equipo ciertamente peligrosa.

Sin embargo, inmediatamente giró hacia el núcleo de la doctrina defensiva de Irán, afirmando que mucho más peligroso que el propio portaaviones es el arma capaz de enviarlo al fondo del mar.

Esta declaración fue una proclamación de intención estratégica. Señaló el fracaso de Estados Unidos para someter a la República Islámica durante 47 años como prueba de que el poder militar por sí solo no garantiza la victoria.

Se dirigió directamente al presidente estadounidense, afirmando que el futuro reflejaría el pasado, y que la nación iraní, apoyada en sus profundas raíces culturales y religiosas, nunca se sometería a la voluntad de las arrogantes potencias del mundo.

Estas palabras sirven como la base filosófica de la postura militar de Irán, enmarcando el desafío no como un duelo naval convencional, sino como una confrontación basada en una convicción ideológica, donde las armas de Irán son una extensión de su determinación nacional de resistir la dominación.



Arsenal de la asimetría: Más que una sola flecha

La capacidad de Irán para amenazar un portaaviones de EE.UU. no se basa en una sola bala mágica, sino en un portafolio diverso y estratificado de sistemas de armas, cada uno diseñado para complicar el cálculo defensivo de un Grupo de Ataque de Portaaviones.

La columna vertebral de esta capacidad de ataque naval sigue siendo su familia de misiles de crucero antibuque. Sistemas avanzados como el Noor y sus versiones mejoradas, el Qader y el Qadir, se han desarrollado a lo largo de los años, extendiendo su alcance de 120 kilómetros a aproximadamente 300 km.

Estos misiles están diseñados para volar a ras de mar, viajando a solo metros por encima de la cresta de las olas para retrasar la detección por radar y comprimir los tiempos de reacción de los sistemas de defensa puntual.

Forman la capa de defensa costera de alto volumen del escudo marítimo de Irán. Sobre esta base, Irán ha impulsado los límites tecnológicos con sistemas de mayor alcance.

El misil de crucero Abu Mahdi, con un alcance reportado que supera los 1000 kilómetros, representa un cambio de paradigma. Equipado con inteligencia artificial y un buscador de doble modo, puede ser lanzado desde las profundidades del territorio iraní y está diseñado para resistir el bloqueo mientras ataca a buques en movimiento en el mar.

De manera similar, el Qader-380 extiende este alcance, descrito por los comandantes iraníes como un arma capaz de crear desafíos insuperables para los buques enemigos alejados de la costa inmediata de Irán.

Más allá del arsenal de misiles de crucero, Irán ha invertido significativamente en el más complejo ámbito de los misiles balísticos antibuque. Esta clase de arma, ejemplificada por el Jaliy Fars (Golfo Pérsico), altera fundamentalmente la dinámica de los enfrentamientos.

Misil de crucero antibuque Qadir

A diferencia de los misiles de crucero de vuelo bajo, los misiles balísticos viajan a velocidades supersónicas o hipersónicas, ascendiendo a grandes alturas en la atmósfera antes de descender en ángulos pronunciados y casi verticales.

Esta trayectoria los hace excepcionalmente difíciles de interceptar con sistemas tradicionales de defensa aérea.

El Jaliy Fars, con un alcance de 300 kilómetros, está equipado con un buscador óptico para la guía terminal, lo que le permite dirigirse hacia una fuente de calor grande, como la superestructura de un portaaviones.

Esto es seguido por la familia de misiles Hormoz (Ormuz), algunas variantes de los cuales están diseñadas como armas antirradiación, programadas específicamente para atacar las poderosas emisiones de radar de los buques de guerra equipados con Aegis, cegando efectivamente el sensor primario del enemigo antes de que se desarrolle un ataque mayor.

El Zolfaqar Basir extiende este alcance de amenaza a 700 kilómetros, empujando la zona de posible enfrentamiento bien dentro del golfo de Omán y el mar Arábigo del norte, áreas que antes se consideraban santuarios seguros para la proyección de poder estadounidense en la región.

En la cima de esta pirámide tecnológica están los misiles hipersónicos de Irán, el Fattah-1 y el Fattah-2. Aunque el alcance total de su despliegue operativo sigue siendo un tema de ambigüedad estratégica, sus capacidades declaradas—velocidades que alcanzan Mach 15 y una maniobrabilidad extrema—están diseñadas para derrotar incluso los sistemas de defensa de misiles más avanzados.

La mera existencia de tales armas obliga a los comandantes navales estadounidenses a tener en cuenta una amenaza que puede cambiar de curso de manera impredecible a velocidades que dejan prácticamente ningún margen para error o reacción.

Misiles balísticos antibuque Jaliy Fars (Golfo Pérsico)

Por debajo de la superficie y más allá del radar

El potencial de los misiles, sin embargo, es solo una dimensión de la estrategia multinivel de Irán. Bajo las aguas del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, acecha otro tipo de peligro.

Irán opera una fuerza submarina mixta, que incluye submarinos de clase Kilo construidos en Rusia y una variedad de pequeños submarinos indígenas como las clases Qadir y Nahang.

Estos buques están optimizados para las aguas poco profundas y acústicamente complejas de la región. Su misión principal en caso de guerra no sería participar en acciones de flotas en el océano abierto, sino realizar emboscadas y, de manera crítica, colocar minas navales.

Se estima que Irán posee uno de los inventarios de minas más grandes de la región, que asciende a miles, incluidas minas de influencia avanzadas que pueden ser activadas por el campo magnético de un barco o su firma acústica.

Incluso la mera sospecha de un campo de minas en el punto de estrangulamiento del estrecho de Ormuz tendría un efecto catastrófico en el tráfico energético global y obligaría a la Armada de EE.UU. a embarcarse en una lenta, peligrosa y costosa campaña de contramedidas contra minas, todo bajo el paraguas de los misiles costeros iraníes.

Como complemento, se encuentra el torpedo Hut, un arma supercavitante de extraordinaria velocidad —360 km/h— que, una vez lanzada, resulta prácticamente imposible de superar en velocidad o eludir mediante maniobra alguna.

En el ámbito sobre la superficie, el programa de drones de Irán añade una capa crítica de inteligencia y capacidad de ataque. Los eventos recientes han demostrado la capacidad de Irán para mantener una vigilancia persistente sobre los activos navales de EE.UU. en la región.

El vuelo de un dron no identificado, designado SEP2501, a lo largo de la costa del mar de Omán, operando en estrecha proximidad al grupo de ataque del USS Abraham Lincoln, constituyó una demostración práctica de esta realidad, generando inquietud en el adversario.

Torpedo Hut de altísima velocidad (360 km/h)

Drones como el Shahed-139 o el Homa de despegue y aterrizaje vertical pueden operar desde plataformas no convencionales, incluidas embarcaciones civiles, recopilando inteligencia electrónica, firmas de radar y datos de comunicaciones.

Esta información es la savia vital de cualquier ataque exitoso con misiles, pues construye el panorama en tiempo real necesario para apuntar contra un portaaviones en movimiento.

En un escenario de ataque por saturación, enjambres de drones de ataque unidireccionales y de bajo costo podrían ser lanzados en la primera oleada, no necesariamente para impactar al portaaviones, sino para saturar y agotar el suministro de costosos misiles interceptores del grupo de ataque, allanando el camino para los más avanzados misiles de crucero y balísticos que seguirían.

Las lanchas rápidas de ataque de la Armada del CGRI añaden otra capa de complejidad, capaces de ejecutar ataques en enjambre desde la congestionada línea costera iraní, forzando a los buques de guerra estadounidenses de mayor tamaño a ciclos defensivos y complicando aún más el espacio de batalla.

Geografía de la defensa

La significación estratégica del armamento iraní se ve amplificada por la geografía singular de la región. El Golfo Pérsico es una masa de agua estrecha y poco profunda.

El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del petróleo mundial, tiene poco más de 30 kilómetros en su punto más angosto.

En aguas tan confinadas, el margen de maniobra para un gran Grupo de Ataque de Portaaviones se encuentra severamente limitado, y su proximidad a las costas iraníes lo sitúa dentro del alcance de prácticamente todos los sistemas del inventario de Irán.

Esta geografía constituye el multiplicador de fuerza definitivo para la estrategia iraní de negación de acceso. Significa que un portaaviones no puede operar con impunidad en el Golfo Pérsico; debe hacerlo dentro de una zona de enfrentamiento misilístico que Irán ha dedicado décadas a construir.

Lanzamiento de un msiisl desde una lancha rápida iraní

El objetivo no es necesariamente hundir al portaaviones el primer día de una guerra, sino obligarlo a operar más lejos de las costas iraníes, degradando la eficacia de su ala aérea y complicando sus objetivos operacionales.

Al crear una amenaza creíble y estratificada, Irán eleva el costo de cualquier intervención militar estadounidense a un nivel que pone a prueba la voluntad política necesaria para sostenerla.

Esta es la esencia de la disuasión por negación: una estrategia que aprovecha la geografía, la tecnología y la determinación nacional para convencer al adversario de que el precio de la acción es simplemente demasiado alto.

En este entorno complejo y de alto riesgo, la cuestión ya no es simplemente si Irán posee un arma capaz de destruir un portaaviones estadounidense.

La realidad es mucho más matizada y estratégicamente profunda. Irán ha ensamblado una arquitectura integral y multidominio diseñada para desafiar, degradar y, en última instancia, disuadir a la fuerza naval más poderosa de la historia.

Desde las inequívocas advertencias del Líder de la Revolución Islámica hasta la silenciosa patrulla de un dron de vigilancia sobre un grupo de ataque de portaaviones, el mensaje desde Teherán es claro:

Las aguas del Golfo Pérsico ya no constituyen un santuario para flotas extranjeras hostiles, y cualquier nación que contemple la agresión debe prepararse para enfrentar a un adversario que ha transformado la guerra asimétrica en una defensa nacional sofisticada y creíble.

La espada que amenaza al portaaviones puede no ser visible desde la cubierta, pero su existencia ha alterado de manera fundamental el cálculo estratégico de la región.

Texto recogido de un art'iculo publicado en Press TV

Etiquetas



martes, 17 de febrero de 2026

Viabilidad de un posible acuerdo nuclear: la visión de Teherán


La segunda ronda de conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, bajo mediación de Omán, se desarrolla en un contexto marcado por la desconfianza mutua acumulada durante más de una década de acuerdos fallidos, retiradas unilaterales por parte de los Estados Unidos y tensiones militares.

Por Xavier Villar

El expediente nuclear iraní vuelve a ocupar el centro de la agenda diplomática internacional, pero el desafío no es solo técnico. La negociación enfrenta hoy tensiones sobre interpretación de compromisos, credibilidad de las partes y definición de prioridades estratégicas que determinarán si cualquier acuerdo puede sostenerse en el tiempo.

El objetivo de este análisis es examinar bajo qué condiciones un acuerdo nuclear podría ser viable en el escenario actual. Para ello, resulta imprescindible comenzar por una cuestión previa: qué significa hoy negociar y qué expectativas se proyectan sobre ese proceso. En el debate político contemporáneo, la negociación ha adquirido un estatus casi normativo. Sentarse a la mesa se presenta como prueba suficiente de racionalidad, mientras que cuestionar la utilidad del diálogo se percibe como una postura extremista o irresponsable. Esta simplificación impide evaluar con rigor las condiciones necesarias para que un acuerdo produzca resultados estables y duraderos.

Negociar no es un principio moral ni un acto de buena voluntad abstracto. Es un instrumento político cuya eficacia depende de la distribución real de poder, la credibilidad mutua y la capacidad de cada parte para cumplir sus compromisos. Cuando estos elementos están desbalanceados, la negociación deja de ser un mecanismo de resolución y pasa a funcionar como un instrumento de gestión de presión. En el caso de Irán, esta distinción es fundamental: la política exterior y la seguridad nacional no pueden depender exclusivamente de la buena disposición de interlocutores externos.

Durante más de una década, parte del debate interno en Irán se centró en la idea de que el diálogo con Occidente constituía la vía principal para superar dificultades económicas estructurales y aliviar sanciones. Esa expectativa generó una dependencia política de procesos cuya gestión no reside enteramente en Teherán. El resultado fue una dinámica de espera permanente, donde la resolución de problemas internos quedó subordinada a la evolución de conversaciones externas.

La experiencia acumulada obliga a revisar ese enfoque. La negociación puede reducir costos, estabilizar escenarios regionales y evitar escaladas militares, pero no sustituye la planificación económica ni altera por sí sola la arquitectura del sistema internacional. Presentar el diálogo como un remedio integral ha generado riesgos: paraliza la toma de decisiones internas y crea expectativas irreales sobre lo que un acuerdo puede lograr. Despojar la negociación de esa carga simbólica es el primer paso para analizar con precisión qué tipo de acuerdo es viable y bajo qué condiciones podría sostenerse.

En este contexto, resulta evidente que un entendimiento duradero requiere claridad sobre los límites y objetivos del proceso. Para Irán, negociar no significa ceder sus capacidades esenciales ni comprometer su seguridad. La mesa de diálogo debe ser un instrumento para resolver problemas específicos, no un ritual que sustituya la autonomía estratégica del país. Esto implica establecer de manera transparente los ámbitos de negociación, las líneas rojas nacionales y los mecanismos de verificación que puedan generar confianza sin poner en riesgo la soberanía.

Además, la negociación efectiva depende de una lectura honesta de la historia reciente. La experiencia de acuerdos anteriores muestra que comprometerse sin garantías de reciprocidad y supervisión creíble ha generado frustración y escepticismo tanto dentro como fuera de Irán. Reconocer estas lecciones permite separar expectativas de política interna de las posibilidades reales de diplomacia internacional, estableciendo un marco de negociación basado en la realidad y no en percepciones o deseos.

En síntesis, antes de abordar niveles específicos de tecnología nuclear, sanciones o cronogramas de verificación, es necesario redefinir qué significa negociar. Esto exige reconocer que el diálogo es un instrumento condicionado por el equilibrio de poder y la capacidad de las partes para cumplir lo acordado. La claridad conceptual es la base sobre la que puede construirse un acuerdo estable, justo y que contribuya a la seguridad regional.

Condiciones y límites: la visión iraní de un acuerdo viable

Una vez que se ha definido qué significa negociar, la cuestión central es qué tipo de acuerdo podría sostenerse en el tiempo. Para Teherán, la viabilidad no depende únicamente de la reducción de su capacidad nuclear, sino de que los términos reconozcan su soberanía, garanticen un marco de seguridad estable y proporcionen beneficios tangibles que compensen los costos políticos y estratégicos de cualquier compromiso.

En primer lugar, la agenda de la negociación debe estar claramente delimitada. Tras años de intentos occidentales por ampliar la discusión hacia programas de misiles balísticos y lo que se define como «influencia regional desestabilizadora», Irán ha señalado con claridad que estas cuestiones no son negociables. El foco debe permanecer en el expediente nuclear, limitado a la tecnología de enriquecimiento, la cantidad de uranio almacenado y los mecanismos de verificación. Vincular áreas que Irán considera fundamentales para su defensa nacional solo conducirá a estancamientos prolongados.

En segundo lugar, el tema del enriquecimiento de uranio representa el corazón técnico y político del acuerdo. El concepto de «cero enriquecimiento» ya no es realista ni creíble. La experiencia demuestra que cualquier intento de eliminar completamente la capacidad de enriquecimiento activa la percepción de vulnerabilidad estratégica, algo que Irán no puede aceptar. La postura oficial, repetida en los últimos meses por altos funcionarios como Ali Larijani, es que el derecho al enriquecimiento con fines pacíficos, respaldado por el Tratado de No Proliferación Nuclear, es innegociable.

Al mismo tiempo, Irán ha mostrado disposición a explorar compromisos prácticos que reduzcan riesgos de proliferación y generen confianza. La propuesta incluye limitar temporalmente la concentración de uranio altamente enriquecido, establecer niveles verificables de reservas y permitir inspecciones internacionales estrictas en puntos clave. Esto no implica la desarticulación de su programa nuclear, sino su gestión dentro de un marco transparente y controlable. Es un equilibrio delicado: garantizar que los avances tecnológicos no se utilicen para fines militares, sin comprometer la capacidad de Teherán de mantener autonomía estratégica y avanzar en aplicaciones civiles y médicas.

El tercer eje de un acuerdo duradero es la seguridad jurídica y económica. La experiencia del Plan Integral de Acción Conjunta de 2015 dejó en claro que la palabra de una administración estadounidense puede ser revocada por su sucesor. Para evitar que la historia se repita, Irán considera esencial que cualquier acuerdo incluya mecanismos de anclaje robustos, que garanticen la estabilidad de los beneficios y la continuidad del cumplimiento.

El cuarto componente es el cronograma y los mecanismos de verificación. Irán ha dejado claro que acepta supervisión internacional a través del Organismo Internacional de Energía Atómica, en el marco de salvaguardas estrictas. Sin embargo, insiste en que los acuerdos deben tener un horizonte definido, con un marco temporal que permita la normalización progresiva de relaciones y evite la congelación indefinida de capacidades tecnológicas legítimas. Un plazo de 15 a 20 años, similar al JCPOA, es visto como un punto de partida razonable, siempre que se acompañe de estrategias de transición hacia la integración económica y diplomática regional.

Finalmente, un acuerdo sostenible exige reconocimiento político mutuo. Para Irán, la negociación no puede ser solo técnica; debe reflejar una relación de respeto a la soberanía y la agencia histórica del país. Los acuerdos unilaterales o impuestos desde el exterior no son viables. La diplomacia efectiva requiere que Washington y sus aliados comprendan que la capacidad de Teherán de mantener sus intereses estratégicos, económicos y de seguridad es un prerrequisito para cualquier entendimiento.

Riesgos y condiciones para la estabilidad

Incluso con límites claros y mecanismos de verificación, la negociación permanece vulnerable a factores externos. Cambios políticos en Estados Unidos, tensiones regionales no resueltas y presión de actores que buscan mantener un statu quo hostil pueden minar cualquier acuerdo. Por ello, el diseño de un acuerdo nuclear viable debe contemplar no solo las condiciones técnicas y políticas, sino también la resiliencia frente a escenarios de ruptura parcial. Esto incluye cláusulas de ajuste, mecanismos de resolución de disputas y canales de comunicación que permitan manejar conflictos sin comprometer la estabilidad general.

Otro riesgo identificado por los analistas iraníes es la percepción interna de debilidad. Un acuerdo que no refuerce la posición estratégica de Teherán podría ser interpretado como una capitulación. Por ello, cualquier propuesta debe equilibrar compromisos internacionales con mensajes claros de soberanía y capacidad de decisión autónoma, reforzando la legitimidad del liderazgo frente a la sociedad.

En la práctica, esto significa que un acuerdo viable combina tres elementos simultáneos: limitaciones técnicas verificables, beneficios económicos tangibles y garantías de soberanía política. La ausencia de cualquiera de estos elementos debilita la posibilidad de cumplimiento efectivo. Esta visión pragmática, basada en la experiencia de más de una década de negociaciones, refleja un enfoque estratégico donde el objetivo no es simplemente sentarse a la mesa, sino producir resultados sostenibles que respeten los intereses nacionales.

Conclusión: realismo pragmático

El camino hacia un acuerdo nuclear viable en Ginebra no será sencillo. Requiere claridad conceptual sobre qué significa negociar, definición de límites precisos, mecanismos de verificación confiables y garantías económicas y políticas que aseguren estabilidad. Para Irán, la negociación no es un acto de debilidad ni una concesión simbólica: es una herramienta para administrar riesgos y fortalecer su posición estratégica. Para Estados Unidos y la comunidad internacional, significa aceptar que Teherán posee líneas rojas legítimas, intereses históricos y capacidad tecnológica que no pueden ser eliminados sin generar desequilibrios graves.

La viabilidad de un acuerdo dependerá de que ambas partes comprendan la negociación como un proceso condicionado por poder, credibilidad y reciprocidad, no como un ritual destinado a satisfacer expectativas simbólicas. Solo así puede surgir un marco que combine control técnico, beneficios tangibles y respeto mutuo, y que, a diferencia de experiencias anteriores, tenga posibilidades reales de mantenerse en el tiempo.


Etiquetas



domingo, 15 de febrero de 2026

Seis altos funcionarios de la administración Trump aparecen en los archivos de Epstein

Donald Trump con Jeffrey Epstein (foto de archivo)

La publicación de más de 3 millones de páginas de documentos de Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha revelado que al menos media docena de altos funcionarios de la actual administración Trump tienen conexiones con Epstein.

Los documentos revelaron una red de conexiones que iban desde correos electrónicos fugaces hasta interacciones sociales prolongadas con el financiero estadounidense fallecido y delincuente sexual convicto que supuestamente trabajaba para Israel.

Una revisión exhaustiva de los voluminosos archivos realizada por NBC News descubrió vínculos que involucran al menos a seis altos funcionarios de la administración Trump.

Las revelaciones, que incluyen correos electrónicos, registros de vuelo y correspondencia personal, han provocado un escrutinio bipartidista, aunque ningún funcionario actual o anterior ha sido acusado de irregularidades criminales vinculadas a la red de tráfico sexual de Epstein.

El propio presidente Donald Trump domina los documentos y aparece en miles de referencias que detallan una relación social que alguna vez fue cercana y que abarcó la década de 1990 y principios de la década de 2000.

Los dos hombres frecuentaban los mismos círculos de élite en Nueva York y Palm Beach, Florida, y Epstein una vez describió a Trump como un "tipo estupendo" en una entrevista de 2002.

Trump ha mantenido que rompió vínculos con Epstein alrededor de 2004 después de enterarse de su comportamiento depredador, lo llamó "pervertido" y enfatizó que le prohibió a Epstein ingresar a su resort Mar-a-Lago.

"He sido 100% exonerado", declaró Trump en una publicación del jueves en Truth Social, elogiando a la Fiscal General Pam Bondi por su manejo de una audiencia argumentativa en el Congreso sobre el asunto.

Los archivos también destacan a la co-conspiradora de Epstein, Ghislaine Maxwell, quien está cumpliendo una sentencia de 20 años por su papel en el reclutamiento y preparación de niñas menores de edad para Epstein.

Las tensiones aumentaron durante la audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes del miércoles, donde Bondi enfrentó preguntas directas de los demócratas sobre si el Departamento de Justicia había entrevistado a algún funcionario actual con respecto a sus vínculos con Epstein.

La representante Becca Balint, demócrata de Vermont, presionó al fiscal general sobre los compromisos de transparencia del departamento, solo para que Bondi respondiera: "Me sorprende que quiera seguir hablando de Epstein", antes de pasar a las críticas a las administraciones demócratas anteriores.

El intercambio derivó en una pelea a gritos, con Bondi acusando a quienes le preguntaban de "fanfarronear" y un demócrata calificando sus respuestas de "evasivas".

Bondi, un viejo aliado de Trump y ex fiscal general de Florida, defendió la publicación gradual de los archivos por parte del Departamento de Justicia, que comenzó en diciembre de 2025 en medio de acusaciones de redacciones que protegían a figuras poderosas.



Los críticos han criticado el proceso por insuficiente, señalando que las identidades de algunos sobrevivientes siguen siendo identificables a pesar de las promesas de anonimato.

Posteriormente, Trump elogió a Bondi en Truth Social, presentando los archivos como una reivindicación de su administración. Un portavoz de la Casa Blanca se hizo eco de esta afirmación, remitiendo las preguntas a las declaraciones del presidente.